|
|
|
Capítulo
4:
Cruce de Caminos
|
Tanto
Ferrissian como Zelgadiss no pudieron completar sus tareas; se sentaron
juntos en el suelo hablando sobre lo que les había pasado y cayeron en
silencio al terminar sus historias. Zelgadiss pensó en cómo salvar sus
vidas pues Rezo no permitiría que Ferrissian sobreviviese: cómo hacer
que Ferrissian huyera de Rezo y cómo no podría estar castigado. Pensó
tan profundamente que no supo que su amigo arrojaba un hechizo sobre él. -
¡Rafasheed! –este hechizo hacía que la víctima fuese incapaz de
moverse y de usar la magia atándole al plano astral, pero el resultado
siempre dependía de la fuerza mental del usuario y la de la víctima,
así que si Zelgadiss había centrado su mente en el hechizo de
Ferrissian, no estaría
hechizado, pero estaba demasiado sumido en sus pensamientos y ahora el
conjuro le controlaba -
¿Qué? –yació sobre el suelo mirando al joven hechicero que tenía
un enorme cuchillo en la mano derecha cuya hoja brillaba de brillo rojo. -
Zelgadiss... Comprendo tu agonía y estoy muy apenado por no estar
contigo cuando tu necesitabas a alguien cercano. Ahora pongamos fin a
este infierno y ya no volverás a estar en problemas nunca más.- Zelgadiss
pensó que se estaba persuadiendo a sí mismo; Ferrissian se arrodilló a
su lado derecho, apoyado sobre él y le tocó e cuello con la mano
izquierda. -
No quiero dejarte ir solo. Pronto estaré contigo...- “¿Ferrisian
va a matarme primero y luego a él mismo!? ¡Qué maldito infierno para
él tratar de vivir!” Se las había arreglado para superar todos sus
problemas mentales y no podía stand la idea de Ferrissian, quería que
tanto él como su amigo viviesen. Ferrissian se dio cuenta de sus
sentimientos al ver sus ojos. -
Oh. No quieres morir, pero ya no hay más que yo pueda hacer. Rezaré
por ti para que vayas al cielo porque yo caeré al infierno por haberte
matado.- Como
experto cazador que era, Ferrissian sabía cómo matar a sus víctimas
sin mucho dolor. Cubrió los ojos de la víctima con la mano izquierda y
le echó la cabeza hacia atrás, entonces apoyó el cuchillo en su
garganta. -¡¡Ferrissian;
No!! - -
Ahora podrás descanar.-
Ferrissian
cortó la garganta de su amigo; había insuflado su poder mágico en el
cuchillo, así que ahora podía cortar la piel de piedra y la arteria fácilmente.
Zelgadiss tan solo sintió algo cálido deslizándose por su cuello y rápidamente
su mente se sumió en la oscuridad. Los ojos de Ferrissian se llenaron de
lágrimas al contemplar la roja sangre deslizarse por la piel de piedra.
¿Debería sentir placer por ello?, ¿o sentir piedad por él? No lo sabía. -
Pronto estaré contigo. –le dijo a su moribundo amigo y limpió la
hoja del cuchillo con su chaqueta; cerró los ojos y trató de cortarse
el cuello con ella. De repente sintió algo frío cubrirle las manos y
el mango del cuchillo, abrió los ojos y solo vio que algo negro los
cubría. -
¡Aaaaaargh! –dejó caer el cuchillo y la cosa negra calló al suelo
con él. Después
de que eso negro desapareciera como el humo, pudo ver que el negro spot
sobre el suelo, pero el cuchillo ya no estaba allí. -
¿Qué es esto? –Ferrissian miró a su alrededor
sintiendo un escalofrío recorriéndole la espalda. Encontró lo
que esperaba: una figura roja que apareció entre los oscuros árboles. Se
quedó allí un instante y luego fue hacia él directamente; sabía que
ese hombre debía ser ciego, era Rezo, el Monje Rojo, el hombre que
convirtió a su preciado amigo en un monstruo y le defraudó con una
mezquina mentira ¡El hombre que le había convertido en un asesino!
