MONOGRAFIAS

 

La expansión mediterrÁnea de la corona de Aragón: Sicilia y Grecia ( 1282-1388).

1     Los almogávares.  2

2     La cuestión siciliana: 1282-1302.  3

2.1    Antecedentes.  3

2.2    Tendencia mediterránea hasta Jaime I.  4

2.3    Pedro III El Grande y las vísperas sicilianos.  4

2.4    Alfonso III y los primeros intentos para resolver el problema.  5

2.4.1                  Factores de la situación en 1286.  5

2.4.2 Actividad mediadora del rey de Inglaterra.  5

2.4.3                                                          Armisticio de París.  5

2.4.4                                 Conversaciones de Burdeos.  5

2.5    Jaime II y el tratado de Agnani.  6

2.5.1 Esfuerzos para conservar Sicilia en la Corona de Aragón.  6

2.5.1.1 La paz de Monteagudo y sus consecuencias inmediatas.  6

2.5.1.2 La amistad castellano-aragonesa empieza a hacer crisis.  6

2.5.1.3 Entrevista de Guadalajara entre Sancho IV y Jaime II.  6

2.5.2 En busca de unas compensaciones a una posible renuncia de Sicilia.  7

2.5.2.1         Contactos directos con Nápoles.  7

2.5.2.1.1                            La ruptura de Logroño.  7

2.5.2.2 Negociaciones aragonesas con Felipe IV de Francia.  7

2.5.2.2.1 Felipe el Hermoso busca la ayuda de Aragón contra Inglaterra.  7

2.5.3 Negociaciones y el tratado de Agnani. (1295).  8

2.6    La política catalano-aragonesa desde agnani hasta la paz de caltabellota. (1295-1302).  8

2.6.1 Jaime II juega la carta siciliana para asegurarse Cerdeña.  8

2.6.1.1 Bonifacio VII busca la ayuda del aragonés contra Sicilia.  8

2.6.1.2 Para asegurar Cerdeña Jaime II acepta la lucha contra Sicilia.  9

2.6.1.3 El pensamiento político de Jaime II: constantes de su actuación.  9

2.6.2 Renuncia  a Sicilia como añagaza de Jaime II.  9

2.6.3 La cuestión siciliana y la retirada de Jaime II.  10

2.6.4 Intervención de Carlos de Valois y paz de Caltabellota.  10

3     Los catalanes en Grecia.  10

3.1    El regreso de los mensajeros.  11

3.2    Llegada a Constantinopla y desastre de los genoveses.  11

3.3    Luchas del megaduque.  12

3.4    Liquidación de las deudas.  12

3.4.1                                      Las tribus de Sesa y de Tin.  12

3.5    Guerra contra el imperio de Lantzara.  13

3.6    Asesinato de roger de flor.  13

3.7    Consejo de la compañía.  14

3.8    Defensa de gallípoli.  14

3.9    Turcos y turcoples se unen a la compañía.  14

3.10 La conquista de los ducados de atenas y neopatria.  15

3.10.1 Lucha por la supervivencia: problemas de administración y toma de Tebas por los navarros.  16

3.11 Pedro Iv y la última década de dominación catalana.  18

4     BIBLIOGRAFIA    19

 

1      Los almogávares.

Existen varias hipótesis sobre el significado de su nombre:

1.      El término almogávar provendría del árabe, concretamente de al-mo-gauar o al-moughâvar que se refiere y designa al que hace incursiones en tierra enemiga.

2.      La segunda teoría hace proceder del árabe el origen de su nombre, en este caso del término al-muhavir o al-mukhavir que es el nombre que se aplica al que aporta noticias.

3.      Según una diferente opinión vendría del adjetivo gabar , que puede traducirse por orgulloso, altivo.

Las tres pueden ser correctas, en el sentido que las dos primeras hacen mención a su profesión militar, mientras que la tercera define su carácter y su forma de ser.

          En  lo referente  a su origen no existe acuerdo entre los expertos, aunque la mayoría coincide en afirmar que descienden de los grupos bárbaros que contribuyeron a la ruina del Imperio romano.

          Algunos creen que proceden de un grupo étnico derivado de los hunos o los godos. Otros les hacen  provenir de los ávaros, pueblo que pertenecía a la confederación huna.

          Esta es la opinión de GEORGE PACHYMERIO, cronista bizantino del siglo XIV, y que es recogida por FRANCISCO DE MONCADA, historiador del siglo XVII.

          Para BUCHON, autor francés del siglo XIX, el nombre almogávar designa simplemente a los sarracenos de Occidente. Era el nombre dado a los árabes que habían llegado procedentes de la región nordeste de la gran isla africana (Magreb) en contraposición al Makric (levante). Esta opinión puede soprender, no la encontramos en ningún otro autor. BUCHON  va a traducir a MUNTANER, cronista de los almogávares, aunque no explica como este nombre pudo haber pasado de los conquistadores árabes a los cristianos.

          DESCLOT, historiador catalán del siglo XIV describió así a los almogávares:

          “ Estos hombres llamados almogávares no viven más que del oficio de las armas. No habitan las ciudades ni las villas, sino las montañas y los bosques. Guerrean sin tregua contra los sarracenos y entran en su tierra durante un día o dos, robando, saqueando. Su vida es tan dura que pocos la soportarían. Pueden estar un par de días sin comer si es necesario, o comer hierbas del campo. Llevan una camisa corta, tanto en invierno como en verano, unas calzas de cuero muy estrechas... Cada uno va armado con una espada, unos dardos, sin escudo ni armadura.

          A la espalda llevan un zurrón de cuero en el que meten las provisiones para dos o tres días. Son hombres fuertes, gente de montaña, catalanes y aragoneses.”

          En un principio no eran sino grupos dispersos de exploradores, un complemento del ejército, pero, a partir de la segunda mitad del siglo XIII se produce una rápida evolución. Su importancia numérica aumenta, se van a reagrupar y se pondrán al servicio de quien los necesite, eso sí, previo pago de una cantidad por sus servicios: se harán mercenarios.

          A principios del siglo XIV se forma la Compañía Catalana, la renovación se ha producido. Ya no son un islote, un supletorio que siempre puede reintegrarse a su medio de origen y readaptarse allí.

A partir de ese momento forman un ente específico (militar),pero también forman un ente social, con un espíritu que poco a poco le había hecho más autónomo.

          Incluso entre los más rudos, los más humildes, existía ese espíritu. Era un ideal de soldado, de hombre de armas, que esencialmente se traducía en un comportamiento ejemplar en el campo de batalla. El combate era su religión. Confesaban y comulgaban antes de entrar en la batalla. Se preparaban con gravedad y misticismo. Tras proferir su grito de guerra “¡ Arago, desperta ferro! Marchaban entonando la Salve Regina.

          Constituían una sociedad jerarquizada compuesta por almogatens, adalides, caudillos y capitanes. Tenían un consejo, una administración particular con Chancillería, Tesoro, Intendencia. Dicha sociedad constituía ciertamente una república militar.

