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1. Características generales de la
historia moderna.
1.1 CAUSAS DE LA DESAPARICIÓN DEL FEUDALISMO.
1.2 RASGOS ESTRUCTURALES DE LA Hª MODERNA.
1.3 RÉGIMEN DEMOGRÁFICO EN LA EDAD MODERNA.
1.3.1.1 La madre en la familia
1.4 VOLUMEN DE HABITANTES DE LA PENÍNSULA IBÉRICA DESDE EL SIGLO XVI AL
XVIII.
2. RASGOS GENERALES DE LA ECONOMIA EN LA EDAD MODERNA.
2.1.7.1 Agricultura y sector primario
2.2 FACTORES QUE INCIDEN NEGATIVAMENTE EN EL DESARROLLO.
2.3 FACTORES QUE ESTIMULARÁN EL PROCESO INDUSTRIAL.
2.3.2 Aumento
de las ciudades.
2.4 EQUILIBRIO ENTRE RECURSOS NATURALES E INDUSTRIALES.
2.5 La organización de la producción en la Edad Moderna.
2.5.1 Industria
en España (siglos XVI-XVIII).
2.5.1.1.1 Relación minas-comercio.
2.5.1.5 Transportes, comunicaciones y
comercio.
2.5.2 Desarrollo
de la burguesía.
3. LA SOCIEDAD EUROPEA 1500-1700.
4. EL ANTIGUO REGIMEN: LOS REYES CATOLICOS Y LOS AUSTRIAS (DE DOMINGUEZ
ORTIZ)
4.1 La España de los Reyes Católicos.
4.2 La organización del Estado y la expansión territorial.
4.3 La expansión atlántica (hasta 1517).
4.4 La demografía española en el siglo XVI. Población rural y urbana.
4.5 Las rutas, movimientos de hombres, mercancías y noticias. Precios y
tiempos.
4.6 El sistema jerárquico y las clases privilegiadas.
4.7 La población urbana. La economía y la coyuntura.
4.9 Elementos sociales exteriores al sistema.
4.11 La
Iglesia como institución y como forma de vida.
4.12 EL
imperio universal de Carlos V.
4.13 El
imperio hispánico de ultramar.
4.14 El
imperio español de Felipe II.
4.15 La
crisis del siglo XVII.
4.16 Luchas
por el mantenimiento de la economía.
4.17 El
ocaso del Imperio (1640-1700).
4.18 Los
problemas de la América española en el siglo XVII.
No
existen grandes rupturas dentro de la Edad Moderna. Es una época de transición.
Las técnicas, los paisajes, los usos y costumbres serán semejantes a los de la
Edad Media.
Se
mantendrá el señorío.
Se mantienen los privilegios de la sangre.
La característica diferenciadora de la
Historia Moderna respecto a la que la antecede es el descubrimiento de América.
Aparecen los estados modernos. Se sientan las
bases para el capitalismo.
Los marxistas la consideran como una etapa de
transición del feudalismo al capitalismo.
El feudalismo queda relegado a la Alta Edad
Media, pero como fenómeno económico-social perdura hasta el siglo XIX.
En 1968 se intenta llegar a un acuerdo para
exponer las características del feudalismo.
·
Jurisdicción
de un señor sobre sus vasallos, diferente a la del Estado.
·
Sus
súbditos son del Estado, y tienen que pagar prestaciones económicas.
Existen
dos aspectos importantes:
a)
Jurídico.
b)
Socio-económico.
La
diferencia entre un señor y un burgués es que el señor busca la maximización
de beneficios para acumularlos, mientras que el burgués quiere reinvertirlos.
Al señor le interesa más el aumento de las prestaciones de los vasallos y territorios, mientras que al burgués le interesa más el aumento de sus rentas en metálico.
A) Dinámica histórica. Algo que en su origen
tenía algún sentido se viene abajo.
B) La expansión del comercio hace que las
relaciones campesino-señor se derrumben.
C) En medio del mundo vasallático aparecen las
ciudades, regidas por una actividad comercial.
Durante los siglos XV-XVI se produce un capitalismo comercial. La riqueza viene dada en función del comercio. Es un sistema muy frágil.
La renovación se produce por:
- Vía revolucionaria o innovadora. Los productores acumulan capital
que invertirán el un comercio que llegarán a dominar.
- Conservadora. El comerciante reinvierte constantemente en
comercio, pero para supeditar la parcela propia a sus propios intereses.
Una de las claves de la emancipación del campesino va a estar en
que tras la peste de 1348 quedarán grandes parcelas de tierra sin explotar y
permitirá la introducción de ganado. El campesino conseguirá grandes excedentes
y pagará al señor en dinero, no en prestaciones.
Al pagar siempre lo mismo y a causa de la inflación el poder
adquisitivo del señor disminuirá y el del campesino aumentará.
En el siglo XVIII se expande el régimen de señoríos.
En cuestiones socio-económicas:
ê
El siglo XVI es
un periodo de expansión. Desde mediados del XV hasta mediados del XVI.
ê
Siglo XVII.
Recesión. Desde mediados-finales hasta finales del XVII
ê
Siglo XVIII.
Asistimos a un periodo de expansión.
Se observa una moderada
mortalidad con una elevadísima natalidad y elevadísima mortalidad infantil. Aparición
de crisis demográficas que destruyen el crecimiento acumulado durante tiempo.
Entre el 80-95% de la
población se dedica actividades agrícolas. Es una economía frágil. El hombre,
hasta el siglo XVIII estará acostumbrado a la subalimentación.
Economía de subsistencia
local (se consume lo que se produce). El encarecimiento de los transportes no
permite el comercio a gran escala.
Dedicado a producir bienes y servicios dedicados a abastecer la
producción destinada a proveer las necesidades primarias.
En el siglo XVII aparecerán zonas industriales con un capitalismo
industrial. En el siglo XVII se surge el mercantilismo, mientras que en el
XVIII aparece la fisiocracia, que intenta desarrollar la economía rural.
Heterogénea, con un elemento distorsionador: el dinero. Hereda las
estructuras medievales. Se observan dos grupos diferenciados, los privilegiados
(aristócratas y clérigos) y los no privilegiados (el resto).
Con el fortalecimiento del Estado aparecerán los impuestos que
llegarán a todas las clases (clérigos y nobles no pagaban impuestos).
Otra medida para obtener dinero por parte de la Corona fue la venta
de títulos nobiliarios y de hidalguías.
Desde fines del XV y principios del XVI se empieza a desarrollar el
poder absoluto. Frente al absolutismo del XVII-XVIII en el siglo XVI no
encontramos con las monarquías autoritarias, que han de someterse a unas leyes;
la voluntad del rey no es ley.
Aparecerán los nacionalismos, por encima de las convicciones
religiosas.
Se consolidarán los estados, parecen los ejércitos nacionales.
Creación de una burocracia estatal.
Tres de los hechos más importantes de esta época fueron el
humanismo, la reforma y la Contrarreforma.
A lo largo del XVII se asiste a la discusión sobre si es más
importante el poder del Estado o el poder de la Iglesia.
Se desarrolla el pensamiento empírico.
Es el estudio estadístico de una colectividad humana según su
composición y estado en un momento o según su evolución histórica.
La demografía histórica nace en el siglo XVII. En el siglo XVI hay
un desarrollo de las matemáticas. En el XVII aparece el primer recuento de la
mortalidad del hombre (hecho por Graunt) como centro al que gira la
población.
Hasta el siglo XVIII los recuentos demográficos se hicieron con
fines militares o fiscales, no con fines estadísticos.
Para no formar parte de las levas o pagar menos impuestos se llevaba
a cabo encubrimiento de población.
Hasta el siglo XVIII no se hizo por habitantes, sino por vecinos (1
vecino = 1 familia). En un principio, y para saber la cantidad de habitantes se
multiplicaba por 6, pero se ha demostrado que era una cifra elevadísima,
siendo más fiable un 3'75-4, aunque estas cifras podían ser ligeramente
superiores en la ciudad.
Este cambio fue debido a las mejoras en los sistemas de estadísticas
y a los análisis de los archivos religiosos principalmente. Sin embargo, es
imposible conseguir la población total, pues estos estudios únicamente se
hicieron a escala regional o provincial.
Existió una elevada natalidad y una elevadísima mortalidad infantil
35‰.
La estacionalidad de la natalidad presenta unas características
cíclicas. Descenso de la gestación en Semana Santa y en verano, aumento en
invierno.
La natalidad ilegítima es elevada, más en las ciudades durante los
siglos XVI-XVII (13-15%) de los bautizados. En tiempos de Felipe II llegará al
17% en algunas parroquias.
En el mundo rural estas cifras son menores, únicamente de 1-6% en
los siglos XVI-XVIII.
Los límites a la natalidad son de índole natural:
·
De 6-8
hijos sólo sobreviven 1-2.
·
Enfermedades
y malformaciones.
·
Retraso
de la edad de matrimonio de la mujer. 29-27 en los países escandinavos 25-23
en los países mediterráneos sobre 35 de esperanza de vida.
·
Fin de
la fertilidad a una edad más temprana (40 años).
·
Periodos
de dos años antes de volver a quedar embarazada. Si hay concepción antes de ése
tiempo puede haber aborto.
·
Elevada
esterilidad femenina. De dos tipos: cíclica (en tiempos de malas cosechas la
mujer queda estéril temporalmente) y permanente.
Existió un elevado índice de celibato eclesiástico, así como se
fomentó el celibato voluntario (santeros y beatas).
La emigración a América fue un factor que afectó negativamente al
desarrollo demográfico.
Se pasa de la familia lineal a la familia nuclear. La transformación
esta ligada a la aparición del amor paterno-filial, relación que deja de ser
únicamente de producción. Se cambia la idea sobre la casa, que se convierte en
hogar.
Aparece el concepto de responsabilidad paterna para con los hijos.
Con la aparición de la industrialización la casa pasa a ser lugar
de trabajo a lugar de descanso.
En Trento la Iglesia es rotunda en la
afirmación de que estas relaciones deben realizarse fuera del ámbito laboral, y
que los padres deben tener obligaciones con los hijos.
En estas relaciones el padre es el rey y puede hacer lo que quiera.
Para el estado el padre valor por la transmisión de la herencia.
Se produce una dicotomía entre el mundo masculino (todo es
justificable) y el femenino (todo es injustificable).
La mujer no podía firmar ningún contrato sin la autorización del
marido.
El padre tenía la obligación de cuidar de los hijos hasta los
veinticinco años.
Infanticida, rival del marido, aunque a veces aparece como
verdadera madre (rasgos literarios).
Amamantadora de sus propios hijos.
Sufrían una educación muy dura.
Durante el embarazo la mujer consigue cierta permisibilidad.
Comienza la costumbre de contratar educadores para los hijos.
Aparece el concepto de infancia. Se da importancia a la educación pragmática.
Permite conocer muchos aspectos del Antiguo Régimen.
Sus tasas son más irregulares que las de la natalidad y nupcialidad,
35-40‰ aunque puede llegar a cotas del 100‰ ó 400‰ en epidemias. La mortalidad
infantil oscila entre 100-200‰.
Las muertes en las inclusas rondan el 10‰.
Inclusas. Su nombre proviene de la ciudad
holandesa de Enckysen. Son instituciones de las grandes ciudades destinadas a
alojar a recién nacidos abandonados.
La subalimentación endémica fue motivo de gran parte de la
mortalidad.
La medicina preventiva no existía ni podía plantearse su existencia.
El mejor remedio para las clases altas era la sangría practicada con
sanguijuelas por el barbero.
La distribución estacional de la mortalidad tiene dos máximos:
A.
Finales
de verano y principio de otoño. La peste actúa con mayor virulencia. Culminan
los procesos de deshidratación.
B.
Finales
de invierno. Culminación de los procesos cardiacos y pulmonares. Muerte por
frío, especialmente en los países del norte.
Una crisis de mortalidad es un fenómeno demográfico de una duración
corta y que tiene dos puntos fundamentales:
o
Conciencia
de que se produce un aumento de defunciones.
o
Es un
periodo de corta duración, pero muy violento.
Una crisis demográfica es el periodo que une un descenso demográfico
con un aumento.
En pocos meses una crisis de mortalidad destruye un crecimiento demográfico almacenado durante lustros.
No hay crisis demográficas sin grandes crisis de mortalidad.
Causas de las crisis demográficas:
A Guerra.
A Hambre.
A Epidemias.
Las crisis derivadas de la guerra se producen debido a sus causas
indirectas: hambres, epidemias.
La mala alimentación hace que la transmisión de enfermedades sea
mortal. Se produce un descenso de la población agrícola. Despoblamiento del
campo.
El pago a los ejércitos conllevará el aumento de los impuestos.
Cercos a las ciudades. El fanatismo religioso provocará grandes
matanzas (Noche de San Bartolomé).
En el siglo XVI aumenta la población y disminuyen los recursos. El
hambre provendrá de las malas cosechas de cereales debido a las malas
condiciones climáticas.
El trigo es un lujo, y el centeno de primera necesidad. Las grandes
productoras de trigo antes del siglo XVI son Castilla y Sicilia. A partir del
XVI aparecen grandes extensiones en Polonia.
Se lleva a cabo la tala de bosques para aumentar la producción. Se
desarrollan los pósitos (almacenes de grano) debido a sucesivas malas
cosechas y a tiempos de hambre.
Semillas de 4-5/1. En ocasiones se superan los 10/1.
Se
crea la tasa del grano para poner precio al trigo.
Es un producto de demanda inelástica, es decir, su consumo no
variará con respecto al precio, es producto de primera necesidad.
Los productos de demanda elástica son aquellos que con oscilaciones
de precios experimentan unos cambios en la demanda, como los productos de lujo.
Es una enfermedad contagiosa. Pervive aletargada entre la población,
y es despertada por crisis agrarias. Tiene varias variedades:
A.
Bubónica. Se
cobra un 40% de muertos. En una semana aparecen los carbuncos. Se revientan los
vasos capilares y aparecen manchas.
B.
Pulmonar. De 90-100% de víctimas mortales.
Afecta a las vías respiratorias.
C.
Septicémica. Es una variación de la bubónica,
Tiene un 100% de mortalidad entre los afectados.
Dos vías.
a.
El
animal que transporta al Yersina Pestis (el bacilo) es la rata
negra, que tiene una pulga específica llamada xenopsylla cheopis.
Esta pulga pica a la rata y el bacilo se multiplica. Entra en el hombre y le
transmite la sangre afectada.
La rata negra (ratus
ratus) vive en los graneros y la transmisión tendrá lugar por la
exportación de los productos.
Con la aparición de la rata gris (ratus navergicua) se produce la exterminación de la rata negra y el proceso de propagación de la peste queda frenado.
b.
Por la
saliva de las personas afectadas.
Se da una explicación divina a estas enfermedades.
Desde Galeno se habla de una causa airista (el aire se pudre).
Varias razones:
Primero)
Tras
una batalla el aire se pudre.
Segundo) Aparición de eclipses.
Tercero)
Anomalías
y coincidencias de unos astros con otros. Incluso las vísceras y partes del
cuerpo están regidos por los astros.
Existen obras con las cuales se pueden seguir las consecuencias de
la peste.
La agravante de las pestes del XVI fue el retroceso económico que
experimentó el interior de la Península Ibérica.
El mejor remedio contra la peste era el rezar, irse del lugar (como
el pueblo no tiene medios para huir las clases bajas serán las más afectadas.
Tener el alma limpia de pecados, comer poco. No ser curioso. Creación de
hospitales (o ghettos) para infectados.
Purificación del aire afectado quemando plantas aromáticas. No
comer verduras.
Se establecen corredores sanitarios (aislamiento de una ciudad
entrada-salida de personas y mercancías). Era una medida muy cara, pues había
que pagar el salario a los guardias. Cesa el abastecimiento de la ciudad y el
pago de las alcabalas (10% de todos los productos). Desastre moral de las
ciudades al declararse apestadas.
La Peste Atlántica (1596-1602) aparece en un barco holandés que atraca en Santander. Se desarrolla hacia el sur. El Tajo supone un freno a la enfermedad, que llega con menor virulencia a Andalucía. Afecta a un 10% de la población.
Está relacionada con la
subalimentación. La transmite el piojo humano. Es muy selectiva socialmente.
Desde el invierno a la primavera. Los tejidos de algodón, que pueden hervirse
sin que se estropee mucho, contribuyeron a su desaparición.
No se expande tan fácilmente como la peste.
Se transmite por
contacto directo. La lana permite su expansión. Cuando se le pasa la enfermedad
el enfermo queda inmune. Dos tipos:
- Leve. Muere el 10% de los afectados.
- Más fuerte. Muere el 40%
De desarrollará con gran fuerza cuando se produzca la concentración
del hábitat (urbanización). Especialmente en el siglo XVIII
Son transmitidas por el
mosquito anófeles. Se desarrollará en el sur de Europa, especialmente en
zonas pantanosas. Se lucha contra ellas intentando desecar zonas lacustres.
Proviene de América. Desde que se contrae la enfermedad hasta que
muere transcurre medio año de inactividad laboral.
