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Estreno:
Productor
y director: Reparto:
Guión:
Co-productores:
Productores ejecutivos:
Música:
Fotografía:
Montaje:
Diseño
de producción:
Maquillaje
especial y efectos del Terminator:
Imágenes
gráficas por computador:
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3-julio-91
(USA) 5-diciembre-91 (España)
James Cameron
Arnold
Schwarzenegger Linda Hamilton Edward Furlong Robert Patrick Joe
Morton Earl Boen Castulo Guerra Danny Cooksey Jenette
Goldstein
James
Cameron William Wisher Gale Anne
Hurd Mario Kassar B. J.
Rack Stephanie Austin Brad
Fiedel Adam
Greenberg, A.S.C. Conrad
Buff Mark Goldblatt, A.C.E. Richard A. Harris
Joseph
Nemec, III
Stan
Winston
Industrial
Light & Magic |
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EL ARGUMENTO
Año 2029. La Tierra es un cúmulo de ruinas,
escombros y esqueletos sobre los cuales los humanos que han logrado sobrevivir
al holocausto nuclear sucedido el 29 de agosto de 1997 libran una interminable
batalla contra las máquinas controladas por el súper ordenador
Skynet. Este, creado en su día para encargarse de la defensa
estratégica del planeta, se ha autodesarrollado y convertido en un
ordenador con capacidad para aprender y crecer por sí mismo. Para
destruir la vida humana existente, Skynet ha creado máquinas androides
de estructura metálica, a las que incluso se puede recubrir de tejido
vivo y dotar de una apariencia humana perfecta: los terminators. Viajando al
pasado, concretamente a 1994, llegan a Los Angeles dos de ellos. El primero es
un modelo T-800 que los humanos han reprogramado para que proteja y se ponga a
las órdenes de John Connor, el niño que en el futuro
encabezará la resistencia frente a las máquinas. El segundo es un
T-1000, un cyborg de avanzada tecnología enviado por Skynet para matar
al joven John.
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"NO HAY DESTINO"
LINDA HAMILTON
Tras comenzar su carrera en series de TV, consiguió
varios éxitos en cine en 1984: Los chicos del maiz, basada en la
novela de Stephen King, y Terminator. En 1987 volvió a la
televisión con otra serie de gran éxito, La bella y la
bestia. Otros títulos: Black
Moon (1986); Mr. Destiny (1990); Conspiración en la sombra (1997); Un
pueblo llamado Dante's Peak (1997).
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PERSEGUIDO EDWARD FURLONG
Hizo su debut en el cine con su papel de John Connor en
Terminator 2. Se presentó al cásting por la insistencia de
un "cazatalentos" que buscaba actores jóvenes para la película y
vió en él grandes posibilidades, aunque en principio Furlong no
tenía ningún interés en comenzar una carrera como
actor. Otros títulos: Cementerio
viviente 2 (1992); Antes y después (1996); American History X
(1998)
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VILLANO LÍQUIDO
ROBERT PATRICK
Lanzado a la fama como el T-1000, Patrick repitió este
papel tres veces más: en una parodia del personaje aparecida en
Wayne's World (1992); en un breve cameo en El último gran
héroe (1993), y en T2-3D (1996), rodada por James Cameron en
formato Imax-3D. Otros títulos:
La Jungla 2 (1990); Double Dragon (1994); Striptease (1996); Copland (1997);
The Faculty (1998); Spy Kids (2001); D-Tox (2002).
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películas y sus proyectos.