Ferrissian
se enfureció al ver que Rezo era manipulador de Zelgadiss, pero rápidamente
su furia desapareció al sentir algo horrible, algo muy poderosos en el
aire que envolvía al gran hechicero y su aguda intuición le dijo que
él no podía desafiar a ese algo tan poderoso. El entusiasmo de
Ferrissian cayó y no pudo hablar ni moverse; se sentía tan pequeño que
solo podía aguardar a que viniese. Rezo se detuvo ante el joven
asistente que contempló al que una vez había sido un amable maestro,
pero que ahora aparecía ante los ojos de Ferrissian como un monstruo de
sangre fría. -
¿Querías matarle para pagar por él? –la voz de Rezo vino como el frío
aire del invierno. Ferrissian tembló y Rezo continuó –Sabes que él
quería vivir. No puedes pagar por él cuando le mates. - “¿Cómo
puedes decir eso?” gritó Ferrissian en su mente, pero la presión de
Rezo le previno de hablar. Rezo
le sobrepasó y se arrodilló junto a Zelgadiss. -
Crees que será mejor que otros no le vean ¿Verdad?- Los
hombros de Ferrissian se sacudieron salvajemente “¿Quién le hizo
cambiar?¡Tú quieres esconderle solo por tu motivo, pero no por él!”
gritó de nuevo para si, pero no pudo decirlo en voz alta. -
¿No piensas así?-Rezo siempre exigía respuestas de algo dicho. -
Sí, así es –replicó Ferrissian al instante. -
Entonces le llevaré a algún sitio. Deberías ir tú primero y
esperarme en tu cuarto. - Esta
vez Ferrissian no contestó y tambaleo sobre sus pies; entonces gritó. -
¡Déjeme... sepultarle, por favor!- si alguien tenía que esconder el
cuerpo de su amigo en algún sitio, prefería hacerlo él mismo, pero
Rezo dijo con voz severa. -
No. No debes tocarle.-
Ferrissian
pensó que Rezo quería el cuerpo de su amigo como material de algún
experimento. ¡Cómo con semejante monstruo no sufriría Zelgadiss
viviendo ese infierno y abusando de su cuerpo muerto! El joven se volvió
y caminó alejándose de Rezo como si obedeciese a la orden del
hechicero; caminó unos pasos, comprobó la cuerda de su arco y eligió
una flecha del carcaj con una mano. Ferrissian se volvió rápidamente
llevando su arco hacia el objetivo; a esa distancia apuntó al Moje Rojo
y disparó una flecha mortal. Rezo se volvió hacia Ferrissian rápidamente
alzando su bastón; una cosa negra salió de ella engullendo a la
incipiente flecha y alcanzando la mano del arquero que cubrió su arco y
calló hecho polvo desde su mano sin dañarla.
Ferrissian
sabía que eso negro era magia negra con la que podía hacer cualquier
cosa con su voluntad (no solo humanos, también animales vivos, no
muertos, o un demonio) en polvo; pero este hechizo era ineficaz para
cosas sin voluntad. Sabía que había otro hechizo negro que podía
destruir todas las cosas con esa sustancia oscura, pero el hechizo de
Rezo solo destruyó el cuchillo y el arco (cosas que no tenían
voluntad). Debía ser un conjuro negro preparado e inventado por el
propio Rezo ¡El Monje Rojo debía ser un genio!
