CARD CAPTORS ¿DE NUEVO?

 

 

Miénteme

 

 

Todos se habían retirado a sus habitaciones. Mejor dicho.. Todos fueron transportados a sus habitaciones, ya que Yue, Sakura y Touya estaban inconscientes por la transición de poderes y por otra parte, Kero se había desmayado del golpe proveniente del puño de Meiling quien se había enfadado por la mala educación de su ‘interlocutor’...  ^^U

 

-          ¿Entendiste?- había exclamado la niña de largos cabellos negros.

 

-          Ninguna chiquilla de dieciséis años me va a decir a mí, el gran Kerberos, cómo se debe actuar en la mesa... ¿Comprendes? ¬_¬

 

-          ¡Deberías tratarme con más respeto!- dijo defensivamente- Yo te lo he dicho bien...

 

-          Háblale a la mano.- indicó el pequeño muñeco extendiendo su pata. Meiling le miró con furia y luego lo hizo volar por los aires... ^^U

 

-          Cof cof- tosió Syaoran incómodamente.- Creo que ya es hora de irnos a dormir, ¿no es así, Hiragizawa?

 

-          Estoy de acuerdo contigo, Li.. ya que mañana ustedes cuatro deberán asistir a la escuela... ^_^ Sobre las cabezas de los tres aludidos conscientes surgieron gotas.. Habían olvidado completamente que debían ir al colegio...

 

Todos se fueron entonces. Eriol y Nakuru se habían encargado de trasladar a todos a sus respectivas habitaciones (obviamente, utilizando magia..).

 

 

Y así fue como rápidamente la mansión había quedado en completo silencio... Aunque no todos estaban dormidos. Los tres peluches estaban descansando en los cuartos de sus amos, pero, excepto por Kinomoto, ninguno de los otros dos hechiceros podía conciliar el sueño.

Syaoran atormentado por sus preocupaciones y desconciertos no lograba siquiera unir sus ojos..  El muchacho había intentado dejar de pensar en ellos.. pero siempre reaparecían en su mente. Sabía que debía hablar con su querida Sakura, pero como cuando niño, no lograba transmitir sus sentimientos adecuadamente.. Nunca encontraba las palabras y le era casi imposible mirar a su interlocutor a los ojos cuando hablaba (aunque rara vez lo hacía) sobre Sakura y el tema Japón en general... Esta noche, la imagen de la adolescente Card Captor le abatía el cerebro y el corazón. Muchas noches había ocurrido de este modo, pero  ahora también se sentía dolido y culpable, porque la niña de sus sueños no sonreía con la misma belleza natural. Estaba herida y todo por su causa. Se reprendía constantemente por su dolor y no podría evitarlo nunca. Él había prometido protegerla. Si esas Cartas Clew no se hubieran presentado quizás no habría vuelto a ver a su antigua compañera de escuela en muchos años más... Por eso, en cierta forma, estaba muy agradecido.  Si bien ellas habían generado su actual situación y tenía un gran deseo de destruirlas, supuso que lo mejor sería hablar con las tres recientemente capturadas. Abrió el cajón de la mesa de luz y sacó de allí el Libro de las Cartas Clew, lo abrió y de él salieron cuatro cartas.

 

-          ¿Cuatro?- se preguntó a sí mismo en voz alta. Luego comenzó el control mental.- “La primera fue Dolor.. La segunda Visión, y el día de hoy en el parque capturé a Romance que aquí está, Tornado y.. Confusión.. ¿Dónde estará? Si yo la guardé con las otras, no pudo haber desaparecido... Recuerdo que las guarde, dormí un poco, bajé a cenar.. Surgió el patético episodio de la guardiana de Eriol y el hermano de Sakura... Debo admitir que a pesar de no ser por voluntad propia, Akizuki me otorgó la información que yo necesitaba... ”- su mente se detuvo en seco.- “¡Claro, fue ella! Akizuki tomó mi carta. Ahora va a escucharme...”

 

Se levantó velozmente y sin quererlo despertó a Vulcano Earth quien amablemente le preguntó que sucedía.

 

-          ¿Puedo ayudarte en algo, amo?- interrogó somnolienta.

 

-          No, no te preocupes.- contestó con notorio enfado.- Yo me encargaré.- concluyó y se marchó de la habitación emanando fuego de su cuerpo.

 

-          Bueno, hasta mañana.- dijo finalmente, desplomándose en su pequeño cojín.

 

-          Buenas noches.- agregó ya desde el pasillo.

 

 

 

Dos puertas más atrás dormía Meiling. Ella con el pasar del tiempo había comprendido que realmente no amaba a su primo. Aunque aquella vez había llorado sobre el regazo de Daidouji, no había logrado olvidar aquel sentimiento. Por supuesto que no lo haría, no de un día para el otro... Pero los años transcurrieron y ella supo olvidar a aquel personaje que había ocupado su corazón cuando era pequeña. Como se darán cuenta aún actúa como si fuera su prometida y, aunque el compromiso se disolvió ese día en Japón, el método de ‘novia celosa’ había ahuyentado a varias de las pretendientes de mediana edad de su querido primo y amigo. La verdad, eran muy buenos compañeros y siempre disfrutaban la compañía del otro en las reuniones familiares... Las cenas del Clan Li se habían tornado molestas para ambos chicos, ya que las cuatro hermanas de Syaoran estaban casadas y traían a sus flamantes esposos con ellas... Obviamente la abuela Li no había perdido su costumbre... Siempre buscaba la forma de divertirse. Incluso si era a costa de su único nieto... ^^U Por lo tanto, estas reuniones le parecían perfectas para inventar y divulgar mentiras sobre el futuro jefe del Clan. Por eso, cuando él terminaba de comer y se retiraba rápidamente, Meiling iba con él. Y así pasaban largas horas juntos, charlando y practicando las artes marciales. Pero no por ello Syaoran entregó su completa confianza a la muchacha... Al menos, no en los temas amorosos... él temía lastimarla y ella entendía su temor, así que en todos esos años Syaoran refugió ese tipo de penas en Yûhi. A Meiling le caía muy bien. ^_^ Acudían los tres a la misma escuela, pero quien se sentaba en el pupitre contiguo a la joven china era el mejor amigo de su primo y éste último al frente de Hizage. Este extraño muchacho le parecía irreal... Como si fuera una elocuente ilusión... Solían ser pareja en los trabajos conjuntos que los profesores les imponían y a veces incluso se reunían para estudiar, sin embargo, en esas ocasiones el tímido primo de Meiling también participaba. En ciertas oportunidades, cuando Yûhi no estaba cazando muchachas y utilizaba los descansos para dormir, debía ser ella quien se hiciera cargo de despertarlo. ^^U También Hizage había buscado consejo en ella acerca de mujeres.. Y siempre salía sorprendido ya que él siempre había creído lo contrario a lo que Meiling le decía, pero nunca se daba cuenta de que ella le jugaba bromas y recién lo notaba después de ser rechazado.. Pero él nunca se enojaba con ella..  Es más, era muy inteligente y sabía perfectamente que ella trataba de engañarlo, pero él disfrutaba viendo como ella se divertía observando desde un rincón cuando él hacía el ridículo frente a una mujer... ^^U Por eso actuaba ingenuamente.. Simplemente la muchacha le caía muy bien... Pero ella todo aquello lo desconocía. Ignoraba la suspicacia de aquel chico, aunque no lo considerara un tonto... Le tenía mucho aprecio y confianza.. Se llamaban por su nombre y no por el apellido, por lo cual en los partidos de fútbol de la escuela, Meiling era la única de las porristas que exclamaba ‘Yûhi’ y no ‘Hizage’ como el resto del grupo de excitadas chicas. .^^UU