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LA SAGA EN TAQUILLA
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Terminator (1984)
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Total
USA: Primer fin de semana USA:
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37.905.150 4.055.101 |
Terminator 2 (1991)
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Total
USA: Primer fin de semana USA:
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204.843.345 31.765.506 |
Terminator 3 (2003)
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Total
USA: Primer fin de semana USA:
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150.253.000 44.045.000 |
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EL GUIÓN
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Una copia íntegra del guión de James Cameron y
William Wisher. Entrar |
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EL DIRECTOR JAMES CAMERON
Nacido en la pequeña localidad de Kapuskasing,
en Ontario (Canadá), el 16 de agosto de 1954, James Cameron ha dicho
sobre su infancia que era uno de esos jóvenes solitarios e introvertidos
que no terminaba de encontrar su sitio en la sociedad que le rodeaba. Su
pasión desde el principio fue explorar cosas nuevas, convertirse en una
especie de científico o inventor capaz de llevar a cabo sus propias
creaciones. Su vocación definitiva la encontró a los 15
años, cuando vió el film 2001: Una Odisea del Espacio de
Stanley Kubrick. El joven Cameron quedó hipnotizado por la
película y fascinado por sus efectos visuales, al mismo tiempo que se
volvía loco intentando imaginar cómo podía haberse creado
toda esa magia que había visto en la pantalla. Se hizo entonces con una
vieja cámara de 16 mm. y comenzó a rodar sus primeras
imágenes, inventando sus propias aventuras espaciales y creando sus
propios efectos visuales. Aunque en un principio su interés se limitaba
a los aspectos técnicos y a los efectos visuales, pronto su
pasión fue en aumento, y decidió que quería hacer
películas. Lo malo era que sus conocimientos cinematográficos
eran todavía mínimos y que vivía muy lejos de Hollywood,
el sitio donde podía convertir en realidad su sueño. El destino,
y una oportunidad laboral para su padre, hicieron que en 1971 toda la familia
se trasladase de Ontario a Orange County, una mudanza que colocaba al futuro
cineasta a apenas unas millas de la meca del cine. Una vez en Hollywood, se dio
cuenta de que comenzar una carrera cinematográfica no le sería
tan fácil como imaginaba, y su empeño era asistir a una escuela
de cine, algo que las limitaciones económicas de su familia no
podía permitirse. Desilusionado, se matriculó en Física,
aunque más tarde optó por la Literatura inglesa. Una vez
más le costaba encontrar algo donde se sintiera cómodo... El
tiempo pasó. Cameron abandonó la universidad y se casó con
una joven camarera llamada Susan Williams. Por entonces trabajaba como
camionero, aunque no había olvidado su sueño de convertirse en
director de cine. En 1977 apareció otra película que
surtió en Cameron el mismo efecto que en su niñez le había
producido la Odisea de Kubrick: era La Guerra de las Galaxias.
Cuando la vio se dio cuenta de que algo así era
lo que él siempre había soñado hacer, y decidió que
había llegado el momento de perseguir su sueño con más
fuerza que nunca. Pasaba días y noches en la biblioteca, leyendo
cualquier cosa relacionada con el cine. Compró su propio material y
experimento el funcionamiento de cada mínimo mecanismo. Se
obsesionó por completo, algo que pudo influir en el fracaso de su
matrimonio. Por fin, en 1979 y gracias a su amigo William Wisher (años
más tarde, co-escritor de T2), se vio envuelto por primera vez en el
proceso de creación de una película. Ambos escribieron el
guión de una historia de ciencia-ficción y numerosos efectos
visuales, pero la película nunca llegó a realizarse. James
Cameron había abandonado su trabajo como camionero, y se encontró
sin empleo y frustrado por el fracaso de su primera experiencia en el cine.
Encontró trabajo en New World Pictures, la compañía de
Roger Corman, quien siempre estaba a la caza de nuevos talentos. Empezó
dedicándose a temas relacionados con efectos visuales,
construcción de miniaturas, etc., y muy pronto sus ganas de innovar y de
participar en nuevos aspectos de cada film le hicieron ganar prestigio en la
compañía. Participó en numerosos títulos ejerciendo
tareas de diseño de producción, director de segunda unidad, etc.
Entonces, el productor italiano Ovidio G. Assonitis contactó con Roger
Corman porque necesitaba un director para Piraña 2. Los vampiros del
mar (1981), secuela del film de Joe Dante que iba a comenzar a rodar, y
Corman pensó inmediatamente en Cameron. Éste se mostró
encantado con la oportunidad, aunque pronto volvió a desilusionarse
cuando se encontró con un guión espantoso, un presupuesto
mínimo y unos efectos que rozaban el ridículo. Lo peor
llegó una vez terminada la filmación, cuando el productor
negó a Cameron cualquier derecho para participar en el montaje de su
película. No queriendo aceptar semejante imposición, Cameron se
colaba noche tras noche en el estudio de montaje en Roma y editaba su propia
versión del film, algo que al descubrirse disgustó a Assonitis e
incluso inició acciones legales, finalmente inofensivas, contra Cameron.
