| En Valparaíso, Playa Ancha,
había una casa muy bien tenido cuyos moradores nadie conocía.
Los vecinos por más que se empeñaban por verlos no los veían.
Nadie entraba ni salía. Las flores del jardín, todas de cuidado,
se mostraban bellas y atendidas por el mejor jardinero. Los árboles
se destacaban hermosos. En general, se apreciaba una limpieza como si se
estuviera esperando alguna visita. Aumentaba más el misterio que
la casa quedara en el camino al cementerio.
Un día vino el progreso
e hizo que la casa misteriosa fuera demolida para levantar un edificio
moderno y nadie vió a sus residentes...
Autor: Oreste Plath
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