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LA ISLA DE CAPRI
LAS NAVAS DE TOLOSA, 1212

LA BATALLA DE LAS NAVAS DE TOLOSA
DETALLE DE UNA PINTURA DEL SIGLO XIX
Corría el año 1212 cuando los ejércitos de Castilla, Aragón, Navarra y Portugal, dirigidos por Alfonso VIII de Castilla vencen a las tropas almohades en la batalla de las Navas de Tolosa, localidad cercana a La Carolina en la provincia de Jaén, el 16 de julio del año 1212. Durante la Reconquista, los reyes cristianos se enfrentaron a dos intentos de invasiones procedentes del Norte de África. El primero de ellos fueron los almorávides que penetraron en la península en el siglo XI. En segundo término tenemos los almohades, que eran guerreros curtidos y cuyo objetivo era impedir que la Reconquista siguiera adelante. La amenaza era de tal calibre que el mismísimo Papa Inocencio III decretó un ayuno para favorecer la causa cristiana. Previamente había concedido bulas e indulgencias a los caballeros de toda Europa que acudieran a esta Cruzada. Los reyes de los reinos antes mencionados se aliaron para hacer frente a la amenaza sarracena. Sin embargo, no pudieron contar con ayuda internacional ya que los caballeros venidos de otras naciones se dedicaron a la liquidación de los judíos que vivían en Castilla; no existían perspectivas de botín y, finalmente, la naturaleza del terreno donde iban a combatir: era preciso atravesar los Pirineos.
Los reinos cristianos lograron reunir unos 100000 hombres, que incluía un pequeño cuerpo expedicionario francés, frente a los 400000 almohades. El 20 de junio de 1212 la fuerza partió de Toledo bajo el mando del rey castellano Alfonso VIII que se iba a enfrentar al rey Miramamolín o Mohammed I. La aventura comenzó con buen pié: a los cuatro días conquistaron el castillo de Malagón y el día 27 el ejército navarro se apoderó de Calatrava, sede de una de las órdenes militares más prestigiosas. Sin embargo, tuvo lugar un hecho que provocó que cundiese el desánimo en las filas cristianas. Hubo una desbandada de los caballeros franceses debido al fuerte calor que hacía, lo que hizo pensar a los almohades en que la victoria estaba al alcance de la mano.
Cuando Alfonso VIII estaba en Alarcos tuvo noticias de que los almohades se encontraban en las Navas de Tolosa ( Jaén ). En aquellos momentos, el ejército cristiano lo configuraban el señor de Vizcaya y fundador de la villa de Bilbao, Diego López de Haro; los reyes de Castilla, Aragón y Navarra; Rodrigo Jiménez de Rada, arzobispo de Toledo; los obispos de Sigüenza, Osma, Plasencia, Tarazona, Palencia y Ávila; había contingentes de los caballeros del Temple, San Juan, Calatrava y Santiago; estaban presentes los condes de Barcelona, Rosellón, Ampurias y los tres de Lara; a este grueso había que añadir tropas aportadas por la nobleza o ciudades.
El ejército cristiano intentó penetrar en terreno enemigo a través del desfiladero de Losa, pero la resistencia almohade hizo replantear el plan de ataque. En el transcurso de una reunión en la tienda del Rey de Castilla, apareció un labrador, cuyo nombre era Martín Alaja, que algunos creen que es San Isidro, que contó la manera de atacar a los ejércitos enemigos sin ser visto. Después de que unos exploradores cristianos fueran al lugar, se comprobó que lo que decía era cierto. Al alba de lunes 16 de julio de 1212 los ejércitos cristianos se dirigieron a la lucha en cuatro grupos. En los flancos estaba el rey de Navarra con las banderas de Segovia, Ávila, Medina del Campo, caballeros portugueses, vizcaínos, guipuzcoanos, gallegos y el rey de Aragón. El centro y la retagurdia estaban a cargo del rey de Castilla.
El primer combate fue muy violento y los almohades lograron deshacer las filas cristianas hasta tal punto que alcanzaron el campamento castellano. La situación era realmente desesperada pero Alfonso VIII no se inmutó y afirmó su propósito de vencer o morir. El contraataque cristiano fue demoledor y se logró desbaratar las líneas de los ejércitos almohades y se llegó a una situación a la inversa ya que se llegó a la tienda de Miramamolín. Sin embargo, los cristianos pudieron comprobar que la tienda del caudillo almohade era inxepugnable debido a las cadenas y esclavos que la rodeaban. Después de un intento frustrado, el rey de Navarra, Sancho VII "el fuerte", irrumpió e hizo una brecha que permitió el paso a los cristianos. Este hecho provocó el derrumbe de la moral del ejército almohade y la huida de Miramamolín. Los castellanos capturaron el estandarte almohade y lo enviaron al Monasterio de las Huelgas. Por su parte, el Reino de Navarra adoptó como escudo las cadenas ( también el escudo de la ciudad de Pamplona las lleva ), con una esmeralda en el centro ( la que llevaba en el turbante Miramaolín ) que protegían la tienda del caudillo almohade.

ESCUDO DE NAVARRA, DONDE SE PUEDEN OBSERVAR LAS CADENAS DE LA TIENDA DEL CAUDILLO ALMOHADE DERROTADO 1N 1212.
TIBERIO 20001 AD