Fue durante su estancia en Roma cuando Cameron, enfermo y sufriendo
una tremenda depresión tuvo un sueño: una máquina venida
del futuro le perseguía con un único propósito: matarle.
Un sueño que se convertiría en un guión, y un guión
que se convertiría más tarde, por fin, en el sueño de
Cameron hecho realidad: Terminator (1984). Antes de comenzar su rodaje,
ya circulaba por Hollywood el nombre de Cameron como guionista, por lo que le
ofrecieron varios trabajos en ese ámbito: Alien 2 (que él
transfomó en Aliens), y Rambo: Acorralado II, que
también supuso una mala experiencia, pues el propio Sylvester Stallone
reescribió finalmente gran parte del guión de Cameron. Durante el
rodaje de Terminator, pese a ser Cameron un director novel, se forjó ya
una imagen de director exigente. "Algunas veces durante el rodaje pensaba que
James estaba jodidamente loco", llegó a comentar el propio
Schwarzenegger. Al final, todo el equipo de la película quedó
impresionado por la profesionalidad del director y por su total
dedicación al proyecto. Cuando llegó el momento de su estreno, y
en contra de los deseos de su director, los directivos de Orion se limitaron a
promocionar la película como un film de ciencia ficción del que
no esperaban demasiado en taquilla. Sin embargo, se equivocaron.
Terminator funcionó muy bien y apareció en el top 10 de
los títulos más taquilleros durante muchas semanas, además
de cosechar excelentes críticas. Cameron había logrado su primer
éxito. Las puertas de Hollywood se habían abierto, y él
entró hasta la cocina.
Tras Terminator le ofrecieron dirigir su propio
guión de Aliens (1986), que se convirtió en otro gran
éxito de taquilla. Abyss (1989) volvió a sacar a relucir
su dureza con los actores, y tanto Ed Harris como Mary Elizabeth Mastantonio
han declarado que después de las experiencia de Abyss nunca
volverán a trabajar con el director. Tras escribir, producir y dirigir
la secuela de su primer éxito, Terminator 2, el juicio final
(1991), título que ganó cuatro Oscars (mejores efectos visuales,
mejor sonido, mejores efectos de sonido y mejor maquillaje), repitió por
tercera vez con Arnold Schwarzenegger (cuarta, si contamos T2-3D) en
Mentiras arriesgadas (1994), otra demostración de la
maestría de Cameron para filmar escenas de acción y todo un
lucimiento para su propio estudio de efectos visuales: Digital Domain. En 1998
se convertiría en "el Rey del mundo" al dirigir Titanic,
aún hoy la película más taquillera de la historia del cine
y la más laureada en la ceremonia de los Oscars (junto a Ben-Hur), con
11 estatuillas. Otros trabajos importantes en la carrera de Cameron son la
citada Terminator 2-3D, un cortometraje en tres dimensiones que se
exhibe en los parque temáticos de Universal Studios en Estados Unidos;
los documentales La expedición Bismarck (2002), estrenado en
Discovery Channel, y Ghosts of the Abyss (2003), o su labor como
productor en el film Solaris (2002) de Steven Soderbergh o en la serie
de televisión Dark Angel.