De forma totalmente inesperada, una reciente imagen le recordó al muchacho de verdes ojos... Ese día en el aeropuerto cuando casi no llegaba a despedirlos ^^ ...

 

-          Meiling..- dijo él desviando la mirada.. Ya se había despedido de Syaoran y éste abordaba el avión.- Ya sé que probablemente este no sea el mejor momento.. pero yo debo decirte.. que..- tomó aire y miró al suelo.

 

-          ¿Qué sucede, Yûhi?- preguntó ella con una sonrisa, tratando de animarlo, ya que su amigo se veía triste y eso le molestaba...

 

-          ¡Diviértete!- le contestó él alegremente. Ella se sintió un poco triste, pero sin darle mucha importancia a su reacción, pensó en hacerlo sentir mejor y agregó:

 

-          ¡Lo haré por ti!- comenzó a alejarse hacia la entrada del avión, pero se detuvo..- Si consigues una novia.. Llámame y cuéntame sobre ella...

 

-          No te preocupes.. Dudo encontrarla sin tu ayuda.- respondió. Ambos comenzaron a reír. - ¡Buena suerte!

 

-          ¡Igualmente! ¡Adiós!

 

Desde ese momento no había vuelto a escuchar de él.. Y ya le hacía tanta falta como el resto de su familia y amigas...Rápidamente sus sueños cambiaron de tema y arrastraron su mente hacia otra dimensión..  De este modo no sintió ninguno de los tantos ruidos que se originaban tanto en el piso superior como en el inferior...

 

 

 

Tomoyo estaba sentada en una silla mecedora, en el balcón de su pieza. Miraba las destellantes estrellas que iluminaban el cielo de Inglaterra. Sabía que debía dormir, porque tendría que ir a la escuela al día siguiente, pero recién eran las 21: 30 y todo lo sucedido esa tarde le obligaba a pensar y la mantenía fuera de su cama.

Ella nunca había perdido contacto con Eriol... Eran grandes amigos, confidentes y... Nada más.  Nunca se le había ocurrido admitir, frente a nadie, que ella estaba posiblemente enamorada de la reencarnación de Clow. Sakura era la que conocía todos sus secretos. Y era la única capaz de deducir por sus palabras y el brillo en los ojos de Daidouji, que ésta estaba enamorada.. Pero con su despiste crónico, de no ser por aquel incidente, jamás se hubieran dado cuenta y Tomoyo nunca se lo habría admitido a sí misma. Los infinitos correos electrónicos que se enviaban casi a diario la hacían mucho más feliz de lo que la hubiera hecho cualquiera de las batallas de su amiga... pero ella no era consciente de eso y quizás le habría gustado seguir siéndolo, pero como sabiamente había escuchado alguna vez decir a un conocido que no recordaba: ‘En este mundo no existen las coincidencias, sólo lo inevitable.’ Por lo tanto, ese sentimiento.. El amor. Era algo a lo que debía corresponder, no podía ignorarlo, era ineludible... Pero le dolía tanto.. Pensar que no era correspondida la lastimaba de tal forma que desvanecía toda la confianza que tenía en sí misma. Ahora era cuando entendía a Li.. Él siempre había temido un rechazo y afortunadamente no lo obtuvo, pero ella... Tenía bien en claro que Eriol no pensaba a menudo en ese tipo de cosas.. Le generaban tanta confusión que prefería hacerlas a un lado y así seguir controlando su vida. Sabía que no pensaba en ella de la misma forma que ella lo hacía en él y le parecía injusto no comunicarle sus sentimientos, pero al perder la confianza en sí misma no existía el suficiente valor que inundara su corazón y le diera la fuerza que necesitaba...  El poder para mantenerse en pie y no llorar al verlo a los ojos...

Repentinamente una idea surgió en su corazón y retornó a la habitación, para luego salir sigilosamente de ella.... Abrió lentamente la puerta y asomó la cabeza. Miró hacia ambos lados y no vio  a nadie... Justo cuando se disponía a salir, oyó pasos y un incesante murmullo... Se escondió tras su puerta cerrada y oyó con atención..

 

-          Maldita Akizuki... Entrometida.. Al menos pídemela prestada.. refunfuñaba Syaoran por lo bajo mientras caminaba en dirección al cuarto de la guardiana. Su aura brillaba incandescente y dejaba chispas flotando en el aire... ^_^U

 

-          “Uy, qué calor hace aquí.”- pensó Daidouji al salir de su aposento, instantes después de que Syaoran se había alejado... Se marchó de allí en puntillas y descendió las escaleras del mismo modo. Vio luz en la sala de estar y se metió en ella a hurtadillas. Confirmó sus sospechas... Eriol estaba ahí todavía.- “Seguramente está esperando a la profesora...”- imaginó la joven japonesa. Después de secar la rebelde lágrima que resbaló en ese momento por su mejilla, se fue de ese salón sin hacer el menor ruido y cuidando de no ser vista...regresó sobre sus pasos, pero en vez de irse a la cama decidió impulsivamente continuar con su plan. Se paró tras la puerta de roble y secó sus transparentes lágrimas. Golpeó débilmente y se introdujo en el recinto. Se sorprendió mucho al encontrarlo despierto...

 

Eriol también se quedó boquiabierto..  Había invocado al espejo mágico con la intención de observar a Tomoyo pero no esperaba verla allí y con ese personaje... Justamente iba a buscarla cuando oyó un estrépito en el jardín....

 

 

-          Si la quieres tendrás que quitármela.- había dicho Nakuru cuando Li hubo ingresado sorpresivamente en su habitación.

 

-          ¿Sentiste mi energía?- había cuestionado el joven chino.

 

-          Por supuesto, si soy la gran guardiana de Eriol Hiragizawa...

 

-          Mmh.. Ya te pareces a Kerberos.- había agregado Syaoran secamente.

 

-          Es muy simpático, lo sé.. Hablas de eso ¿no, mocoso?- había dicho ella en tono provocativo, a la vez que se corría un mechón de pelo, en un intento por tapar la vena que se había hinchado en su frente.

