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Domingo 23 de julio de 2000
Viaje de ida y llegada a Edimburgo
14:05 horas
Es la hora prevista para volar de Sevilla a Londres. La compañía es Iberia, y como no podía ser de otro modo, el vuelo sale con media hora de retraso (no sé cuándo van a aprender).
15:50 (hora británica) A partir de ahora nos regimos por el horario del Reino Unido -una hora menos que en España-.
Ya estamos en Heathrow, el aeropuerto londinense que nos sirve de escala hacia Edimburgo. El aeropuerto es enorme y nos obliga a andar durante media hora hasta encontrar nuestra próxima puerta de embarque, a través de pasillos que no parecen tener fin, todos ellos bien enmoquetados. A medio camino entre las distintas terminales se encuentra un amplísimo centro comercial con cafeterías, restaurantes y comercios de todo tipo con las principales firmas británicas, incluyendo Harrods.
17:00 horas
Despegamos hacia Edimburgo, precisamente a la hora del té y con una puntualidad británica. Ahora volamos con British Airways.
18:15 horas
Como un reloj y a la hora prevista, aterrizamos en Edimburgo. Y va a comenzar no sólo nuestro viaje por Escocia sino también algunos problemas causados por la pésima organización de Halcón Viajes y Turavia.
Nuestro primer paso es buscar la agencia de alquiler de coches Arnold Clark, para que nos entreguen el Fiat Punto que hemos contratado. El coche debemos recogerlo en el aeropuerto, tal como nos dieron por escrito, pero ocurre que Arnold Clark no está por ninguna parte. Tras dar varias vueltas por el aeropuerto de Edimburgo, vemos a un joven con un letrero de Turavia, y decidimos preguntarle; resulta que nos está buscando a nosotros. Jamás nos dijeron que alguien venía a recogernos. El joven nos informa sobre nuestro coche: no está en el aeropuerto, él ha venido para llevarnos a Arnold Clark y una vez allí nos darán el coche. Pues muy bien.
La agencia está en una zona industrial llamada Sighthill. Una vez cumplimentado el papeleo, cogemos el coche y nos ponemos a buscar el hotel con un mapa de la ciudad.
20:00 horas
El hotel que nos ha reservado la agencia, de la categoría de Pubs & Inn, es el Raeburn House Hotel, en Raeburn Place. Al entrar en nuestra habitación vemos que no tiene baño privado. Hay un cuarto de baño en el pasillo para compartir entre cuatro habitaciones. En el folleto del viaje que hemos pagado se asegura que todos los alojamientos tendrán baño privado. Se lo decimos a la recepcionista y ella afirma sentirlo mucho, pero en este establecimiento, todas las habitaciones son con baño compartido, según reza uno de sus folletos. En realidad, esto los sospechábamos, ya que antes de iniciar el viaje lo consultamos en Internet, y se lo dijimos a la agencia. Aún así, en Halcón Viajes nos dijeron que no había problema, que nunca trabajaban con hoteles que no tuvieran su propio baño.
Decidimos entonces no coger la habitación y buscar otro hotel por nuestra cuenta. La recepcionista nos dice que Edimburgo está al completo y que es difícil encontrar algo vacío; ella se ofrece a ayudarnos a encontrar otro hotel que pertenece a la misma cadena. Mediante una llamada telefónica, encuentra una habitación libre en el Royal Ettrick, en Ettrick Road, bastante alejado del centro (el Raeburn estaba a cinco minutos). Un empleado del hotel se ofrece a guiarnos hasta allí, haciendo que le sigamos con nuestro coche (un tipo muy simpático). Aprovechamos para contemplar las calles de una ciudad hermosa que conserva el aire medieval de siglos pasados.
Debido a estos dos primeros incidentes y a la lejanía del segundo hotel, hemos perdido tres horas de este primer día para poder ver con tranquilidad la ciudad.
21:30 horas
Llegamos al Royal Ettrick, un hotelito precioso; la habitación es espaciosa y con el techo muy alto. En la planta baja hay un pub y un saloncito con cristaleras para tomar el desayuno por la mañana.
Surge otro de los errores de la agencia. Los bonos de hotel que nos dieron en un principio no eran correctos. Nos dieron un talonario que sólo contenía varios talones sin especificar nombres de hotel ni días de llegada y salida. Por mi experiencia en varios viajes, sé que cada hotel siempre quiere su bono. Así lo hice saber en la agencia; pero me dijeron que al tratarse de un viaje combinado no era necesario proveer a cada hotel de su correspondiente bono. Sin embargo, insistí en tener un bono específico para cada hotel, y al final me los dieron, aunque me dijeron que no me servirían para nada y que sólo debía mostrar los que me dieron en un principio. Al llegar al primer hotel, los primeros bonos dan problemas; la recepcionista no parece muy conforme y realiza una llamada telefónica; finalmente, me señala que no son válidos; entonces, le muestro los que exigí en la agencia, y efectivamente: el bono específico es el correcto ("That's Ok"). Lo mismo ocurre en todos los hoteles del itinerario. No sé qué hubiera ocurrido si llego a conformarme con llevar los primeros bonos que me dieron en la agencia.
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