|
|
Una página de Jaime Fuertes |
|
Jaime y Angela go to America Volver a la página principal |
Días 21 al 22. Viaje de vuelta a Sevilla, con escalas en Nueva York y Madrid (veinte horas de viaje) Domingo 21 de junio 4'20 horas Madrugón a las tres de la mañana -nuestro vuelo sale a las 7'40-. Hemos contratado un shuttle bus que nos recogerá en el parking del hotel entre la hora señalada y las 4'30. Mientras esperamos con nuestras maletas, charlo un rato con el encargado del parking, un hindú de Sri Lanka que habla un inglés macarrónico (así que me entero de todo lo que dice); el tipo es simpático e incluso me enseña la foto de su hija. 4'40 horas Vamos en el shuttle bus hacia el aeropuerto. Hollywood es un desierto de calles oscuras y solitarias, un terreno peligroso que conviene no pisar. El vehículo se detiene en un semáforo en rojo; y en ese momento, por delante nuestra, cruza un negro haciendo footing. Lleva puestos unos botines. Sólo los botines. Angela sólo se da cuenta cuando el negro rebasa el vehículo y nos muestra el trasero desnudo. El conductor exclama "He's crazy", y lo dice con naturalidad, como el que lo ha visto más de una vez. Resulta irónico que el último recuerdo que me lleve del mítico y dorado Hollywood sea el culo al aire de ese negro, que parece darnos una "cordial" despedida. Llegamos al aeropuerto de Los Angeles, tras haber recogido a tres personas más por el camino. Facturamos las maletas con destino final a Sevilla. 7'40 horas El avión despega y nos amodorramos en la butaca, intentando echar un sueñecito, no sin antes adelantar tres horas nuestros relojes, teniendo en cuenta que hacemos escala en Nueva York. En la pantalla de video, proyectan la película "The Newton Boys" -con Ethan Hawke-, aún no estrenada en España. 16'00 horas (hora de Nueva York) En el aeropuerto JFK, disponemos de casi tres horas antes de que salga nuestro avión a Madrid. Almorzamos en el mismo sitio en el que lo hicimos justo antes de volar a San Francisco. Esta vez, mientras esperamos a embarcar, en el JFK nos sentimos como si estuviéramos ya en España -estamos rodeados de españoles que, al igual que nosotros, vuelven a casa-. 18'45 Despegamos hacia España -la duración del vuelo está estimada en siete horas y cuarto-. Adelantamos el reloj seis horas. Lunes 22 de junio
8'00 horas (hora española) Ya estamos en España. Tras catorce días de eficiencia, puntualidad y organización a la americana, durante las próximas tres horas -hasta que salga nuestro avión para Sevilla-, se nota que estamos de vuelta en el país de los inútiles, la impuntualidad, la falta de explicaciones y el "vuelva usted mañana"; nos tiramos media hora pateando el aeropuerto de Barajas en busca de nuestro mostrador de Iberia -cada uno dice una cosa distinta, la cosa es marear al personal-, y el vuelo sale con más de media hora de retraso (pero la hora que figura en los monitores no la cambian, ni dan explicaciones de ningún tipo). Da gusto estar en nuestra patria, y así nos va. Una compañía como Iberia no duraría ni cinco minutos en Estados Unidos -la competencia se la comería con patatas-. 11'45 horas Por fin, el avión parte hacia Sevilla. 13'00 horas Es la hora en la que, una vez en el aeropuerto de Sevilla, rescatamos las maletas que han cruzado medio mundo. Salimos con ellas al exterior y pillamos un taxi. De vuelta a casa, a la dura realidad de todos los días. Fin del sueño americano. |
©Jaime Fuertes