Ha pasado la tormenta,
los marineros se proveyeron de agua fresca y el
estado de la tripulación que abandonaban las
costas de Juan Fernández no podía ser mas
pacífico. A esto se unía la nueva atracción de
los tripulantes de los buques corsarios
"Duque" y "Duchesse". Junto
con las famosas langostas de Juan Fernández,
habían subido a bordo a Alejandro
Selkirk, el piloto escocés
protagonista de las mas extraña aventura de este
siglo fantástico. Selkirk, con sus cuatro años
y medio de soledad en Juan Fernández, será la
atracción de Londres cuando los buques lleguen a
Inglaterra.
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Placa
que se encuentra en el mirador de Selkirk
en donde se cuenta parte de la histria de
quien vivio mas de cuatro años solo por
esos parajes
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Tres años después
Wodes Rogers , el capitán de uno de los barcos
contara su historia , entre sus memorias y
Richard Steel, periodista de the English Man,
escribirá detalladamente sobre él. De estos
articulos sacara material Daniel Defoe para su
famoso Robinson Crusoe, pero
la historia verdadera de Selkirk nació en Largo,
un pueblo de Escocia , de Padre Zapatero y
piadoso presbiteriano; el menor entre siete
hombres , de carácter díscolo y rabioso : mas
de una vez en el recinto de la Iglesia
Presbiteriana lo llamaron al orden. Fatigado de
tanta tutela se embarcó una vez. A la vuelta
tuvo una pelea tan feroz con su padre, que optó
por marcharse de casa nuevamente, esta vez a
bordo del "Cinque Paris" , donde
rápidamente peleó con casi todos sus
superiores.
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Sorpresa nos causo
encontrar
en el mirador una placa puesta por un
descendiente directo de Selkirk.
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Meses de
locura.
Según la reconstrucción histórica de los
hechos, los alegatos de Selkirk no provenían
enteramente de su mal carácter. Las injusticias
que se cometían en los buques piratas eran
manifiestas, pero la tripulación acostumbraba a
callar y esperar la revancha. En cambio el
belicoso escocés llevó las cosas hasta un
extremo que exigió ser abandonado en Juan
Fernández, antes que seguir con su capitán.
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Al parecer Selkirk
esperaba dos cosas: Una que el capitán no lo
tomase en serio; otra , que algunos miembros de
la tripulación decidiesen venir con él . No
pasó nada de esto y el rebelde marinero se
quedó solo en la inmensidad de la isla ,
mientras el buque se alejaba en el horizonte y el
gritaba y lloraba de pavor.Los primeros meses
fueron un infierno. Selkirk creía morir cada
día y en las noches se acurrucaba, temblando de
miedo tras una empalizada de piedras que había
hecho para proteger su cueva. Los rugidos de los
leones marinos que enamoraban a sus hembras le
producían terror y una y mil veces recordaba
después: "su corazón deseó ardientemente
compartir la vida con sus camaradas y con toda la
sociedad humana a la vez".
Mientras le faltaba que comer, se entretenía en
buscar mariscos, cabras monteses. Pero cuando
aplacaba su hambre, volvía a sentir la necesidad
imperiosa de compañía humana. Selkirk recordó
mas tarde cómo la vuelta a la fe de sus padres
lo sacó de la desesperación. Comenzó a leer la
Biblia y reconoció que en estas soledades fue
mejor cristiano que en toda su vida anterior y
que lo que temía ser en lo sucesivo.
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Himnos y gatos
Ordenó sus días , se construyo dos chozas , se
levantaba temprano , iba a cazar cabras , paseaba
por la isla leía la Biblia y entonaba los viejos
himnos presbiterianos escoceses antes de dormir.
Dia a dia oteaba el horizonte en espera de un
barco que no llegaba, pero, según propia
confesión, no sabía si desearlo o no. Si eran
banderas enemigas, caería prisionero; si eran
buques de su país volvería a la patria, pero
¿sería mas dichoso ahí que en su isla?.Se
convirtió en el cazador de cabras mas veloz que
podría imaginarse; a alguna las mataba para
comerlas , a otras las domesticaba y formó un
rebaño para futuras necesidades . Un barco que
había encallado anteriormente en la isla dejó
una plaga y su remedio : ratones y gatos, Selkirk
cazó a los gatos que se habían vuelto salvajes
y los utilizó en contra de los ratones. También
los amaestró y llegaron a ser sus mejores
amigos. Les enseño a jugar y bailaba con ellos.
Así tuvo una nueva entretención: leer , cazar,
entonar himnos y bailar con los gatos. También
hizo de sastre y se fabricó un traje de pieles
de cabra cocido con tripas del mismo animal. |
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¿ Fue feliz Selkirk al
volver a la civilización? Relativamente. Vivió
tres años en Londres como un príncipe. Después
llegó a Escocia, donde causó sensación con su
chaqueta ribeteada en oro y su aire de pirata
experimentado. Entro así a la Iglesia
presbiteriana y todos lo miraron como un bicho
muy raro, hasta que su madre lo reconoció y se
arrojó llorando a sus brazos.
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En Largo pasó unos
meses tranquilos, pero después lo atacó una
extraña melancolía . Se paseaba solo por las
afueras del pueblo y comenzó a construirse una
choza igual a la de Juan Fernández. "Oh, mi
amada isla -decía llorando- ojalá nunca te
hubiera abandonado".Mas tarde volvió a su
vida de aventuras y -al parecer- nunca pudo
establecer un hogar tranquilo. A su muerte dos
mujeres reclamaron su herencia. Las dos -Francés
Candish y Sofía Bruce- alegaban haber sido la
esposa legítima de Alejandro Selkirk.
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