 

-          Sabes que no me refiero a eso...- había respondido él mientras ejercía un enorme control mental para no enojarse porque lo hubiera llamado ‘mocoso’.- Devuélveme a Confusión, por favor, Akizuki.- había indicado serio y tieso.

 

-          Hicimos un trato, Syaoran. ¿Acaso tú vas a romper una promesa?- había preguntado desafiante y con aire victorioso.

 

-          Claro que no.- había contestado él.- Tú no cumpliste con tu parte.

 

-          ¿¡Cómo te atreves!? Yo no hice trampa, si eso es lo que insinúas...- se había defendido ella acaloradamente.- Bien que te enteraste de lo que sucedería... ¿o no?

 

-          Si es que realmente lo hiciste todo para cumplir.. entonces debo felicitarte, eres una gran actriz.- dijo sonriendo.

 

-          Yo..- había comenzado a decir cuando una lágrima inesperadamente rodó por su mejilla. Había girado rápidamente y se había ocultado en la oscuridad del cuarto. Acto seguido había abierto el ventanal y se había asomado al balcón, con la Carta Clew entre manos.- Yo necesito hablar con esta carta...- había dicho un poco triste. Entonces Syaoran se manifestó a su lado.

 

-          Lo cierto, es que yo también debo hacerle una consulta.. y como sólo obedecerá mis órdenes... vayamos a un lugar más amplio e invoquemos a la carta para preguntarle nuestras dudas y, de paso, yo cumpliré con mi parte.- había agregado Li con una inusual sonrisa.- ¿De acuerdo?

 

-          Muy bien. Allí.- había añadido la guardiana en tanto que su dedo apuntaba al jardín.

 

 

Ahí mismo fue donde los encontró el dueño de casa. En una situación bastante comprometedora... Nakuru estaba sentada encima de Syaoran quien de espaldas al suelo estiraba una de sus manos (la que tenía a Confusión) lo mayor posible y con la otra apartaba a Akizuki para que no lograra alcanzarla. Por otra parte la muchacha había detenido sus descontrolados intentos por tomar la carta al aparecerse su amo en aquel lugar. Junto con la llegada de Eriol también se detuvieron los desesperados gritos de ambos: ‘¡Yo iré primero!’ ‘¡No, yo!’ ‘¿Quién te crees?’ ‘ Yo soy su dueño.’

Hiragizawa controló su sorpresa rápidamente... Esperaba que algo así sucediera tarde o temprano.. ¡Pero tampoco a esas horas...! Se acercó a los luchadores y con un simple movimiento los había separado.

 

-          Lamento interrumpirlos, pero debo recordarles, que mañana tienen cosas que hacer desde temprano... Nakuru, será mejor te vayas a descansar. Si quieres darme una explicación...

 

-          Sí, quiero.- lo interrumpió.

 

-          ... Lo harás mañana.- concluyó la encarnación de Clow, tan tranquilo como siempre. Instantáneamente Akizuki se paró y después de despedirse regresó a su habitación de un solo salto, gracias al poder de su amo.- En cuanto a ti, Li.. Sé que tienes ganas de enterarte de todo lo que ha sucedido hoy, pero hay formas naturales de hacer las cosas.- dijo amablemente mientras le sonreía.

 

-          Sí.. Bueno, gracias. Buenas noches, Eriol.- dijo a modo de respuesta con notable nerviosismo en la voz.

 

-          Buenas noches.. Ah, Li, te olvidas esto.- le avisó devolviéndole la requerida Carta Clew.

 

 

Después del joven chino, Hiragizawa retorno al interior de su casa, más específicamente, al gran salón principal. Se sentó de nuevo en su antiguo sillón y lo que hizo fue esperar, tan sólo unos minutos, hasta que dos figuras ingresaran. La sombra que entró en segundo lugar encendió la luz y se encontró cara a cara con su amigo.

 

-          Sé que es tarde..- comenzó Kaho en inglés.- pero ya sabes, me perdí. ^^U

 

-          ¿Otra vez?- preguntó el chico inglés.

 

-          ¬¬* El trecho del aeropuerto hasta aquí es bastante largo...- se defendió indignada.

 

-          Supongo que este individuo es la razón de tu salida.- advirtió con una sonrisa.- ¿A quién tengo el honor de conocer?- continuó extendiendo la mano.

 

-          Hizage, Yûhi.- dijo a la vez que acercaba al muchacho.- Este es Hiragizawa, Eriol. El dueño de casa.- concluyó como presentación (siempre hablando en inglés...)

 

-          Es un placer.- finalizó Eriol estrechándole la mano.

 

-          El placer es mío.- repuso el invitado en chino, con una gran sonrisa dibujada en su rostro.- Provengo de Hong Kong, China.- agregó en inglés (bastante bueno, por cierto). ^^

 

-          Imagino, entonces, que eres conocido de los Li.

 

-          Sí, de ambos. ¿Podría verlos?- consultó cortésmente.

 

-          Ahora están descansando. Disculpa, no pretendo ser desatento, pero quisiera saber cuánto tiempo vas a permanecer en Londres.

 

-          Lo que sea necesario.- respondió antes de taparse la boca a causa de un bostezo.- La madre de Syaoran me pidió de favor que hablara con él. Pero quizás aproveche y me quede aquí un tiempo más para disfrutar de unas agradables vacaciones... Es que debo descansar.- ^^U añadió.

 

Momentos después, Yûhi fue guiado por Mitzuki hasta la última habitación vacía y luego lo dejó solo para que pudiera instalarse. Estuvo a punto de regresar a la antesala donde estaba el anfitrión inglés, pero lo encontró en el pasillo, ingresando a su pieza. Prefirió no molestarlo y se fue a dormir.

 

 

Hiragizawa supuso que encontraría allí a Tomoyo, pero se había equivocado. Estaba realmente sorprendido, porque él había visto con sus propios ojos, a través del espejo mágico, que la niña penetraba en su cuarto con excesivo sigilo... Rápidamente se despreocupó y se dispuso a dormir. Pero en su descuido, no notó la ausencia de su ‘Bestia guardiana’ en el almohadón junto a su cama.

 

 

-          Señorita Daidouji...

 

-          Llámame Tomoyo, por favor, Spinel Sun.- intervino ella. Sin que nadie lo hubiera advertido, ellos habían presenciado lo sucedido en el jardín, desde el balcón de Eriol.

 

-          No lo tomes como una ofensa, pero estoy acostumbrado a llamarte de ese modo.- respondió Suppi-chan.- Dime, ¿estás segura de que quieres hacerlo?

 

-          Realmente.. No lo sé.- dijo mirando a las Cartas Sakura que sostenía con ambas manos.

 

-          A ver.. ¿Qué es lo que quieres averiguar?

