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NOMADAS
(1987)
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Nomadas que buscan los àngulos
de la tranquillidad,
en las nieblas del norte, en los tumultos
civilizados,
entre los claros oscuros y la monotonìa de los dìas
que pasan.
Caminate que vas buscando la paz en el crepùsculo
la encontraràs, la encontraràs al final de tu
camino.
Bajo el trànsito de la aparente dualidad,
la lluvia de Septiembre despierta el vacìo de mi
cuarto
y los lamentos de la soledad aùn se prolongan.
Como un extranjero no siento ataduras del
sentimiento,
y me iré de la ciudad, esperando un nuevo
despertar.
Los viajantes van en busca de hospitalidad,
en pueblos soleados, en los bajos fondos de la
immensidad,
y después duermen sobre las almohadas de la
tierra.
Forastero que buscas la dimensiòn insondable,
la encontraràs fuera de la ciudad, al final de tu
camino.
Mister tamburino yo no quiero
bromear,
pongàmonos la camiseta, los tiempos cambiaràn.
Somos hijos de la estrella
y biznientos de su majestad el dinero.
Por fortuna mi racismo no me deja ver
los programas demenciales con tribuna electoral.
Aunque llevéis perfumes y desodorantes
sois arenas movedizas, siempre hacia abajo.
Hay quien se pone unas gafas de sol,
por tener màs carisma y sintomàtico misterio.
Qué difìcil es seguir padre cuando el hijo crece
y las madres envejecen.
Cuànta escuàlida figura que atraviesa el paìs
y qué mìsera es la vida con abusos de poder.
En el puerto ondea la bandera blanca,
en el puerto ondea la bandera blanca.
Sul ponte sventola bandiera bianca
sul ponte sventola bandiera bianca
Yo prefiero la ensalada a Beethoven y Sinatra, a
Vivaldi,
uvas pasas que me dan màs calorìas.
Que dificil es quedarse quieto, indiferente
mientras todo en torno hace ruido.
En esta época de locos nos faltaban
los idiotas del horror.
He oìdo los disparos en una vìa del centro.
Cuanta estùpida gallina, se pelean para nada.
Minima inmoralia, minima inmoralia.
Sumergidas sobre todo en basuras musicales.
En el puerto ondea la bandera blanca
en el puerto ondea la bandera blanca.
Sul ponte sventola bandiera bianca
sul ponte sventola bandiera bianca
Yo quiero verte danzar como
cingaros del desierto
con candelabros encima,
o como los parineses en dias de fiesta.
Yo quiero verte danzar come derviche tourne que
giran
sobre la espina dorsal al son de los cascabeles
del catacari.
Y gira todo en torno a la estancia mientras se
danza, danza.
Y gira todo en torno a la estancia mientres se
danza.
Y radio tirana transmite mùsica balcànica
mientras bailarines bùlgaros,
descalzos sobre braseros ardientes.
En Irlanda del Norte, en verbenas de verano,
la gente anciana que baila a ritmo de siete
octavas.
Y gira todo en torno a la estancia mientras se
danza, danza.
Y gira todo en torno a la estancia mientras se
danza.
En el ritmo obsesivo la clave de ritos
tribales,
reinos de hechizos y de los mùsicos gitanos
rebeldes.
En la baja Padana en verbenas de verano,
la gente anciana que baila, viejos bailes vieneses.
Nos levantamos antes del alba,
listos para transportar
dentro de un satélite artificial que nos conduce
deprisa
a las puertas de Sirio donde un equipo
experimental
se prepara al largo viaje.
Somos provincianos de la Osa Menor
a la conquista del espacio interestelar
y vestidos de gris claro por no perdernos.
Seguimos siempre ruta en diagonal por la Via Làctea.
Seguimos siempre ruta en diagonal por la Via Làctea.
Un capitàn del centro de impresiones presa de
agotamiento
de inmediato enviado al exilio me preparaba al
largo viaje.
Donde uno se pierde.
Seguimos siempre ruta en diagonal por la Via Làctea.
Seguimos siempre ruta en diagonal por la Via Làctea.
Pleno un verano en Tùnez por
las vacaciones,
a veces un temporal no nos dejaba salir.