2      La cuestión siciliana: 1282-1302.

2.1         Antecedentes.

         La ruptura del eje Imperio-Papado, que fue básico en la política imperante desde los siglos X-XIII, fue un hecho de gran trascendencia en la Europa del XIII. La falta de viabilidad de un imperio en el Mediterráneo fue la causa de la formación de un vacío geopolítico, vacío que varias potencias intentarían llenar.

         Una de ellas era la Corona de Aragón, que en 1137 había formado con Cataluña un órgano político-social que se había propuesto tres objetivos principales:

   Lograr un nuevo impulso a la Reconquista.

   Una prolongación hacia el norte.

   La expansión marítima por el Mediterráneo.

         De esos tres puntos ambas coincidían plenamente en dos. Nacieron como centros de resistencia frente al invasor musulmán. Tanto Cataluña como Aragón miraban hacia el norte, hacia lo que en su día fue el reino visigodo de Tolosa, y ahora su fuente de riqueza más importante.

         La tercera era de raíz catalana. Por esa razón puede decirse, aunque parezca algo exagerado, que Aragón fue    “lanzado contra su voluntad” a esa aventura expansionista.

2.2      Tendencia mediterránea hasta Jaime I.

         La presencia catalana en el Mediterráneo es muy antigua, desde el siglo IX. En el siglo XII esta tendencia cobra fuerza con Berenguer III.

         Por lo que respecta a la Corona de Aragón, la conquista de Mallorca sin la ayuda de genoveses ni pisanos, los grandes navegantes de la época, nos revela una madurez suficiente para afrontar la posterior expansión.

2.3      Pedro III El Grande y las vísperas sicilianos.

         La  intención de lanzarse sobre el Mediterráneo, más concretamente sobre Sicilia, supondría a Pedro III el enfrentamiento con las dos fuerzas más poderosas del momento: Francia y el Papado.

Sin embargo, el rey de Aragón no se arredró ante esos inconvenientes, más aún, sabía las ventajas que podía reportarle la empresa, y que podía ser una buena ocasión para arreglar las cuentas a Francia, con la que siendo príncipe tuvo roces (conspiración de Marsella en 1263). También con la Iglesia tuvo problemas de cierta importancia cuando se negó a recibir la corona del Arzobispo de Tarragona.

         Asimismo, la presencia en Aragón de fugitivos sicilianos, como la hermana del rey Manfredo, Roger de Lauria, Conrado Lanza, influiría en el ánimo del rey y transformaría la lucha en una guerra de liberación.

         En 1281 era elegido Papa Martín IV, que era favorable a Carlos de Anjou, lo que contrariaba notablemente al aragonés.

         Sin embargo, el monarca llevaría a cabo sus preparativos militares y navales y así, el 7 de junio de 1282 partía de Portfangos la escuadra aragonesa al mando de Roger de Lauria.

         La conquista no fue difícil y pronto tuvo en sus manos toda la isla. Francia y la Iglesia, derrotadas, intentarán dar un escarmiento al osado invasor, al que se excomulga y se le priva de sus dominios.

         Francia intenta la invasión, pero las victorias navales aragonesas, que privan de abastecimiento a los franceses, y la peste declarada entre sus filas, obligaron a la retirada de las mismas.

2.4     Alfonso III y los primeros intentos para resolver el problema.

2.4.1            Factores de la situación en 1286.

         En 1285 murió Pedro III, dejando la Corona de Aragón en una posición privilegiada dentro del contexto político internacional de la época. Esta posición se reforzaba con la pérdida de interés por la lucha del Papa y de Francia. La postura papal se suavizó con la subida al solio pontificio de Honorio IV, quien deseaba la paz.

         El nuevo rey de Francia, Felipe IV, se ocupará con más insistencia de sus intereses inmediatos, dejando en un segundo plano, aunque sin olvidarla, la cuestión siciliana.

         Alfonso III, sucesor de Pedro III, se encontró con un problema que emanaba de la cuestión siciliana, ya que si se decidía a conservar la isla se mantendrían las hostilidades. Sólo su devolución podría resolver esta situación tan delicada.

2.4.2            Actividad mediadora del rey de Inglaterra.

         Tras unos primeros intentos fallidos de negociación, Eduardo de Inglaterra pudo convocar dos congresos para solucionar el problema, uno en Burdeos y otro en Huesca. Las conversaciones, que se basaban en la devolución de la isla, fueron interrumpidas al comprobar Jaime, rey de Sicilia y hermano de Alfonso, que atentaban contra la alianza hecha con su hermano.

2.4.3            Armisticio de París.

         A pesar de todo ello de las anteriores reuniones se obtuvieron resultados positivos, ya que Aragón envió legados a París para firmar un armisticio y establecer una tregua (de doce meses).

2.4.4            Conversaciones de Burdeos.

         En julio de 1287 Eduardo se comprometió a celebrar una reunión en Burdeos con las partes beligerantes. De ellas Aragón se sabía la más poderosa y actuó como tal.

         Las conversaciones se iniciaron a principios de 1288, pero Aragón no envió sus legados hasta marzo, exigiendo Mallorca, Sicilia, reclamando reparaciones por los daños causados por la invasión de 1283. Alfonso quería humillar a Francia. La muerte de Honorio  ahogó todo intento de entendimiento.

     Tampoco hubo grandes adelantos en los acuerdos de Canfrac, donde se puso en libertad a Carlos de Salerno, heredero de Nápoles.

         A finales de 1289, y entre la oscuridad, pareció verse el resplandor de una luz de esperanza: El Papa (Nicolás IV) estaba en buena disposición de  negociar, y el rey de Francia quería la paz. Se firmó el tratado de Tarascón. Aragón se comprometía a enviar emisarios a Roma que reconociesen que Alfonso reprobaba lo hecho anteriormente por su padre y solicitaran el perdón. También significaba la renuncia a Sicilia, que será ratificada por Jaime II en los acuerdos de Agnani, aunque finalmente la isla quedará en manos aragonesas.

2.5      Jaime II y el tratado de Agnani.

2.5.1            Esfuerzos para conservar Sicilia en la Corona de Aragón.

         Alfonso murió en 1291, siendo sucedido por su hermano Jaime rey de Sicilia. Dejaba la isla a su hermano Federico, en calidad de gobernador.

         Su proceder equivalía a la anulación de los Tratados de Tarascón y a la ruptura de hostilidades.

         Este pacto fue rechazado por Sancho IV de Castilla, que amenazaba las fronteras castellano-aragonesas. Jaime anhelaba deshacer la coalición que obligó a Alfonso a firmar. Por eso la amistad con Castilla era imprescindible.

2.5.1.1  La paz de Monteagudo y sus consecuencias inmediatas.

         Con esta paz se acercaba más a su idea de unión con Castilla. Se ratificó con las bodas de Jaime con la infanta Isabel. “Abarcaba todas las materias políticas esenciales de los dos reinos, desde la guerra del moro hasta el pleito de Sicilia, estableciéndose una verdadera cooperación entre Jaime II y Sancho IV” (Gaibrois de Ballesteros).