Ferrissian
se vio rodeado por su impotencia y desesperación; no podía matarse, no
podía sepultarle se y no podía vengar a su amigo... Podía contárselo
a los demás en el laboratorio, pero ¿quién le iba a creer? El joven
arquero miró al blanco rostro del hechicero en la distancia, entonces
gritó y salió corriendo por el bosque; quería alejarse del cuerpo
muerto de su amigo y de ese horrible mago. Continuó corriendo hasta que
perdió el aliento, pero de repente sus pies cayeron en un montón de
hojas y cayó violentamente al suelo; gimió por el enorme dolor unos
instantes y trató de incorporarse sobre los pies solo al ver que su
tobillo estaba torcido malamente. Lo sujetó con las manos y trató
de usar la magia curativa. -
Recuperación –pero no le curó el tobillo; estaba exhausto por la
carrera y su mente estaba agobiada con la tragedia de su amigo y el
repentino cambio de su maestro: no podía concentrarse lo suficiente
como para que el hechizo funcionase. Cayó sobre su espalda con un triste gemido; las hojas marrones y su rubio cabello pegado a la húmeda mejilla por sus lágrimas y sudor “¿Cómo puedo hacérselo pagar? ¡No puedo vengarle sobre Rezo! No tengo ninguna forma de revelar el acto de Rezo a la gente... ¿Qué puedo hacer? ¿cómo voy a vivir?” Ferrissian era tan obediente que pensó que podría matarse cuando Rezo se lo dijo, y esa actitud le llevó a otra más trágica. Volvió el rostro hacia un lado y vio una flecha que estaba allí; tenía que salir de su carcaj. Sin otra idea, la cogió y la sostuvo ante su rostro, entonces la agarró con las manos y la mirada firme.
|
|
Zelgadiss
se despertó y vio que yacía sobre una cama de su habitación; estaba
en la guarida de Rezo. Durante los días que entrenó con la espada y
magia cada día y estaba enfermo por su trabajo diario. De repente
recordó la batalla contra Ferrissian ¿Era una pesadilla? Zelgadiss se
alzó sobre la cama y miró alrededor de la habitación para ver su capa
puesta sobre una silla... No, él no veía la capa pero el agujero en
ella sí, tenía que ser de una flecha “¿Qué flecha la hizo? ¿la de
Ferrissian? Si realmente luché contra él, entonces trató de matarme
y...” Se tocó el cuello con la mano pero no encontró ninguna
cicatriz; había una molesta y roja satín sobre el hombro izquierdo de
su capa y él no se podía haber hecho esas cosas “Ferrisian
dijo que mataría a los dos, y si yo ahora estoy vivo ¿dónde está él?” -
¿Estas bien? –dijo una voz calma desde fuera de la puerta. Era Rezo,
el Monje Rojo. Zelgadiss
avanzó con ímpetu hacia la puerta, la abrió hacia dentro y se enfrentó
al hechicero. -
¡Ah! ¿Qué le ha pasado a Ferrissian? - -
Ahora está en el laboratorio. - -
¿Está bien? - -
Está vivo. -
¡Eh! ¿por qué no me respondes directamente?-Exigió saber Zelgadiss y
se encontró con otra respuesta elusiva. -
Él cree que te mató y sintió tanta culpa que trató de suicidarse,
pero yo le previne de hacerlo. Tú querías vivir, ¿verdad? Es un
crimen muy grave atar a una
persona con voluntad de vivir y él no puede pagar ese precio con su
vida. Yo le persuadí para que viviese por su expiación.- Zelgadiss
casi ardía de furia. -
Quieres decir que realmente le dejaste vivir , ¿No? ¡Tú que me
ordenaste que le matara!- -
Era peligroso para mí cuando descubrió mi secreto, pero ahora no puede
revelarlo porque si lo hace, su pecado también será revelado. Durante
todo el tiempo que sienta culpa por ti, mi secreto también es el suyo.
Él ya no es peligroso para nosotros y no quiero tomar una vida
golpeada.- Las
palabras de Rezo mostraron toda su crueldad a Zelgadiss. Ferrissian no
olvidaría que Zelgadiss no deseaba morir y cuando creyó que mató a su
amigo, su alma estaba tan herida como la prisión de su propio corazón;
Ferrissian sentía tanta culpa que no podía quejarse del acto de Rezo.