Transmitido por el
bacilo de Koch. Especialmente en los siglos XVIII y XIX. Se extiende a través
del agua.
Existen varios problemas para conocer este desarrollo demográfico.
[
Fuentes
generales, que se pueden paliar con los archivos generales.
[
Cuando
aparecen fuentes generales proto o pre-estadísticos existe el problema de convertir
diezmos en habitantes.
Tras la peste del siglo XV aparece una recuperación en el siglo XVI, jalonada por crisis de subsistencias, epidemias.
En la Península Ibérica Cataluña era la gran aglutinante de la
población española. El reino de Aragón recupera un 10% de población, al igual que
Mallorca, y Valencia se convierte en la ciudad más poblada de la Península.
El reino de Navarra permanece estancado tras la Peste. Sin embargo,
Castilla verá aumentada su población.
Aumento de la población urbana. Sevilla pasa de 15000 habitantes en
1438 a 40000 en 1492.
Aumento demográfico del reino de Granada tras ala conquista. 35000
pobladores en el periodo 1486-1501.
La cuenca del Guadalquivir aparece repoblado con 20 nuevos pueblos.
La presión demográfica hizo que el hambre de tierras llegara a
tener que buscar tierras en cualquier parte, produciéndose quejas de la Mesta
al sentirse invadida en sus cañadas.
La mayor densidad de población está en el País Vasco, donde se
habita en caseríos dispersos. Del País Vasco a Galicia hay una densidad de
30h/km2.
Bajando hacia el sur existe una forma distinta de poblamiento. En
medio de grandes despoblados aparecen ciudades dinámicas, cosmopolitas: Toledo
y Valladolid 30000 habitantes, Medina 20000, Segovia 15000.
Pasado el Tajo encontramos territorio despoblado, dedicado a la
agricultura extensiva.
En Andalucía están las mayores
ciudades de España. La población urbanizada no está dedicada al sector industrial
ni a los servicios, sino que vive del campo.
Dentro de estas ciudades nos encontramos con una de las urbes más
dinámicas de Europa: Sevilla. Gracias al comercio con América y a ser nombrado
único puerto legal para que partan y regresen las expediciones a América.
Granada es la última capital musulmana. En ella se concentrarán
unos 50000 habitantes.
En las Alpujarras se permite la subsistencia de los musulmanes
60000-70000.
Cada Reino hará sus propios censos y recuentos.
a.
Castilla.
1490. Cerca de 4 millones. 82%. Sin contar a Portugal (1 millón)
b.
Cataluña.
1479-1515.
c.
Aragón.
1495. 16%.
d.
Navarra.
1492. 2% según LADERO-QUESADA.
La escasez de fuentes ha hecho que diferentes autores difieran en
la cifra total.
Otras fuentes.
- El llamado censo de
1530, realizado entre 1528-36. Se quiere recabar información sobre
la población y lo que se paga para establecer el servicio tributario.
- En 1561 para realizar la alcabala se levantan padrones, en los que se grava un
10% de los productos, aunque no se aplica a rajatabla. Al final el recuento
será de un 60-70% dependiendo de las fases pasadas desde el principio al final
del proceso.
La presión fiscal es agravada por los pagos de las guerras de Carlos I. En 1530 se
atisban problemas financieros, debidos a los cuales Felipe II se da en
bancarrota al subir al trono, aunque continuó con la política expansionista.
De ahí provino el censo de la alcabala de 1561. Se intenta conocer
los recursos del reino. Los jueces hacen la relación de vecinos, sus niveles de
riqueza o el tráfico de mercancías que han hecho al año.
- Entre 1574-78, para un mejor conocimiento de la riqueza del reino
se envía un cuestionario en el que se pregunta, aparte de cuestiones
culturales, por la producción decimal (los diezmos) y la producción general.
Son las llamadas Relaciones Demográficas.
- 1590-91. Nace por las necesidades fiscales de la Corona. Después
de la destrucción de la Armada Invencible y las piraterías de Francis Drake, se
pone de manifiesto la vulnerabilidad de la Península. Se establece un impuesto
para el rey de 8 millones de ducados (servicio de los millones). Debe tributar
todos, incluso los nobles. Hubo varias insurrecciones al respecto. Este censo
cubre Castilla, aunque con algunas lagunas. Cifra la población de Castilla en 6
millones de habitantes.
El ritmo de crecimiento es continuado a lo largo de la Baja Edad
Media y más expansivo a lo largo del siglo XV (aunque existen varios periodos
de peste 1506-7, 1530).
La expulsión de los judíos tiene una gran repercusión económica, ya
que se expulsó a gente dedicada al comercio y a los servicios monetarios,
actividades que aborrecían los castellanos.
En cuanto al siglo XVIII los datos son menos precisos.
El debilitamiento del Estado tras Felipe II hace que la máquina
burocrática sea menos eficiente.
Tres recuentos, aunque su fiabilidad es nula.
o
1625-37.
Se otorga al rey "un donativo".
o
1646.
Recuento para vender "juros" (deuda pública).
o
1693.
Implantación de una leva forzosa.
Hay evidencias que muestran una ruralización del siglo XVII frente
a la urbanización que tuvo lugar desde la Baja Edad Media. Es muestra de un
colapso económico.
Algunas zonas van a perder población debido a una redistribución de
la misma.
Las grandes epidemias del siglo XVII son cuatro:
- 1596-1602.
- 1629-1630. Importada de Milán. Afecta a Aragón.
- 1647-54. Afecta a Valencia, y llega hasta Sevilla.
- 1678-1684. Entra por Valencia, baja a Andalucía y se remonta
hacia Castilla junto con el tifus.
Aunque no afectan a Cantabria ni a la Meseta Norte, estas regiones
pierden población.
Varias grandes
convulsiones afectarán a la Península.
- Expulsión de los moriscos que quedaban tras la conquista de Granada (1609).
Eran buenos trabajadores, conocedores de la agricultura de regadío. El 30% de
la población de Valencia y el 25% de Aragón.
Frente a la expulsión de
los judíos (auge económico), la de los moriscos se realizó en medio de una recesión
económica, con grandes quebrantos económicos para regiones como Valencia.
- Guerra con Portugal. Se produjeron constantes levas en
Extremadura. Tiene a la frontera castellana en pie de guerra.
El siglo XVIII se va a
ver caracterizado por momentos de recuperación, donde las innovaciones
técnicas van a experimentar un gran impulso.
Las novedades
estadísticas se recogen en 5 censos.
- 1712-1717. Vecindario de Campo
Florido. Se piensa
hacerlo para toda España. Se está constituyendo un nuevo estado, absolutista,
centralista. Se eliminan los fueros, moneda, cortes de Aragón. Aparece el
estado español.
- 1749-1753. Catastro de la Ensenada. Nace con la intencionalidad de
establecer la única contribución que concentre toda la dispersión de impuestos.
Estará basado en la riqueza de la población.
Se realiza mediante
respuestas particulares que cada persona da a un formulario. Se dará una
respuesta general por demarcaciones. Para manejar esta información se hacen
resúmenes de las respuestas generales.
-1768-69. Censo de Aranda. Cómputo de la población y vecinos.
Existe un interés demográfico. Se solicita la colaboración de los párrocos.
Es la primera vez que la
población queda agrupada por sexo, profesión, estado civil...
- 1786-87. Censo de
Floridablanca. Es el
primero que se publica en España. Se busca dar propaganda a la política de la
corona.
- 1796-97. Censo de
Godoy-Larruga.
Recuento de la población
cada diez años. Las pirámides de población son más breves que las anteriores.
Hace una relación socio-cultural de los individuos y de las instituciones. En
el siglo XVIII España tenía una población de unos 8 millones de habitantes, 11
millones en 1800. Es un crecimiento marcado por las pautas de antaño: altísima
natalidad y alta mortalidad.
A finales del XVIII el
norte se ve afectado por una recesión, mientras que el centro y el sur
continúan con su ritmo de crecimiento.
El siglo XVI es un siglo de expansión demográfica, lo que incide en
un aumento del consumo. A finales del XV hay un aumento de la minería y una
expansión de la producción minera tras el descubrimiento de
América.
Hay más consumidores y más dinero.
Las alteraciones monetarias producen una devaluación de la moneda y
una subida de los precios.
El precio del grano subirá de una forma disparatada a finales del
XVI. Si el precio del trigo es bajo cae el precio de la tierra. Si sube el
precio del trigo se obtendrá más dinero por su venta y el agricultor tendrá más
dinero para gastar.
El mantenimiento del equilibrio es fundamental. Esa subida del
grano tendrá unas consecuencias negativas.
En el siglo XVI la economía estaba regida por el peso de la moneda.
Desde finales del siglo XVI y principios del XVII comienza a
adulterarse la moneda (Ducado, que en Castilla equivalía a 375 maravedíes), y
el oro se retira de la circulación, tanto en obras artísticas como en acuñado
(hacia 1640).
Llegan remesas de plata desde América, aunque existe un colapso en
los primeros años del siglo XVI, lo que permite la acuñación en masa de monedas
(1 real = 34 maravedíes).
La economía en la segunda mitad del XVI funciona en plata con
escasez de moneda fraccionaria, indispensable para culminar pequeñas
transacciones económicas.
Se acuñan monedas de vellón (de cobre), que se utilizará como
"calderilla" (de 1, 1'5 y 2 maravedíes).
A finales del reinado de Felipe II se harán acuñaciones de vellón,
en este caso plata con vellón, intentando crear una moneda fraccionaria de
calidad intermedia entre el real y el vellón. Se convertirá en una moneda de
doble filo porque el Estado podrá pagar en vellón y cobrar en plata, al
aumentar el vellón y disminuir la plata en la aleación.
La mala calidad de la moneda hace que los precios suban para
mitigar esa calidad baja.
El siglo XVII se impondrá el "premio
de la plata", es decir, que se reduce el pago si este se hace
en plata en lugar de vellón.
A lo largo del XVI, y debido al aumento de población nos encontramos
con un mundo urbano fruto del éxodo en busca de trabajo en una época de crisis
donde abundaban los mendigos en busca de limosna.
El aumento urbano planteará un delicado problema: o se destina más
tierra a pastos o se destina a cereales para abastecimiento de las ciudades.
En Inglaterra aparecieron los campos cerrados (enclosures),
destinados al pasto de ganado (ovejas), que serán esquiladas para dedicar la
lana a la industria textil de las ciudades.
Se producirá un aumento de la tierra en el siglo XVI.
A finales del siglo XVI aparece la consecuencia de la ley de los
rendimientos decrecientes: con el mismo trabajo se obtiene menos rendimientos.
No existía abono alguno excepto estiércol. Para que sea rentable se
necesita mucho ganado, a ser posible estabulado. La tierra no tiene descanso,
ya que no hay barbecho y no es posible revitalizarla.
Al crecer la población se recurren a otros métodos: tala de bosques
y cultivo sobre ellos, aunque suelen ser tierras de peor calidad. Se deben
hacer importaciones de trigo.
Cuando no hay presión demográfica existen propiedades comunales
(pastos comunitarios, roturación por los campesinos), pero esto se termina con
el aumento de población. El hombre quiere la tierra para sí.
La corona tenía un gran déficit y para sacar dinero vende tierras
de la corona a los campesinos que las cultiven (perpetuaciones de tierras
baldías).
El aumento de los precios del cereal y de la inflación hace que los
señores cobren los impuestos en especie y en prestaciones personales. Al ser
las rentas a largo plazo y al perder paulatinamente valor la moneda un kilo de
trigo pesará siempre un kilo y aumentará de precio.
En el siglo XVIII Europa continúa siendo agrícola. Existe un
aumento demográfico unido a gran cantidad de
experiencias de las innovaciones que surgen. Muchas de estas
innovaciones fracasaron en el XVI ya que tenían que romper con las tradiciones
y pedían de la naturaleza más de lo que ella podía dar.
En el siglo XVIII se aprende de los errores y los corrigen.
Aparecen tratados agronómicos que se basan en buena parte en los aparecidos en
el siglo XVI.
La venta de tierras públicas que pasarán a manos privadas parece
algo nuevo, pero es semejante a lo hecho en siglos anteriores. El cercamiento
de las fincas, que potencia el individualismo, permite que los agricultores que
posean un cierto capital dediquen sus tierras a cultivos
"científicos" para conseguir un mayor rendimiento a sus tierras.
Se mantiene el pago en metálico o en especie, así como diversas
prestaciones del vasallo al señor.
Existe una diferencia entre los campesinos de distintos países:
- En Castilla el campesino es libre, dueño de sus
tierras, aunque esté sometido al señor.
- En Europa Oriental el campesino no es libre. Es el
sistema feudal más duro de Europa. No es dueño de sus tierras.
El progreso agrícola en el siglo XVIII en Inglaterra da lugar a una
mejor alimentación de la población, gracias a los cultivos científicos.
Al aparecer nuevos cultivos que alimentan al ganado permite que los
animales vivan más tiempo y se incorporen en mayor medida al consumo del
hombre.
La aparición de la sembradora de Jethro Tull, hace aumentar
la productividad y disminuyen los costes.
Se produce la expansión de cultivos nuevos: patata y maíz, aunque desde el XVIII ya estaban introducidos en Europa.
La patata había sido introducida para alimentar al ganado, pero
debido a las malas cosechas hubo de dedicarla al consumo humano.
Se planta trébol que nitrogenará la tierra para el trigo, del trigo
se pasa al nabo, que deja la tierra preparada para la cebada, de la que se pasa
al trébol.
En Inglaterra, el país más avanzado en el XVIII, la vida en el
campo era deseada.
Se crean fincas y casas
de campo. El propietario con mentalidad burguesa que se retira al campo va a
hacer que el sistema agrario esté capitalizado (inversiones, innovaciones
provechosas).
El fortalecimiento de la agricultura hace aumentar la riqueza de
las naciones. El bienestar de la nación se basa en una buena agricultura
(fisiocracia).
Es la zona más densamente urbanizada del siglo XVI. Aunque no
existen ciudades impresionantes existía una gran acumulación de gente en las
ciudades.
Planteará grandes problemas de abastecimiento, que se solucionarán
por dos vías:
- Vía interna.
Estabulación del ganado y aumento de la fertilidad del suelo mediante el estiércol.
Serán los pioneros de los cultivos alternantes ya citados. Alcanzarán unos
rendimientos 200% superiores a la media europea.
- Vía externa.
Dichas medidas eran insuficientes y deben importar trigo de Francia y después
de Polonia.
Los holandeses se convierten en los grandes comerciantes y el grano
polaco debe estar pendiente de los precios que ponen los holandeses.
Para evitar la fuga de divisas recurren a la especialización de la
ganadería: queso y mantequilla.
El peso de la nobleza es mínimo en comparación con otros lugares.
La lucha por la tierra en los Países Bajostendrá unos contendiente
especiales: el hombre y el mar.
De 1540 a 1600 se deseca un 2'5% del territorio actual, dando lugar
a tierras muy fértiles.
Holanda será una tierra de ingenieros que se exportarán a donde se
les necesite.
La marina holandesa se convertirá en la marina más importante de
Europa, debido a la gran cantidad de enrolamientos.
Controla el comercio del Lejano Oriente, el Báltico y viaja a
América.
Tras las pestes bajo medievales los señores rebajan los lazos de
servidumbre. cuando aumenta la población los recrudecen (refeudalización).
A principios del XVI la Dieta polaca establece que se mantenga un
día de la semana servil para el señor. Pasará de 7 días al año en 1500 a 75 en
1550.
La nobleza se hace dueña de la tierra. Adquiere, además, otros
derechos sobre la producción.
Polonia se explota extensivamente (es una llanura) con mano de obra
barata (los siervos). No tiene aduanas interiores, lo que significa un
abaratamiento de los costes y hace que sus productos sean más competitivos.
El aumento de las prestaciones del campesino y su refeudalización
hace que éste posea menos dinero. La riqueza pasa a manos de la nobleza. Ahoga
las buenas perspectivas económicas que tenía Polonia a principios del XVI. No
se dedican a la exportación de grano, que pasará a manos holandesas. De
1580-1660 la nobleza polaca triplica sus posesiones.
La consecuencia de todo esto es la ausencia de un mundo urbano; de
no haberse producido, los Países Bajosno hubiesen tenido el poder económico que
luego poseyeron.
Estaba dividida en numerosos y pequeños estados. Se han establecido
dos divisiones para su estudio:
I.
Al
este del Elba. Similar a Polonia.
II.
Al
oeste del Elba. Debido a su fragmentación es más difícil su estudio.
Tras las pestes desciende la población. Una vez que se recupera se
produce un aumento de la urbanización, especialmente en el sur, la zona más
castigada por la guerra de los 30 Años.
Al terminar la guerra los señores intentarán que los campesinos
sigan pagando tributos, pero que no utilicen grandes parcelas y así poder
evitar la independencia de los campesinos.
Francia aparece como el estado, en potencia, más poderoso en
Europa. Este desarrollo fue frenado por la inestabilidad religiosa.
Posee unos grandes recursos naturales. Las exportaciones de grano
se ven limitadas por el aumento de población, que incide en las formas de
explotación de las tierras. Se produce una superparcelación de las tierras.