         A través de este tratado pudo Jaime salvarse de un problema como era un posible aislamiento al que le quería someter Francia, que había mandado emisarios a Roma y a Castilla; ninguno de ellos consiguió sus objetivos.

2.5.1.2  La amistad castellano-aragonesa empieza a hacer crisis.

         Pronto comenzaron los problemas entre ambos, pues el castellano quería la amistad de Aragón para el presente y la de Francia para el futuro, y así, mientras Jaime le ayudaba en la conquista de Tarifa, él se comprometía en París a obligarle a una paz cuyo fin era la devolución de la isla siciliana.

2.5.1.3  Entrevista de Guadalajara entre Sancho IV y Jaime II.

         Sancho comprobó que Jaime estaba muy lejos de renunciar a Sicilia. Por esa razón no le propuso directamente todas condiciones exigidas por el rey francés.

         El rey de Castilla se dio cuenta de que era necesario una entrevista entre ambos contendientes, a los que se unió  Carlos II de Nápoles. El resultado de la reunión, celebrada en Pontoise, comprendía tres partes: la primera regulaba las relaciones con la Iglesia, la segunda disponía la paz con Francia, incluyendo la devolución de Sicilia; y la tercera estipulaba la paz con Carlos.

         Si en Guadalajara fue Francia la que se opuso al resultado de las negociaciones, en Pontoise fue Jaime el que con su negativa diera por finalizado las conversaciones.

         Se produjo otro segundo encuentro entre los tres reyes, esta vez en Logroño. El asunto de Sicilia volvió a tener la culpa del fracaso de las reuniones.

2.5.2            En busca de unas compensaciones a una posible renuncia de Sicilia.

2.5.2.1  Contactos directos con Nápoles.

2.5.2.1.1                              La ruptura de Logroño.

         Pocos años antes hubieses supuesto la vuelta a las armas, pero a ninguno de los interesados les convenía la guerra. Lo más destacado de este periodo fue el fracaso de una alianza francesa con Castilla.

         Secretamente se reunieron en la Junquera Carlos de Nápoles y Jaime II de Aragón.

         El resultado de las conversaciones fue el siguiente:

         Jaime se casaría con Blanca, hija de Carlos, que había sido prometida a Federico (del que no se hace mención en el tratado). El rey de Aragón aceptaba devolver la isla, no a su muerte, sino en el plazo de tres años, a partir de enero de 1294, debiéndola conservar hasta un año después de la elección de un nuevo pontífice. El rey aragonés debía devolverla a la Iglesia, pero sólo podía tenerla infeudada durante un año, después del cual podía cederla libremente. Si la isla se resistía Jaime tendría la obligación de combatirla.

         Por la devolución Jaime recibiría de Carlos 10.000 marcos, además, se le perdonaría una deuda contraída por su antecesor Alfonso, con el rey de Nápoles. La deuda era de 30.000 marcos. Esta compensación se vería aumentada con la promesa, según Rhode, de un nuevo reino, la isla de Cerdeña.

         La transmisión de la isla debería hacerse de un modo pacífico,  y para facilitar la tarea de ambos monarcas se  repartieron los quehaceres. Carlos se ocuparía de la parte militar, mientras que Jaime de la diplomática.

2.5.2.2  Negociaciones aragonesas con Felipe IV de Francia.

2.5.2.2.1                              Felipe el Hermoso busca la ayuda de Aragón contra Inglaterra.

         Mientras se producía la mencionada reunión para la resolución del problema siciliano, paralelamente las relaciones franco-inglesas se habían hecho cada vez más tirantes  y llegaron a la guerra con la invasión de la Guyana por los franceses.

         Felipe IV, al tener conocimiento de las gestiones de Inglaterra  y con Jaime II de Aragón, se convenció de la importancia de la ayuda aragonesa, para impedir que beneficiaria al enemigo.

         Los resultados de los encuentros de ambos monarcas quedan resumidos en los siguientes: Jaime  se casaría con Blanca,  hermana de Felipe IV, los dos monarcas se unirían en una alianza defensiva-ofensiva, para lo cual daría Francia 40 galeras con el almirante Roger de Lauria para enfrentarse a Inglaterra. Este servicio tendría una duración de cuatro meses y el francés pagaría por él 60.000 libras tornesas. Se convino asimismo el matrimonio de Federico con la hija de Carlos II, que en la Junquera había sido prometida a Jaime.

         Sin embargo, la firma de este tratado supuso una serie de inconvenientes, derivados de las negociaciones de Jaime con Carlos  en la Junquera.

1º.                 ¿Qué quedó del proyecto matrimonial de Jaime con la hija de Carlos, enlace que se consideraba primordial para el mantenimiento de todo el tratado?

2º.                 Bonifacio VII, el Papa, no podía admitir semejante tratado de paz, y necesitaba imponer su propia paz. Por dicha razón escribió al rey aragonés advirtiéndole que de no casarse con Blanca de Anjou correría peligro todo el tratado de paz. Por esos días, comienzos de marzo, Jaime le escribió para anunciarle una reunión con Carlos de Nápoles  y Felipe de Francia.

2.5.3            Negociaciones y el tratado de Agnani. (1295).

         Los puntos fundamentales fueron los siguientes:

I.   El matrimonio de Jaime con Blanca de Anjou¸ que aportaba una dote de 100.000 marcos de plata, además de los 30.000 perdonados por Carlos,  deuda originaria de tiempos de Alfonso III.

II.El Papa aporta 12.000 libras tornesas para que la entrega de Sicilia  fuese inmediata.

III.       La devolución de la isla a la Iglesia tendría lugar cuando se hubiesen cumplido ciertos requisitos: “la celebración del matrimonio y la entrega de los25 marcos primeros; entonces Jaime se declaraba dispuesto a la devolución de la isla. El Papa levantaría las censuras y la Iglesia le devolvería sus reinos por  lo que a ella se refería”. (SALAVERT Y ROCA, El Tratado de Agnani).

IV.        Jaime también se comprometía a devolver a Carlos sus conquistas y sus rehenes.

2.6      La política catalano-aragonesa desde agnani hasta la paz de caltabellota. (1295-1302).

2.6.1            Jaime II juega la carta siciliana para asegurarse Cerdeña.

         En Agnani Jaime había renunciado a Sicilia, y años más tarde (concretamente en 1297) se comprometió a obligar a su hermano Federico a la rendición, aunque hubiese de emplear la guerra. Respecto a la Iglesia, el tratado había solucionado el problema de Sicilia.

         No tuvo inconveniente en ceder otros reinos con tal que la devolución se hiciera rápidamente. El interés de la Iglesia por la isla se centraba en su proximidad a los Estados Pontificios, para los cuales, en caso de caer en manos enemigas, representaría una grave amenaza.

2.6.1.1   Bonifacio VII busca la ayuda del aragonés contra Sicilia.

         Tras los acuerdos de Agnani Jaime había pasado de ser el enemigo de la Iglesia a ser objeto de las adulaciones pontificias, pues el Papa sabía que si él no sería posible resolver el arduo problema de Sicilia. Sabiéndolo, Jaime intentará sacar el mayor provecho posible de su aventajada posición.

