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La fundación
de Síbaris
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| El joven Alkioneus era famoso
por su hermosura en toda la Grecia Antigua. Había nacido en Delfos,
donde por aquel tiempo, un feroz monstruo llamado Síbaris se refugiaba
en una gruta de la montaña Kirfis, cerca de la ciudad.
El mostruo Síbaris salía de su guarida para devorar hombres y rebaños, razón por la cual tenía aterrada a toda la comarca. Consultado el oráculo de Delfos sobre la manera de acabar con semejante azote dijo: - Sólo hay un medio de acabar con esta calamidad: ofrecer al monstruo un hermoso joven de la ciudad. Y quiso la suerte que el bello Alkioneus fuera designado para tal sacrificio. Más cuando coronado, era conducido en procesión hacia la guarida de la fiera, apareció otro bello joven, llamado Euribatos que al ver a Alkioneus se enamoró de él locamente. Entonces dijo a los sacerdotes: - Yo me ofrezco a morir por Alkioneus. Los sacerdotes aceptaron y colocaron sobre la cabeza de Euribatos la corona. Una vez en la gruta donde esperaba el monstruo, Alkioneus intentó dar las gracias al que se había prestado a morir por él. - ¿Por qué haces esto? Nunca podré pagarte el sacrificio que haces por mí. Pero Euribatos, que leyó en aquellos ojos arrasados de lágrimas un intenso amor, cobrando la fuerza y el valor de un héroe, entró en la gruta, se lanzó sobre el monstruo, le arrastró fuera y, tras mirar a su adorado Alkioneus, lo lanzó contra una roca como si fuera una pelota destrozándole la cabeza. En aquel instante la fiera desapareció y de donde había sido estrellada surgió una fuente que fue llamada Síbaris. Y en recuerdo de esta famosa fuente, cuando los locrios a los que pertenecía el apasionado y valeroso Euribatos, fundaron una ciudad en Italia. Poco tiempo después le dieron el nombre de Síbaris, que luego se hizo célebre a causa de su riqueza, sus placeres y la molicie de su vida. A los afortunados moradores de Síbaris se les dio el nombre de sibaritas. |