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Capítulo:4 “La Mala Medicina”
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Pero el asunto estaba en contra de la idea de Zelgadiss. El comerciante que esperaba a Rezo llamó a la avispada encargada y le explicó que Rezo era un principiante en casas de placer. - Por favor, haz que todo vaya bien para el maestro Moje Rojo; he sido yo quien le ha recomendado esta casa. - - No se preocupe, Sr. Foucault; confíe en mí. - El mercader le dio algunas monedas y se alejó de su chica favorita. Rezo, Zelgadiss y la encargada se dirigieron a una habitación, allí no había nada que negociar, el mercader solo había informado a Rezo de los hospedadores, tan solo eso. Zelgadiss se preguntó si el Monje Rojo realmente había ido hasta allí solo por un asunto de placer, pero si era así, no había nada que hacer salvo observar lo que allí ocurría. La encargada le dijo a Rezo: - Perdone maestro Monje Rojo, déjeme informarle sobre las reglas de esta ciudad. Es solo una formalidad, pero debo decírselo a todos nuestros clientes solo para evitar problemas.- - ¡Oh!, me gustaría saberlas. Esta noche prefiero estudiar antes que divertirme.- Entonces la doncella explicó las reglas del distrito rojo, el lugar estaba lleno de vino y deseo por el placer y el dinero, así que si esas reglas no existiesen se derramaría sangre a diario. Regla número uno: nadie debe llevar espadas o armas, todos los hombres deben dejarlas ( incluida la daga de protección) a la entrada de la ciudad. Regla número dos: ningún hombre puede quedarse solo con una mujer; todos deben esperar a su mujer favorita cuando ella aún esté con otro tipo o tomar otra si no tiene tiempo (y aunque sea un patrón, no tiene prioridad); y los que no puedan aceptar esa regla, deberán ser considerados como avaros o palurdos. La encargada acabó su explicación y dijo. - ¿Puedo preguntarle por el hombre que está detrás de usted cubriéndose la cara con el embozo?, ¿es amigo suyo? - - No, él no tendrá que pagar por ninguna mujer esta noche. Es mi guardián, y por favor perdóname por no decir nada sobre su rostro. Él no tendrá ninguna mujer. – contestó Rezo y ella frunció el ceño. - ¡Ah!, ¿ no se lo dijo el Sr. Foucault? Solo aceptamos a nuestros invitados cuando sentimos que aquí no sufrirán ningún peligro; si hay algún hombre como él en esta casa, seguro que causará algún problema. De todas formas no es culpa suya ser primerizo, así que aceptaremos a su guardián esta vez, pero solo por esta noche. - - Muchas gracias por su preocupación. No lo volveré a hacer. -contestó Rezo con rapidez. Todas las casas de placer necesitaban una encargada; algunas veces mediaban en disputas entre las mujeres de la casa, y otras veces las consolaban. Es más, distinguían los buenos invitados de los malos: para los buenos destinaban buenas y hermosas chicas con intención de hacerles volver otra vez, mientras que para los malos enviaban prostitutas inferiores. Para la casa de placer, Rezo era un V.I.P. y la encargada llamó a tres hermosas chicas. Zelgadiss se quedó atónito al ver a esas tres bellezas que vestían fabulosos vestidos e iban maquilladas como damas de la corte, pero no tenían ni la gracia ni sus modales, y el aspecto de sus vestidos era bastante decadente: solo eran prostitutas. De todas formas Zelgadiss pensó que nunca había visto a unas chicas de semejante hermosura, incluso en una gran ciudad. Cuando las tres entraron en la habitación , la encargada dejó allí a un hombre pequeño llamado “Houkan” (artista de la casa de placer) para que ocupara su lugar, y él se encargó de presentar a las chicas a Rezo. Era un intérprete profesional en la casa de placer, y sabiendo que Rezo no podía ver, alabó a cada chica comparándola con la fragancia de las flores. - Esta es la señorita Mina. ¡Oh, su dulce olor de una gran rosa con el rocío de la mañana! Cada dulce se convierte en su dulce miel, y una vez que se prueba, uno se convierte en su prisionero. Y aquí también tiene a la Srta. Arina, el soñador olor del jazmín ¡ un hada le da libremente su fragancia con la brisa! Todas las mariposas viene y descansan sus alas en ella y él verá un dulce sueño con tu misteriosos aroma y suave roce de sus pétalos! ¡Y he aquí a la última chica!, la Srta. Aida, ¡Oh, la inocente fragancia de las lilas que crecen junto a los claras aguas del valle! Todos los pájaros tocan sus húmedos pétalos y serán reconfortados por su bondad ¡Ellos cantan para siempre alabanzas a su belleza! - Las tres chicas se acercaron al ser nombradas y tomaron su mano, una de ellas apoyó la mejilla en ella y otra le besó los dedos. La camarera trajo vino y comida y las tres chicas ayudaron a Rezo a comer y beber por turnos mientras que una de ellas canturreaba canciones de amor con voz suave. Y Rezo parecía estar satisfecho con todos esos servicios. - Sí, Shangri-La es de hecho la mejor casa de placer de la ciudad de Legrand. Muchas chicas hermosas, la construcción y el interior son excelentes.