La política francesa del XVI se ve salpicada por guerras civiles.
Por ese motivo la población pide un gobierno fuerte que les libere de esas
disensiones. Fue el comienzo de la monarquía absolutista.
Puede convertirse, a causa de la presión fiscal, en un arma de
doble filo.
Al amparo del Estado absolutista aparecerá un funcionariado que se
enriquecerá con su trabajo. A la cabeza de este funcionariado está la nobleza
de capa, grupo social nuevo, tan peligrosa para la monarquía como necesaria.
Hacen leyes, conocen los recursos técnicos para la gobernación del Estado. Se
irá haciendo con el poder político y se enriquecerá a costa del campesino.
Tienen conciencia de clase y van a plantear gran cantidad de problemas frente a
la nobleza de espada.
Pondrá especial empeño en eliminar el derecho consuetudinario
agrícola, y, por tanto, la estabilidad del campesino.
A través de la ley buscarán la reimplantación de los derechos
feudales.
El papel jugado por estos nobles de espada fue un papel
trascendental.
El incremento del precio del cereal, junto con la escasez de
tierras, al ser una isla, elevó el valor de la tierra.
La exportación de paños ingleses hará convertirse a la industria
textil en principal fuente de riqueza del país. Muchas explotaciones agrícolas
darán paso a explotaciones de ganado lanar.
Al conseguir Enrique VIII el control de la Iglesia, obtuvo todas
sus rentas, a semejanza de lo que hicieron los Reyes Católicos al poseer el
control de las órdenes militares.
Aparecieron disensiones entre los partidarios de la continuidad en
el catolicismo y los que favorecían la ruptura.
La reforma fue imponiéndose mediante el temor, las ejecuciones y la
dureza. Una medida de este tipo fue la disolución de los monasterios (1536-39)
e hizo que sus pertenencias pasasen a manos reales, al mismo tiempo que ofreció
a los campesinos la oportunidad de cultivar tierras que anteriormente habían estado
en posesión de los monjes.
Permitirá las inversiones en tierras. La aristocracia inglesa,
menos dinámica en el XVI que en otras partes de Europa se verá obligada a
vender parte de sus propiedades a la burguesía ciudadana.
La presión demográfica sobre la tierra se produce antes de la
ruptura. Los enclosures buscaban el cercamiento para evitar que entrase nadie
que no tuviera relación con el propietario.
Son beneficiosos para el que los pone en práctica, ya que
reinvierte en sus tierras y se asegura el futuro.
Son desastrosos para quien no posee tierras.
Tras la ruptura con Roma salen al mercado gran cantidad de tierras,
que serán compradas por burgueses, los cuales podrán completar el círculo del
abono.
- El ganado está en los cercados.
- Con su estiércol se abona la tierra.
- Parte de la producción de las tierras será utilizado como forraje
para el ganado.
Se produce un equilibrio. Si existen más tierras de cultivo que
cercamientos faltaría abono, si existe más ganado estabulado las tierras darán
más rendimientos.
Se produce una emigración desde Holanda a Inglaterra a causa de la
guerra entre Los Países Bajosy España.
Serán básicamente agricultores y artesanos que llevarán todos sus
conocimientos puesto ya en práctica, a Inglaterra. De ello obtendrán
importantes consecuencias (abastecimiento de Londres, alternancia de los cuatro
cultivos).
Se puede dividir en dos zonas:
- Norte, más rica y comercial.
- Sur, pobre y rural.
La Italia del Norte está urbanizada, la del sur exporta grano. Se
conseguirán altos rendimientos con salarios muy bajos y una fuerte represión
del pueblo. En 1640 se produjeron revueltas en Nápoles y Sicilia. La
sublevación contra Massiallero contra el dominio español fue en realidad un
levantamiento del pueblo contra el poder señorial.
En el norte, debido a las altas tasas de urbanización, no
encontramos con que la demanda es mayor que la oferta. La producción agrícola
no es suficiente y se recurre a las importaciones del Báltico y Turquía.
La propiedad de la Tierra es rentable debido al alto precio de lo
que produce.
Desde 1570 los holandeses se va a convertir en los grandes
comerciantes del grano del Báltico.
Tras al recesión industrial del XVI, ligada a un descenso
demográfico en el Norte, va a descender la rentabilidad de la tierra. La
burguesía urbana del Norte de Italia va a dedicar sus beneficios a la compra de
tierras, aunque sean poco rentables, pues algo de renta darán.
En la mitad del XVIII la nobleza, antaño burguesía comerciante, se
convertirá en burguesía terrateniente. La finalidad de comprar tierras es más
tener una posesión que buscar la producción y su distribución.
Es una economía rural, de alto consumo, autárquica y de escaso
movimiento monetario.
Frente a ella existe una economía urbana más dinámica, aunque se considera
a la economía rural más estable, ya que estaba bien visto la posesión de
tierras. Existe una tendencia entre la burguesía a aristocrarizarse.
A lo largo del XVI se produce una privatización de la propiedad.
Desde la reconquista se reguló los modos de producción, sistema de
herencias, tierras públicas. Se depende del clima (más frío en los siglos
XVI-XVII). En el siglo XVI gran cantidad de tierras se convierten en
pastizales. Se produce el cambio de bueyes por mulas debido a su velocidad en
el trabajo y a su desplazamiento de una tierra a otra.
La trilogía mediterránea se concibe únicamente como consumo del
trigo. La vid se extiende por Castilla, ya que el crecimiento de las ciudades
hace rentable la venta de vino. La tasa
de producción hace que se cambie superficie de cereal por la de vid.
El olivar se extiende en el XVI en Andalucía. El destino del aceite
es fundamentalmente industrial. No es aceptado para cocinar.
En el XVII (1620) nos encontramos con el estancamiento de la
producción, que se recuperará hacia 1680.
Desde la Corona se buscan los remedios para paliar la mala
situación que atravesaba el campo. Unas de las primeras Juntas que se reúnen es
la Junta de Reformación de 1618. Se plantean los medios para remediar la
situación económica española, pésima desde el siglo anterior.
El
Conde-Duque de Olivares, valido de Felipe IV, plantea una
reforma para reducir el gasto público, pero la gran cantidad de gastos inútiles
la hicieron fracasar.
En el siglo XVIII se continúa utilizando el barbecho en una
estructura agraria similar a la de los siglo precedentes.
Se produjeron tres momentos de crisis:
- 1705.
- 1750.
- Final de siglo
Los cultivos provenientes de América, como el maíz y la patata se
expanden por toda la Península. El arroz se extiende en el Levante, mientras
que el viñedo continúa su pugna con el cereal. Aparece el Jerez.
En lo que respecta al regadío se mantiene en sus zonas naturales
(Levante). Se sanearán antiguos canales existentes para fomentar el regadío. Creación del Canal de Carlos III.
Se reabre el canal Imperial de Aragón.
Se pone en práctica una repartición de tierras, lo que supone el
triunfo de la mentalidad liberal de la época. No existe el miedo que existía en
el XVI a que no exista un equilibrio entre lo público y lo privado. En el siglo
XVI estar tierras debían estar labradas, en el XVIII podían estar
asilvestradas.
Incluye la artesanía y la industria. Sólo un 6% de la población
vive permanentemente de este sector.
Gran parte de la población agrícola se dedicará a ocupaciones
industriales y artesanales en época de poco trabajo rural.
La situación de la industria europea de 1750 es más parecida a la
de 1500 que a la de 1830.
Una población pobre no incita ni estimula el desarrollo industrial.
"Cuanto más pobre es una población más se destina a productos de primer a
necesidad que a otras de otro tipo" (Ley de ERNEST).
Se observa una tendencia a la autosuficiencia de la familia
campesina.
Existe un escaso desarrollo técnico. Se mantiene el anquilosamiento
de las formas de producción. No pueden bajarse los precios de los productos que
salen al mercado, produciéndose una disminución del consumo.
A pesar de estos frenos se apreciarán factores que estimulan la
producción industrial.
Dos sectores serán los motores de la industria: el vestido y la
vivienda, especialmente la primera.
La importancia de la industria textil viene determinada por:
- En ella trabaja un alto porcentaje de la población.
- En tiempo parcial ocupa a población campesina.
- Su dispersión hace que pronto se pueda subsistir con esta
industria.
- En varios países contribuye a sustentar el Producto Nacional
Bruto. En Castilla buena parte de la economía está basada en la industria
textil.
En Inglaterra la industria lanera nace por el impulso dado por la
industria textil.
Tras la separación de los Países BajosHolanda intenta colapsar el
tráfico castellano por el canal de la Mancha, influyendo en la industria
textil. Se tendrá que desviar hacia Italia por el Mediterráneo, que estaba en
franca recesión.
Tendrá grandes repercusiones en
Europa. Aparecen nuevos mercados. Son un estímulo no sólo a la producción
capitalista, sino también a la artesanía.
Europa será incapaz de proveer a América de lo que necesita, lo que
afectará a Castilla de modo negativo. América era un monopolio castellano.
Todas las exportaciones hacia América debían canalizarse a través de Sevilla.
América debía subsistir, en teoría, de las exportaciones castellanas. El
castellano será incapaz de responder a las demandas de América. Le llevará a
unas importantes exenciones con respecto a las importaciones de extranjeros. Se
dependerá del extranjero para abastecer a América, lo que llevará al colapso de
la economía. El contrabando es inmenso.
Una emigración del campo hacia las ciudades. El mundo urbano va a conocer un desarrollo del sector secundario, que obtendrá grandes beneficios de esta expansión urbana. Aunque existen muchos vagabundos y mendigos.
Las cortes reales (Francia y Borgoña), serán las más refinadas de la época y serán imitadas por el resto. Desde la Corte se fomentará el lujo suntuario. Los estratos superiores de la sociedad estimularán el comercio de lujo. Incidirá en sectores como el textil, las fabricaciones artesanales e industriales. Afectará a la mejora de algunos productos (carros, carruajes...).
Las innovaciones de la
vida diaria (vidrio) se convierten en artículos de lujo. Esto lleva consigo un
desarrollo del artesanado del vidrio que se extenderá primero por la ciudad y
después por el campo. Aparición de sábanas y colchas de lienzo. En este consumo
estarán presentes las tensiones sociales. Las clases superiores intentarán
alejarse de las restantes. El clero será el freno de la expansión del lujo.
Aparecen leyes suntuarias. Las primeras son de tiempos de Carlos I.
Irán contra el consumo de ciertos productos. También se pretendía frenar el
consumo de productos importados y se contuviese la salida de riqueza del país.
No tuvieron ninguna efectividad.
En el siglo XVIII se
produce un cambio en el tratamiento. Con Felipe II el "Don" se
aplicaba a los hidalgos. Con Carlos III llegará a todas las personas.
El avance de lujo se ve reflejado
en el consumo de productos textiles.
Las capas medias de la sociedad van a preferir productos de peor
calidad y más baratos que aquellos de mejor calidad pero más caros.
Durante los siglos XVI-XVII se inundará el mercado europeo de
productos sin terminar (los estambrados), más baratos, teñidos con vivos
colores. La población se lanza a por este producto por varias razones, su
precio, los colores y la moda (indicador de lujo). Provienen de Inglaterra y
Holanda.
La diferenciación a través de lujo también se va a producir en la
alimentación. Aparte de los productos caros, existirán prohibiciones para que
la población de las grandes ciudades consuman diversos alimentos. Como los
comerciantes no quieren cerrar a causa de las leyes se produce la tensión entre
la economía de mercado y la autoridad social.
Como estímulo de la producción industrial hay que hablar de la
guerra.
¿Los progresos que se hacen a través de la guerra no pueden
alcanzarse por la vía pacífica?
En los siglos XVI-XVII se produce un aumento de la belicosidad y de
la capacidad de destrucción. Las guerras absorben una cantidad inmensa de
recursos naturales y humanos, haciéndose más complejas y largas.
La aparición de mercenarios hace que las guerras se alarguen más
que antes (los campesinos debían dejar la guerra para la recogida).
A lo largo de los siglos XVI-XVII el arma de fuego pasará a ser el
instrumento principal de la guerra. Más ligeras y rápidas. Aparecen nuevos
diseños de artillería más potente y más fácil de transportar.
Se producirá una nueva innovación en la arquitectura: construcciones
en estrella.
Lepanto (1570) se puede
considerar la última batalla naval a la antigua usanza (garfios, combate costado
contra costado), 17 años más tarde tiene lugar la Jornada
de Inglaterra (1588). Se encontraron formaciones con gran
cantidad de artillería, que se lanzan cañonazos sin acercarse demasiado.
Se lleva a cabo a la construcción de barcos de gran calado y muy
artillados (galeones).
Se producirá el desarrollo de los astilleros y de la fabricación de
la artillería (industrias siderúrgicas).
Tras la jornada de Inglaterra se producirá un gran desembolso en la
construcción de buques de guerra.
Esto repercutirá positivamente en algunas zonas de Europa.
Lieja se convierte en la suministradora de artillería ligera a
España. Suecia se convertirá en la potencia que más se aprovecha: exportación
de cañones, cobre... con lo que paga su participación en la Guerra de los 30
años.
Existe la conciencia de que los recursos son finitos y se
destruyen. En el caso de la industria el hombre da tres repuestas a la escasez
de recursos.
- Aumentar del área de suministro.
- Sustitutos.
- Introducciones de nuevas técnicas más ahorrativas.
Si comparamos esta actitud del hombre en el mundo industrial con el
mundo rural la respuesta en este sector es la tala y quema de árboles, aunque
la repuesta más dinámica es la rotación de cultivos.
a) Aumento del área de suministro. Cuando se produce un cansancio
de la minería continental (Alemania y Vizcaya) se echa mano de otras zonas
(Suecia).
Debido a la escasez de bosques por la tala para conseguir tierras
de cultivo, se recurre al Báltico para obtener madera.
b) Introducción de sustitutos. Cambio de la leña como combustible
por el carbón mineral (Inglaterra).
c) Nuevas técnicas ahorrativas. Transformación de las fraguas en
altos hornos. La producción será mayor y más rápida que en una fragua.
En el desarrollo de los gremios en el siglo XVI nos encontramos con
organizaciones muy cerradas que impiden las transformaciones que demanda la
sociedad. Están regidos por unas ordenanzas reguladas por el consejo de
Castilla que regula sus actividades, lo que constituye un impedimento para la
producción. Si se produce una mayor demanda es necesario reformar las
ordenanzas gremiales. Los gremios son urbanos, y ejecutan la política económica
de la monarquía. Una obsesión de las estructuras gremiales es la buena presentación
de la calidad de sus productos.
En el XVI nos encontramos con una atomización de los gremios que
afectará negativamente a la producción. Algunos sectores se empobrecerán, pues
la atomización impide la capitalización.
La respuesta de los gremios ante este anquilosamiento será una
mayor cerrazón y atomización.
Frente a estos factores negativos la reacción de los que tenían
espíritu burgués o capitalista (persona con grandes beneficios que quiere
reinvertirlos en otro sector diferente a la tierra) es la siguiente: desde la
Baja Edad Media se va a dar de forma paralela al sistema gremial el Verlag
System o Domestic system, el sistema de trabajo a domicilio.
El capitalista entrega materia prima a una persona que la
elaborará, para posteriormente entregar de nuevo al capitalista ya transformada
o semi-elaborada (que entregará a otros para su terminación), encargándose de
su comercialización.
El propietario de la materia prima no es el trabajador, sino el
burgués, a diferencia de los gremios, donde el dueño de las herramientas y de
la materia prima es el que lo trabaja.
Se observan otras diferencias: en número de talleres de cada
maestro es limitado por las ordenanzas. El trabajador rural encontrará un gran
beneficio al trabajar en el Domestic System cuando las tareas agrarias se hayan
acabado.
Incide principalmente en los textiles. También se fabrican componentes náuticos: cordaje, velamen, piezas de artillería.
Los países donde se produce el Verlag System son aquellos donde los
gremios han ido perdiendo fuerza: Holanda e Inglaterra, o ciudades castellanas
como Segovia y Cuenca (lana) o Córdoba (cuero).
Aparecen los intermediarios, beneficiosos para la economía, pues
muchas veces el campesino no tiene la liquidez suficiente y aparece un
personaje (un burgués) que permitirá (adelantándole dinero) un aumento de la
producción, y un descenso de los costes.
- Vidrio. El precio baja un 25% por el aumento de la producción y
el descenso de los costes.
- Vivienda. Se sustituye la madera por el ladrillo.
- Minerales. La extracción de los minerales se hace sólo en
superficie, pues no hay medios para hacer túneles. El hierro es un elemento
secundario.
Son de destacar la industria lanera de Castilla y la industria de
la seda.
La lana tiene una gran expansión geográfica y llega a gran parte de
la población. La manufacturación es hecha por los gremios y por los dedicados
al domestic system.
Superposición de unos gremios (tintoreros) sobre otros, debido a la
mayor dificultad de su trabajo y por la carestía de los mismos. La gran
capacidad económica de los tintoreros los hace imponerse a los demás.