 

-          ¿A qué—a qué te refieres?- repuso sonrojándose #^_^# .

 

-          ¬¬U “¡¿Qué le sucede a esta niña?!”- suspiró y prosiguió.- Te pregunto si pretendes hacer indagaciones acerca de tu pasado o sobre el futuro.

 

-          ....- Tomoyo se quedó sin habla por unos instantes.- Yo debo escoger... la mejor opción para mí..- analizó la situación en poco menos de un minuto y repentinamente exclamó su decisión.- ¡Léeme el futuro, por favor!

 

-          Sabia elección.- dijo con una sonrisa.- Comencemos. Mezcla las cartas y divide el mazo en tres con la mano izquierda.- miró como Tomoyo seguía las instrucciones obedientemente.- Ahora, apílalo de nuevo, en el orden que desees, pero no olvides utilizar la mano izquierda para ello. Muy bien. Pon ésta aquí, la otra por allá, la próxima a su lado...

 

Instantes después, Daidouji estaba contemplando lo que sería su futuro, a no ser que ella lo cambiara. Luego, agradeció a Spinel con una reverencia, guardó las Cartas Sakura en el debido lugar y se marchó finalmente a su cuarto.

 

 

 

A la mañana siguiente...

 

 

Cerró la puerta a sus espaldas y se dirigió con una gran gota en la frente hacia el comedor, donde todos aguardaban y controlaban el afán por comer. La cena de la noche anterior no había sentado muy bien a ninguno, por el delicado incidente. Touya estaba radiante, como hace muchos años que no lo estaba, pero con una remarcada cara de disgusto y extremado malhumor. La bella Nakuru, no parecía tan bella con los ojos hinchados, aunque la consolaba que no fuera la del peor aspecto... Yukito, a su frente, tenía ojeras más que negras y el cutis excesivamente pálido. Se encontraba bien, pero la desaparición de energía era evidente... De todos modos, pronto se acostumbraría. Syaoran, por su parte, no paraba de bostezar. Le había parecido escuchar ruidos mientras dormía, pensaba que probablemente había sido su imaginación, pero tenía un incesante dolor de cabeza y desde que se hubo levantado, no pudo dejar de estornudar... Ni que hubieran hablado de él durante su descanso...^^ Meiling, en cambio, lucía espléndida con su camisa de seda roja y una pollera negra con medias al tono. Estaba muy feliz, pero se sentía incómoda por la continua tensión en el ambiente; todos estaban muy cansados o demasiado encrespados como para entablar una conversación... En estos casos extrañaba a....

Un golpe seco contra la puerta sacó a todos de sus pensamientos, incluso a Tomoyo, que parecía estar en otra dimensión.. Eriol salió de la cocina apresurado, ya que aquel ruido había roto su deseo de estar solo  y lo hizo ingresar a la sala llena de personas sorprendidas.

 

-          ¿Qué sucede aquí?- preguntó el inglés que había desviado anteriormente su camino al comedor, para quedarse en soledad. Quien antes lo había hecho sudar por incomodidad, ahora le aumentaba el tamaño de la gota.. ^^UU. Sakura, sentada en el suelo detrás de la puerta se asomó para dar sus disculpas.

 

-          ¿Qué tal? Jejeje.. Lo lamento, me quedé dormida y pensé que la puerta...- decía nerviosa.

 

-          Se tira, no se empuja.- inquirió Eriol, a la vez que la ayudaba a levantarse, sin que la gruesa gota que había aparecido al intentar despertarla, desapareciera. Todos miraban incrédulos a la japonesa, pero Touya no perdió la oportunidad... Ni el peor de los disgustos lo lograría...

 

-          Yo sabía que los monstruos eran brutos, pero tampoco para tanto...- agregó jocosamente.

 

-          Pues... Entonces los Kinomoto son realmente parecidos...- balbuceó Nakuru por lo bajo. La vena en la frente de Touya era inmensa... ^^U Pero como buen caballero mantuvo la compostura. También porque no dejaría que Akizuki pisoteara su orgullo... Aunque ya lo hubiera conseguido.- Bueno, ¡jovencitos, desayunen! No querrán llegar tarde en su primer día de clases... Deben saber que los profesores ingleses son muuuy severos.- disfrutaba al ver las pequeñas caras de desesperación y eso la hacía olvidar su propio malestar, al menos por unos momentos.

 

 

Todos saborearon su alimento con rapidez, ya que tanto a los adolescentes como a los adultos, se les hacía tarde para sus actividades. El segundo Kinomoto, Tsukishiro y Akizuki se fueron de visita a uno de los mejores centros comerciales y luego, a pesar de las quejas de algunos ¬¬, fueron al cine a ver una película romántica de elección de la excéntrica Nakuru. Por su parte, Syaoran, Meiling, Sakura y Tomoyo tuvieron que salir a grandes zancadas de la enorme mansión y fueron guiados por un pequeño resplandor hasta la escuela, a tan sólo tres manzanas de su momentáneo hogar.

Su anfitrión, el joven Hiragizawa, alegó que debía concluir asuntos pendientes urgentes y se quedó en su casa. Syaoran tomó aquello como un gesto poco cordial, pero él no sabía la verdad.

 

-          “Hay veces que quisiera poder sentirme uno.”- sonrió amargamente al reflejo de su persona en un enorme espejo de marco dorado que colgaba de una pared, en uno de los extensos corredores que comunicaban a las habitaciones de los huéspedes.- “El recuerdo de un a vida lejana, de un pasado extraño, de alguien que forma parte de mi ser y que empapa todas mis emociones con sentimientos totalmente diferentes a los míos propios... ¿Es una coincidencia?”- cerró los ojos y la atmósfera a su alrededor varió. Al abrirlos nuevamente, encontró su imagen pasada, su recuerdo inconsciente y mil preguntas hechas y otras que hace mucho tiempo había deseado cuestionarse, pero que el cansancio de la incertidumbre le había obligado a olvidar.

 

-          No.- contestó una voz de timbre celestial. Un largo silencio acompañó a sus palabras.- Tu vida no es la mía y nuestros sentimientos no fueron ni serán los mismos.- agregó Clow con su voz natural.- Sí, tienes conocimiento de mis pensamientos y yo de los tuyos... Y por lo que me consta, tenemos un gusto muy parecido... Tu peculiaridad es la valentía... Yo nunca había admirado eso de una mujer, debo admitirlo.- las palabras de su anterior ser hicieron que las mejillas de Eriol se tiñeran de un casi invisible rubor.- Aunque...

 

-          Concordamos en la ternura y la sinceridad como aspectos imprescindibles.- concretó con una sutil sonrisa.- ya se había acostumbrado a esa conversación absurda con el reflejo de su antiguo espíritu, así que se atrevió a preguntar lo que tantas veces había querido entender:- Si no es una casualidad, ¿qué se supone debo hacer al respecto?

