Disneyland París
Discoveryland
Cariño, he encogido al público:
Es una de las atracciones estrella del parque, y de lo mejor que vimos. Una proyección en tres dimensiones y efectos táctiles (ratones que pasan por nuestros pies, un perro gigante que nos estornuda en la cara,...). La combinación de todo ello crea la ilusión de habernos encogido. El espectáculo es ingenioso, convincente y divertidísimo.
Space Mountain:
Otra de las atracciones más visitadas. A mí no me apetecía nada; Ángela sí se montó y fue zarandeada en un montón de giros y caidas en pendiente; dice que lo que más sufre es el estómago que se encoge y la cabeza que da tumbos de un lado para otro.
Star Tours:
Es un simulador de Star Wars; nos montamos en una nave y participamos en una batalla galáctica. Butacas móviles y una buena imagen de pantalla crean la sensación de estar en el espacio combatiendo a las naves imperiales. Se incluye el salto al hiperespacio y el ataque a la estrella de la muerte.
El Visionario:
Es una pantalla de 360 grados, con una película que nos rodea por entero y que trata de un viaje en el tiempo. No merece la pena guardar una cola. Como curiosidad, en la película intervienen rostros conocidos como Michel Piccoli, Jeremy Irons o Gerard Depardieu.
Los misterios del Nautilus:
Consiste en visitar el submarino del capitán Nemo.
Videopolis:
Es una enorme cafetería autoservicio, con muchas mesas para sentarse y un escenario en el que se ofrece un espectáculo a determinadas horas. El espectáculo que estaba programado para estos días era sobre la película Mulan (y ya estaban anunciando el próximo:Tarzán). Mulan estaba interpretado por acróbatas chinos haciendo toda clase de malabarismos; espectacular y colorista, un buen show de unos 30 minutos.
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