vleft.gif (836 bytes) SUMARIO

¿En qué queda el periodismo?
Una aproximación al futuro de la carrera

La carrera de Comunicación Social – Periodismo - se encuentra ahora mas que nunca en el
"ojo de la tormenta".
Es necesario e indispensable conocer la realidad que se presenta en otros países, en este caso Colombia.

La semana pasada, la Corte Constitucional dejó sin vigencia el Estatuto Profesional del Periodista, con lo cual ya no se podrá exigir título de idoneidad a la persona que ejerza esta carrera, es decir,, quien quiera ser periodista en Colombia, no tendrá que a er pasado por una Universidad para graduarse como tal . En pocas palabras, el ejercicio de la información vuelve a convertirse en un oficio.

Albert Camus, Miguel de Unamuno y Gabriel García Márquez de alguna manera a este fallo porque hace un tiempo coincidieron en afirmar de que el periodismo es "el oficio más hermoso del mundo".

La Asociación de Facultades de Comunicación (AFACOM) que reúne a 19 universidades del país que ofrecen estos estudios, no está de acuerdo con ello, por lo menos con lo relacionado con el oficio. Asegura que el periodismo es una profesión y no un oficio porque la primera se estudia en academia y el oficio se aprende en el taller.

"Es verdad que el mejor modo de aprender el oficio periodístico es ejercerlo en una redacción, pero eso ocurre con toda profesión cuando hay que vivirla como tarea practica".

"Pero, ese taller no proporciona conocimientos sistemáticos de los que el periodista actualmente no puede prescindir: derecho internacional, derecho constitucional, sistemas informativos, fiscales, sociología, relaciones internacionales, formación lingüística, literaria, económica, por ennumerar algunos aspectos imprescindibles", escribió AFACOM a la Corte constitucional antes de que se emitiera el fallo.

Según Vladimiro Naranjo, presidente de la Corte Constitucional, el que la carrera de periodismo sea vista ahora como un oficio no implica que se acaben en Colombia las facultades de periodismo, y mucho menos que quede sin valor los títulos profesionales que estas expiden.

Por el contrario el fallo reconoce que las Facultades de Periodismo son necesarias para dar una mayor capacitación a quienes ejerzan la actividad del periodismo. Por lo demás es el propio articulo 73 de la Constitución el que textualmente reconoce que "la actividad periodística gozará de protección para garantizar su. libertad e independencia profesional".

Eso si - dice Naranjo - los egresados de dichas facultades tendrán que competir en igualdad de condiciones con personas provenientes de otras profesiones.

Eso mismo se verá, cómo ha sucedido hasta ahora, cuando se trata de buscar créditos. Tanto estudiantes como egresados de Comunicación y Periodismo seguirán compitiendo por el apoyo económico del Icetex.

Según el director de esta entidad Carlos Buritica, continuarán igual los requisitos para créditos de estudios en el país o el exterior. "Y a través de los convenios de cooperación técnica se seguirá ofreciendo programas de comunicación y periodismo de alto nivel".

¿Que es Periodismo?

El periodismo consiste en buscar, seleccionar, procesar, interpretar y entregar información verídica y de interés para una comunidad determinada.

Esto se puede hacer a través de medios impresos, tales como los periódicos o las revistas, a través de la radio o la televisión; y , ahora , también a través del computador o el fax.

La comunidad a la que se dirige el periodista debe ser general o específica. En el. primer caso se habla de medios masivos de comunicación como son los periódicos o revistas de distribución nacional, las cadenas radiales y los programas de televisión.

En el segundo, de medios para una comunidad especifica como una revista para una asociación de industriales , un boletín para un sindicato o un periódico de grupo político entre otros.

En cualquier caso, las materias primas del periodista son la palabra (ya sea oral o escrita) y la imagen.

Con el fin de ampliar el campo de acción del profesional, algunas universidades ofrecen la carrera de comunicación social y periodismo.

En este caso, además de ejercer como periodista, el egresado puede hacerlo como comunicador oganizacional. Esto implica que este profesional está en capacidad de responder a las necesidades comunicativas de un empresa como la coordinación de foros, conferencias, relaciones publicas, boletines informativos, e inclusive moverse en el campo de la publicidad. Un comunicador también esta entrenado para trabajar en comunicación para el desarrollo, esto es en asesoría a cualquier programa comunitario.

De acuerdo con Vladimiro Naranjo, el fallo de la Corte no afecta esta situación. Tanto los egresados de la carrera de comunicación como los de periodismo, siguen teniendo la calidad de profesionales gozando de las condiciones que ampara la ley para ejercerla.

Lo que si hizo la Corte, afirma, fue determinar que en adelante no se requerirá un documento expedido por el estado para ejercer la actividad.

TARJETA PROFESIONAL

Desde 1975 hasta la semana pasada, para ejercer el periodismo se necesitaba poseer el título de periodista otorgado por una facultad o escuela aprobada o por el gobierno. Además, para acreditar la calidad de periodista era preciso exhibir la tar eta profesional expedida por el Ministerio de Educación Nacional.

Ahora, con la sentencia del Tribunal todo eso cambió. La Corte reinvindicó la libertad de expresión y el derecho a la información y advirtió que la posibilidad de informar no puede convertiste en privilegio de una cuantas personas.

A juicio de Naranjo, la exigencia de la tarjeta profesional se estaba convirtiendo en mordaza y prácticamente en una forma de censura. Por eso ya no es obligatorio tener la tarjeta profesional.

El Círculo de Periodistas de Bogotá, la más importante organización gremial del país, el año pasado calculaba que había 15 mil periodistas con tarjeta. Según las estadísticas del MEN, desde el 24 de enero de 1 977 hasta 1 996 se habían entregado 14 545 tarjetas.

Hoy todas esas personas, y las que recibieron su tarjeta posteriormente, no tendrán que volverla a exhibir jamás.

Artículo publicado en el diario
Colombiano «EL TIEMPO»
(04/04/1998)