Un hombre de una cierta edad me ofrecìa
cigarrillos turcos.
Màs espero que retorne pronto la era del jabalì
blanco.
Espero que retorne pronto la era del jabali blanco.
Perfumes increìbles en el aire de la tarde,
estudiantes de Damasco vestidos por igual.
La sombra de mi identidad mientras me sentaba,
en el sino viene en un bar.
Espero que retorne pronto la era del jabalì
blanco.
Espero que retorne pronto la era del jabalì
blanco.
La presencia de la artillerìa
en paìses meridionales
unidos en la lucha extranijera bajo el reino
de las Dos Sicilias
y los movimientos predecibles de la tropa y falsas
batallas,
olores de pòlvora, de fuego y voces del Estrecho
de Mesina.
Sentimiento oculto para mi.
Me enamoré siguiendo el ritmo del corazòn
y me desperté en Primavera.
Noches blancas de los sarracenos,
que eran de costumbres alegres.
Posadas prohibidas a espanoles a las puertas de
Catania
y el movimiento tan irresistible de caderas de las
mujeres.
Ver bailar flamenco era una experiencia sensualìsima.
Sentimiento oculto para mi.
Me enamoré siguiendo el ritmo del corazòn
y me desperté en Primavera.
I'm a stranger in the night. Despertar en
Primavera.
Despertar en Primavera. Despertar en Primavera.
Ya comido, se iba
descansar
mecido por las mosquiteras y por el ruido en la
cocina,
por las ventanas entreabiertas, reflejos en la
pared,
y alguna cosa abstracta se aduenaba de mi,
sentìa ablar bajito para no molestar,
y era como un mal de Africa, mal de Africa .
Con las sillas sentados en la calle,
pantalòn corto y camiseta por el calor que hacìa.
En la ventana tras la reja mi padre si peinaba,
el olor de brillantina se apoderaba de mi.
El placer de sentirse juntos para criticar,
y era como un mal de Africa, mal de Africa.
En la ventana tras la reja mi padre si peinaba,
el olor de brillantina se apoderaba de mi.
El placer de sentirse juntos para criticar,
y era como un mal de Africa, mal de Africa.
Un viento a treinta grado bajo
cero
barrìa las desiertas avenidas y los campanarios.
A ràfagas heladas de metralla,
desintegraba los muros de nieve.
Y los fuegos de la guardia roja encendidos
para echar al lobo, si viejas copas hay.
Y los fuegos de la guardia roja encendidos
para echar al lobo, si viejas copas hay.
Sentados en las gradas de la iglesia,
esperàbamos tras la misa que saliesen las mujeres.
Miràbamos con expresiòn ausente
la gracia incomparable de Niyinski.
Y luego de él se enamorò perdidamente su
empresario,
y de las danzas rusas.
Y luego de él se enamorò perdidamente su
empresario,
y de las danzas rusas.
Con mi generaciòn pasé el invierno,
mujeres encorvadas sobre el telar en la ventana.
Un dia en la perspectiva Nevski
me encontré por azar a Igor Stravinski.
Los orinales puestos bajo el lecho por la noche
por la revoluciòn.
Estudiàbamos cerrados en un cuarto,
con débil luz de velas y candiles de petròleo.
Y cuando se trataba de hablar
esperàbamos siempre con placer.
Y mi maestro me enseno
qué difìcil es descubrir el alma dentro de las
sombras.
Y mi maesto me enseno
qué difìcil es descubrir el alma dentro de las
sombras.
Ciertas noches al dormir me
pongo a leer.
Y tal vez necesito instantes de silencio.
Varias veces contigo sabiendo que te quiero
me enfado inùtilmente sin verdadera razòn.
De manana en la calle el tràfico loco me agota.
Me enervan los semàforos y los stops.
Por la tarde vuelvo a casa con un malestar
especial.
No sirven tranquilizantes o terapias. Se quiere
otra vida.
El divàn es còmodo, los mandos en la mano.
Cuentos de bajos fondos
dan las dos y los chicos lloran.
Por la via la cuarta linea del metro que avanza.
Los coches aparcados en triple fila.
Por la tarde retorno con desgana y aburrimiento.
No sirven excitantes ni ideologìas. Se quiere
otra vida.