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Gotas
de agua de lluvia que, rítmicas y precisas, caen sobre
el verdor de las Hijas de la Tierra, sobre todo cuanto
en ella se contiene. Son gotas de sonido, que se convierten
en una bella melodía. Cuando la esperanza se une al
canto de la vida es como la lluvia que todo lo alcanza,
una música que, como el agua, va calando hasta tocarnos
el alma y así, surge la poesía.

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