         Al principio parecía que iba a ser necesaria la intervención del rey aragonés, pues Federico, tentado por el Papa con la mano de Catalina de Courtenay y con la corona de Oriente, estaba dispuesto a abandonar a los sicilianos.

         Sin embargo, las negociaciones no prosperaron, entre otras razones por la negativa de Catalina, por lo que el Papa recurre imperiosamente a Jaime II. En ese preciso momento Bonifacio renueva la promesa de la cesión de Cerdeña, además de conferirle el título de confaloniero, almirante y capitán de la Iglesia, mientras le reiteraba la invitación para ir a Roma a concretar los puntos de una contraofensiva para hacer desistir a Federico de sus intenciones de permanecer en la isla (fue coronado en Palermo en marzo de 1297, tras haber sido aceptado por el Parlamento de Catania a finales de 1296) y detenerle en sus conquistas (Calabria).

2.6.1.2     Para asegurar Cerdeña Jaime II acepta la lucha contra Sicilia.  

         La lucha contra Sicilia es el punto de las negociaciones con el Papa que más se debatió, pues el rey de Aragón no deseaba la lucha contra su hermano. 1296 transcurre en medio de dilaciones, dudas y excusas del aragonés para no cumplir con sus obligaciones militares. En abril de 1297, y para no poner en peligro el tratado de Agnani, decide ir a Italia. Allí aceptó el duro encargo de reducir por las armas la resistencia siciliana.

         Esta decisión no la tomó hasta haber agotado la vía diplomática con su hermano y con los rebeldes, y tras haberse asegurado la infeudación de Córcega y Cerdeña mediante bula papal,.

         La guerra no  pudo evitarse y son enviadas dos expediciones (1298-1299)

         Cuando la guerra era favorable al rey aragonés, Jaime, salvando así al reino siciliano de su hermano Federico, decide abandonar la lucha, pretextando que los pagos por parte del Papa de las cantidades estipuladas no habían sido satisfactorios.

2.6.1.3  El pensamiento político de Jaime II: constantes de su actuación.

         Dos palabras resumen el pensamiento de nuestro monarca: CONSOLIDACIÓN de las obras de sus antecesores, a las que añadió ciertas reformas y alteraciones; y FIJACIÓN y encauzamiento de impulsos y tendencias diversas.

        Heredó un reino con variados y graves problemas, supo acceder en lo accesorio y persistir en lo sustancial.

 

2.6.2            Renuncia  a Sicilia como añagaza de Jaime II.

Acerca de esta cuestión hemos de preguntarnos si el soberano aragonés renunció de buena fe o no al reino de Sicilia. La mayor parte de los historiadores prefieren creer lo segundo, aunque la ausencia de documentos impiden asegurar nada de forma incuestionable.

         Lo que de todas formas parecía extraño era que Jaime, que se hace valedor de la unión de la isla al reino de la  Corona de Aragón, fuera a desprenderse de buen grado de aquella. Parece que lo hizo contando con que el valor de su hermano Federico y de la resistencia serían suficientes para conservarla.

         Las campañas aragonesas de 1298 y 1299 son la contradicción de esta postura. En unas cartas enviadas a Federico, en respuesta por otras enviadas por el rey de Sicilia (pues no comprende su conducta y pide explicaciones), Jaime asegura que hace todo debido a  los compromisos contraídos con la Iglesia.

         De todas formas tras la paz de Caltabellota  Jaime II de Aragón ofrece una alianza a su hermano Federico. Este hecho ha sido considerado por ZURITA como de “muy estrecha paz y confederación”. Dicho tratado consistía en:

         “Que pudiesen armar galeras en las tierras y señoríos del otro, que se sustituyesen en la sucesión, de manera que heredasen sus hijos, si los tuviesen y si  no heredases los del otro...”

         Con todo esto, y a pesar de la falta de documentos se puede afirmar que la intención de Jaime era la de conservar Sicilia bajo el dominio de Aragón primero y después, cuando se comprobó que no era posible, que estuviese en manos de un miembro de la casa real aragonesa, en este caso su hermano Federico.

2.6.3            La cuestión siciliana y la retirada de Jaime II.

         Tras la retirada de Jaime de Sicilia, el Papa vio peligrar sus planes sobre la isla y decidió que era necesario buscar nuevos aliados.

         Para suavizar la situación el rey de Aragón expuso la penosa situación, tras dieciséis años de lucha, en la que se encontraba el pueblo siciliano.

         El Papa preparaba el definitivo ataque que acabase con la resistencia isleña. Dentro de los planes papales estaban unas demandas de auxilio de ciudades güelfas y de órdenes militares.

         En este sentido lanzó contra Génova y sus dirigentes unas amenazas de excomunión si no retiraban su ayuda a Sicilia. El resultado de esta política fue la derrota naval siciliana en Ponza  y la retirada de ayuda a Federico por parte de las autoridades genovesas.

2.6.4            Intervención de Carlos de Valois y paz de Caltabellota.

         Estos acontecimientos no mermaron la moral de los rebeldes sicilianos. El Papa, al ver que el sucesor de Jaime en los asuntos de Sicilia, Roberto, (hijo del rey de Nápoles) era cada vez más incompetente, eligió a Carlos de Valois, hermano de Felipe IV.

         El hermano del rey de Francia recibiría la mano de Catalina de Courtnay, los títulos de senador de Roma y Capitán General de la Iglesia. A estos añadió los de conservador de la paz de Toscana, de la marca Ancona y del Ducado de  Spoleto. Sumó, además, ingentes cantidades de dinero y más atribuciones militares, entre las que se encontraba el ofrecimiento del Imperio de Oriente, del que su mujer poseía los derechos como heredera.

         La guerra de guerrillas siciliana y la derrota francesa a manos de las milicias flamencas, a pesar de los éxitos iniciales, obligaron a Carlos a iniciar una serie de conversaciones, que darían lugar a la Paz de Caltabellota. Los puntos esenciales fueron los siguientes:

         Federico quedaba de rey de Sicilia de por vida, se le daba en matrimonio a la hija de Carlos II, se comprometía a devolverle las posesiones del otro lado del estrecho y a sus prisioneros.

         A la muerte de Federico la isla pasaría a manos de Carlos II de Nápoles, si bien éste o sus herederos habrían dado al rey aragonés Chipre o Cerdeña, de tal modo que quedaría en sus manos (del rey de Aragón) en caso de incumplimiento, si bien habría de devolverla cuando hubiesen recibido 100.000 onzas de oro.

         Fue un tratado favorable a la casa real de Aragón, que se aseguraba el dominio de Sicilia por un tiempo muy largo y ante el cual Nápoles, el Papa y Francia tuvieron que inclinarse.

3      Los catalanes en Grecia.

         Tras la paz de Caltabellota (1302), con la que se ponía fin a la guerra de Sicilia, los almogávares comenzarían un periodo de inactividad.

