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"Animada
la Junta con esta victoria, pues así podía considerarse a pesar de la
sorpresa, la celebró con funciones religiosas en Serón y dispuso organizar
otro cuerpo más, que por su índole se llamó Batallón de Ligeros de Soria.
Pero entretanto otra Junta oficiosa recogía a título de tal las contribuciones
en la Rioja con perjuicio de la de Villel que era la legítimamente autorizada,
pues aquella región hasta Logroño inclusive pertenecía a la provincia de
Soria. Esta Junta legítima se trasladó con sus tropas a Yanguas para hacer
valer desde allí su autoridad, y la de la Rioja, convencida de su ilegitimidad,
quedó disuelta, reuniéndose en una las tropas de ambas, las cuales confiadas
en su número o entretenidas en estas disputas se dejaron sorprender por el
general Roget, jefe de una contraguerrilla organizada por los franceses contra
la nuestra, y la derrota fue desastrosa; gracias que a la sazón llegó en su
auxilio don Juan Antonio Tabuenca con otra guerrilla de sesenta aragoneses y tomó
parte en la acción, pues a no ser por él hubiera sido mucho mayor el
descalabro. Sin embargo, más de doscientos soldados quedaron muertos, y, como
era natural, a la derrota siguió la deserción general. Roget concedió la vida
a veinte soldados prisioneros, mas sólo para hacerles ejercitar el arma en la
plaza de Yanguas y fusilarlos después. Aleccionada la Junta con este
descalabro, se retiró a Deza para reclutar nuevas tropas y reponer las pérdidas,
estando resuelta a procurarse a todo trance un general a quien todos los jefes
obedecieran, el cual se había echado de menos en el ataque de Yanguas. Ofrecíaseles
uno muy capaz y autorizado en D. Agustín José Durán, coronel ascendido a
brigadier en la batalla de Bailén, sin empleo a la sazón, que residía en la
villa de Cascante."
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Crónica
Documental de la Familia Almazul