 

-          Para empezar, mi querida reencarnación, las coincidencias no existen.- Eriol asintió.- Luego, debo comunicarte la verdad.- Eriol estaba pasmado, no entendía la intención de las palabras de su interlocutor.- Me explico... Tú estás buscando respuestas donde no existen, estás encontrando obstáculos que tú mismo creas y derribas tus esperanzas con tus distintivos modos insensatos.- Hiragizawa le miraba estupefacto.- Es decir, tienes miedo.

 

Eriol no tuvo tiempo para responder o simplemente, para respirar. Clow tenía razón, pero aquella representación había desaparecido tan veloz como hubo ingresado a su espejo... y él sabía por qué. Tomó su colgante del interior de su camisa, lanzó el conjuro y sorprendió a la intrusa...

 

- ¡Espejo!- dijo discretamente. Frente a él apareció la figura de una muchacha verdusca que entendió el mensaje telepático de su amo a la perfección, y descubrió a la Carta Clew escondida. Una figurilla esfumada salió del cristal enmarcado y miró a Eriol con enormes ojos púrpura.- Revélame tu identidad, Carta Clew.- declaró Hiragizawa, amablemente.

 

-          ¿Quién lo desea?- preguntó una voz femenina tenebrosa y cortante.

 

-          Eriol Hiragizawa, la encarnación del mago de todos los tiempos, Reed Clow.- la figura brilló intensamente, repleta de furia, pero supo al instante que sus poderes no afectarían a ‘aquella’ persona más de lo que ya lo habían hecho.. Si hubiera sabido antes quién era, no le habría ayudado...- Te repito que quisiera saber cual es tu identidad.- sonrió Eriol. No recibió respuesta alguna, pero observó que la carta quería escaparse y él, por más poder que poseyera, no podría sellarla sin el bastón de las Cartas Clew. Por lo tanto, buscó una solución momentánea a este nuevo problema. Hizo una rápida y pequeña reverencia a la efigie anonadada. - ¡Creación! Enciérrala en una caja... con cerradura, si eres tan amable. (A Eriol no le hace falta escribir en Creación, tiene el poder mental suficiente como para transmitirlo a través del pensamiento, ¿o no? ^^)- la carta obedeció a su amo al instante y una vez controlada la Carta Clew dentro del cofre, llamó a Candado para que no se liberara bajo ninguna circunstancia. La caja voló a sus manos y el joven inglés la llevó consigo a la biblioteca, esperaría hasta que Vulcano Earth se despertara...

 

 

 

Los sueños de la pequeña tigresa eran tan tortuosos, como pasear por los centros comerciales con una mujer descontrolada.. ^^U Una figura, esbelta, hermosa, pero casi imperceptible. Una belleza digna de un personaje místico, de una criatura mágica. Negro, imponente e infinito; alas de murciélago. La misma, Vulcano Earth aparece en su forma natural junto a la desvaneciente silueta. Dos topacios, no, cuatro. Los ojos de la felina y los de la muchacha. Un resplandor y una dulce voz:

 

-          ¿Me recuerdas?

 

-          No.- contestó la tigresa alada.

 

-          Estás dominada, debí suponerlo... Eres débil.

 

-          No, no lo soy.- gimió con tristeza e histeria inusitadas.- Tú sí lo eres, R-- ¡aaaayyy!- una incesante punzada, un dolor interminable. El muñeco despertó de su martirio. La soledad de la habitación la incitó a salir a vagar por la gigantesca casa, debía relajarse.

 

 

 

En un tejado, sobre una casa blanca de tejas azuladas, una muchacha de sonrisa encantadora miraba hacia el cielo nublado con exorbitante satisfacción.

 

-          Ahora me encargaré de que ‘ella’ les moleste. Será fácil capturarlas, pero no el precio que pagarán por ello... ¡Ja ja ja ja!- rió efusiva. En el firmamento de Londres hasta las nubes se alborotaron con semejante risotada. El desgarro del dolor recién comenzaba a formarse....

 

 

 

En la mansión Hiragizawa, Kaho y Kerberos jugaban con una extraña y antigua baraja... Aunque por sus caras serias y sus miradas juiciosas e impenetrables, uno diría que más que un juego, aquello era una situación substancial, que podría afectar el destino de la cacería...  (O quizás me equivoque... =P)

 

 

 

Touya giró espantado, sorprendiendo a Nakuru y a Tsukishiro que se miraron con signos de interrogación. Salió de la tienda ‘Channel’ corriendo y embistió a algunos turistas por accidente, en busca de su destino. Pasó por delante de un restaurante de comida rápida y luego, al atravesar una fuente de sodas improvisada en una plazoleta pavimentada con bancos de madera y faroles apagados, se detuvo violentamente. Agitados, llegaron sus acompañantes.

 

-          ¿Qué sucede, Touya?- preguntó su amigo con preocupación.

 

-          ¡Eso! ¿Qué crees que estás haciendo?- le reprochó Nakuru, algo enfadada.

 

-          Shhh..- la calló Kinomoto. La guardiana explotaba de furia.- Hay una Carta Clew por aquí, puedo sentirla. Akizuki, duerme a estas personas.- murmuró el japonés quien estaba muy concentrado. Entre refunfuños y el enojo, la bella Rubi Moon tardó unos minutos en aparecer, pero al hacerlo, extendió su poder por toda la zona, durmiendo a los presentes y bloqueando la entrada a aquella región comercial. El movimiento de la carta era muy veloz, así que a la guardiana se le dificultó la tarea de localizarla. En cambio, el segundo Kinomoto había unido todos sus conocimientos para realizar un contundente ataque. Yukito, mientras tanto, se sentó en uno de los bancos, para descansar, ya que la carrera le había provocado fatiga. La alteración de Rubi Moon fue aumentando a tal punto que iba a comenzar a lanzar rubíes en todas direcciones, pero Touya no le dio la oportunidad: juntó sus manos para canalizar su poder y dirigió a una multitud de espíritus hacia el lugar que señaló a agilidad anormal. Rodeada por una fortaleza ineludible, la Carta Clew decidió atacar. Un trueno resonó a la distancia y distrajo por un momento al novato. Como un relámpago, la Carta Clew empleó su inesperada fuerza contra la descuidada guardiana, que cayó al suelo con un estrépito de dolor y mil lágrimas de frustración. Después, siguió el silencio. Regresada a su forma adoptada, la muchacha buscó a Tsukishiro y le hizo saber al segundo Kinomoto – así  fue como lo llamó – que volvería a la tienda con su escolta predilecto porque su mal humor y rudeza no eran del agrado de una mujer de clase como ella. Touya, sobrecogido, los siguió actuando escéptico. Sabía que la Carta Clew había poseído a Nakuru, pero al conocer la identidad del naipe mágico, solo sintió más angustia de la que normalmente. De todos modos, no podía hacer nada por ello...