         El rey Federico temía que una vez acabada la guerra los soldados mercenarios, que sólo sabían vivir de las armas, comenzasen a perturbar la estabilidad del reino con pillajes y robos; y por ese motivo estaba muy preocupado.

         Cuando Roger de Flor, capitán de la tropa, le pidió permiso para embarcarse y ponerse al servicio de Andrónico II de Constantinopla, emperador de Bizancio, Federico no dudó en concedérselo.

         Como he  mencionado anteriormente la razón que argumentaba Roger para embarcarse era la de ayudar al emperador Andrónico, amenazado por los turcos. Sin embargo, existía otra razón de más peso para alejarse de Sicilia y del Occidente europeo, y era que temía que el Papa le pidiese a Federico que le entregase al maestre del Temple, ya que el capitán perteneció a dicha orden y se le acusaba de haberse apropiado de parte del tesoro sacado de Acre tras su evacuación.

         Cuando tuvo licencia del rey  mando preparar una galera que condujese a dos emisarios, elegidos entre los más fieles a Constantinopla, con las siguientes condiciones a Andrónico:

1.      Debía recibir por esposa a la sobrina del emperador.

2.      Ser nombrado megaduque (gran señor).

3.      La paga para la tropa debía ser de cuatro onzas al mes para cada caballero y una a cada peón, de cuatro en cuatro meses. El primer anticipo debían encontrarlo en Malvasía.

         Andrónico accedió sin ninguna dificultad a estas condiciones.

3.1         El regreso de los mensajeros.

         Los mensajeros regresaron satisfechos y contaron a Roger cuanto habían hecho y cuanto habían obtenido. Después de enterarse de estas noticias tan gratas el antiguo templario fue a Palermo a contárselo al rey, quien le entregó varias embarcaciones para hacer la travesía.

         Partieron de Mesina a los pocos días.

         Eran unos mil quinientos hombres a caballo, cuatro mil almogávares, mil marinos a sueldo, sin contar los que pertenecían a la tripulación de los barcos (eran unos treinta y seis). Todos, además, llevaban a sus esposas o amigas y a sus hijos.

3.2      Llegada a Constantinopla y desastre de los genoveses.

         Cuando llegaron a Malvasía se encontraron con la primera paga por cuatro meses, según lo convenido con el emperador. Junto a la paga hallaron un mandato imperial que les ordenaba partir inmediatamente hacia Constantinopla, como así lo hicieron.

         En la capital fueron recibidos con grandes festejos. Los genoveses allí residentes no les miraban con buenos ojos ya que les consideraban competidores que podían arrebatarles el poder económico y comercial del que gozaban en aquellas tierras.

         Mientras se celebraban las bodas de Roger (convertido desde ese momento en megaduque) con la sobrina del emperador los genoveses promovieron una riña, de la que, sin embargo, salieron malparados, pues murieron más de  tres mil genoveses.

         El emperador quedó satisfecho con el escarmiento que sufrieron los genoveses, a quienes se había dado un duro golpe en su orgullo, pues Andrónico había estado hasta ese momento en sus manos, sin atreverse a enfrentarse a ellos.

         Al día siguiente el emperador les pagó de nuevo y les mandó que se preparasen para ir al encuentro de los turcos, que le habían arrebatado gran cantidad de villas y castillos.

3.3       Luchas del megaduque.

         Antes de partir hacia Anatolia, el megaduque con mucho tacto político consiguió el título de almirante para Fernando de Aunés, logrando el control del mar y que los genoveses no intentasen nada contra los aragoneses, amén de disponer del avituallamiento en cualquier  momento.                           

         Al llegar al cabo de Atarquí se enteraron de que  los turcos habían estado saqueando la zona ese  mismo día, y que no se encontraban muy lejos de allí.

         Decidieron atacar al día siguiente. Se acercaron al campamento enemigo, y al alba, lanzaron el ataque, con tal fuerza que anonadó a los turcos. Murieron más de tres mil a caballo y diez mil a pie.

         A raíz de esta contundente victoria Miguel, hijo del emperador comenzó a sentir odio y envidia hacia Roger.

         Tras esta primera victoria la tropa descansó durante algún tiempo e hizo los preparativos para sucesivas campañas. La cercanía del invierno hizo que a pesar de tener todo dispuesto hubiesen de invernar en aquel lugar.

         Para facilitar la distribución de la tropa fueron elegidas doce personas, seis habitantes del lugar, dos caballeros, dos adalides y dos almogávares. Entre los doce dispusieron lo que se había de dar al huésped y lo que debía pagar éste al final del hospedaje. La hibernación comenzó el primero de noviembre y terminó en el mes de marzo.

3.4      Liquidación de las deudas.

         Cuando hubo pasado el invierno fue a Constantinopla a dejar a su mujer, y recogió la paga de cuatro meses que repartió entre la tropa.

         Al día siguiente reunió a todos los hombres, a los que mandó traer la factura de sus gastos, que serían descontados de la paga.  Dando muestras de bondad y de saber tratar a sus subordinados, les condonó la deuda, ya que habría acarreado la ruina de alguno de ellos.

3.4.1            Las tribus de Sesa y de Tin.          

         El primero de abril la hueste se puso en marcha y penetró en Anatolia . Allí encontraron reunidos a los turcos, pariente de los que habían derrotados anteriormente. Pertenecían a las tribus de Sesa y Tin.

         La batalla tuvo lugar en las cercanías de una ciudad llamada Fidalelfia y duró, como relata MUNTANER:

 “... desde que salió el sol hasta la hora nona”. Al final de la misma los turcos no pudiendo resistir el empuje de los almogávares huyeron en desbandada, dejando el campo cubierto con un gran número de muertos y heridos. Los de la ciudad recibieron con gran alegría a los vencedores, a lo que agradecieron que les hubieran liberado del yugo infame que les oprimía. Durante estas expediciones llegó de Sicilia Bernardo de Rocafort con nuevos refuerzos.

3.5       Guerra contra el imperio de Lantzara.

         A  partir de esta batalla Roger y los almogávares hubieron de guerrear contra los turcos varias veces más.

         De regreso de una de estas expediciones el megaduque se encontró con mensajeros del emperador, por los que se enteró de que debía abandonar su actual empresa y volver a Constantinopla.

          La razón era que había muerto el emperador de Lantzara, suegro de Roger, y el imperio debía pasar a uno de sus hijos, pero un tío suyo se había apoderado de la herencia.

         El emperador de Bizancio había intentado ayudar a sus sobrinos, pero sus ejércitos eran derrotados siempre. Por dicha razón envió un mensaje de socorro al megaduque.

         Este no contento con dejar Anatolia sin protección convocó un consejo para debatir el asunto. El consejo aprobó la ayuda al emperador.