La importancia de la industria de la lana para Castilla será enorme
a lo largo de toda la Edad Moderna.
En la comarca de Granada se producirá la seda. Se han cifrado en
40.000 los criadores existentes a mediados del siglo XVI.
La primera parte del proceso es una industria familiar. Se
producirá en tiempos invernales. Fiscalmente estaba muy controlado, pues era
muy provechoso para la Corona.
Cuando pasa a la ciudad los gremios que más poder adquieren son los
tintoreros.
En el siglo XVII entra en crisis. Se envía seda sin manufacturar,
se produce una cerrazón hacia las innovaciones, expulsión de los moriscos,
principales trabajadores, en 1609.
El lino es utilizado para confeccionar la ropa interior de los
cristianos. Los musulmanes la llevaban de seda.
El mayor productor europeo es Francia, mientras que España dependía
del exterior.
Las industrias capitalistas que más capital líquido requerían
constantemente eran la minería y la construcción naval.
La Corona puede actuar sobre las minas de la forma que quiera. No
tiene que consultar a las Cortes a este respecto, ya que eran regalías, aunque
las Cortes se inmiscuirán paulatinamente.
Por el valor intrínseco de las monedas y cuando se necesitan
monedas, los monarcas desde la Edad Media estimularán la búsqueda de nuevos
yacimientos.
Se permitirá la actividad de particulares, con tal que revierta en
la Corona 1/10 ó 1/8 de lo obtenido.
No se podrá excluir a los extranjeros por razones operativas. Se
recurrirá a técnicos extranjeros para buscar yacimientos.
La primera legislación sobre minas aparece en 1584 y se deroga en
1823. La actividad minera dependía del Consejo de Hacienda. En tiempos de
Carlos III se intenta crear dentro de él la Junta de Minas para agilizar y
descargar de trabajo al Consejo de Minas. Se constituirá finalmente la Junta de
Minas, Moneda y Comercio, que llegará hasta finales del siglo XVIII.
Con el mercantilismo la riqueza de las
naciones va a basarse en las importaciones y las exportaciones, de las cuales
habría de obtenerse una balanza favorable.
El mercantilismo se puede considerar una forma de pensar.
Desde el siglo XIII se había planteado que cuanto más oro y plata
hubiese en un país más rico era éste, por lo que se hace todo lo posible para
conseguirlo.
Minas de Vizcaya. La exportación de hierro
está prohibida desde las vísperas de la toma de Granada. Esta prohibición se
repite en el XVI-XVII y las cortes piden al rey que no apoye las exportaciones.
Estas prohibiciones tenían el fundamento en el intento de desarmar
a los enemigos de España, pues Vizcaya, antes de que apareciese Suecia en el
sector, era el único lugar donde se producía hierro de alta calidad.
La exportación permitiría la entrada de metales preciosos y se
entra en una contradicción con los principios del mercantilismo.
La aparición de Suecia es apoyada y alentada por los emigrantes
holandeses. Se convertirá en uno de los peores enemigos de los países
católicos durante la Guerra
de los 30 años.
La extracción del hierro se hacía mediante el vacío de la veta,
dejándose cuando se empezaba a profundizar.
Minas de Almadén. Su
explotación estaba cedida a los Fugger. Es el metal típico español. Su importancia
radica en su utilización en el proceso de amalgama (limpia impurezas de la
plata extraída en bruto). Las extracciones de plata en América hicieron
aumentar su importancia.
España es el gran
productor de hierro, pero el siglo XVII es un periodo de recesión, debido al
desinterés existente hacia las innovaciones técnicas, pues al ser un producto
de calidad no se piensa que se vaya a tener competencia.
Los altos hornos son la gran innovación del XVIII que harán
desaparecer a las fraguas. El 40% de la población vasca estaba ligada a la
siderurgia.
Cataluña y el País
Vasco. Cataluña estaba especializada en la construcción de galeras, mientras
que Cantabria y el País Vasco a los galeones.
La construcción naval en Cataluña va a entrar en una fase de
regresión, mientras que aumentará en Cantabria.
La producción será floreciente los años 20 del siglo XVII
(regresión de las importaciones americanas)
Coyunturalmente la construcción en el Cantábrico se verá afectada
por la política marítima. Debido al escaso número de barcos de guerra (6-10) se
debe recurrir a los particulares y a los barcos mercantes, que serán convertidos
en barcos de guerra.
Al depender de las importaciones de madera y de velamen, cada vez que existe un
conflicto se interrumpe este proceso, se produce un colapso de la construcción
o una subida de precios de la misma.
Las estructuras
económicas continúan fijas en el siglo XVIII. Continúa el Verlag System (aunque
en menor cantidad) y los gremios. El estado les permite existir porque cumplen
los designios de la política económica nacional. Destacan los 5 gremios de
Madrid dedicados a los objetos suntuarios.
En el sector industrial se observan dos innovaciones.
- Aparición de un edificio (la fábrica) propiedad de un particular
con útiles que son propiedad de esa persona. También se denomina fábricas a
aquellas zonas promocionadas por el Estado que se dedican a la producción de
un objeto, son las reales fábricas.
Suelen ser muy deficitarias exigirán constantemente la dedicación
de la Corona.
En Guadalajara se encuentra la industria de paños desde 1719 a 1821
sin que produzca beneficios.
Se centrará en Cataluña
donde funcionarán 15 fábricas. Es innovador tanto el textil que se está trabajando
como la mentalidad con que se está haciendo. En 1772 se constituye la Compañía
de Hilaturas de Cataluña, de mentalidad burguesa, que no tenía nada que ver con
los gremios. Se busca que haya oferta, una constante reinversión en el sector
industrial. Frente a la inversión en tierras, propio del siglo XVI, se tiende a
la reinversión en el sector industrial. Se fomenta (en las compañías) la
introducción de la máquina de vapor (1803).
Es la época
mercantilista, época del mercantilismo mercantil. Se basará en el comercio. Es
una época tendente al aumento de las exportaciones y a la disminución de importaciones.
No hay conciencia de que la pobreza de todas las naciones excepto una tendría
fatales consecuencias para ésa nación.
Nos encontramos con las grandes contradicciones estructurales que
dominan la economía de la época. Se está comerciando con América y es muy
difícil hacerlo con el interior de los países.
El comercio marítimo adquiere una gran importancia. Desde mediados
del XVIII nos encontramos con otro cambio de las estructuras comerciales del
siglo XVII, ya las rutas de cabotaje pierden pujanza a favor de las travesías
atlánticas
Dos grandes grupos de rutas.
A.
Aquellas donde España no tiene
preeminencia.
B.
Rutas de hegemonía hispana.
A) Las rutas donde España ya no tiene
preeminencia se
dividen en dos zonas.
1) Europa Central. Es relativamente antigua. Tendrá su momento de apogeo en los siglos XV-XVI. Tiene reminiscencias medievales. Se comercia con productos que vienen de América, pasan por Italia y terminan en los Países Bajos.
Se desarrolla al mismo tiempo que las ciudades de los Países Bajos.
Su importancia también le viene dado porque ambos lados de esta ruta van a
verse favorecidos por el descubrimiento de plata en Centroeuropa.
Los momentos críticos le vienen con la guerra de los Países Bajos,
las guerras de religión y las guerras civiles en Francia.
2) Ruta báltica. Tiene ciertas semejanzas con el
Mediterráneo. Se comercia con materias primas y grano. Las Hansas alemanas
dominaban esta ruta durante la Edad Media. Desde finales del XVI pasará a manos
holandesas. El papel de la Hansa alemana en el siglo XVI es fundamental para
España, que recurrirá a ella como intermediaria y país neutral en los momentos
de guerra.
El punto más importante de esta ruta era el estrecho del Sund, en
territorio danés, pero de dominio holandés. Había que pagar derechos de paso,
de ganado, de madera norteuropea, de grano polaco.
Holanda vivirá más a lo largo del siglo XVI-XVII del control de las
exportaciones de la Europa Central hacia la Europa meridional que de su
comercio con Oriente.
En el momento en que bajen las exportaciones se resquebrajará las
estructuras del comercio, algo que sucederá a mediados del XVII, y comenzará el
dominio inglés.
B) Rutas de dominio español.
1) Ruta
Atlántica norseptentrional. De la cornisa cantábrica a los Países Bajos, con ramificaciones a
Francia y a Inglaterra. Es una de las rutas principales. Holanda y España se
convirtieron en enemigos complementarios. España exporta materias primas e
importa gran parte de la producción que va a América y productos para la
supervivencia española. En este sentido se puede considerar como continuación
de la vía báltica.
Es una ruta muy antigua (siglo XIII). Su momento de culminante
arranca de 1492 y llega a los últimos años del XVI, aunque se continuará
utilizando en el XVII.
En 1494 se crea el consulado de Burgos, donde partía la lana, para
defender el comercio y administrar justicia. En 1511 se crea el Consulado de
Bilbao.
En el siglo XVI se crea una tensión entre Burgos y Bilbao, que
controlaba el comercio de Castilla, lo que podía aumentar los costos para
Burgos. Para solucionar estos problemas, Castilla envió las exportaciones desde
la zona cantábrica (Santander, Castrourdiales, San Vicente de la Barquera)
A partir de 1574 Castilla ha perdido el dominio de los mares del
Norte. En 1566, al iniciarse la revolución de los Países Bajos, esta ruta, de
vital importancia para España, será
cortada por primera vez por los rebeldes holandeses. Fue tan importante este
corte que los soldados enviados por Felipe II hubieron de ir por tierra, a
través del "camino
español",
que atravesaba
Italia, el centro de Europa hasta llegar a Flandes.
Tras la actuación de los
ejércitos del Duque de Alba, los indecisos se convierten en rebeldes. Esta rebelión
tiene aspectos de guerra civil, lucha de clases y nacionalismo.
El mantener abierto el camino español era una actividad a la que se
dedicaron con ahínco los reyes de Castilla, ya que enlazaba los territorios de
Norte con los del sur.
Se continuó, sin embargo, navegando por el Canal de la Mancha. En
1569 es confiscada en Plymouth la flota que transportaban la paga para los
tercios de Flandes.
El Duque de Alba
contesta a la reina de Inglaterra confiscando los bienes de los ingleses en
Holanda, la reina confisca los intereses flamencos en Inglaterra, Felipe II lo
inglés en España, y la reina lo español en Inglaterra.
Como consecuencia se romperán las relaciones entre ambos países
durante bastantes años.
Se envía una flota para conquistar Inglaterra, así como una enorme flota
lanera, para recuperar lo perdido, pero es asaltada por los holandeses. Se
produce la quiebra en toda Castilla. Se encarecen los seguros y los contratos,
encareciéndose, por tanto, la exportación, que resultará más difícil.
Esta situación de inestabilidad-estabilidad se mantendrá hasta
1586, cuando Inglaterra decida apoyar a los holandeses. En ese periodo de
tiempo Castilla se anexiona Portugal buscando tener abierto toda la fachada
occidental y evitar un posible refugio para holandeses e ingleses. Todo el mar
Atlántico queda en manos españolas.
En 1586 se propone a Felipe II la construcción de una flota para
conquistar Inglaterra. No se creará hasta 1588. Saldría de España hacia puertos
leales de los Países Bajos, y de allí a Inglaterra (fue la llamada Armada
Invencible). Su pérdida marca una crisis en la mentalidad española. Se había
planteado como una flota contra los herejes, una flota ayudada por Dios. Se
considera un aviso divino y la actuación de la Inquisición se hará más dura.
Nadie quiere enrolarse en los ejércitos. Las consecuencias
económicas son nefastas: el intento de abrir el Canal de la Mancha había
fracasado, creación del impuesto de los millones.
A partir de estos años aparece la prohibición de comerciar con
Holanda e Inglaterra, pero debido a la necesidad de productos y de exportar
lana y materias primas esta prohibición se hace ineficaz en la práctica. Existe
un abundante contrabando, apoyado por las autoridades locales.
Dentro de esta guerra comercial en 1603 se da marcha atrás en la
prohibición anterior, gravando, sin embargo, con un 30% todos los productos
que vengan de Inglaterra o de los Países Bajosy a todas las mercancías que
viniesen en buques de dicha nacionalidad.
Estas mediadas desaparecerán en 1604 para Inglaterra y en 1609 para
Holanda (Tregua de los 12 años 1609-1621)
En 1620 muere Felipe III y sube al trono Felipe IV. Su valido será
el Conde-Duque de Olivares, quien intentará emular la política exterior que
hubo en tiempos de Felipe II.
Intentó que todas las nacionalidades españolas contribuyesen de
igual manera al mantenimiento de la monarquía, lo que produjo rebeliones en
Cataluña, País Vasco.
Una de las primeras cosas que hará al tomar el poder es romper la
Tregua de los Doce Años, pues Holanda, hostigando a Portugal intenta crear
malestar en la península.
Se bloquea el comercio de Castilla con el Norte. Se recurre a
terceros países (hansa alemana y Francia) para mantener el comercio.
En 1635 España entra en guerra con Francia (guerra de los 30 años)
y queda bloqueado todo el comercio entre el norte y el sur.
La Hansa no puede con todo el comercio, y aumenta el contrabando.
La guerra de los 30 años terminará con los tratados de Münster y Westfalia
(1648). España reconoce a Holanda. La guerra con Francia durará hasta 1659 (Paz
de los Pirineos). Se abre el Canal de la Mancha. Se hunde el poderío español en
el continente. El papel de España se convierte en secundario. A partir de ahora
el control de estas rutas será el objetivo de Francia, Holanda e Inglaterra.
2) Ruta
americana. Se conce
como "carrera de Indias" todos los fenómenos implicados
entre América y España.
Estaba protegido por el sistema de flotas y Galeones (buques
mercantes y de escolta), que decidió imponerse con la aparición de la
piratería. Este sistema era sufragado con la "Avería", un impuesto
sobre la carga.
Hasta Felipe II había una flota que al llegar al Caribe se dividía
en dos:
- Hacia el Caribe.
- Hacia Venezuela.
A mediados del XVI se producirá una transformación, que durará
hasta el siglo XVIII. En mayo partía una flota de Sevilla hacia Nueva España.
Al llegar al Caribe descargaba en todas las islas, e iba destino a Veracruz.
Tras el cargo y el descargo pasaba a la Habana donde se reunía toda la flota y
regresaba a España tras dos meses de travesía.
En mayo partía la de Tierra Firme. Llegaba al norte de Sudamérica
(Cartagena de Indias). Se reorganizaba en la Habana y volvía a casa después del
invierno.
El aumento de esta clase alcanza en el siglo XVIII su máximo
desarrollo. Es consciente de la importancia del ejercicio comercial frente a la
riqueza proveniente de la tierra. Se desarrollará mucho más en los países
protestantes.
Paralelamente la aristocracia feudal va perdiendo hegemonía, aunque
no poder. Los títulos nobiliarios pueden comprarse con dinero.
La contradicción entre
la moral tradicional y la moral burguesa dará lugar a la Revolución Francesa.
Los nuevos planteamientos críticos derivados de la Ilustración
debilitan el peso de la nobleza y de la Iglesia. Existe la influencia de los
planteamientos de la Ilustración en varias monarquías europeas.
Tomarán conciencia de su responsabilidad política a la hora de
hacer prosperar el reino. Harán uso de su poder fortaleciendo la monarquía
absoluta, que se convierte así en el instrumento para hacer las reformas
La forma de gobierno adoptada por estos monarcas; denominados
déspotas ilustrados, constituye un intento por armonizar las nuevas ideas
políticas formuladas por los nuevos teóricos del estado liberal: Locke y
Montesquieu con las viejas y tradicionales ideas del absolutismo tradicional:
Bossuet.
El resultado será el despotismo ilustrado, según el cual los nuevos
monarcas reforzarán aún más el poder de la monarquía para llevar a cabo un
programa de reformas.
Con el comienzo del siglo, y coincidiendo con el descubrimiento de
nuevas tierras, se inició una carrera contra el tiempo y el espacio.
Es curioso observar que en la América precolombina las
comunicaciones eran más eficientes que en Europa (tardaba llegar menos tiempo
una carta en Perú que en cualquier país europeo recorriendo la misma distancia).
Con esa carrera se quiso eliminar las barreras que dificultaban los
negocio, era peligroso para los hombres de negocios un retraso de la llegada de
los galeones, que en ocasiones transportaban mercancías perecederas y no
tendrían salida en el mercado, lo que les ocasionaría la ruina.
El tiempo, aunque importante, no consistía en ese agobio que invade
a la sociedad moderna. La sociedad europea de los siglo XVI-XVII era una
sociedad rural, en la que la Iglesia desempeñaba un importante papel.
El tipo de gobierno era el siguiente: asamblea de vecinos (Francia)
o concejo (España) a los que pertenecían todos los mayores de edad, pero que en
la práctica era dirigido por una elites minoritarias que tomaban las decisiones
importantes.
Con el paso de la Edad Media a la Edad Moderna, la familia pasó de
ser numerosa a nuclear, aunque su tamaño dependía de las condiciones sociales.
En este sentido hay que hacer notar la importancia del matrimonio,
que solía contraerse entre individuos de una misma clase social.
