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Una página de Jaime Fuertes |
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Un viaje con problemas Salimos desde Sevilla, con escala en Barcelona (el aeropuerto del Prat funciona a las mil maravillas); a la vuelta hicimos escala en Madrid y nos topamos con ¡el Show de Barajas!: aterrizamos y tenemos que estar un cuarto de hora dentro del avión porque aún no tenían preparada la escalera para bajar. Nuestras maletas no siguen hasta Sevilla, se quedan en Barajas y tardamos dos días en que nos las devuelvan. La próxima vez haremos escala en Barcelona como sea (Barajas es de chiste). Y para darle de comer aparte es el mayorista que nos tocó: Cuidado con Panavisión Muy importante: al contratar con la agencia de viajes (sea cual sea), preguntar cuál es el mayorista. Si es Panavisión, que Dios os coja confesados. Llevábamos incluidos los traslados Aeropuerto-Eurodisney, Eurodisney-París y París-Aeropuerto. Llegamos a París y ¡sorpresa! No vemos ningún letrero de Panavisión para recogernos; un matrimonio con la abuela y los niños se encuentra en nuestra misma situación. Esperamos y Panavisión no llega; hasta que aparece por allí un tipo de la empresa Vilsa-Travel (la encargada de recogernos, contratada por Panavisión con nuestro dinero) y nos explica que hay problemas. Llamamos por teléfono a Vilsa-Travel. Que lo sienten mucho, pero que han roto todos los acuerdos con Panavisión, que no les paga, y que no va a venir nadie a recogernos, que declinan la responsabilidad, etc. Pues qué bien. Eso significa que cuando dos empresas tienen problemas entre ellas, la forma de solucionarlo es, sencillamente, joder al cliente -que no tiene ninguna culpa en esa disputa-. Tenemos que pillar un taxi (hasta Eurodisney, el taxi nos cobra 750 francos -unas 19.000 ptas.-. Una vez en el Hotel Sequoia nos dicen que sólo tienen constancia de un día de acceso al parque (y hemos pagado tres días). De momento nos dan el ticket para este mismo día, y mañana ya se verá. Telefonazo a Viajes Iberia de Sevilla, la agencia que nos ha metido en el embolado con Panavisión; que lo arreglen como sea, necesitamos los tickets para los dos días siguientes, y los traslados ya me los pagarán. Al día siguiente nadie ha llamado al hotel o enviado un fax para confirmar nuestros tres días. Una hora en recepción para que el propio hotel se encargue de solucionarlo (tenemos un bono con el que tenemos derecho a que nos den los tickets). Finalmente lo solucionan. Al día siguiente se nos ocurre llamar a Panavisión, a ver qué pasa con nuestros siguientes traslados. Nos dicen que ya se ha arreglado la situación y que vendrán a recogernos para llevarnos a París (y si no se me ocurre llamar, ¿me hubieran avisado de alguna forma?). Nos citan el día acordado a las 6 de la tarde; el conductor llega a las 6'45, cuando ya estamos pensando en que nos han vuelto a dejar plantados. Por este retraso, llegamos a París con el tiempo justo de soltar nuestras maletas en el hotel y pillar el autobús que nos va a llevar a una excursión que teníamos incluida en el precio. Otro día, cenando en un restaurante, el dueño resulta ser español, y trabaja con mayoristas que le traen clientes. Cuando le menciono a Panavisión se lleva las manos a la cabeza: - ¡Pero si no pagan ni siquiera a los hoteles!. Cualquier día alguien va a llegar a París y le van a decir en el hotel: - Lo sentimos mucho, pero esta reserva está cancelada. Hemos roto todos los acuerdos con Panavisión. Qué bien, ¿verdad? Llegar a París y no tener habitación. Con Panavisión la aventura está garantizada (ese podría ser el lema de la compañía). Nota: la factura del taxi nos la pagaron a la vuelta y al cabo de dos semanas (prueba de la velocidad de Panavisión haciendo sus gestiones). El precio de todo esto -viaje, hoteles (cinco noches con desayuno incluido), traslados y dos excursiones-: 125.000 ptas. por persona. |