-           

-          ¿Quién eres?- había preguntado el doctor mientras Akizuki refunfuñaba.

 

-          La Verdad.- había contestado una voz seca, de mujer.

 

-          “Si ella es la Verdad...”- pensaba Touya entristecido mientras caminaba tras la indiferente Nakuru.- “... Yo no tengo nada más que hacer aquí, me marcho.”- se dio media vuelta y estaba a punto de dar el primer paso cuando escuchó una voz en su cabeza, una que ya había escuchado antes...

 

-          ¿Adónde crees que vas? Encima que estimulo tus sentidos para que revivas, te vas en el momento que tu pobre e infeliz corazón sufre una derrota... ¡Hombres!- exclamaba la voz de muchacha, bastante furiosa, por cierto.- Yo que te descubro, te recupero, y encima, te doy la oportunidad de demostrar tus espectaculares habilidades y tú... ¡simplemente lo dejas pasar! ¡Desagradecido! Todo por una niña...

 

-          ¿Terminaste?- preguntó desinteresado. Ardía de rabia.- Hayas o no finalizado, te advierto que no seguiré escuchando tus estupideces. Lárgate de mi mente, no quiero oírte.- no recibió respuesta y entendió aquello como una victoria. Abrió los ojos, a su alrededor, un círculo de gente lo miraba con los ojos como platos. No les dio importancia y se despejó el  paso entre aquel tumulto. Decidió que lo mejor sería buscar a sus compañeros, por lo que distribuyó a los espíritus para facilitarse las cosas y de paso a que investiguen un poco las cercanías para rastrear a la presencia que le había ocasionado el problema.

 

Los encontró al poco tiempo, parados en una larga fila, en la boletería de un cine. Nakuru ni lo saludó, solo puso cara de repugnancia y miró al cielo el rato que continuó hasta que tuvo que pedir las entradas. Le hizo saber, esta vez directamente, que si no quería problemas, debería ver la película que ella deseaba ver y que si no era de su agrado que lo lamentaba mucho por él (en tono sarcástico). Touya no hizo más que mostrar su cara de disgusto habitual  y se limitó a asentir y a mirar de reojo a Yukito, quien sonreía pese a lo incómodo de la situación. Entraron silenciosos al gran salón ensombrecido. ¿Podrían observar la película en paz? La integridad de los sentimientos de Nakuru era roída por la Carta Clew y originaba tal desesperación en su subconsciente que era casi indescriptible y tan grande como la frustración que sentía su ‘verdadero yo’. Mientras tanto, Kinomoto era carcomido por la angustia y la sensación de culpa y fracaso. Obviamente, ninguno tuvo la fuerza ni el valor para decir lo que en realidad pasaba. Lo cierto es que, cuando su jornada terminara, la auténtica verdad era la que solucionaría los problemas ocasionados por la falsa certeza que los rodeaba encubierta.

 

 

 

A los cuatro niños los habían colocado en el mismo salón. La rabieta que le había agarrado a Meiling ni bien hubo entrado al salón, después de su primo, porque todas las niñas, sonrojadas, habían comenzado a cuchichear y a reír con nerviosismo, había dejado al profesor desconcertado y boquiabierto.

 

-          ¡Que me sueltes, Syaoran!- gritaba a la vez que forcejeaba con Li.- ¡Yo les daré su merecido! ¿¡A quién miran con esos ojos!?- exclamaba mirando a sus espectadores.- Él ya está comprometido, por si no estaban enterados.- - gruñía la chica de ojos rojos. Estaba hablando en chino, por lo cual todos sus nuevos compañeros de clase no entendieron media palabra... ^^U Syaoran, finalmente,  colorado como una frutilla, consiguió calmarla y la arrastró hasta uno de los pupitres vacíos que les habían sido asignados. El profesor ya tenía una idea general de ambos personajes: Meiling Li era una escandalosa y Syaoran un niño tímido que nada tenía que hacer con una pequeña descarada como esa. En cuanto a Tomoyo y Sakura, no puedo pensar ni decir nada, ya que las niñas con dos enormes gotas sobre sus cabezas, sonrieron y con una leve inclinación saludaron al curso entero. Tomoyo se situó junto a Meiling, quien había decidido sentarse delante de su primo para controlar las miradas pervertidas de aquellas mujerzuelas. Sakura, sin más opciones, tuvo que deshacerse de su pudor y acomodarse en el lugar contiguo al de Syaoran, en la última hilera de bancos. En el fugaz momento en el que apareció la Carta Clew en el centro comercial, se miraron asustados. La que se presentó en casa de Eriol, no pudieron sentirla, porque la enorme cantidad de poder del mago la había anulado en sus radares naturales, pero sí se habían sorprendido al descubrir que el joven estaba, por alguna inexplicable razón, utilizando su desmesurado poder. Aunque esto duró tan solo unos minutos y luego lo olvidaron o le restaron importancia.

 

En los dos recreos de la mañana no pudieron dirigirse la palabra, ya que sin previo aviso, todos los estudiantes ingleses se les habían lanzado encima y los llenaban de preguntas e interrogatorios ‘indecentes’ para el gusto de cierta muchacha china, que no tuvo oportunidad de llegar hasta el sitio de su primo (a pesar de la pequeñísima distancia) puesto que algunos chicos que no le dieron trascendencia a su aterradora aparición no dejaron de acosarla con preguntas de todo tipo y además, porque un centenar de chicas rodeaban a Syaoran con sus brazos y lo asfixiaban en sus intensos perfumes. Por otro lado, Tomoyo y Sakura tenían un muro de chicos que las cercaban mientras que les comunicaban sus deseos de salir con ellas e indagaban acerca de sus gustos y demás informaciones personales... Llamémoslo una Interpol colegial... ^^U Recién en la pausa del mediodía, en tanto que buscaban un lugar para sentarse a comer,  pudieron hablar sobre el tema tranquilamente, como lo hacían cuando niños...

 

-          ¿Lo sentiste, no es así?- preguntó Sakura con una sonrisa forzada.

 

-          Sí. Era la presencia de una Carta Clew, pero está muy lejos de aquí. No podemos hacer nada al respecto.- respondió Syaoran amablemente, intentando aflojar la tensión. Su método fue efectivo, y al instante, Sakura sintió aquel lazo de confianza tan añorado que le permitió demostrar su intranquilidad.

 

-          Pe--pero... ¿Si sucedió algo malo... y gente inocente sale lastimada?- dijo entre sollozos. En los ojos de Syaoran había reaparecido la niña pequeña e indefensa a la que él siempre había querido tanto.

 

-          No te preocupes.- inquirió Li, regalándole una de sus hermosas sonrisas.- Alguien muy poderoso está consciente de eso y te puedo asegurar que no permitirá que la carta se salga de control.