En la Edad Moderna, sobre todo en los primeros siglos, el nivel de
mortandad era muy alto, debido a las tres famosas plagas:
Z
Hambre. El tiempo, que afectaba a las
cosechas era el causante de una gran mortandad.
Z
Guerras. Continuamente estallaban guerras
que diezmaban la población y despoblaban los campos.
Z
Epidemias. El recuerdo de la peste negra
medieval estaba aún presente. Las epidemias atacaron con más virulencia a los
barrios pobres de las ciudades, y hacía huir a las clases altas y a la
burguesía.
Ya fuese a causa de las epidemias o por otras razones, lo cierto es
que la población se movía, se desplazaba. Se explica por tres razones:
q
Buscar
pareja.
q
Buscar
trabajo.
q
Penuria
económica, lo que hacía que los jóvenes se enrolasen en las milicias.
Con los descubrimientos se abrió la posibilidad de conocer un nuevo
mundo, que, aunque desconocido, posibilitaba el enriquecimiento negado en los
países de origen.
Estudios actuales han demostrado un alza en los precios. Se han
expuesto tres razones para esta subida:
Primero)
Especulación
por parte de los extranjeros (en España) con toda clase de productos.
Segundo)
Devaluaciones
de la moneda.
Tercero)
BODINO cree
que la fundamental fue la exagerada afluencia de metales preciosos desde
América.
La llamada revolución de los precios también afectó a la tierra. Subieron
las rentas, aunque, debido a los largos arrendamientos, los pequeños
agricultores pudieron protegerse del pago de rentas exageradas.
Los aristócratas quisieron beneficiarse de esta subida de precios
iniciando una explotación de las tierras.
A pesar de lo dicho hasta ahora, el dinero representaba un papel relativamente modesto en la
sociedad europea. Incluso cuando se hizo más generalizado su uso, el pueblo
llano apenas utilizó monedas de oro o plata, sólo manejaba piezas inferiores,
de cobre u otros metales semejantes. A su lado comenzaba a emerger un
incipiente mundo financiero, que se enriqueció con los viajes e intercambios
intercontinentales.
Los bancos privados nacieron como entidades independientes, y
corrían el riesgo, especialmente los más pequeños, de desaparecer a causa de
sus pequeños capitales y de los arriesgados negocios en los que se embarcaban.
Aparecieron como innovaciones los créditos y las letras de cambio.
La posibilidad de créditos ayudó, aunque no de forma muy importante, a la
aparición de pequeñas industrias, especialmente del ramo textil. En los demás
sectores apenas había "empresarios" innovadores y emprendedores que
favoreciesen el despegue industrial.
Las innovaciones llevaron a la quiebra a los antiguos modos de
producción, lo que produjo unos cambios de inversión y mano de obra.
Los emigrantes, como los hugonotes franceses que huyen a los Países
Bajos, fueron un factor importante en el desarrollo de la economía de los
países que los acogían.
Todo lo dicho anteriormente dio lugar a un aumento de capital;
aunque los historiadores marxistas sostienen que su crecimiento se debió
únicamente a las relaciones de clase.
En la Europa de los primeros siglos modernos, las tres clases
sociales reconocidas: nobleza, burguesía y campesinado, no tenían las mismas
funciones ni se comportaban del mismo modo dentro del contexto de la sociedad.
Pasemos a señalar las características singulares de cada una de ellas.
Las guerras de finales del XV aumentaron considerablemente el
número de títulos nobiliarios.
Su principal fuente de riqueza provenía de la tierra, que poseían
en gran cantidad.
Su rango les confería varios derechos, entre los que pueden
destacarse: ser juzgados
por sus iguales (nobles)
o por un superior (rey), y quedar exentos de impuestos
directos.
Tales derechos y la posibilidad de alcanzar el título mediante el pago de una cierta cantidad de dinero hicieron que muchos comerciantes enriquecidos engrosasen las filas de la nobleza.
Con la llegada de estos nobles la clase aristocrática pierde la
aversión que sentían en la época medieval a los negocios.
Estos prejuicios se eliminaron debido a la influencia de:
- Su deseo de seguir en el mundo comercial tras haber conseguido el
título nobiliario.
- Deseo del estado de canalizar las riquezas de los nobles hacia el
comercio y la industria.
Los nobles terratenientes solían invertir en las materias que
producían beneficios, dando lugar a la aparición de una incipiente industria.
En los lugares donde apenas existía burguesía fue la nobleza la que llevó todo
el peso de la industria y el comercio, aunque en algunas regiones, como en la
Europa central y oriental freno el impulso dado a estos sectores y al
desarrollo de una burguesía fuerte.
Los nobles, a medida que el poder de la corte y de lo soberanos se
hacía más patente, fueron perdiendo prerrogativas, aunque su nivel de riqueza
siguió intacto. Las consecuencias de este proceso fueron:
- La reducción de su fuerza militar.
- Exclusión de los altos cargos.
- Mayor subordinación.
Una de los más importantes logros que consiguió la monarquía al
eliminar a un peligroso adversario como la nobleza consistió en aglutinar las
importantes fuerzas nobiliarias (en ocasiones superiores a las de la monarquía
y que en caso de levantamiento constituían una importante amenaza).
Además de la clásica definición de burguesía como habitante del
burgo hay que referirse a ella como una elite que obtenía su situación social
por medio del comercio, las finanzas y los cargos públicos.
Estaban insertos en la aristocracia y en el pueblo llano,
dependiendo del nivel de sus riquezas.
El burgués comerciante no conocía fronteras y sus negocios se
extendían más allá de países, mares y montañas. Aunque en un principio fueron
los países católicos los que concedieron más importancia al sector, pronto
fueron sustituidos, tras la Reforma, por los protestantes.
Como he citado anteriormente, otra de las ocupaciones del burgués
eran las finanzas.
Muchos de ellos hicieron grandes inversiones en rentas públicas a
cambio del pago anual de unos intereses. En algunos países estas medidas
hicieron que la burguesía controlase el poder financiero del Estado.
Mediante el préstamo consiguieron el deterioro y la expropiación
del pequeño campesino e hizo que la clase urbana comenzase una carrera por
conseguir el control de la tierra.
Para terminar con este apartado dedicado a la burguesía he de hacer
mención a la tercera de sus principales ocupaciones: la posesión de cargos
públicos.
En un primer momento el dinero no era la llave que diera acceso a
un importante cargo, siendo el factor más determinante la influencia de la
familia.
Sin embargo, cuando el gobierno estuvo falto de dinero comenzó una
campaña de cargos, con lo que la burguesía fue escalando posiciones hasta su
meta, que era la consecución de un título nobiliario. Los cargos más codiciados
eran los hereditarios.
Representaba el sector más importante de la producción, antes de la
implantación del capitalismo. A pesar de que en numerosas ocasiones los
pintores les han retratado como seres inferiores, lo cierto es que los
campesinos poseían las virtudes de la laboriosidad, paciencia, sentido del
deber y piedad. Su esfuerzo era bien visto, tanto era así que a los que no se
dedicaban a estos menesteres se les consideraban parásitos de la sociedad (uno
de los puntos en los que se basaba el antisemitismo).
La mayor parte de la tierra estaba en manos de los campesinos,
aunque realmente muy pocos de ellos "poseían" la tierra que
cultivaban. Las obligaciones hacia el señor les convertían más en arrendatarios
que en propietarios de pleno derecho.
Sobre este aspecto hay que hacer varias diferenciaciones: en
Inglaterra el campesinado estaba mucho más libre que en el continente.
Debido a las privaciones el campesinado se empobreció; lo que dio
lugar a las siguientes conclusiones:
I.
La
diferencia entre campesinos ricos (que engrosarían en Inglaterra las filas de
la gentry) y los campesinos pobres se hizo cada vez más patente.
II.
De la
expropiación de propiedades se pasó a una concentración de las tierras.
III.
La
burguesía acaparó las heredades.
Esto propició una crisis del campesinado; se produjeron éxodos, se
tuvieron que vender tierras para hacer frente al endeudamiento.
Debido a la crisis de existencias la explotación agraria solía ser
de tipo extensivo para poder producir el alimento necesario para cubrir todas
las necesidades.
Esta misma razón llevó a los campesinos a roturar nuevas tierras.
Esta acción centró su punto de mira en tres aspectos:
A
Tala
de bosques que impedían la posibilidad de nuevas tierras.
A
Conversión
de tierras comunales en tierras de labor.
A
Ganancia
de terrenos al mar (Países Bajos).
Los estudiosos hablan de siete causas que permitieron la aparición
de la crisis del siglo XVII:
Primero)
Fin de la inflación del XVI y comienzo de una bajada a
gran escala de los precios.
Segundo)
Freno de la expansión demográfica.
Tercero)
Resentimiento de la producción agrícola.
Cuarto)
Desajuste del comercio europeo producido por la
devaluación de la moneda.
Quinto)
Guerras a partir de 1580.
Sexto)
Agravamiento de la crisis social.
Séptimo)
Crisis política aparecida en la primera mitad del siglo
XVII.
Una de estas crisis fue la aparecida en Inglaterra en 1640. No se originó de una forma espontánea, sino que fue el resultado de un proceso que se había iniciado cincuenta años atrás.
Existían problemas religiosos, financieros y de política exterior,
que habían aparecido durante el reinado de Isabel I.
Sin embargo, lo que estaba en juego era el control del poder y la
capacidad para hacerlo.
La Tiranía de los Once años (1629-1640), periodo en el que no se
convocó al Parlamento hizo decidirse a muchos vacilantes que hasta entonces
habían creído en la monarquía y en el poder real. Fue una lucha entre las
clases dominantes, dejando al pueblo al margen, pues temían que pudiese hacerse
con el poder debido a su indiscutible mayoría numérica.
Fue una guerra entre la "corte" (el sistema real) y el
"país" (clases dominantes), tanto del campo como de la ciudad.
También afectó a la Iglesia, que quería reformar la estructura eclesiástica; a
la justicia, que pedía descentralización y simplificación, y al mundo comercial
que quería eliminar la interferencia del Estado en los negocios.
Tras esta revolución se elimina la figura del rey, pero no hubo
revolución social y la religiosa se estancó tras unas primeros pasos vacilantes
(abolición de obispos).
Tras un periodo de inestabilidad de crisis y desequilibrios se abre
un siglo XVIII mucho más estable.
El reinado de los Reyes Católicos trajo tantos cambios que parece
justificado establecer el límite entre Edad Media y la Edad Moderna en él: la
unión política, aunque bajo la forma de una mera unión personal; el
descubrimiento de América. Pero estos hechos no suponían la ruptura con el
orden anterior, no eran novedades absolutas, sino que la auténtica novedad lo
constituía la firmeza y continuidad con que se perseguían objetivos que antes
resultaban inalcanzables.
Si bien de este reinado conocemos con profundidad la política
exterior, de l a interior apenas si tenemos noticias. Respecto a la población
sólo en Aragón tenemos algunos datos seguros: 300.000 habitantes en el
principado de Cataluña (1515), 230.000 en Aragón (1495), 50.000 familias en el
reino de Valencia. El total aproximado de toda la corona estaría en 850.000
habitantes.
En Castilla, según la estimación del secretario Alonso de
Quintana (1482) habría unos 7,5 millones. Esta cifra se considera
exagerada, pero demuestra el peso específico de la población castellana
respecto a la aragonesa.
En general se puede pensar que la población disminuyó durante el
reinado de los Reyes Católicos, no tanto por las epidemias, sino por la
expulsión de judíos y moros, y a partir de 1494 por la aparición de una nueva
enfermedad: la sífilis. A todo esto hay que destacar la mala
cosecha de 1506 que provocó hambre y muerte.
No tenemos datos para pensar en un aumento de población urbana. Las
grandes ciudades eran Burgos (10.000
habitantes), Valladolid (25.000) Toledo (30.000), Sevilla (50.000) y Granada
(50.000). En la corona de Aragón sólo Valencia podía compararse con las grandes
ciudades castellanas.
La jerarquización social permaneció inmutable en sus principios, pero sufrió no pocos cambios en una época de transformaciones. Los Reyes Católicos no se apoyaron en el pueblo para desbancar a la nobleza, sino que en muchas ocasiones se apoyó en ésta para reorganizar el estado. La recuperación de las tierras y territorios usurpados las efectuaron mediante acuerdos y casi siempre dando compensaciones.
No sólo fue mantenido el régimen señorial, sino que algunas
familias poderosas establecieron "señoríos de facto" sobre ciudades
realengas. Se puede citar como ejemplo a los Mendoza sobre Guadalajara. Ante
tal conservadurismo social, el apoyo de los reyes a los remensas catalanes ha
sido considerada una decisión casi revolucionaria. La causa es que, tanto
señores, como payeses y monarcas querían una solución definitiva.
En el plano económico el intervencionismo y la preocupación estatal
cuadra bien con el calificativo de premercantilismo que les ha sido aplicado. Entre los logros indiscutibles
están la restauración del orden interno y el saneamiento monetario.
Las medidas en favor de la Mesta hicieron que
los territorios de pastos que estaban al sur del Tajo (Extremadura,
Andalucía...) se consagraron a favor de la explotación de los ganaderos de
Castilla la Vieja. Para comprenderlo no basta sólo con ver las presiones de los
grandes magnates de la Mesta, ni las conveniencias para el fisco. Hay
que pensar en la tradición de un pueblo que consideraba los alimentos de origen
animal tan importantes o más que los vegetales; añádase que las exportaciones
de lana convenían a Castilla. Esta situación de la Mesta influyó negativamente
en la agricultura, pero el factor fundamental de su crisis eran las irregularidades
climáticas.
El comercio internacional fue el campo en el que con más fuerza se
reveló la autoridad castellana. Gracias a ella los puertos de la orla
cantábrica conocieron una etapa de actividad manifestada en el incremento de
las construcciones navales, se intensificó la industria pesquera, las
exportaciones de hierro y su extracción en las ferrerías vizcaínas. Un nuevo
foco económico se estaba formando aparte de Castilla la Vieja, con su próspero
comercio de lana, en la baja Andalucía, donde mercaderes burgaleses estaban en
disputa con los genoveses.
La exportación de hierro definía la situación de nuestro comercio
exterior, basado en un intercambio de materias primas por productos
manufacturados. Hubo una modesta prosperidad industrial que fue impulsada por
la demanda americana, que se prolongó hasta el tercer cuarto del siglo XVI,
pero que se trataba de una producción artesana de ámbito local y rara vez
competitiva con los productos del exterior.
No parece que la actitud de los Reyes Católicos fuera antisemítica
en sentido estricto; incluso protegieron a los judíos contra las iras
populares. La reina Isabel no tenía otro móvil que el religioso para decretar
la expulsión de los judíos. Fernando extendió las leyes antijudaicas aragonesas
para que hubiese paridad con Castilla. Se utilizó a la Inquisición para
controlar la efectividad de la expulsión y la honestidad de los conversos.
La
Inquisición fue un tribunal eclesiástico sobre el que Roma tenía
muy poco poder. La tortura no se practicaba siempre ni en un grado más riguroso
que en los tribunales civiles.
La política real respecto a la reforma del clero obtuvo notable
éxito. Combatieron el relajamiento de las reglas monásticas. Uno de los
pilares de esta reforma monástica fue la sustitución de las abadías vitalicias
por las electivas y trienales, con lo que desaparecieron los abades que eran
grandes señores preocupados únicamente de recibir rentas. Tampoco olvidaron al
clero secular e intentaron elevar su moral y cultura.
Con los Reyes Católicos se realizó una unión de España meramente
personal: la frontera de Castilla con Aragón continuó guardada por aduaneros,
las cortes se reunían con independencia, la moneda era distinta y las leyes
también.
De acuerdo con la concordia de Segovia, ambos reyes tenían poderes
iguales. La reina mandaba en Castilla y el rey en Aragón, aunque también
desplegó su actividad en Castilla. Después de la muerte de la reina, el rey se
hizo con el poder castellano, aunque ambos reinos seguían independientes. Pero
el hecho de luchar por un destino común, sin mengua de que cada uno de ellos
defendiera su propio reino, fue un paso hacia la unidad. La primera empresa
común fue la lucha contra los franceses y portugueses, y la segunda la toma de
Granada.
La caída del reino de Granada fue acogida con júbilo por los
territorios cristianos del Mediterráneo, que se veían agobiados por el avance
turco. Antes de la toma de Granada ya habían dado alguna ayuda a los cristianos
del Mediterráneo oriental para combatir al turco. Al interés político se le
iba a unir el comercial ya que con al conquista de Melilla, Tetuán, Orán,
Bujía... se abrían nuevos mercados.
En política internacional no se puede marcar una tendencia clara,
como no sea la de mantener inmovilizada a Francia. El imperio hispánico de los
Reyes Católicos se extendió desde Nápoles hasta Centroamérica, producto de la
unión de las dos rutas expansivas tradicionales: la catalanoaragonesa, de
dirección mediterránea, y la castellana, orientada hacia el Atlántico.
