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Que tus vestiduras
sean cándidas… Si es de noche, enciende muchas lámparas, hasta que todo
resplandezca… Ahora empieza a combinar algunas letras, o muchas, desplázalas
y combínalas hasta que tu corazón encuentre la tibieza. Concéntrate en
el movimiento de las letras y en lo que puedes producir al mezclarlas.
Y cuando adviertas la calidez que de ellas se desprende, cuando veas que
mediante la combinación de las letras captas cosas que no habías podido
conocer por ti solo o con ayuda de la tradición, cuando estés preparado
para recibir el influjo de la potencia divina que penetra en ti, entonces
aplica toda la profundidad de tu pensamiento en imaginar que en tu corazón
se albergan los dioses.
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