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La descubrí en el Sorbe. Había
montado con poca confianza unas imitaciones de larvas en distintos colores, formas y
tamaños. Até una de las moscas clásicas del Sorbe, una ahogada negra; y de rastro una
de estas larvas. A los pocos lances, clavé la primera trucha. "La negra",
pensé; no una hermosa trucha se había clavado en la larva. Así hasta la media docena;
un verdadero record para esterío. Desde entonces siempre que el día es frío y
luminoso, hay abundante agua y no va sucia, esta es la primera ninfa con la que pesco. |