Los Reyes Católicos no podían consentir que los franceses se
instalaran definitivamente en el reino de Nápoles donde había reinado una
dinastía de origen aragonés. Nada hicieron para evitar el destronamiento, pero
se adhirieron, juntamente con el Papa y el emperador, a la liga promovida por
Venecia para expulsar a los franceses.
Las campañas de Granada e Italia supusieron nuevos gastos a los que
había que hacer frente con nuevos ingresos. De Aragón poco se podía esperar,
pero no así de Castilla, a causa tanto de la recuperación de las rentas reales
usurpadas por la nobleza como por el alumbramiento de nuevas fuentes de
ingresos. Así, de la recaudación de 27 millones de maravedíes en 1477 se pasó a
341 en 1504. Más que crear nuevos impuestos, los Reyes Católicos se limitaron a
reorganizar los ya existentes, y a arbitrar ingresos eventuales, como el de la
cruzada, subsidios que se pedían a los eclesiásticos, servicios impuestos a los
musulmanes.
En general, la hacienda de los Reyes Católicos presenta las mismas
características que las de su nieto, un presupuesto a duras penas suficiente
para mantener una administración incipiente.
En 1504 muere la reina, dejando Castilla a su hija Juana, con la
posibilidad de que el reino pasase a Fernando en caso de incapacidad de
aquella.
De esta manera comenzó a gobernar Felipe El Hermoso, apoyado por
parte de la nobleza castellana. Con la muerte de éste y la locura de su mujer,
Don Fernando sube al trono castellano sin tomar represalias contra la nobleza
que había tomado parte a favor de Felipe el Hermoso.
En su segunda etapa de reinado Don Fernando no gobernó
directamente, sino que lo hizo a través del gobernador General del Reino, el
cardenal Cisneros. No se ocupó tanto de las cuestiones internas como de las
complicaciones internacionales, que seguían centradas en Italia. Se formó La
Santa Liga entre el Papa, Inglaterra, el Imperio y España para contener la
vitalidad del rey francés. Esté respondió con un intento cismático: el
conciliábulo de Pisa. Sin embargo la alianza antifrancesa no fue lo
suficientemente fuerte para impedir, primero el triunfo francés en Rávena, y
más tarde la ocupación del Ducado de Milán por Francisco I (1516).
De esta agitación internacional, Don Fernando supo sacar un
provechoso resultado: la anexión de Navarra. Fracasada la política matrimonial
de los Reyes Católicos, la reina Catalina de Navarra buscó el apoyó de Luis XII
de Francia mediante un tratado secreto que fue inmediatamente conocido por Don
Fernando, el cual mandó al Duque de Alba a la conquista de Navarra. La
ocupación se legalizó con una bula de Julio II.
Navarra conservó sus instituciones y la autoridad real estuvo
representada por un virrey. Por otra parte Navarra se incorporó a Castilla y no
a Aragón. Fernando muere en 1516.
El afán descubridor estaba presente en tres naciones: Génova,
Portugal y Castilla. Esta última tenía dos frentes marítimos: El Cantábrico y
el sector sur-occidental. Por el tratado de Alcaçobas se dejaba el dominio de
la fachada atlántica a Portugal. No obstante se reservó las Canarias a los
Reyes Católicos (algunas islas hubieron de ser conquistadas, como lo fue
Tenerife).
Los móviles de Colón,
como los de los Reyes Católicos eran una mezcla de idealismo y sentido práctico.
Junto al espíritu misional de los Reyes Católicos se alzaba la necesidad de
romper el cerco que Portugal había impuesto a Castilla en la expansión
atlántica mediante el anterior tratado.
Por ello las capitulaciones de Santa Fe fueron redactadas en un
sentido vago. Cuando se descubrió América, Portugal recurrió a las
disposiciones del tratado de Alcaçobas, Castilla hubo de firmar el tratado de
Tordesillas y cederle lo que hoy es parte de Brasil.
En el segundo viaje Colón llevó 17 buques con 1200 hombres con el
propósito de traer oro. Al principio convencía a los indios para que buscaran
oro a cambio de baratijas, después los obligaba. Al ver que no era productivo
probó en vender a los indios como esclavos es Europa. El primer envío causó
perplejidad en la reina católica (apoyada por Talavera y Cisneros), la cual se
indignó de que Colón dispusiera así de sus vasallos.
Este primer imperio americano era muy extenso, pero tenía una
debilidad fundamental: la escasez de hombre para explotarlo. Los indios
desaparecieron con una asombrosa rapidez. La primera expresión histórica a
favor de los indios fue el sermón de Navidad de fray Antonio de Montesinos,
pronunciado en 1511. Con la muerte de la reina Don Fernando permitió la
encomienda, la servidumbre personal... formas muy parecidas a la esclavitud, ya
que para el rey el único interés de las Indias era su capacidad para producir
oro.
Las denuncias de los dominicos condujeron a las leyes de Burgos
(1512), por las que se suavizaba la encomienda.
Aunque de manera todavía embrionaria, ya en la época de los Reyes
Católicos se configura el gobierno y la administración de las Indias tal y como
continuará en sus rasgos esenciales durante más de tres siglos. Las Indias
fueron incorporadas a Castilla, ya que fue ella la que aportó los recursos
humanos y económicos necesarios.
Las instituciones que se implantaron en las Indias era imitaciones
de las castellanas: el municipio, la audiencia. El virreinato era de origen
medieval y fue establecido por Carlos
I.
También en el reinado de Carlos I se creó el consejo de Indias.
Hasta entonces la instancia superior en las Indias estuvo confiada a individuos
procedentes de consejo de Castilla.
Sobre este aspecto sobran elementos de estudio, que, aunque
incompletos, pueden llegar a ser la base para llegar a estimaciones bastante
aproximadas cuando se investiguen. De momento sólo conocemos la población
existente en el decenio final gracias a
los recuentos minuciosos que se llevaron a cabo en 1587-1594.
Con la expulsión de los judíos, y con los condenados que huyeron de
la Inquisición se habrían ido de España 200.000 personas. Esto se equilibraría
con los nuevos súbditos del reino de Granada. Lo interesante es saber si la
masa de la población cristiana vieja tuvo un excedente biológico a pesar de las
periódicas epidemias.
Se sabe que la población creció durante el siglo XVI, tanto en
Europa como en España. Aparte de datos fraccionarios que conocemos apoyando
estas tesis, también se pueden ver otros indicios: fuerte crecimiento del nivel
de los precios; intensidad repobladora, tanto en los nuevos territorios como en
partes muy alejadas de ellos. Todos estos indicios nos permiten estimar la
población castellana en más de seis millones de habitantes.
En Valencia se siguió una línea demográfica bastante accidentada.
En 1600 habría 450.000 habitantes, pero la expulsión de los moriscos en 1609
supondría un fuerte golpe para la población.
Del principado de Cataluña carecemos de información segura. Un
censo de 1533 daría 300.000, alcanzando los 400.000 al final de la centuria. En
Aragón había una bajísima población en 1603, alrededor de 350.000. Navarra
tenía 150.000, Vascongadas 200.000, Canarias 50.000. Todo a finales de siglo.
Resalta en el mapa de densidades el enorme peso de la Corona de
Castilla, que encerraba las 3/4 partes de la población de España, sobre todo a
causa de las grandes densidades de la Meseta. En la periferia sólo Galicia,
Valencia y algunos puntos de Andalucía podían compararse a ella.
No se cree que el crecimiento de la población en el siglo XVI
pasara de un 25%, lo que serviría para justificar la buena fama demográfica de
aquel siglo, sobre todo, cotejándolo con el catastrófico que le siguió.
Los excedentes demográficos obtenidos se debían a unas tasas de
natalidad muy altas, del 35 al 400/00. Las prácticas
anticonceptivas no eran desconocidas pero se aplican raramente de forma adecuada
por motivos religiosos, fatalismo o necesidad de los campesinos de tener hijos.
Hay que tener en cuenta que la mortalidad infantil era tremenda, lo
que explica los pequeños índices de crecimiento.
Los factores extrínsecos tenían menos peso: en el siglo XVI los que
se fueron a las Indias no llegaron a 200.000, aunque solían ser jóvenes.
A ciertos historiadores les ha parecido inverosímil que la España
Imperial tuviera sólo ocho millones de habitantes. Sin embargo, no tenían en
cuenta la relatividad de estas cifras. Europa tenía 60 millones de habitantes,
con lo que la población española suponía la octava parte. Francia era la
excepción europa, ya que tenía el doble de habitantes que España.
La movilidad de la población española oscilaba entre dos extremos:
las personas que no se movían de donde nacían y las que hacían asombrosos
periplos. Limitándose al interior de España podemos distinguir unos movimientos
periódicos, estacionales. Ligados al ritmo de los trabajos agrícolas. Otros
movimientos eran imprevistos y catastróficos: los que huían de las epidemias.
En época de hambre, los campesinos llenan las ciudades para pedir limosna.
Bajo estos bruscos movimientos seguía dándose un fenómeno más lento
que llevaba a los hombres del norte a las tierras fértiles y poco densas del
sur.
La distribución de la población presentaba un abrumador predominio
de la población rural, puesto que predominaban las actividades primarias.
La meseta era una región de pueblos numerosos y pequeños, pero
entre ellos había categorías intermedias difíciles de catalogar.
La tierra situada entre el Guadarrama y el Tajo era en muchos
aspectos una continuación de Castilla la Vieja, con una población de aldeas en
la sierra y en la Alcarria y de núcleos mayores en la tierra llana.
Todavía en el siglo XV las tierras al sur del Tajo era posesiones
nuevas en manos de las órdenes militares. Ya en el siglo XVI la Mancha es
repoblada rápidamente, dando origen a algunas ciudades: Almagro, Chinchilla,
Ciudad Real, Uclés, Consuegra, Ocaña. Al oeste del meridiano de Toledo los
suelos no eran tan buenos y sólo contaban con pequeños pueblos agrícolas.
Extremadura tenía unos suelos pobres, pero algunas de sus comarcas
eran ricas, y aparecieron algunas
verdaderas ciudades: Plasencia, Cáceres, Mérida.
En Andalucía se distinguen perfectamente la Altas y la Baja
Andalucía.
Esta última alcanzó un gran esplendor. De hecho, Sevilla era la
mayor ciudad de la Península, a excepción de Lisboa. Pero en general las
características de esta región son de una relativa densidad elevada y una concentración
en unos pocos núcleos.
Los países de la corona de Aragón presentaban una gran
heterogeneidad respecto a la densidad, tipos de población rural y peso relativo
de la población urbana.
Lo que es cierto es que cada provincia tenía su capital
indiscutible: Barcelona, Valencia y Palma.
Igualmente es cierto el caso de Pamplona en Navarra. El caso más
claro de capital absorbente era el de Lisboa, que concentraba la octava parte
de la población total de Portugal.
La geografía peninsular impuso el predominio del transporte
terrestre, pero se hizo poco por mejorar las vías de comunicaciones. El
proyecto de navegación del Tajo fue el único de cuya realización se trató en serio,
después de la incorporación
de Portugal en 1580, lo que demuestra que Felipe II tenía un
concepto claro de que la unión política debía ir acompañada, para ser eficaz,
de un acercamiento económico. Aún así el tráfico por el río terminó a comienzos
del siglo XVII.
Los viajeros eran trabados por la gran cantidad de aduanas
internacionales que existían. La máxima densidad itineraria estaba en el
polígono delimitado por Burgos, León, Zamora, Avila, Toledo, Sigüenza, Soria.
De este núcleo salían prolongaciones: una por la Mancha a Valencia y otra hacia
la Baja Andalucía.
El estado de los caminos era pésimo desde un punto de vista actual.
Mediante los corregidores, el estado obligaba a los municipios a que
mantuviesen los caminos en un mínimo de viabilidad. También se les obligaba a
la construcción de puentes.
Los caminos (excepto en el País Vasco) rara vez estaban
pavimentados, lo que explica la utilización de los carros de ruedas ferradas,
cuyas salientes cabezas se agarraban bien al suelo térreo, pero destrozaban el
pavimento.
Los carreteros se encontraron con una serie de importantes
ventajas: pacificación interior, reorganización de la Santa Hermandad, lo que
aumentó la seguridad, abolición de peajes indebidos etc... Estas medidas
culminaron en la famosa ordenanza de 1497 sobre la Real Cabaña de Carreteros.
Los carreteros de la Real Cabaña se dedicaban a transportar a larga distancia y
solían proceder de los pueblos serranos que no tenían otro medio de vida.
Formaban dos grupos separados por la cordillera central. El del norte recogía
la lana a partir de Segovia, para llevarla a los lavaderos de Burgos y después
a los puntos de embarque: Laredo, Santander... En estos puntos recogían sal,
hierro, y pescado, que eran introducidos en la meseta.
El circuito sur llevaba carbón de los Montes de Toledo a Talavera,
aquí se recogían productos de cerámica que se los llevaban a la Baja Andalucía
donde se cargaba la sal que se llevaban a los ganados lanares de Extremadura.
Un caso especial de transporte de mercancías era el de moneda, que
tropezaba con dos dificultades principales: el peso excesivo si se trataba de
moneda de vellón y el riesgo de ataques por parte de bandoleros. El transporte
de la plata (mucho más barato, era mucho más costoso si se trataba de grandes
cantidades (así 1000 pesos costó en 1664 conducir 10.000 pesos de Sevilla a
Madrid).
Junto con el transporte de moneda, el de órdenes y noticias era
fundamental para el mantenimiento del Imperio. El cargo de correo mayor se creó
en tiempos de los Reyes Católicos y alcanzó su mayor desarrollo con Carlos V.
Desde 1580 el correo privado se duplica con unas estafetas puestas a
disposición de los particulares, con lo que el correo se convierte en un
servicio público.
La finalidad del correo era la transacción rápida de documentos, y
por esta razón se utilizan veloces caballos que se relevaban en cada posta.
Así, de Burgos a Bruselas a una velocidad límite, el correo tardaba 7 u 8 días.
Para los particulares usar este servicio era caro, y, además, pagaba el que
recibía los mensajes, no quien los enviaba.
En el siglo XVI se asiste a una gran innovación, la introducción de
las literas y coches. Los viajes regios se hicieron largos y caros, debido a
las grandes comitivas ( Felipe II gastó la décima parte del prupuesto castellano
yendo de Madrid a Irún en un mes).
En el siglo XVI ya existían los transportes colectivos, también
había en los trayectos más concurridos posadas para poder detenerse y descansar
de los viajes, pero a las que se les prohibía tener provisiones para impedirles
vendérselas a los viajeros y de esta manera cobrarlos precios abusivos.
A pesar de la gran extensión de costas, el cabotaje sólo suponía
una pequeña parte del tráfico terrestre. El equipamiento portuario era casi
inexistente, incluso en Sevilla, que carecía de muelle propiamente dicho. Otro
problema que encontraban los viajeros marítimos era la presencia de corsarios
y el riesgo de ser tomados prisioneros y ser conducidos a las mazmorras de
Argel.
La existencia de una sociedad estamental y jerárquica en el antiguo
régimen no sólo era una situación, sino un derecho sancionado por las leyes; en
un principio no se le concedía ninguna importancia al aspecto material.
La ley reconocía dos estamentos privilegiados: la nobleza y el
clero. La inmovilidad social venía marcada por la distinción entre nobles y plebeyos.
De acuerdo con la mentalidad medieval el hidalgo guerreaba, el cura oraba y el
pueblo llano proporcionaba el producto de su trabajo materializado en tributos
o pechos.
Por este motivo, para las clases privilegiadas era una ofensa a su condición pagar impuestos. Los privilegios nobiliarios de orden penal eran también importantes; no podían estar sometidos a torturas, salvo en casos excepcionales, no sufrían prisión por deudas, la cárcel de los nobles debía ser distinta a la de los plebeyos. Como sus bienes solían ser de mayorazgo, prácticamente estaban libres de confiscación.
A estas y otras distinciones legales se unía la de la costumbre:
todos los cargos de cierta importancia eran atribuidos a los nobles.
Como guardián de la situación social, el gobierno salvaguardaba los
derechos nobiliarios en todos sus aspectos.
Los matrimonios entre individuos pertenecientes a distintas clases
sociales eran muy raros. Las situaciones más conflictivas entre hidalgos y
plebeyos se produjeron entre el Tajo y la cordillera cantábrica, donde una
mayoría de plebeyos convivía con grupos numerosos de hidalgos pobres que se
aprovechaban de sus situación legal.
El fundamento mismo de la distinción apenas era discutido, motivo
por el cual los roces que alteraban la convivencia raramente llegaron a
ocasionar episodios dramáticos. Esto era posible porque por una parte el estado
mantenía la paz y evitaba los excesos de los poderosos. La Iglesia también
contribuía con su acción a limar asperezas. Por otro lado fue igualmente
importante que la situación se aceptara de buen grado hasta por los estratos
más bajos.