 

-          Está bien.- respondió Sakura, que había deducido que aquel ser poderoso era su hermano debido a que también había sentido el despliegue de su energía. Sonrió alegre, en forma de agradecimiento a Li. Después de caminar silenciosos por unos minutos, finalmente Sakura miró a Syaoran con un desliz de temor.- Sya--Syaoran.- dijo tartamudeando. Éste la miró de reojo.- Yo quiero hablar contigo.. Si no te molesta, claro.

 

-          No hay problema, cuando quieras.- contestó el joven chino, desviando la mirada para intentar disminuir la intensidad de su rubor y no babearse por lo bella que se veía Kinomoto sonrojada.

 

-          Si.... Si te parece bien después de educación física...- agregó nerviosa.- Pero si no estás de acuerdo-- - fue sorprendida por el dedo índice de Syaoran, el cual, en señal de hacer silencio, se mantenía delicadamente sobre sus labios.

 

-          No digas más. Hablaremos después de clases.- dijo sorpresivamente relajado con la voz tierna que sólo Sakura conocía.

 

Sin que los dos enamorados lo supieran, unos metros más atrás, Tomoyo y Meiling se escondían tras unos arbustos, espiando y grabando a los jóvenes. Las dos estaban muy divertidas y pasmadas por la actitud del ‘aparentemente no taaan tímido Syaoran’.

 

-          Esto es ilegal, Daidouji.

 

-          Lo que pasa aquí, es que tú estás celosa...- repuso la aludida pícaramente.

 

-          No seas ridícula. Hace tiempo que lo he superado...

 

-          No me digas...- contestó sarcástica.- ¿Y a qué se debió la reacción?

 

-          ¿De qué me hablas?- preguntó  ingenuamente.- ¡Ah! Ya entendí.- añadió la muchacha china.- Es que... Si yo no reaccionaba, Kinomoto dejaría que todas esas niñas se abalanzaran sobre mi primo...- justificó rascándose la nuca, apenada.

 

-          Pues.. tu método no ha tenido muuucho efecto.- rió Tomoyo, a la vez que guardaba su cámara en el bolso y continuaba la caminata junto a su simpática amiga proveniente de Hong Kong.

 

 

En la hora de gimnasia, los muchachos del club deportivo, debían jugar un partido de fútbol contra un colegio que había viajado desde Manchester. Meiling ofreció amablemente a su primo, para que él les sirviera de apoyo y de paso, lo probaran para que formara parte del equipo por el  tiempo que se quedaran. Por supuesto, todas las iniciativas de Syaoran por detener a Meiling fueron ineficaces. Por otro lado, Sakura estaba muy ansiosa de sumarse al equipo de porristas y arrastrar a Tomoyo consigo, pero ante la amistosa pero rotunda negativa, Kinomoto se conformó con ser acompañada por Meiling. En el tiempo de práctica, los entrenadores pudieron observar las habilidades de los tres niños. Tomoyo filmó todos los acontecimientos sonriente, a pesar de que en su mente los recuerdos dolorosos resurgían y el destino dictado por las Cartas Sakura la atormentaba.

 

 

 

La pesada puerta de la biblioteca se abrió. Una figurilla alada surcó las tinieblas de la habitación hasta llegar al sector donde la luz natural se asomaba por un enorme ventanal. Vulcano Earth se quedó levitando mirando hacia el parque. Realmente la sorprendía el hecho de que las cortinas estuvieran corridas.

 

-          Es un día muy bonito...- dijo la encarnación de Clow, a sus espaldas.- ¿No lo crees?- concluyó sonriente.

 

-          Si, muy hermoso...- respondió. Rápidamente se sobrepuso del susto que le generó la presencia de Hiragizawa. Una extraña sensación la absorbió. Sus ojos se enfocaron en la caja que brillaba sobre la mesa, justo al lado del sillón en el que se sentaba el dueño de casa.- ¿Por qué guardas a una Carta Clew?

 

-          Bueno, es que siempre me gustó la magia, ¿sabes?... Quería tenerla de recuerdo.- el chiste de Eriol no le hizo gracia a Vulki-chan.- En realidad,- continuó un poco abochornado por la reacción de la guardiana- esta carta apareció el día de hoy en uno de mis espejos...

 

-          Ah... ¿Sabes de quién se trata?

 

-          No. Esperaba que tú me dijeras eso.- finalizó Eriol.

 

-          “No puedo, estoy dominada.”- pensó la guardiana fugazmente. Su interlocutor notó la exaltación en los pequeños ojos del peluche.

 

-          ¿Ocurre algo?- preguntó, preocupado.

 

-          ¿Eh? No, nada. Sólo meditaba...- dijo a modo de respuesta.- ¿Cuál me dijiste que era la carta?

 

-          Te dije que no sé de qué carta se tarta...- la corrigió Hiragizawa con tono amable. Vulki estaba muy avergonzada, comenzó a sudar torrencialmente.- Olvídalo, vayamos al salón principal, mi nuevo invitado ya se encuentra allí.

 

-          ¿De quién se trata?

 

-          ¿Hum?- dijo mientras volteaba hacia la tigresa.- No lo conoces, pero es amigo de tu amo.

 

Los dos se marcharon, en dirección a la antesala de la mansión. Ahí, Hizage se dedicaba a leer el periódico. Charlaron amenamente durante media hora, hasta que, de la nada, aparecieron los tres ‘adultos’.

 

Tsukishiro ingresó con una enorme sonrisa. Por esa misma razón era tan incoherente verlo a él con el otro par de desquiciados... ^^U Nakuru, montada sobre Kinomoto, estiraba su boca hacia ambos lados. Éste, a su vez, tiraba del cabello de la joven, como nunca nadie se lo hubiera imaginado... parecían poseídos.

 

-          ¡Eres un maldito, Touya! ¡Te odio!

 

-          ¡Yo más!- gritó el aludido.- ¡¡Ya bájate de mi espalda!!- exclamaba como la deformidad de su boca estirada le permitía.

 

Eriol y Yûhi miraban la escena muy divertidos... ¡Ni mencionar a Vulcano Earth! Yukito, que se había alejado lo más rápido posible de los dos personajes que habían comenzado a discutir desde que salieron del cinema, saludó a Hizage con entusiasmo.

 

-          Tsukishiro, Yukito. Mucho gusto.- dijo con una amplia sonrisa, mientras extendía su mano.

