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"El
sábado día 21 de dulhiyya (12 de septiembre de 974) hubo noticia de la
frontera media de que el tirano García ibn Fernando ibn Gundisalvo, señor de
Castilla, había violado de improviso la tregua, después de haber manifestado
deseos de afianzarla; de que había invadido con presteza el territorio musulmán;
de que había emprendido una campaña de hostilidad contra el castillo de Deza y
sus contornos, dentro de la jurisdicción de Amril ibn Timlit, en la mañana del
jueves día 11 de dulhiyya (2 de septiembre de 974) de este año; de que los
habitantes del castillo se habían mantenido en pie de guerra; de que el tirano
les había quemado los panes y les había llevado por delante muchos ganados; de
que Zirwal y Mada, hijos de Amril ibn Timlit, gobernadores de la región,
escapados con algunos de sus compañeros, le habían salido al encuentro, habían
salvado las vacas y las ovejas y dado muerte a algunos de los cristianos que se
las llevaban; de que entonces había salido contra ellos nutrida caballería que
los puercos tenían emboscada y con la que no habían contado; de que se trabó
entre ambas partes un violento y largo combate; de que el caid Zirwal había
recibido una lanzada que le costó la vida y encontró el martirio ¡Dios se
apiade de él! yendo contra su adversario; y de que dicha batalla acaeció el día
mencionado y en el lugar conocido por el llano de al-Baracat, en las
proximidades del castillo de Mada.
Al
recibirse esta noticia, ordenó el Príncipe de los Creyentes que se hiciera
volver a los embajadores del maldito García que habían venido a ver al Califa
con la misión de consolidar la tregua y que acababan de partir el viernes con
una contestación favorable a sus deseos. Para ello les despachó un furaniq,
que les transmitiera la orden de regresar; pero ellos se negaron, quisieron
matarlo y siguieron su camino. Entonces el gobierno hizo salir en su persecución
a Aflah, encargado de las caballerizas reales, con un escuadrón de los
principales del ejército regular, entre los que iban Taban ibn Ahmad, Husayn
ibn Ibrahim al-Jali y otros, muchos en número. Los encontraron ocultos en uno
de los barrancos de tierras de Caracuel, desviados del camino. Se los trajeron,
mal de su grado, con la mayor violencia, y fueron encerrados en durísima prisión."
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Crónica
Documental de la Familia Almazul