Consiguió dos cargas: sentimiento de culpabilidad Por
Zelgadiss, y su inutilidad para vengar a su amigo. Y tendría que vivir
siempre con esos dos pesadas cargas. -
¿Quieres decir que... le hiciste vivir en expiación? ¿sientes placer
por atormentarle? –dijo Zelgadiss furioso y Rezo contestó... -
Es su debido castigo. Para mí tú eres lo más importante y él iba a
matar a mi preciado Zelgadiss. ¿Realmente quieres que muera? Entonces
deberías haberlo matado sin indecisión esa vez.- Zelgadiss
se enfureció aún más cuando comprendió el significado de “esa
vez” y gritó: -
¡Ja! ¡ Tú... tú sabes por qué luchamos! ¡ Nos forzaste a hacerlo
por tu propio placer! - -
Yo solo observé, eso es todo.- -
¿Eso es todo? ¡¡ De ninguna manera!! - Zelgadiss
se echó la capa sobre sus hombros desnudos y se dispuso a salir de la
habitación avanzando lejos a Rezo de él -
¿A dónde vas? –preguntó Rezo. -
¡Ya lo sabes! ¡ Me voy con Ferrissian! - -
¿Quieres decir que le vas a decir que estás vivo? Como quieras,
pero él no puede oírte. La
respuesta de Rezo detuvo a Zelgadiss y preguntó con voz tensada llena
de un mal presagio. -
¿Qué quieres decir?- -
Se dañó los ojos y los oídos. No podrá ayudar punís él mismo
incluso si abandonó la idea de matarse. Se hundió en el bosque y se
inflingió una herida incurable a él mismo. Yo llegué demasiado tarde
por curarte a ti y ya no pude hacer nada por él.- Zelgadiss
dejó caer la cabeza y la sacudió. Sabía que la voluntad de vivir es
muy importante para curar heridas o enfermedades; sin ella, algunas
veces la magia curativa podía ser inútil. Cuando Ferrissian había
desesperado su vida, no había nada que hacer con sus heridas, y también
estaría en graves problemas si Zelgadiss le decía que estaba vivo, él
lo sabía muy bien. Solo podía rezar por la paz en su mente y sus días
felices Rezo sintió un extraordinario éxtasis por la desesperanza, el dolo y la furia de Zelgadiss. También había saboreado la desesperanza de Ferrissian, pero notó que había una ligera diferencia en el sabor de los sentimientos de los dos jóvenes muchachos. Zelgadiss era el plato fuerte para Rezo, pues después de que Ferrissian se hiriera, perdió la voluntad de vivir y sus sentimientos su fresco sabor: Rezo no podría volver a estar satisfecho con Ferrissian, quería el dulce sabor de las emociones oscuras brotar de un alma orgullosa, de una ardiente voluntad de vivir herida por los problemas y penas. No solo aceptó su deseo por la desesperación de los demás, pero aguantó por su sabor; no solo tendría miedo de si mismo como antes, y comenzó a abandonar su trabajo en el laboratorio y pasar mas tiempo con su plan secreto.
|
|
Ferrissian
se despertó en la oscuridad; salió de la cama, buscó a tientas la
ventana y empujó la contraventana. El sol iluminó la habitación y
supo que era por la mañana por el aire cada vez más cálido; era
comienzos de primavera. Caminó siguiendo el muro y alcanzó una silla
en la esquina de la habitación donde se sentó como siempre. Sus
heridas ya estaban curadas, pero perdió su oído y suspiró, y así
sentado en la silla se pasó el día pensando. Alguien
vino a llevarle al comedor par el desayuno y la comida; siempre se perdía
cuando caminaba completamente solo “¿Cómo puede el Monje Rojo
caminar completamente solo? Es ciego como yo lo soy ahora....” pensó
para si.