         La guerra no fue necesaria, ya que la colocación de los hombres de Roger en posiciones estratégicas fue suficiente para que el usurpador se acobardara y obedeciera al emperador. Entretanto arribó Don Berenguer de Enteza, íntimo amigo de Roger, quien en prueba de amistad le cedió el cargo de megaduque, a lo que correspondió el emperador nombrándole césar, título que se diferenciaba del de emperador, según nos cuenta MUNTANER:

“... la silla es medio palmo más baja que la del emperador, y el emperador lleva el capelo encarnado y todas las ropas encarnadas, y el césar lleva el capelo azul y todas sus ropas son azules... ”.

         Tras estos nombramientos la tropa se dirigió a Gallípoli, que a partir de ese momento sería su cuartel general, donde invernaron.

         El césar pasar en primavera a Anatolia y decidió despedirse del emperador y de su hijo Miguel, que a la sazón se encontraba en Adrianópolis.

         Desoyendo los consejos de su  madre y de su mujer, advirtiéndole contra la maldad del heredero del trono imperial, Roger partió junto con una escolta al encuentro de Miguel.

3.6      Asesinato de roger de flor.

         Al partir el césar se había quedado como jefe de la tropa Berenguer de Enteza y como segundo había sido elegido Bernardo de Rocafort.

         Cuando llegó a Adrianópolis el césar fue recibido con grandes muestras de afecto y alegría por parte de Miguel y de su gente. Se organizaron fiestas en honor de los ilustres huéspedes. Al séptimo día el príncipe Miguel mandó disponer un gran banquete, tras el cual ordenó a las tropas alanas, que había traído expresamente para ese fin, asesinar a Roger y a todo aragonés que se encontrara en la ciudad. Sólo pudieron salvarse tres.

         Cuando esto se supo entre la tropa se produjo un gran revuelo y no se oía hablar más que de venganza. Calmados momentáneamente los ánimos se decidió enviar unos embajadores con un desafío al emperador, quien, sin embargo, mandó apresarles y les hizo descuartizar.

         Por  la misma fecha Berenguer de Enteza salió con parte de la compañía y tomó Heraclea, a unos 30n kilómetros de Constantinopla. A su regreso se encontró con unas naves genovesas, que, fingiendo buenas intenciones, le apresaron y se le llevaron a Génova.

3.7      Consejo de la compañía.

         Sabidos estos acontecimientos, y debido a que el número de la tropa había disminuido considerablemente, se reunió el consejo de la tropa para decidir lo que se debía hacer. Existían dos posturas diferentes:

§        Escapar a la isla de Meteli y desde allí hacer la guerra al emperador.

§        Otros consideraban esa actitud de cobardes y pensaban que era mucho mejor vengar a sus compañeros, aún a riesgo de sus propias vidas.

         Aceptada esta última propuesta comenzaron a disponerlo todo para los inminentes combates que se avecinaban.

         Las victorias sobre los distintos ejércitos griegos que habían intentado tomar la fortaleza de Gallípoli llegaron a oídos del emperador, que envió a su hijo Miguel con un poderoso ejército para que tomase la fortaleza y eliminase a esos peligrosos y molestos convecinos.

         Sin embargo, el combate fue favorable a los aragoneses, quienes, además, se apoderaron de las ciudades de Redistro y Panido.

         A pesar de las mencionadas victorias los catalanes no estaban satisfechos, pues para ellos nada valía hasta que no se vengasen de los alanos, causantes de la muerte de Roger.

         Dicha victoria no se hizo esperar, tras lo cual todos quedaron alegres por la venganza que se habían tomado de la muerte de su jefe.

3.8       Defensa de gallípoli.

         Mientras tanto, el emperador, que tenía conocimiento de la salida del grueso de la tropa aragonesa de la fortaleza (lo que fueron al encuentro de los alanos), envió tropas genovesas para su conquista.

         En Gallípoli no quedaba más que una pequeña guarnición al mando de Ramón Muntaner, con todas la mujeres y los niños. Entre todos se aprestaron a defender la ciudad.

         Fueron varios los intentos que hicieron los asaltantes para deshacer la voluntariosa defensa, pero el valor de los sitiados les hizo desistir y regresar a Génova.

3.9      Turcos y turcoples se unen a la compañía.

         Por aquellas fechas, los turcos, sabiendo de la muerte del césar y las escasa tropas de las que contaba la compañía decidieron unirse a los catalanes, quienes lo aceptaron de buen grado.

         También se adhirieron unos mil turcoples (gente de raza turca pero convertida al cristianismo), que habían sido parte de la fuerza mercenaria del emperador.

         Jamás hubo roces entre ellos y hasta el momento en que se separaron tuvieron un comportamiento ejemplar.   Poco después regresó Berenguer de Enteza, quien se trajo quinientos hombres de refresco. A partir de ese momento se entabló una rivalidad entre él y Bernardo debido a la jefatura de la tropa.

         Uno aducía que había sido nombrado sucesor del césar, el otro que durante la prisión de Berenguer la hueste había acatado su mandato. Esta rivalidad desembocaría en funestas consecuencias, ya que tras una pequeña rencilla entre los dos bandos resultaría muerto Berenguer de Enteza. La forma despótica en que Bernardo de Rocafor dirigió a los almogávares hizo que éstos le entregase al rey Roberto de Nápoles, quien le mandó ajusticiar.

         Tras estos hechos pasaron al servicio del duque de Atenas contra los griegos. A causa de que el duque no pagaba la soldad correspondiente los aragoneses se rebelaron contra él, derrotándole en la batalla de Almyros (1311).

         Tras esta batalla quedó arruinado el poderío de Francia en la zona y comenzó un periodo de asentamiento y expansión de la compañía, que duraría hasta final del siglo XIV (1390).

3.10  La conquista de los ducados de atenas y neopatria.

         Tras esta victoria los catalanes se apoderaron de Tebas, capital del ducado, así como de las plazas fuertes de aquella región. El rechazo del cargo de duque por parte de los nobles hizo que los catalanes se volvieran hacia Federico II de Sicilia, quien nombró a su hijo Manfredo. Debido a su minoría de edad (5 años) se eligió como representante a Berenguer de Estanyol, el cual, durante los cuatro años que estuvo al frente del ducado dio muestras de gran habilidad y tacto político.

         A su muerte, acaecida en 1316, y la posterior de Manfredo (1317), el ducado quedó en manos de Alonso Fadrique de Aragón, hijo natural de Federico II.

         En el contexto internacional de la época la aventura catalana en Grecia no era bien vista, y las grandes potencias deseaban su pronto fin. Los acontecimientos les haría ver que tendrían que esperar mucho tiempo.

         Una de las más poderosas naciones europeas,  Venecia, que apenas había dado importancia a las actividades de los almogávares, se alarmó al tener noticias de una creciente piratería catalano-turca, que podía amenazar sus posesiones griegas, especialmente el Negroponte.

         Se firmó un acuerdo entre ambas parte, por el que los catalanes se comprometían a no armar ninguna nave en las cercanías del Negroponte. Este acuerdo, firmado en 1319, se ratificó en 1321 y 1331.

         El Papa tampoco veía con buenos ojos la ocupación del ducado por parte de la compañía, y a su entender dichas posesiones debían ser devueltas a su legítimo dueño, Gautier II de Brienne, hijo del duque derrotado en Almyrós.