Hay que decir que el reproche que se le hace a la sociedad del
Antiguo Régimen de ser inmovilista es una verdad a medias. Teóricamente lo era,
pero en la práctica el favor, la habilidad y la riqueza abrían un camino hacia
arriba. Además, el poseer la "limpieza de sangre" envanecía a las
clases inferiores, sobre todo al pensar que no todos los miembros de las clases
privilegiadas la tenían. También habría que hablar sobre las clases plebeyas
urbanas, cuya innata dignidad y ausencia de servilismo extrañaba a los
viajantes extranjeros.
Como grupo social, nobles e hidalgos suponían un 10% del total. En
la corona de Aragón eran menos numerosos que en Castilla. La mayoría de los
habitantes de Guipúzcoa y la totalidad de vizcaínos eran nobles, ya que en su
régimen de diferenciación no estaba el estado plebeyo, por lo que el Estado les
consideró nobles a todos. El caso vasco es también singular por el hecho de que
no vivían noblemente, ya que ejercían todo tipo de trabajos.
Fue precisamente la diversidad de fortuna la que estableció una
jerarquía dentro de la nobleza: los Grandes, que poseían grandes señoríos y
entre los que algunos eran de sangre real; los Títulos, que eran los condes y
los marqueses, también tenían grandes señorío; los caballeros, que formaban la
clase media urbana con rentas suficientes para poder vivir noblemente sin
trabajar y los hidalgos de escasa o nula fortuna pero que en general solían
estar medianamente acomodados.
En el reinado de los Reyes Católicos, Lucio Marineo Siculo
escribió que un tercio de las rentas era para la Iglesia, otro para los nobles
y otro para el rey. Sin embargo, no hay que hacer caso de este cálculo. Sin
duda un tercio del territorio era de señorío secular, pero esto no quiere decir
que los nobles fueran propietarios de todas las tierras; en la mayoría de los
casos no tenían más que la jurisdicción y el derecho a percibir ciertos
derechos.
Las rentas de la alta nobleza eran tan impresionantes como sus
gastos. Por esta razón no resulta extraño que esa nobleza pedigüeña asediara al
rey en busca de puestos productivos. Esta nobleza no fue creadora de riqueza ni
hizo inversiones productivas, pero cuando había una ganancia clara, como era el
comercio de Indias, tomaron parte en él plenamente y en número abundante, lo
que indica que era la incompetencia y la rutina lo que les ha impedido entrar
en la senda capitalista, y no lo fueron sus prejuicios de clase.
Si la corona colmaba de distinciones y favores a los nobles es
porque los consideraba la columna vertebral
de la sociedad y un firme apoyo del trono.
Aún descontentos sentían que la monarquía era el sostén del orden
social que les beneficiaba.
Desde que Carlos V a partir de las cortes de Toledo de 1538 dejó de
convocar al brazo noble, la nobleza castellana no tuvo ningún órgano colegiado
de intervención en la política general. Dominaban el gobierno, pero no como
estamento, lo cual era una garantía para el rey.
El estamento nobiliario experimentó una evolución apreciable bajo
los Austrias a causa de la influencia de dos factores: la consolidación de la
monarquía absoluta y la infiltración de un premercantilismo que barrenaba los
fundamentos del orden nobiliario. La consolidación de la monarquía hace
abandonar a los nobles toda veleidad de rebeldía y se convierten en cortesanos.
La inmovilidad nobiliaria sólo era aparente. Los ricos pueblerinos
pasaron a hidalgos, muchos hidalgos a caballeros y centenares de estos
alcanzaron títulos de Castilla.
La nobleza que encontraron los Reyes Católicos era una nobleza
creada por los Trastámaras, y aún poco diferenciada. Los monarcas, con las
leyes de Córdoba dieron las reglas para probar la hidalguía, y con las leyes de
Toro afirmaron la institución del Mayorazgo, que era el primer paso a seguir
para quienes aspiraban a ser hidalgos. Este proceso facilitó, por las perennes
necesidades de dinero de los monarcas, la venta de hidalguías. Así en 1520
había 25 grandes y 35 títulos; en 1616 había más de 150 títulos. Felipe IV creó 118
títulos.
Aunque se producían muchas y fundadas quejas sobre el exceso del
número de integrantes del clero, por otra parte menos numerosos que los nobles,
su distribución era muy irregular. Para compensar, mientras en las parroquias
rurales del norte solía haber un sólo cura, y a veces tenía que atender dos o
más feligresías, en las grandes parroquias del centro y del sur el párroco
estaba ayudado por beneficiados y capellanes. La distinción entre el alto clero
y el bajo se basaba en la dignidad, pero esta traía aparejada un cierto nivel
de rentas, lo que repercutía sobre la calidad de las vocaciones y sobre la
extracción social de los elegidos para los altos cargos. Así, los obispos, que
eran elegidos por el rey bajo la aceptación del Papa, solían ser de alta cuna.
Teniendo en cuenta el poder de las mitras, no es de extrañar que la
alta nobleza las reservara para sus segundones o incluso para sus hijos
naturales. Sin embargo, el episcopado español nunca llegó a estar tan mediatizado
como el francés o el alemán.
Dentro del clero se contaban también los miembros de los cabildos
catedralicios y colegiatas (alrededor de unas 7000 personas). En los más altos
escalones estaban las dignidades, continuaban los canónigos, racioneros, medio
racioneros y capellanes.
En todo este medio tan heterogéneo, las disputas eran frecuentes y
los pleitos numerosos. Esto era debido a que el Concilio de Trento había
aumentado la autoridad de los obispos a costa de los cabildos, los cuales se
resistían a perder sus antiguas prerrogativas.
La compañía de Jesús es un caso aparte. Nace a mediados del siglo
XVI y prefiere las actividades sociales positivas. Fue refugio de muchos judíos
conversos, ya que no tenía estatuto de limpieza de sangre. A finales de siglo
ya admitía el estatuto de limpieza y se fue haciendo cortesana.
La población urbana estaba compuesta por tres grupos: el grupos de
los dominantes, el de los mercaderes y artesanos y el de servidores y
parásitos.
Llamamos grupo dominante al que ejercía funciones rectoras en el
orden civil o religioso: funcionarios reales, altos cargos eclesiásticos etc.
La ciudad aparece ante el campesino como una concentración de poder. Capitales
puramente económicos había pocos y más bien comerciales que industriales. Lo
más corriente era que las funciones económicas se desarrollaran a la sombra de
las funciones de mando político, social y religioso.
La gran masa de rentas de todas las clases acumuladas en las
ciudades era el hecho fundamental, de ellas procedían los medios de vida de los
estamentos urbanos, ya que sólo en pocos casos era suficiente la actividad
económica.
Pero industria apenas existió en España por la falta de espíritu
empresarial y de inversiones. En el siglo XVI se dieron unas condiciones
óptimas para la industrialización: mercado suficiente, capital americano que
llegaba en abundancia, mano de obra hábil y una gran riqueza en materias
primas... Sin embargo la industrialización fracasó. Las empresas guerreras
impulsaron el desarrollo de actividades industriales de cierta categoría. Sólo
algunas otras industrias de tipo capitalista motivaron cierta concentración de
talleres, pero fueron pocas.
En las ciudades de alguna importancia fue donde la institución
gremial se desarrolló en toda su pureza. El encuadramiento de los artesanos
suponía el reconocimiento de su personalidad dentro de la ciudad, a la vez que
se constituyó en un órgano de diálogo
con el poder. El gremio eliminaba el intrusismo y la competencia desleal y
mediante sus instituciones de previsión de ayuda mutua suplían la inexistencia
de una seguridad social.
Para el municipio tenía la ventaja de facilitar la inspección del
trabajo y el control de calidad, por eso el gremio alcanza su apogeo durante la
Edad Media.
Debido a la crisis económica que era patente desde primeros años
del siglo XVII, los maestros de los gremios tendieron a restringir la concesión
de sus maestrías y reservar puestos vacantes a sus hijos y yernos. Además de
las medidas restrictivas contra los
maestros de otras ciudades, lo que demuestra el carácter municipal y no
nacional de los gremios.
A partir de 1600 los síntomas de decadencia de la industria en
general y del artesanado gremial son múltiples, pero no faltaron rasgos
inquietantes a mediados del XVI: muchos oficiales que desesperaban de poder
nunca tener taller propio, debían trabajar en la clandestinidad y ofrecer los
productos más baratos.
El ascenso del artesano a una condición superior era imposible, ya
que no tenía medios, y quizás tampoco le interesaba evadirse de la clase donde
había nacido.
Es en otros estratos donde hay que buscar la fuerza de ascensión
propia de la auténtica burguesía. Los altos funcionarios públicos figuraban
entre ellos, pero eran un número reducido formado por hidalgos que no tenían
ningún tipo de aspiración. El arrendamiento de los impuestos se encargaba a
genoveses y portugueses.
Quedaba el comercio, la fuente más genuina de la burguesía. Pero
tampoco esta actividad formó a una gran burguesía. Varios factores lo explican:
·
La
repugnancia de los nobles por las actividades comerciales.
·
La
anticuada concepción eclesiástica sobre operaciones financieras y mercantiles.
·
La
multitud de trabas legales que impedían el desarrollo del pequeño comercio.
En contraste con la escasez de auténtica burguesía hubo mucha
especulación en los campos con el grano, más por parte de los grandes
propietarios que de los traficantes. En suma podemos decir que la burguesía
mercantil sólo tenía alguna importancia en un reducido número de ciudades y
casi siempre estaba ligada al comercio internacional.
La burguesía fue el motor de desarrollo de las plazas de Levante.
El comercio con el norte vivificó los puertos cantábricos y ciertas rutas
maestras de la Mesta. El comercio de Indias constituyó el tercer foco y el más
importante en la Baja Andalucía. Fuera de estas zonas no había más que puntos
aislados.
La burguesía mercantil castellana era anterior al descubrimiento, y
aunque espoleado por éste, su actividad fundamental eran los tratos con
Flandes, Francia, Inglaterra y la Hansa. A pesar de esto fueron los mercaderes
genoveses lo que animaban la vida económica de Castilla, ya que tenían que comprar
productos porque no se les autorizaba a sacar la plata de América. En 1516 se
les autoriza a sacar plata y oro y dejarán de comprar productos castellanos.
La actividad mercantil de Sevilla era anterior al descubrimiento El
fenómeno más singular es que la oportunidad y el ejemplo convencieron a no
pocos nobles andaluces a que ellos podían dedicarse a esas actividades sin que
por ello decayese su nobleza. Así se dio un extraño fenómeno: el de los ricos
mercaderes que buscaban su ennoblecimiento no para abandonar sus negocios, sino
para mejorar en su posición comercial. Pero la plata americana era un negocio
arriesgado: naufragios, piratas, requisaciones de la corona.
Una cosa, con todo, resalta con evidencia: a finales del XVI se
asistía a un ambiente de malestar que presagiaban los tremendos avatares del
siguiente siglo y el fracaso del prometedor ascenso de la burguesía castellana.
La economía agropastoril era la forma económica básica de la época.
Ocupaba a las 3/4 partes de la población, daba consideración social, acababa
absorbiendo las ganancias obtenidas por los negocios.
La insuficiencia de métodos de transporte y el almacenamiento de la
producción no permitía que se atenuaran los contrastes entre los años de buenas
y malas cosechas, siguiendo a estas últimas el hambre.
Parece que durante los siglos XVI y XVII se produjo una gran
variabilidad de las condiciones climáticas contra los que no había recursos
verdaderamente eficaces.
Dentro de las medidas gubernamentales que se decidieron adoptar,
Felipe II impulsó la construcción de depósitos en cada pueblo, sobre todo a
partir de 1580, cuando los déficit ceralísticos se hicieron más frecuentes. Las
ciudades marítimas podían importar trigo, pero no siempre llegaba en buenas
condiciones. Las comarcas interiores se socorrían unas a otras aunque se
encareciera el producto. La tasa de cereales fue otra medida impuesta
circunstancialmente desde los Reyes Católicos y de modo permanente a partir de
1558. La aplicación de esta tasa no representó ninguna ventaja, ya que en
tiempo de escasez nadie la tenía en cuenta.
Sorprende una productividad tan baja de los campos de secano,
teniendo en cuenta que se les dejaba descansar en barbecho. Quizá esto fuese
debido a la escasez de abono orgánico, al monocultivo triguero - que era la
forma común de cultivar las tierras de labor -, a la ausencia de selección de
las semillas.
El incremento del viñedo fue un rasgo característico de los siglos
XVI-XVII, aumento que en gran parte se produjo a costa de la superficie
triguera. Las ventajas de este cambio eran evidentes: además de ser más
productivo y seguro, la cosecha se recogía todos los años, necesitaba menos
mano de obra y dependía menos de las condiciones climáticas.
Al no existir aumento de la productividad, la única manera de hacer
frente al incremento de población y a la reducción de la superficie a causa de
la extensión del viñedo y cebada, era proceder a nuevas roturaciones, medida
que se convirtió en una constante en el siglo XVI, sobre todo en la Meseta y
Andalucía.
Se destruyó mucha masa forestal, pero no sólo por parte de agricultores y carboneros, sino también por
pastores con el fin de crear nuevos pastos. Pero más que la reducción del
bosque preocupaba la reducción de pastos debido al avance de la agricultura, lo
que repercutía en el abastecimiento de carne. En general la agricultura tenía
mucha más importancia que la ganadería.
Los verdaderos problemas del campo español eran de carácter político
y social. El impulso demográfico del siglo XVI elevó la demanda y los precios
de los productos del campo. Si a esto se le une el prestigio que el poseer
tierras conllevaba, se impulsó la compra de tierras por parte de burgueses
enriquecidos, lo que acarreó dos consecuencias: la intensificación de la
agricultura de mercado, en la que el viñedo ocupó un lugar preeminente y la
concentración de la propiedad rural con la consiguiente despoblación de los pequeños
pueblos.
En la Castilla de 1600 podían distinguirse tres tipos de gran
propiedad. En primer lugar estaban las posesiones de la Iglesia y de la antigua
aristocracia de gran extensión y escaso rendimiento. En segundo lugar encontramos
la alta burguesía urbana que quería equiparse con los anteriores mediante la
compra de bienes raíces y así realizar seguras inversiones, adquirir prestigio
y preparar el camino hacia posiciones más elevadas. Por último hay que citar
las propiedades de los campesinos enriquecidos.
De la unión de los nuevos propietarios rurales con los campesinos
enriquecidos nace la clase que los documentos de la época denominan la de los
"poderosos".
La distinción entre propietarios y no propietarios no era tan
relevante como algunos creen, ya que parte de las grandes tierras castellanas
estaban arrendadas a baja renta y largos plazos, con lo que los arrendatarios
gozaban de una mayor seguridad que los pequeños propietarios. En el polo
opuesto estaban los jornaleros.
La escasez de moneda era general en el campo y el poco dinero que
se poseía se empleaba en pagar los impuestos que debían hacerse en metálico,
aunque en algunos casos podía sustituirse por una cierta cantidad de cereal.
Las zonas que se encontraban en peor situación se situaban en el
norte, en las montañas de Soria y León, en Galicia y en toda la orla
cantábrica. Estos rasgos se acentúan en comparación con las buenas tierras de
Castilla y Andalucía, por encontrarse lejos de las corrientes comerciales y
sobre todo porque la introducción del maíz y la patata no habían revalorizado
aún aquel suelo lleno de posibilidades.
En ninguna región como en Galicia había tanta diferencia entre el
campesino miserable y una limitada capa superior, monástica y urbana.
Galicia sufría una superpoblación crónica y una pésima distribución
de la propiedad, lo que, unido a una inadecuada explotación del suelo, provocó
frecuentes y desastrosas hambres. El maíz llegará en el siglo XVII.
Asturias era una región aún más rural que Galicia. No había grandes
casas ni ricos monasterios, pero si una numerosa masa de hidalgos rurales.
También llegó aquí la revolución del maíz en el siglo XVII. La comarca
santanderina y sus puertos eran más accesibles desde Castilla, lo que influyó
en un aumento de la actividad comercial respecto a otras zonas del país.
Vizcaya y Guipúzcoa debían también a su línea de costas y a su
situación entre España y Francia un mejor aprovisionamiento comercial.
La agricultura y la población rural de la corona de Aragón tenían
los caracteres propios de la España seca, con algunos rasgos diferenciales,
como la relativa importancia del regadío y la enorme extensión del régimen
señorial. Aragón seguía siendo pobre y despoblado. Cataluña no era una región
industrial, sino agrícola y poco poblada. Valencia tenía una agricultura
comercial diversificada, pero era deficitaria en el trigo. Mallorca tenía un
déficit triguero casi permanente.
Con todo lo dicho del campo español se pueden deducir varias
conclusiones:
a)
Las
incidencias climatológicas se extendían a gran parte del territorio español.
b)
Pocas
eran las comarcas que vivían de una economía natural, pero también eran muy
pocas las que tenían una agricultura comercializada,
c)
Los
tipos mixtos eran los que predominaban.
d)
Aunque
fuera muy grande la tendencia al autoconsumo y la autosuficiencia, los
intercambios eran más abundantes de lo que suele creerse.