Ferrissian
pensaba cada día en Rezo y en Zelgadiss, especialmente en el primero,
pues pensar en Zelgadiss era muy duro par él porque creía que había
matado a su mejor amigo. Naturalmente también pensaba en Rezo por estar
ciego “Él sabe quién está frente a él; algunas veces por sobre cómo
toma la mano de esa persona, otras por sus pasos y otras veces por el
olor de su perfume ¿Es magia?” Ferrissian no podía encontrar a la
persona que estaba en su habitación, quien le tomaba la mano y quien le
guiaba. Sintió un escalofrío al pensar que Rezo podría visitarle en
su habitación sin que él lo supiese
y no era su imaginación: algunas veces sentía a alguien allí. Una vez
esa persona le tocó, no como otros guías que primero le tocaban la
mano o el hombro; este le tocó el rostro y los párpados. Ferrissian se
sorprendió y se volvió; entonces la mano le cogió por la barbilla
estrechamente: una mano de dedos largos suave y fuerte “¿Por qué me
tocará los párpados?, ¿era algún experimento mágico para curar los
ojos ciegos? Podría ser. “Probablemente
acabaré mi vida como sujeto de los experimentos de Rezo” pensó y
anheló que el día viniese a él pronto. Un
día Ferrissian se sentó en la silla de la habitación como de costumbre
y de repente sintió un cálido y agradable olor en su habitación “¿Qué
es...?...Creo que lo conozco, pero ¿dónde?” ese alguien le estrechó
abrazándolo. El cálido y querido olor vino del pelo y la ropas de esa
persona “Es... la calidez de esa del sol... y el rico olor de la
tierra? ¿Es él realmente?” Ferrissian tocó el rostro de la persona
que le abrazaba; no podía percibir los detalles pero comprendió que
era un joven chico “¡Oh, Dios mí...! Es... es... es mi.” Su corazón
se llenó de alegría por primera vez desde que se querido en la
oscuridad, y así devolvió el abrazo. -
Maestro Rezo; es posible que Ferrissian abra otra vez los ojos, ¿Verdad?
–preguntó el hermano pequeño de Ferrissian a Rezo mientras guiaba su
hermano ciego. Rezo
había mandado un mensaje a la familia de Ferrissian para contarles su
lesión y así el segundo hermano vino al laboratorio de Rezo. -
Para nuestro pesar, eso no es posible... Perdió sus habilidades. Era
muy disciplinado a este laboratorio. –dijo Rezo con voz calma y
profundos pesares por él. Y también disfrutaba con el dolor del
hermano pequeño. -
Oh, nuestro buen Ferri... ¿Qué te ha pasado? –dijo. -
Parece que tuvo un accidente en el bosque. Nadie conoce el bosque tanto
como él y cuando llegamos ya era demasiado tarde.- -
Pero la magia curativa puede sanar todas las heridas, ¿no? – preguntó
el hermano pequeño a Rezo solo par encontrarse con otra clara negación
del Monje Rojo. -
Normalmente sí, pero su corazón fue dañado al mismo tiempo. Sin una
voluntad fuerte para vivir, la magia curativa es inútil. -El joven se
mordió el labio ante esas palabras y Rezo continuó hablando- Aunque se
haya curado del daño físico, su corazón sigue herido y así no
podemos hacer nada para curar el daño mental. Creo que necesita
alejarse del lugar de la tragedia y ser cuidado en otra parte.- Rezo
quería decir que la Familia de Ferrissian debería llevárselo a casa.
El hermano pequeño vaciló durante un instante; pensó que si su
hermano se quedaría aquí, sería imposible párale abrir los ojos y oídos
otra vez, aunque no había ningún gran doctor como Rezo en sus tierras,
e incluso si lo había, eran demasiado pobres como para pagar una cura.