         Para convencerles intentó enviarlos a una expedición a los Santos  Lugares contra los turcos, pero los aragoneses, que tenían un tratado de amistad con ellos “declinaron” la oferta papa e hicieron caso omiso de ella.

         El pontífice, tras haber fracasado en este primer intento se dirigió a Jaime II de Aragón, a quien exhortó para que les amonestase y devolvieran todo lo conquistado. Sus intentos también resultaron infructuosos. Agotados todos los recursos, el Papa les excomulgó en 1318.

         Por otro lado, al morir el duque de Tesalia sin descendencia,  sus propiedades fueron invadidas por Alfonso Fadrique, apoderándose de su capital. Desde ese momento al título de duque de Atenas se añadiría el de duque de Neopatria.

         Mientras esto ocurría en Grecia, en Francia Gautier II, y con el beneplácito del Papado, reunía un fuerte ejército con la intención de recobrar los territorios de los que había sido despojado. Su derrota (1331) le obligó a regresar con las manos vacías.

         Hacia 1330 Alfonso fue retirado como jefe de los almogávares, con lo que mejoraron mucho las relaciones con Venecia, y se hicieron mucho más amistosas tras la muerte de aquél (1338), hasta el punto de ayudarle contra la creciente amenaza turca.

         Alfonso no fue realmente duque, sino el represente del duque, su hermanastro Guillermo, hermano menor de Manfredo. Tras la muerte del rey Federico II de Sicilia (1337) su posición se vio reforzada, pero su mandato fue exiguo, pues víctima de una grave enfermedad murió un año más tarde. Tras unos breves mandatos pudo juntarse en Federico III de Sicilia la corona de rey y la de duque.

         El primer problema con el que se encontró en el ducado fue un pleito presentado por Jaime Fadrique, hijo de Alfonso Fadrique, que reclamaba el derecho al condado de Salona y al señorío de Loidoriki. Dichas posesiones habían pertenecido a su padre, y posteriormente, a su muerte, habían pasado a manos de Pedro, hermano mayor de Jaime. Al haber muerto éste, Jaime reclamaba dichas posesiones. Gracias a la valiosa ayuda de Artal de Aragón, juez del reino de Sicilia pudo  obtener lo que pedía.                

         Volviendo a la compañía, el rey Federico eligió como vicario general (cargo superior de los almogávares) a Mateu de Moncada, gran senescal de Sicilia, y que fue derrocado, aprovechando un viaje a Sicilia, por Pere de Pou.

         Sus acciones despóticas y tiránicas (arrebato a Jaime Fadrique parte del patrimonio familiar por el que tuvo el contencioso jurídico) dieron lugar a un levantamiento contra él en Tebas (1362).

         La sublevación, dirigida por el mariscal Roger de Lluria puso fin a la tiranía de Pere de Pou. Roger de Lluria fue nombrado nuevo vicario general.

3.10.1      Lucha por la supervivencia: problemas de administración y toma de Tebas por los navarros.

         Tras lo ocurrido en 1362 se produjo una gran confusión en Avignon, sobre todo al conocer los círculos papales que Miguel Oller, deán catalán de la Iglesia de Tebas y protector de Pere de Pou, se había apoderado ilegalmente de los bienes de Sirellus Petri, obispo de Tebas.

         A la muerte de ambos personajes, producidas en las mismas fechas que la rebelión de Tebas, el Papado intentó recobrar para el tesoro pontificio los bienes de Miguel Oller, pero tropezó con un obstáculo llamado Grifón de Arezzo, canónigo de Corón , que decía obrar en nombre del obispo de Corón, Pierre de Thomas, según el cual los bienes le pertenecían. Como prueba exponía unas cartas papales. Sin embargo, el Papa Urbano, al leer el legado del obispo de Corón, no encontró razón alguna para entregarle los bienes susodichos, que pasaron a formar parte de la Santa Sede.

         Entre tanto, la situación de los ducados catalanes no era demasiado optimista. Por un lado Roger de Lluria estaba en guerra con los venecianos del Negroponte, y a semejanza de los primeros jefes almogávares, había hecho una alianza con los turcos.

         Por otro lado, Federico había vuelto a nombrar vicario general a  Mateu de Mocada, con la obligación de expulsar a los infieles de la ciudad de Tebas, hecho que había sido aprobado por el Papa, escandalizado de la gran cantidad de turcos que había en la capital del ducado.

         El intento quedó frustado cuando la caballería de Roger de Lluria aniquiló a un ejército enviado contra ellos. En Europa el Pontífice había predicado una alianza contra los turcos, escribiendo, además, a los catalanes de Grecia para que abandonasen su alianza con los turcos y luchasen contra ellos.

         A pesar de que los catalanes no hicieron caso de las recomendaciones del Papa, los turcos fueron vencidos en las cercanías de Megara, y los supervivientes se refugiaron en Tebas.

         Debido al molesto aliado Roger buscó la paz afanosamente, consiguiéndola con la salida de los turcos de la ciudad.  Firmada la paz se restablecieron las relaciones con el rey Federico de Sicilia, rotas por los hechos mencionados.

         Los nuevos y continuados ataques venecianos a las posesiones ducales hicieron que Federico actuase con diligencia. Tenía dos opciones: o enviaba a Mateu de Moncada con nuevas fuerzas o nombraba vicario a alguien fuerte que supiera hacerse cargo de la situación (el gobierno de Roger era ilegal, aunque eficiente). Fue este último el que consiguió el puesto, confirmado por el rey a principios de 1367.

         El gobierno no fue muy duradero, pues a principios de 1370 le sobrevino la muerte y fue sustituido por Mateu de Peralta, de una familia noble de Sicilia.

         En esta época comenzaron las  primeras disensiones de importancia dentro del ducado. Luis Fadrique, nieto de Alfonso Fadrique, se enzarzó en un combate con Galcerán de Peralta (pariente del vicario general), capitán de Atenas.

         El combate, incierto, no fue favorable a ninguno de ellos, pues Galcerán conservó Atenas, que era el principal objetivo de Luis.

         Para el gobierno de las posesiones griegas existían varios tipos de funcionarios, de entre los que destacaban por su importancia, el de capitán, vicario general, veguer y castellano.

         El vicariato y la capitanía eran cargos diferentes, aunque se ejercían conjuntamente.

         El cargo de veguer procedía de Cataluña, siendo una derivación del antiguo vicariato carolingio.

         Oían casos civiles y criminales, pero no se sabe muy bien hasta donde llegaban sus funciones.

         Estaban asistidos por un consejo que integraban un juez, , un asesor, y un notario, todos ellos nombrado por el rey.

         El verguer juraba fidelidad real al duque, incluyendo la promesa de ejercer su cargo “ fiel y legalmente”. Los juramentos se repetían sobre una Biblia y en presencia de un síndico del lugar donde se iba a ejercer el cargo.

         El castellano tenía como obligación defender un castillo y mantener el mando de la guarnición del mismo.