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LA CRÍTICA Hasta el último dólar invertido en la cinta se ve
en la pantalla
Desde el inicio de su carrera, James Cameron ha ido creando una
personalísima mitología que ha dado a conocer en vehículos
de creciente metraje y presupuesto. Unas veces partiendo de precedentes
más o menos ilustres -las pirañas voladoras de su repudiada
Piraña 2. Los vampiros del mar y la madre de todos los aliens en
la secuela del film de Ridley Scott- y otras en proyectos absolutamente
personales -Abyss y Terminator- donde ha podido desarrollar en
profundidad sus fantasías y su más persistente
preocupación: la Fuerza del Destino. Terminator 2 profundiza en
este tema presentándose más como una ampliación de su
antecedente que como una simple continuación. La anécdota puede
reducirse a tres líneas: Los dioses-robots del año 2029
envían al pasado un mensajero-cyborg que ha de eliminar al hombre que
con los años acabará con su poder. Por su parte los hombres
cuentan con un reprogramado semidios-exterminador que debe defender a su
salvador. Cameron juega con el Destino como Júpiter en el Olimpo:
manipula pasados para cambiar futuros, aunque aveces, como guionista, no mida
exactamente las consecuencias reales de estos cambios. Poco importa. El
envoltorio es de lujo, y hasta el último dólar invertido en la
cinta se ve en la pantalla: un buen pellizco en la presencia de Arnold
Schwarzenegger, y otra parte en los fascinantes efectos protagonizados por el
malo de la función, un impresionante Robert Patrick tan amenazante como
Arnie en el primer Terminator. El nuevo exterminador, el T-1000, es la
gran aportación a la galería mítica de Cameron: un cyborg
autorregenerativo y mercurial -mercurial por su calidad de mensajero/ejecutor
de la voluntad de los dioses-robots y mercurial por estar compuesto de metal
líquido, alrededor del cual giran las mejores escenas del film y a quien
se dirigen, inevitablemente, las preferencias del público. Momentos como
el enfrentamiento entre el duplicado vigilante de la institución
psiquiátrica o la conversión del T-1000 en azulejos, sólo
encuentran un nivel equivalente en la onírica devastación de Los
Angeles o la batallas inicial. Schwarzenegger queda como un simpático
guiño al espectador que amó Terminator, porque Arnie era
el malvado. James Cameron sabe que el Destino se puede volver a manipular,
nosotros también lo sabemos, y Stan Winston puede crear un nuevo soporte
metálico para la pile de Arnold. No problemo. (Carmelo
Arcos) Crítica publicada en el número
de diciembre de 1991 de la revista
Fotogramas.
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CAMERON RESPONDE
Pregunta: Acerca del costo
de T2, ¿son ciertos los 88 millones de dólares de
presupuesto? J. Cameron: Esa
cuestión es muy simple.Si Carolco pudiera haber producido la
película por 8 millones, le hubiese encantado hacerlo. Igual que por 20
millones. Pero eso no es realista, pues hacer Terminator 2 con estos
actores y en un año cuesta mucho. No es que el costo no fuera una carga.
Lo fue, pero fue una carga prevista. Es muy diferente cuando llegas a una
película y el presupuesto empieza a crecer y llega a ser un monstruo
maligno. En nuestro caso, era un mal conocido. Si yo pudiera haber hecho la
película por la mitad de costo hubiea sido un héroe. Pero esa no
es la cuestión, sino si el problema monetario ha de disuadirte de hacer
la película de tus sueños, una cinta en el mismo estilo de la que
te impresionó de pequeño y que nadie creía que se pudiera
ya hacer. A mí no me disuadió, desde luego. Debes sentarte,
tomártelo con calma y, cuando tomas la decisión, no volverte
atrás. Pregunta:
¿Cómo llegó Arnold al proyecto del primer
Terminator? J. Cameron:
Inicialmente no me interesaba Arnold. Orion lo había propuesto para
interpretar al héroe del film. Siempre recuerdo el día de mi
entrevista con Arnold. Le dije a mi compañero de apartamento: "Tengo un
almuerzo con Conan. voy a entablar una pelea con él". Era mi plan, pues
no lo quería en mi película. Pensaba que volvería diciendo
que era una nulidad. Pero nada de esto ocurrió. En el almuerzo Arnold
resultó encantador y estaba muy ilusionado con el guión. Era tan
sorprendente y divertido que pronto olvidé mis ideas preconcebidas. Fue
un gran encuentro, incluso a pesar del cigarro que me ofreció y que me
produjo un malestar terrible durante seis horas... Pregunta: Se ha descrito como un perfeccionista.
¿Cree que los perfeccionistas tienen mala fama? J. Cameron: Gracias por el cumplido. Le diré
que la diferencia entre los que hacen buenas películas y los que las
hacen mediocres, es que los que las hacen buenas son perfeccionistas.
¿Cree que Scorsese no es un perfeccionista? No estoy diciendo que yo sea
Scorsese, pues tendría que luchar quizá veinte años para
llegar a hacer una película como las suyas. Pero lo que separa a los
hombres de los muchachos es la atención al detalle y la pasión
por el trabajo. Y esto no es negativo. Fragmentos
de la entrevista con James Cameron publicada en la revista Fotogramas en
diciembre de 1991 con motivo del estreno de Terminator
2.
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