Finalmente aceptó las palabras de Rezo por su
importancia. -
Maestro Rezo... ¿Podría por favor ocuparse de mi hermano cuando él
tenga otra vez voluntad de vivir? - Rezo
inclinó la cabeza ligeramente y contestó -
Si él quiere que así se a, hacérmelo saber.- Rezo
pensó que él no querría hacerlo, incluso si volvía a hallar la paz
en su mente allí en su hogar, además
planeaba acabar con sus actividades de su laboratorio y cerrarlo
en un futuro por querer dedicarse a la búsqueda de la Piedra de Sarvia,
y si Ferrisian se iba con su familia, Rezo podría abandonar su cuidado.
Hablar del daño mental de Ferrisian, era solo una excusa. El
hermano volvió con su familia para prepararse para su hermano mayor y
regresó a casa mes y medio más tarde. -
¿De verdad? ¿Cómo lo supiste, Joda? –preguntó Mars. -
Le dije “Ve y camina ahora” ¡y entonces me contestó con voz clara
“Esta bien, Joda”!- Los
11 hermanos y hermanas de la familia buscaron formas para decirle a
Ferrissian cuánto le querían, y encontraron un método para dejarle
decir las cosas por el nombre con la misma pronunciación de las
palabras que quería decir, y también otra para enseñarle las letras
por números. Gracias
a todos estos esfuerzos Joda pudo hablar a Ferrissian. -
¡Estupendo! ¡Nos agradece que nos preocupemos por él todos los días!- -
Os lo agradece a todos los hermanos y hermanas también; sabe que intentáis
que esté sano y tranquilo. - Ferrissian parecía muy desgraciado pero se encontraba muy feliz al estar viviendo junto a su amorosa familia en su hogar. Su daño mental ya estaba curado; no olvidaba a su amigo, pero recordaba más los felices días con Zelgadiss que su tragedia. Pensaba en ello; era un deber para él recordar al joven Zelgadiss lleno de esperanza por su futuro, era su única forma de pagar su deuda, y los felices recuerdos de su amigo le hicieron sonreír otra vez.
|
|
A
la primavera siguiente, después de que Ferrissian volviese a su hogar,
Joda tomó su mano y la puso sobre su hombro; él se puso en pie y dijo. -
¿Damos un paseo? Parece que hoy hace buen día.- Colocó
la mano derecha sobre su mejilla y ella asintió sonriendo; entonces
salieron de la casa y caminaron a lo largo de una angosta calle del pueblo.
Ferrissian inspiró profundamente el aire primaveral, disfrutando del
agradable aroma de las flores, hierba y tierra, y sonrió con
naturalidad. Joda se detuvo y él pensó que sería por algo: un carro
que venía o alguna horrible serpiente; pero ella palmeó su muñeca y
comenzó a caminar de nuevo. Ferrissian caminó con ella sin una palabra,
Joda lo hacía por el lado izquierdo de la calle y se inclinó hacia
alguien; después de que ese alguien los sobrepasase, caminaron un
momento y ella se volvió hacia esa persona. Era algo muy extraño en
ella. -
¿Quién está ahí? –preguntó Ferrissian. Joda
se detuvo y le dijo las palabras en la mano. -
U-N V-I-A-J-E-R- O.- -
¿En esta ciudad tan pequeña? Es interesante. –contestó Ferrissian y
Joda la dijo de nuevo. -
V-E - Quizás
quería decir “El viajero nos mira”. Volvió la vista par comprobar
si el viajero los miraba como si una chica joven estuviese interesada n
el misteriosos viajero. -
Vayámonos ya. – la dijo Ferrissian. Zelgadiss
los contempló cuando desaparecieron en
la cerca de la casa de campesinos; había estado muy preocupado
por su amigo desde el día que se separaron, así que se detuvo en la
calle durante el día con el riesgo de mostrar sus horrible aspecto. Había
mirado la casa de la familia de Ferrissian desde unos distantes arbustos,
entonces vio como su hermana y él salían de la
casa; abandonó los arbustos y se dirigió a la calle por donde
ellos pasaron. Caminó a zancadas un momento y los vio venir; Zelgadiss
se detuvo en la calle manteniendo la cabeza gacha y esperando hasta que
su amigo y su hermana la alcanzaron porque quería ver el aspecto de
Ferrissian. Vio un rostro apacible, vio que su amigo ya no tenía
problemas por sentimientos de culpabilidad, y se sintió aliviado por
ello, pero al mismo tiempo le embargó una gran soledad. Zelgadiss era
consciente de que su amigo ya no conocía al verdadero Zelgadiss, para
Ferrissian, él tan solo era un recuerdo: estaba muerto en su corazón.