         En diversos momentos y lugares (Galcerán dePeralta en Atenas) una misma persona ocupaba los cargos de verguer, castellano y capitán, aunque no eran muy frecuentes los casos en que se producía esta situación.

         El estamento eclesiástico tenía su propia organización. Sobre las tres provincias en que se dividían los territorios catalanes en Grecia: Tebas, Neopatria, Atenas ejercía una teórica potestad el patriarca latino de Constantinopla, que dependía del Papa de Avignon.

         Aunque el papado estaba restringiendo el derecho del cabildo a elegir obispos y arzobispos a elegir obispos y arzobispos éste hizo caso omiso de las recomendaciones papales; al menos en la primera mitad del siglo XIV, existiendo casos, como el del cabildo de Daulia, que prolongó esta desobediencia por un tiempo más amplio.

         Asimismo y enfrentándose a la orden pontificia ya mencionada, los arzobispos nombraban obispos titulares sin informar previamente a la curia.

         Al no tener conocimiento de los nombramientos, el Papa elegirá a alguien para la vacantes, por lo que en una sede podrían existir dos titulares. Dicha duplicidad ha sido recogida por LOERNERTZ Termópilas, Salónica, Zeitounion y probablemente en Megara.

         A la muerte del vicario general Mateu de Moncada (1374) fue elegido para sucederle Luis Fadrique, que comenzó afianzando su posición eliminando a sus principales rivales, como su tío Bonifacio y su primo Pedro Fadrique.

         Durante su mandato (1375-1381) los ducados catalanes conocerían hechos funestos para su historia.

         Asimismo, se produjo un cambio de duque. El rey Federico III de Sicilia había muerto en Mesina en 1377, y al no tener más que una hija, María, (Federico II había excluido de la sucesión a las mujeres) todas las posibilidades pasaban a manos del rey de Aragón, Pedro IV.

         Sin embargo, la joven reina siciliana pudo gobernar los ducados desde 1377 a 1379, año en que comenzó a desplomarse el poder catalán en Grecia.

         Las disensiones internas y la toma de Megara por los florentinos no permitieron a los catalanes hacer frente a la invasión de la compañía Navarra.

         Los navarros participaron en las luchas entre Carlos II de Navarra y Carlos V de Francia. Cuando terminó la guerra en 1366 pasaron a servicio de Luis de Evreaux, hermanos del rey navarro y partieron a la conquista del reino de Albania.

         Los logros no fueron importantes, por lo que en 1376 decidieron ponerse a servicio de la Corona de Aragón. Al fracasar buscaron trabajo cerca de los Hospitalarios.

         Tras una breve estancia con los caballeros de la orden del Hospital, la Compañía Navarra, al mando de Juan de Urtubia desencadenaron un ataque contra Tebas (1379)     

         El poder catalán ya no era el mismo que derrotó a Gautier I en Almyros (1311)

         Los navarros contaron asimismo con la colaboración de traidores, de entre los que se conoce al menos a Joan Corominas.

         Atenas también sufrió los ataques navarros por la misma época, y a pesar de la traición de varios ciudadanos, la ciudad permaneció en poder catalán durante diez años más.

         Tras estos incidentes Luis Fadrique fue destituido como vicario general, puesto que ocupó a partir de entonces Felip Dalmau Rocabertí.

         Sea como fuere, pues no existen documentos, las conquistas navarras pasaron a manos de los florentinos; quizá la amistad entre Neri Acciaiuolli y Juan de Urtubia tenga algo que ver en el asunto, pero no lo sabemos.

         De este modo, tras los ataques de los navarros la Corona de Aragón, únicamente poseía en Grecia la ciudad de Atenas, Neopatria, algunas de sus dependencias y el condado de Salona.

3.11      Pedro Iv y la última década de dominación catalana.

         Pasada la conmoción producida por la invasión de los navarros, se reunió en Atenas el Parlamento, que fijaría las condiciones bajo las que los principales ciudadanos y funcionarios pasarían a ser vasallos de la Corona de Aragón (los llamados por RUBIÓ I LLUCH capítulos de Atenas).

         Este parlamento estaba presidido por Romeu de Bellarbre, nuevo castellano y capitán de Atenas, pues Galcerán de Peralta, prisionero de los navarros en Tebas, había pasado a ser simplemente “ex gobernador”.

         La primera petición que se hacía al rey era que enviase a un funcionario capaz de mantener el orden en los ducados y de recuperar los territorios perdidos.

         La respuesta de Pedro IV fue inmediata, pues contestó que en un breve plazo de tiempo enviaría al vizconde de Rocabertí como vicario general con fuerzas suficientes para que la situación fuese semejante a la de antes de 1379.

         A los catalanes de Grecia no les contentó dicha respuesta, pues en la petición exponía claramente que de no poder contar enseguida con el gobernador que necesitaban rogaban al rey que nombrase para el cargo a Romeu de Ballarbre:

         “... que conoce las desesperadas condiciones de la ciudad y la pobreza y ansiedad de sus habitantes”.

         Aunque la respuesta no fue favorable a estas demandas el rey otorgó a Romeu la capitanía vitalicia de Atenas, así como las propiedades que habían pertenecido a los Corominas.

         Otro de los puntos principales de los Capítulos está dedicado a la amplia y fructífera dedicación del notario griego Demetrio Rendi a la Corona de Aragón.

         El rey Pedro IV ratificó las prerrogativas concedidas a Rendi por Federico III de Sicilia, por las que se les conferían ciertos derechos (a él y sus herederos), como el de conservar su fe ortodoxa y poder contraer matrimonio con católicos latinos, a pesar de que los estatutos de la Compañía los prohibían; derecho a traficar con bienes muebles e inmuebles.

         En los Capítulos también se encuentra la rogativa del parlamento al rey para que hiciese lo necesario para liberar a Galcerán de Peralta, preso de los navarros.

         Por último se le pedía al rey que se conservase en Atenas los usos y costumbres de Barcelona, demanda que fue aprobada sin dificultad por el rey aragonés.

         Respecto a los refuerzos que Pedro IV decidió enviar, salieron al mando de Rocabertí en verano de 1381.

         Su actuación militar no fue brillante, pero consiguió una tregua con los florentinos.

         Las discusiones entre el vicario y el rey fueron causa de su sustitución por Bernat de Cornelle, aunque el poder efectivo estuvo en manos de su segundo Pere de Pau, que hubo de aguantar las duras embestidas de los florentinos contra la ciudad de Atenas. A pesar de su decida defensa de la ciudad, no pudo hacer nada por evitar que cayese en manos enemigas: la dominación catalana en Grecia había terminado (mayo 1388).

        

4      BIBLIOGRAFIA

SALAVERT Y ROCA, V. Cerdeña y la expansión mediterránea de la Corona de Aragón. Dos volúmenes.

PASCOT, Jep. Els almogavars: Lépoeia medieval dels catalans.

MUNTANER, Ramón. Crónica.

SETTON, K.M. Los catalanes en Grecia.