 

-          Hizage, Yûhi. Es un placer conocerte, Syaoran me ha hablado mucho de ti.- Eriol y Yukito lo miraron sorprendidos.- Ellos se parecen a Li con sus hermanas hace un par de años... cuando aún luchaban de ese modo. ^^U- la sorpresa de Hiragizawa y Tsukishiro aumentó y sobre sus cabezas surgieron dos gotas gigantescas. Momentos después, el muchacho morocho y de ojos verdes, salió por la puerta principal, esquivando a Kinomoto y Akizuki, con un recado de Hiragizawa para su mejor amigo. Eriol realizó el mismo hechizo que había utilizado en la mañana, para que el muchacho llegara a la escuela sin percances. Y una vez que el chico se hubo marchado, delató a la segunda Carta Clew; la que se había presentado cuando su guardiana y el hermano de Sakura entraron a su morada como una bola escandalosa de golpes, tirones y mordiscos.

 

-          Muy bien... Tenemos compañía.- sonrió.- Spinel, ven aquí.- dijo con la voz grave, perteneciente a Clow. A su lado, la pantera bestial se hizo presente. Yukito se transformó en Yue, pero el dueño de casa le sugirió que se sentara, al menos hasta que la batalla comenzara.

 

 

 

El partido había comenzado. Syaoran había metido tres goles que le estaban dando la victoria al equipo local. Todas las porristas exclamaban su apellido (incluso Meiling y Sakura que debían hacer esfuerzos para no llamarlo por su nombre). El segundo tiempo acababa de ponerse en marcha. Sólo quedaban diez minutos de los treinta que duraba la segunda jornada. (La duración del encuentro es menor, ya que es un torneo escolar... Lo aclaro, para que después no me llamen ignorante... ^^U)

El patio con los artilugios deportivos y el campo donde los jóvenes estaban jugando, se encontraba en la parte adyacente de la escuela, con un fragmento visible al frente. Justo allí fue donde se paró Hizage. El muchacho se quedó observando la destreza de su amigo y la belleza de las mujeres que brincaban a un lado de la línea lateral. Entre ellas, Meiling Li. La chica proveniente de China dejó de saltar repentinamente. Giró sobre sus talones y se quedó boquiabierta. Se refregó un poco los ojos, ya que creía estar contemplando un cuadro imposible. Detrás de un pellizco que la convenció de estar despierta, salió corriendo en dirección a su querido amigo. El rítmico alarido de las animadoras fue quebrado por la euforia del ‘Yûhi’ que clamoreó Meiling mientras corría. Hizage estaba un poco avergonzado por el bramido de su condiscípula (¿quién no lo estaría?), pero la satisfacción de volver a verla fue más fuerte.

 

-          ¡Mei! ¿Cómo estás?- saludó afable.

 

-          Más feliz que hace unos segundos...- contestó cariñosamente.- ¿Qué haces aquí?

 

-          Me mandó un chico... ¿Eriol Hiragizawa? Bueno, creo que así es como se llama... Aunque no estoy seguro, ¿sabes? Eh... ¿Por qué me miras así, Mei?

 

-          Ve al grano, Hizage.- dijo con mala cara.

 

-          Bueno, lo que vine a hacer.... ¡Ah! Ya recuerdo... Syaoran y sus acompañantes deben dirigirse de inmediato a la casa de Hiragizawa.- terminó sonriente.- Ese fue el mensaje. ¿Sigues enfadada? Hace mucho que no me llamabas así...- agregó metiéndose las manos en los bolsillos de sus jeans.

 

-          El partido ya debería acabar... Ni bien finalice, iremos.

 

 

Dos silbatazos dieron fin a un partido que le dio a Syaoran el título de ‘estrella’, aunque él hubiera deseado pasar desapercibido. Evitando a las niñas que se le lanzaban encima y arrastrando a Sakura y Daidouji consigo, se acercó al alambrado, donde su prima y su mejor amigo mantenían una jovial conversación. Sin presentarlos, ni saludar, tomó a Meiling del brazo, dio la vuelta al patio y guiado por las dos poderosas presencias, llegó hasta la mansión Hiragizawa. Sus cuatro acompañantes no entendían nada y miraban con inmensos signos de interrogación el cuadro de la antesala: Touya, como una fiera, mantenía a Nakuru inmóvil con una hábil toma de aikido. A su vez, Spinel Sun había rodeado su cuerpo con bolas incandescentes, es decir, que un movimiento en falso, y el segundo Kinomoto quedaría como un pollo rostizado... ^^

 

-          Bienvenidos.- dijo Eriol con su típica sonrisa.- Les presento el problema: el espíritu en aquella esquina, el de ojos púrpura al que Yue amenaza tan delicadamente con diamantes mágicos, dice ser ‘The Truth’, es decir, ‘La Verdad’.- Tomoyo comenzó a grabar divertida, mientras que Syaoran y Sakura se arrimaban a Eriol para escuchar mejor, porque los insultos de Akizuki dirigidos a su agresor, dificultaban todo intento de comunicación entre los recién llegados y el anfitrión.- Por otro lado, la energía que controla a Nakuru por completo y a Kinomoto parcialmente, también dice ser ‘La Verdad’.

 

-          Vulcano, ¿tú puedes reconocerlos?- le preguntó su amo.

 

-          Lo cierto es que fui creada para identificar a cada una de las presencias... Y estoy segura de que una de ellas debe ser ‘La Mentira’ (‘The Lie’)...

 

-          ¿Pero?

 

-          ... Ha pasado tanto tiempo que ya no sé cuál es cuál... ^^U

 

 

CONTINUARÁ...

 

 

 

Notas de la autora: Bueno, ¡ya lo he descubierto! He descifrado que la única causa de mis retrasos es mi excesiva vagancia... ^^U He dejado muchas cosas inconclusas, lo sé... ¿Cuál es el futuro que Tomoyo vio en las Cartas Sakura? ¿A quién involucra? ¿Hablará Eriol con ella? ¿Qué habrá significado esa conversación con Reed Clow?.... Sakura y Syaoran.. ¿Hablarán finalmente? Por otra parte... ¿Cuál es la verdad? ¿La del espejo o la que posee a Touya y Nakuru? Hablando de ellos... ¿Se deshará su amistad? Se preguntarán por qué se pelean como niños... Deseos reprimidos, supongo... o quizás lo último que desearan... Una chica en un tejado... Hermosa y ¿malvada? ¿La conocen? Yo sí.. je je je. Vulki-chan está sufriendo algo.. ¿Quién o qué será lo que la domina? Kaho y Kero no tienen una participación trascendental ¿o sí? ¿Casualidad? No, las coincidencias no existen. ¡Recuérdenlo! ^^ ¿Qué quiere la madre de Syaoran? ¿Dónde está Rei Notsuki? Yo la vi en este capítulo, ¿ustedes? Pobre Touya.. No la está pasando muy bien... T_T

Hasta el próximo capítulo...

 

Si me quieren decir lo mucho que les disgustó este capítulo, quejarse por cualquier cosa, hacer alguna crítica constructiva y si de casualidad (aunque no existan... =P) tienen alguna duda o algo así, me escriben a:

souchy-san_touya@UniversoCCS.zzn.com

 

¡Muchas gracias!

 

Souchy-san