Esposas a la fuerza


Muchas son las mujeres que sufren acoso sexual de hombres que desean hacerlas sus esposas. Muchas veces este empeño no cesa hasta dejarlas embarazadas, con lo que el hombre consigue de la familia que la ceda en matrimonio a cambio de la dote. Además, para la familia constituye la única salida digna y todo el asunto esta destinado a quedar oculto y olvidado para siempre.

Se calcula que, sólo en el sur de Benín, varios centenares de chicas jóvenes son cada año secuestradas, o vendidas por sus familiares, para obligarlas a casarse con hombres a los que la mayoría de las veces ni siquiera conocen. Es verdad que la tradición ancestral del sur de Benín otorgaba el derecho a los padres de buscar marido a sus hijas. Pero esta tradición está siendo deformada hasta límitis insospechados por aquellos que dicen limitarse a aplicarla, cuando lo único que hacen es beneficiarse del repugnante negocio que ello supone. De hecho empieza a haber profesionales en la materia: se les conoce como "Enleveurs", es decir, raptores; que actúan cuando un cliente lo solicita, o simplemente por propia iniciativa. Estos raptores se encargan pues de raptar a la chica y de entregarla a cambio de una cantidad que suele oscilar entre las 10.000 las 15.000 ptas. Acto seguido, se deben comenzar las negociaciones con la familia de la víctima. A veces, son los propios familiares que acaba de perder a su padre o a su madre quienes la venden en matrimonio para poder hacer frente a los cuantiosos gastos de los funerales.