Estos elementos sociales exteriores al sistema formaban una masa
muy heterogénea. Una parte se hallaba discriminada legalmente, ya fuera por su
origen (extranjeros), ya por su condición social (esclavos). Otra
estaba marginada de hecho (gitanos y vagabundos). Por último una considerable masa
segregada por motivos raciales y socioreligiosos (moriscos,
descendientes de judíos).
Con los Reyes Católicos había pocos extranjeros (algunos genoveses en Andalucía). La inmigración se intensifica con los primeros Habsburgos debido al descubrimiento de América y de su plata. Había dos categorías de extranjeros. Por un lado encontramos técnicos, mercaderes y hombres de negocios; por otro lado mano de obra no especializada.
Debido a la casi inexistencia de burguesía castellana, la corona
favoreció a familias extranjeras, principalmente genovesas, concediéndolos los
derechos de ciudadanía a los que después de un cierto tiempo invertían sus
caudales en bienes inmuebles en España y se casaban con españolas. A partir de
1598 con la expulsión de los moriscos y de las epidemias se necesitó mano de
obra no especializada que los extranjeros, sobre todo franceses, se encargaban
de cubrir.
Los esclavos constituían una categoría muy bien definida y excluida
legalmente de derecho común. Con los Reyes Católicos Castilla, y en concreto
Andalucía ocupan el primer puesto en número de esclavos. Las causas del aumento
de esta situación tienen relación con la difusión de las ideas aristotélicas
sobre las desigualdades raciales innatas, en el derecho romano con sus duras
prescripciones y en la demanda de mano de obra abundante y barata. Los
castellanos capturaban turcos y berberiscos.
En la segunda mitad del siglo XVI su número alcanzó los 50.000. La
importancia económica de la esclavitud, tan grande en las Indias, fue casi nula
en la península. No podían desempeñar más que los trabajos más duros y peor
pagados, pero muchos conseguían ahorrar lo suficiente para comprar su libertad.
En el siglo XVII la esclavitud decayó y en el XVIII no quedaban más
que leves vestigios. Las razones que dieron lugar a este cambio fueron varias:
la mala reproducción de los esclavos es cautividad, conseguían la libertad,
bien pagándola, bien por la gracia del amo. Tras la sublevación de Portugal se
encarecieron y se hicieron difíciles de obtener.
La presencia de gitanos está documentada en Castilla desde Enrique
IV.
La falta de unos ingresos regulares y su repugnancia a toda
ocupación sedentaria les impulsaba al merodeo y al hurto. Lo que más
escandalizaba de su comportamiento era su indiferencia religiosa.
Mucha más trascendencia tuvieron los moriscos. A partir
de 1525 deja de existir oficialmente la religión mahometana en España. Pero se
fue poco riguroso con ellos, tanto por parte de la Inquisición como por parte
de Carlos V, quién les concedió una prórroga de 50 años para adaptarse a la
vida cristiana. Al no poder ser asimilados se les expulsó en 1609.
Los mudéjares castellanos eran tranquilos, pero los expulsados del
reino de Granada llevaban el germen de la discordia. El problema era mucho
mayor en la corona de Aragón, ya que en Aragón había 64.000 moriscos y en
Valencia 135.000 (existían pueblos casi exclusivamente poblados por moriscos).
Desde el punto de vista racial no había obstáculo insuperable para
la integración, como tampoco lo era la lengua. El obstáculo principal era el
aspecto religioso.
Otra minoría de base más religiosa que racial era la de los
descendientes de los judíos conversos, que constituían los cristianos nuevos.
Formaban la burguesía urbana, aceptaron sinceramente el
cristianismo, tuvieron voluntad de integración. Pero se temía su filtración en
la sociedad y por ello nacieron los estatutos de limpieza de sangre. No se trataba
de una cuestión sólo religiosa, sino una reacción defensiva de los cristianos
viejos contra una minoría agresiva.
Los Austrias heredaron una autoridad real que lo abarcaba todo en
teoría, pero la carencia de medios para utilizar esta autoridad les obligó a
transigir con una serie de poderes intermedios en los que era difícil de delimitar
hasta donde era realmente autónomos y hasta que punto se habían convertido en
meros agentes del poder real.
En la base tenemos a la familia, cuya autoridad la tenía el padre.
Salvo el derecho a la vida o a la muerte, el padre tiene todos los
derechos respecto a la prole. Los hijos tenían algún medio de escape, pero las
hijas no. Por tanto, nos encontramos con una sociedad fuertemente patriarcal.
Tras la familia había dos instituciones muy sólidas, una de base
territorial, el municipio, y la otra de base territorial y señorial, el
señorío. En el desempeño de los cargos municipales había mucho que ganar. El dominio
de los municipios más importantes por parte de la nobleza era un fenómeno ya
cumplido en lo albores de la Edad Moderna. La institución de los
"jurados" como representantes del elemento popular en los municipios
no solucionó nada, ya que pasaron a ser cargos vitalicios y hereditarios en la
mayor parte de las ciudades. En la corona de Aragón el proceso de
aristocratización no había avanzado tanto, pero en Castilla este problema no
dejó de agravarse.
Felipe II extendió el modelo de regidurías con el fin de obtener
más ingresos vendiendo este cargo. Esto desorganizó completamente el antiguo y
venerable régimen municipal castellano. Así resultó que la autenticidad
democrática era inversamente proporcional a la demografía de cada ciudad, es
decir, las ciudades de menos provecho eran las menos codiciadas.
Los cargos municipales no eran retribuidos o tenían bajos salarios,
por lo que quien no quería estos puestos por prestigio lo hacía para aprovecharse
de las tierras pertenecientes al ayuntamiento y de las comunales que eran
administradas por el municipio. También tenía el ayuntamiento en control
completo de los abastos. En las ciudades importantes donde existía una
agrupación gremial, se hallaba bajo la autoridad y supervisión del
ayuntamiento.
En definitiva, las atribuciones del municipio eran muy amplias, más
extensas que las del propio estado, lo que explica las apetencias que suscitaba
y el creciente intervencionismo de estado, que debía dominar el municipio so
pena de convertirse en una débil superestructura que abandonase todo el poder
real a los municipios locales.
La intervención del estado se hizo de diversas formas: mediante la
venta de cargos -lo que minó la fuerza municipal-, al generalizar el gobierno
de corregidores que eran nombrados por el consejo de Castilla y que fueron el
nervio del gobierno interior. El corregidor era una especie de gobernador civil
con mayores poderes, pero con limitaciones: el cargo comenzó siendo anual y acabó
siendo trienal; se les podía acusar de posibles injusticias una vez acabado su
mandato, aunque rara vez se les llegó a condenar. Estos corregidores venían de
la baja y media nobleza.
El número de corregidores llegó a ser de 86 a finales del siglo
XVII. Destaca que no hubiera apenas funcionarios reales a sus órdenes, pero
tampoco le eran necesarios, ya que su misión esencial era trasladar a las
autoridades municipales las órdenes de la corte. Con este cargo se reveló la
verdadera importancia naturaleza entre el estado y el municipio; en un
principio el segundo tenía el poder omnímodo, pero estaba estrechamente
fiscalizado por el estado por medio de los corregidores. También los municipios
fueron atacados por la desmembración del territorio que llevaron a cabo los
Austrias.
El señorío se puede definir como una delegación del poder real en
favor de una persona privada. Coexistía con el estado y el municipio con
algunas fricciones.
Más de la mitad de las villas de España estaban sometidas al
régimen señorial.
La autoridad real recibía una sanción religiosa y civil. Se la
reconocía su carácter absoluto, no ligado a leyes ordinarias, aunque sí a las
morales y divinas.
La contraposición entre una sociedad jerarquizada dotada de poderes
autónomos y el rey como instancia suprema separada es uno de los rasgos más
característicos de este régimen.
En el fondo, la dualidad rey-reino encubría una lucha por el
reparto del poder político-administrativo. Si la corona no gobernó directamente
más que un pequeño sector, nunca dejó de afirmar su derecho a la totalidad, y
en cuanto dispuso de los medios necesarios emprendió el camino que llevó de la
monarquía de los Austrias a la plenamente absoluta de los Borbones.
Dentro de este sistema tenían gran importancia las Cortes, como
representación del reino y órgano de colaboración con el rey. Existían las
cortes de Castilla, las de Navarra y las tres de los reinos de la corona de
Aragón. Su atribución más importante era hacer jurar a los reyes que
respetarían los fueros. También era su misión conceder nuevos tributos, aunque
los reyes salvaban el obstáculo, bien presionando directamente, bien creando
ciertos tipos de ingresos denominados regalías, que no necesitaban de la
aprobación de las Cortes. En general, las cortes no tenían más que un derecho
de petición.
Por otra parte, tradicionalmente, el pueblo veía en el rey no sólo
al ungido del Señor, sino también a una autoridad independiente capaz de
asegurar el imperio contra el peor de todos los males: la anarquía.
La colaboración de los vasallos respecto al rey explica la casi
absoluta inexistencia de fuerzas del orden público. La SANTA HERMANDAD entró pronto en decadencia, y
así, cuando se producía algún alboroto, el rey confiaba sobre todo en la
nobleza para restablecer el orden.
La contrapartida de esta escasez de fuerzas de orden público era la
multitud de crímenes que quedaban impunes y el extraordinario desarrollo del
bandolerismo.
Los colaboradores más directos del rey eran los secretarios reales.
Técnicamente se distinguen los secretarios de Estado y los personales del rey.
Procedían de la media y baja nobleza. La alta nobleza desdeñaba las secretarías
reales, pero aceptaban puestos en los distintos consejos (ministerios). El
consejo de Estado era el único órgano común en todo el imperio y estaba
especializado en cuestiones internacionales. El consejo de Castilla era el
órgano fundamental de la administración castellana.
Una cosa era la iglesia católica como institución y otra el
sentimiento religioso consustancial al pensamiento español.
El rey de España tenía un carácter religioso de hecho. El regalismo
era el conjunto de los derechos,
atribuciones y demás facultades que los reyes de España reclamaban del orden
eclesiástico y que comprendía ente otras cosas, el derecho de presentación de
los cargos eclesiásticos, el pase regio y los recursos de fuerza.
Los derechos del rey tenían su contrapartida en los derechos de la Iglesia
sobre los laicos. Se abusaba de la excomunión en asuntos no religiosos, tenían
un fuerte poder temporal, inspeccionaban la enseñanza etc...
El roce entre la Iglesia y el estado se producía en tres frentes:
el jurisdiccional, el económico y el político. El primero debido al choque de
los poderes temporales que ambos representaban. Económicamente la Iglesia,
además de sus bienes propios, tenía una serie de impuestos (diezmo, o los
llamados derechos de estola y pie de altar). Los bienes de la Iglesia pasaron a
la categoría de mainmort, de decir, amortizados, ni transmisibles ni enajenables,
con lo que sólo podían aumentar. También hay que tener en cuenta que gran parte
de los bienes eclesiásticos eran aplicados a lo que hoy llamamos atenciones
sociales.
Carlos V fue el primero en planear una desamortización eclesiástica
mediante la autorización pontificia que obtuvo para vender posesiones de las
órdenes militares. Pero fue Felipe II quien organizó de una manera sistemática
la explotación económica de la Iglesia española.
La Bula de la cruzada se convirtió en un ingreso regular y copioso,
que se extendió a las Indias; a su vez a la venta de territorios de las órdenes
militares le siguió la venta de numerosos pueblos propiedad de los obispos y de
monasterios, lo que acabó con el poder temporal de los obispos y mermó
bastante el de los monasterios.
A las cantidades que la Iglesia española pagaba al rey había que
añadir lo que satisfacía a la curia romana por muy variados conceptos. Además,
esta presión monetaria se acentuó bastante al perderse para Roma la mitad de
Europa con la reforma protestante.
La labor de Trento refleja el espíritu de Felipe II, que consistió
en una aclaración doctrinal y una delimitación de posiciones que sancionaba la
ruptura con los protestantes. Los teólogos españoles, al contrario que los
italianos, afirmaban la necesidad de una profunda reforma eclesiástica.
Carlos llega a Villaviciosa en septiembre de 1517 con sus
consejeros flamencos, entre ellos Guillermo de Croy. Muere Cisneros
y el sobrino de Guillermo se hace con el arzobispado de Toledo, acto que
no fue del agrado de los españoles.
La venta de cargos, la altanería de los extranjeros, la imposición
de la alcabala a la nobleza, la del diezmo estatal sobre las rentas de la
Iglesia... todo ello hizo que el descontento se hiciera patente en las cortes
de Valladolid, Zamora y Barcelona.
Ante la investidura imperial, Carlos exige dinero y sale
hacia Alemania. Su marcha fue seguida del estallido de las Comunidades en
Castilla y las Germanías en Valencia y Baleares.
Las Germanías fueron una revuelta de los menestrales valencianos
contra una nobleza corrompida que detentaba las funciones de mando sin asumir
las obligaciones pertinentes.
Contra el carácter social de las Germanías, es evidente el
predominio de los factores políticos en las Comunidades castellanas. A la
represión le siguió un embarazoso silencio de tres siglos. El fenómeno comunero
fue muy complejo: hubo alborotos intrascendentes y personalistas, como ocurrió
en Sevilla; se unieron conversos judíos con la esperanza de limitar la
autoridad de la Inquisición: hubo una agitación campesina de carácter
antiseñorial. El movimiento fundamental fue protagonizado por el disgusto de la
clase media urbana de Castilla. Los Grandes no se dejaron arrastrar y el pueblo
actuó de comparsa. Los comuneros querían la vuelta de una monarquía cuya
columna vertebral fuera la burguesía urbana. Esto explica por qué el movimiento
se centró en la Castilla mesetaria.
La represión no fue muy dura, pero sus efectos fueron duraderos: en
adelante ninguna barrera se opondría en Castilla a la implacable consolidación
del absolutismo monárquico en Castilla. Una coincidencia favoreció el
restablecimiento de la unidad nacional: la invasión francesa de Navarra, que
fue repelida por imperiales y comuneros sólo dos meses después de Villalar.
En el plano internacional se observa la presencia de únicamente dos grandes estados nacionales: Francia y Castilla. La intervención de un tercero podía ser muy valiosa, por lo que la alianza inglesa será una de las finalidades permanentes de la política española.
Las relaciones del rey francés Francisco I no fueron tan
amplias, pero sí eficaces. Tuvo contra su rival dos grandes ventajas: la de un
territorio compacto contra territorios periféricos mal coordinados y la presunción
de ser la parte más débil, lo que hacía agruparse en torno a él a los que
temían un poder excesivo por parte del emperador.
La baza principal era el dominio de Milán, ya que para Carlos
suponía la comunicación entre sus territorios italianos con los alemanes, y
para Francisco I la ruptura de este peligroso paso y el mantenimiento
del contacto con la república de Venecia.
La batalla de Pavía (1525) decidió que el paso fuera dominado por
el emperador. Carlos volvió a España en 1522, intentando eliminar la
mala sensación provocada por su primera estancia. La creciente españolización
del emperador, quien pronto dominó el idioma castellano, su matrimonio con la
infanta Isabel de Portugal, la desaparición de los odiados consejeros
flamencos y su sustitución por otros españoles, facilitaron el cambio de
actitud de los españoles respecto al emperador.
Por su parte, el imperialismo de Carlos V no se ajusta
exactamente a las ideas expresadas por sus panegiristas. Defensor del
catolicismo siempre lo fue, pero no puede decirse que hiciera ninguna guerra
que pueda llamarse religiosa. Con los protestantes alemanes negoció con
infinita paciencia y sólo tomó las armas contra ellos en calidad de rebeldes a
su autoridad y aliados de los franceses. Contempló el cisma inglés sin
plantearse intervenir. Paró a los turcos en Viena (1529), pero no intentó
reconquistar Hungría.
El drama de Carlos V fue hallarse siempre atenido a medios
materiales inferiores a las necesidades de su política universal. Esto hizo
que hubiera una mezcla de espectaculares victorias y continuas crisis.
En Pavía se capturó a Francisco I, al que se dejó libre tras la paz
de Madrid, por la que se recupera Borgoña. El asalto de Roma por parte de las
tropas imperiales mandadas por el Condestable de Borbón (que se alió con los
españoles contra su propio rey a causa de un agravio que le hizo Francisco I)
fue motivo para que Inglaterra se uniera a Francia, Génova y Venecia en una
nueva guerra en Italia contra los españoles (1528). El ejército francés, que
llega a las murallas de Nápoles es deshecho por una epidemia. El almirante
genovés Andrea Doria empieza una etapa de colaboración con España. La paz de
las Damas (1529) pone término a la disputa entre Francisco I y Carlos V,
renunciando el primero a Italia, y el segundo a Borgoña.
Los siete años de relativa paz que siguieron le permitieron aliviar
el problema de la piratería berberisca y turca con la conquista de Túnez.
Tampoco la paz con Francia se prolongó durante mucho tiempo, ya que Francisco I no se resignaba a no intervenir en Italia. La muerte de Francisco Sforza planteaba el problema de la sucesión del Ducado de Milán y aportó la posibilidad de una nueva guerra (1536-1538). Francisco I se alió con los turcos, acto que fue considerado vergonzoso, al ser un príncipe cristiano.