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"CONTEMPORANEA"
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ESTE SITIO ES MEJOR VISUALIZADO CON: PÁGINAS DEL GRUPO CONTEMPORÁNEA. INTROVERTIDA Verás
el Mundo a través de tus sentimientos...( poemas, reflexiones, artículos, música,
y mucho más!!!) Sitio de encuentro. Contemporánea, 1999, Todos los derechos reservados, Los artículos aquí publicados son propiedad de sus autores individuales, se permite su utilización y distribución siempre y cuando se mantenga el crédito al autor. Diseño y código fuente es propiedad de "Contemporánea Editores Sitio orgullosamente hecho en :
Por:
Estudiantes de la ENEP ARAGÓN Comentarios, peticiones y/o sugerencias por favor dirigelas a nuestro WebMaster Equipo de Contemporánea * Esther Romero * Ariel Ruiz
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La pasarela de todo el equipo que conformamos Contemporánea sigue; aquí te presentamos hoy al titular de la sección Comunicación Sin Canas, su nombre es Enrique Barragán Vargas y su Pseudónimo es "Amiguito 2000" o "Amichat". Conéctalo en:: titobv@prodigy.net.mx
YA
LLEGUEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE Hola amigos de
Comunicación sin Canas, como les va ¿preparando las maletas para las vacaciones de Semana Santa?
Que bien pero ¡ inviten ¡ no se olviden de los cuates. Si
señores ese personaje que encuentran en fotografía
soy yo, (pueden tomar la foto para espantar
ratones, alimañas, tepocatas, bueno hasta
suegras) como me dice alguien que parezco a los muñecos BURUNDIS. ¿Será? Gracias por esperar este tiempo pero causas ajenas
a nuestro alcance no permitieron la publicación de la revista la semana
pasada, pero ya estamos aquí con la mejor
disposición que te pases un rato agradable. CONFESIÓN es una de las tantas historias que
suceden dentro del Sistema de Trasporte Colectivo ( muy colectivo) METRO, acá en la
ciudad de México. Para
la próxima semana tendremos dos temas muy
interesantes no te los pierdas LOS NIÑOS DE LA CALLE, LOS GIROS NEGROS, vistos desde la
perspectiva de Comunicación sin canassssssss. Disfruta tu lectura en contemporánea
. CONFESIÓN Subo en el recortado andén de la estación
Pino Suárez con destino a Cuatro Caminos, en
un vagón de olores peculiares, aromas de
todos colores (porque de la mareada hasta colores ves).
Una voz fuerte
y femenina de tesitura declamadora llama
fuertemente mi atención ¿a
dónde fue? . Me
agarro del tubo metálico al que me aferro con gran destreza para domar al gran
gusano anaranjado (metro en la cuidad
de México). En el movimiento y
vaivén de mi cuerpo, veo acomodada en un
asiento individual a la mujer que habla con
gran estruendo para mis oídos, parece ser una confesión,
Salinas me quitó la casa que me
regaló mi mamá, Angelina es testigo de
cómo me echaron, pregúntale y verás ¿A
qué Salinas se refiere?, ¿quién es Angelina?, y ¿con quién habla?
solo
aclaro la última pregunta, frente a ella está otra
mujer, mucho más joven tendrá unos 40 abriles y se apena que le lancen el verbo, hunde su
cabeza en una revista de espectáculos. Las
palabras recayeron esta vez contra un pasajero que iba de pie (si, solo tenía
uno, iba con muletas), este se agarraba del tubo, no era mayor de
los treinta años, también se ruborizó y bajó la cabeza contra sus hombros. Nadie
se burlaba, pero ninguno se atrevía se atrevía a responder el diálogo
la dejaron,
dejamos, sola. Unos
niños con uniforme de escuela de gobierno
fueron esta vez los receptores en el incendio no encontré el reloj que me dio mi mamá. ¡ah! Me hubiera sentido tan
feliz con hallar siquiera la manecilla, pero no encontré nada todo lo quemó Salinas,
pregúntale a Angelina, ella fue testigo Los
niños se miraron unos a otros, asustados por
aquellas declaraciones. La
mujer, repentinamente, alzó hacia mí su
mirada. Sentí la sensación de abandonar el
lugar, pero a dónde todo estaba lleno, y con
escaso valor sostuve su mirada que
almacenaban tristeza y escuché sin que
ninguno bajara la mirada-- la
quemadura que más me hiere está en la memoria. Salinas hizo que abriera todo. Angelina
es testigo de cómo me echaron, pregúntale y
verás Sentí
que todos me miraban, quise reír pero solo salió una leve sonrisa más que de
comprensión de resignación. Yo seguía fijado
en aquel mirar, lo que me impedía hablar con ella era precisamente ella, respiré hondo y
lancé mi pregunta -¿Dónde
puedo localizar a Angelina para preguntarle?. En eso los empujones de la gente hicieron
que la mirada
de la mujer me perdiera, esta ya
no habló; se limitó a desatar un costalito de su bolsa, se paró con gran seriedad que
todos le abrieron paso. Se bajó no sé en que estación, pero todos los pasajeros la
seguíamos desde el vagón, en efecto eran las cenizas de Angelina. Ahora la pregunta
de Quién es Salinas sale
sobrando. Por
fin llegue a mi destino y en mi regreso solo
esperaba no conocer al tal Salinas
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