“Ferrisian no sabe que estoy aquí, solo Rezo sabe que aún estoy
vivo.” Su mente también se encontró mal ante la felicidad de la
familia de Ferrissian “Él es ayudado por su familia. Yo no tengo
familia... no tengo ayuda de los demás.” Zelgadiss
se golpeó el pecho con los puños y aguantó un gemido. El dolor de su
corazón hizo que la oscuridad volviese de nuevo. Lamentó la visita de
su amigo, mantuvo la cabeza gacha y comenzó a caminar de nuevo en otra
dirección a la de Ferrissian. De repente se dio cuenta de que no había
ninguna sombra en la calle; alzó la vista hacia el cielo y vio a una
larga nube pasar de derecha izquierda escondiendo el solo; bajó la
vista y vio a su amigo aparecer de nuevo desde la cerca con su hermana:
estaban iluminados por la brillante luz primaveral “¡Ah!¡Qué simbólico!,
¿no? Yo camino por aquí sin que me ilumine el sol y ellos por el otro
lado con toda la luz.” Contemplando
la angosta calle ante él, Zelgadiss pensó en su futuro, uno que debía
estar lleno de sangre y agonía, y que también tendría que recorrerlo
él solo por si mismo. No debería ni decaer en él, ni volver a
empezar. Ahora su amigo recorrería su propio camino y eso le hizo
empeorarlo; él no superaría su soledad hasta que estuviese libre de
sus problemas. Alzó
de nuevo la cabeza y comenzó a caminar otra vez. - Adiós, Ferrissian, Adiós; y buena suerte. –le dijo, pero realmente lo hacía a sus dulces recuerdos. No tenía ayuda de los demás, solo negativas emociones: soledad, desesperación, furia y odio que le ayudarían a vivir, pero que también le causarían un gran dolor en su mente ¿Había una cura a su herida en el camino que ejecutaba? Zelgadiss aún no tenía la respuesta.
|
=
“SOLO EN LA OSCURIDAD”- FIN =
*Notas de la Autora:
A este capítulo he añadido muchas descripciones acerca de Ferrissian. No había ninguna escena de Ferrissian y Rezo después de que él le cortara la garganta a Zelgadiss, y lo mismo ocurre con la de el hermano y hermana de Ferrissian en mi primera versión en Nifty. El primer volumen de esta historia es el que menos capítulos tiene, pero cada capítulo es el más largo.
La explicación del "Rafas-sheed" está sacada del Diccionario de Magia de mi CD-rom "Slayers Hyper-try" Es como el "Blast Ash" de la magia negra que hace que todo se vuelva negro y lo destruye con la voluntad, aunque otro hechizo que destruye cosas con o sin voluntad es "Asher Dist". Pero la explicación sobre el funcionamiento de la Magia Blanca es solo mi opinión.
Cronológicamente hablando, ha pasado un año desde que Ferrissian volviera a su casa y luego le viera Zelgadiss. Hay muchas cosas que contar sobre Zelgadiss, pero eso será en los próximos capítulos, así que comenzarán un poco más tarde, al igual que todos los capítulos que se suceden después de "Solo en la Oscuridad" .Por favor, recordadlo cuando leáis los próximos capítulos.