

El Minotauro
es uno de los monstruos griegos por excelencia.
Según reza la leyenda, el dios Poseidon
donó al rey Minos un precioso toro
blanco, para que este lo sacrificara en su
honor. Minos quedó prendido de la belleza
del toro, y cuándo llegó el
día del sacrificio, sacrificó
a otro toro en lugar del donado por Poseidon.
El Dios del
mar, furioso por el engaño, hizo que
la bella esposa de Minos, Parsifae, se enamorara
del animal y esta pidió a Dédalo
que le construyera un disfráz de vaca,
con el fin de poder consumar el amor que sentía
por el animal.
Dédalo
le diseñó un disfráz
tan perfecto que fruto de la copula de Parsifae
con el toro, nació el Minotauro, un
hibrido con cuerpo de hombre con cabeza y
rabo de toro.
Minos antes
de encarcelar a Dédalo por traición,
le hizo diseñar el célebre laberinto,
donde viviría por siempre el Minotauro.
Pero la venganza
del Dios aun no había terminado, porque
este monstruo, tan solo se alimentaba de carne
humana, y cada siete años se le debían
ofrecer en sacrificio catorce jovenes virgenes,
siete varones y siete mujeres, con los que
el Minotauro saciaba su apetito.
El Minotauro,
fue muerto por Teseo, que fue ayudado por
Ariadna la hermanastra del monstruo, quién
le proporcionó el hilo con el cual
una vez muerto el Minotauro, Teseo pudo salir
del laberinto.