- Las chicas y Houkan rieron ante las palabras de Rezo, pero Zelgadiss pensó que eso era solo un cumplido vano. De repente Rezo volvió el rostro hacia él como si hubiese podido leerle la mente, y dijo: - Te preguntas por qué puedo ver el esplendor del edificio y la belleza de las chicas, ¿verdad?- Toda la habitación se quedó en silencio; las chicas miraron a Rezo, luego a Zelgadiss y mantuvieron su congelado rostro sonriente; entonces Rezo dijo - Conozco el gran tamaño del edificio por la distancia que hay entre la entrada y esta habitación; también conozco los finos interiores por este sofá donde estoy sentado. EL tacto de las ropas, la fina estructura. Sé que las otras mesas, sillas, alfombras, tapices y todas las cosas buenas de esta habitación son excelentes. Y las chicas... –se detuvo y volvió la cabeza de derecha a izquierda como si las mirara a la cara- Sé que son hermosas por sus voces y el olor de sus cuerpos.- Las tres chicas rieron con coquetería ante la erótica broma de Rezo, pero Houkan sabía que la hora había llegado y le dijo al Monje Rojo. - ¡Bueno, bueno; el maestro Monje Rojo lo sabe de verdad! Entonces, ¿qué tal si va a su habitación? Puede tomar a una de las chicas... o a dos, o tres si lo desea.- Rezo escogió a Arina, la más alta entre las tres hermosas jóvenes. Se dirigieron a la habitación llevado por la mano de la chica y seguidos por Zelgadiss que seguí preocupado por la conducta de Rezo “Es normal que quiera dormir con una chica, es un hombre... Pero, ¿ cuál es el plan?, ¿se pasará la noche entera con la chica o la dejará para ver a alguien en esta ciudad?” |
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Cuando
llegaron al cuarto, Zelgadiss vio que había un recibidor y un pasillo
al dormitorio principal, y cuando Rezo y Arina entraron en la habitación
y Zelgadiss iba a cerrar la puerta, alguien llamó desde la puerta del
corredor. Era la encargada que le pidió a Zelgadiss que se quedara en
el recibidor y no saliese al pasillo, así que el Monje Rojo se fue al
dormitorio con su chica y Zelgadiss se quedó en el recibidor de
espaldas a la puerta del cuarto. Algo más tarde oyó decir a la voz de Rezo “Entra, Zelgadiss” y él miró atrás,pero no había nadie en la puerta. - ¿Qué es eso? –dijo en voz alta. “Entra, Zelgadiss” oyó deicir de nuevo y entonces se dio cuenta de que Rezo estaba usando telepatía y quien la usaba puede leer la mente de los demás, así que Zelgadiss replicó en su mente. “¿Qué pasa?, ¿lo estás haciendo?”....”Si lo hiciese, no podría usar la telepatía. Entra, no hay ningún problema” No pudo hacer más que abrir la puerta del dormitorio que estaba lleno de un dulce aroma y bajo la mortecina luz pudo ver a la chica desnuda y abrazada a Rezo quien permanecía sentado en la cama. Zelgadiss dijo: - Ah, lo estas haciendo, ¿no?- -No. A decir verdad vine aquí para probar mi nueva medicina y no para dormir con una chica... Y ahora lo estoy probando con esta chica. –dijo Rezo - ¿Nueva...medicina? - - Sí. Una es este incienso y la otra está en el vino.- Rezo señaló el pequeño incensario que ardía al lado de la mesilla de la cama, y luego la vacía copa de vino en la mesa junto a la pared. Zelgadiss pudo ver el humo surgir del ardiente incensario e inundar la habitación. - ¿Es una medicina para alguna enfermedad?, ¿por qué la usas con esa chica? Parece que está sana. - - No es para una enfermedad. Es un filtro, un afrodisiaco.- - ¿Y por qué lo pruebas aquí? ¿No lo conseguiste durante tu viaje?- - Conseguí uno durante mi viaje y lo mejoré. Mucha gente quiere un filtro eficaz y pagan mucho dinero por él.- El joven frunció el ceño. -Así que estás probando tu medicina... Eres tan bueno en los negocios como en la magia.- Rezo ignoró el sarcasmo de Zelgadiss y le susurró algo a la chica que seguía abrazada a él -Necesitas a un hombre, ¿no? Pues aquí lo tienes, ve con él y relaja tus deseos.- La chica desnuda se volvió hacia Zelgadiss con ojos vacíos, entonces se puso en pié y caminó hacia él que confundido, retrocedió un paso. - ¿Qué... qué va a hacer? -gritó - Ella necesita urgentemente a un hombre. Dale lo que desea. - - ¿Por qué yo? ¡Tú eres quien la ha hecho desear a un hombre, entonces hazlo tú! –gritó agarrando las extendidas manos de la chica. - Pero fuiste tú quien dijo que tenía curiosidad por las prostitutas, así que he preparado a esta chica para ti.- - ¡Ah, sí claro que lo dije yo! ¡Pero odio que me traten como a un caballo!- Eso hizo que Rezo frunciera el ceño -Hummm, eso no está bien. Si no quieres hacer el amor con ella, entonces mi prueba no servirá de nada. –dijo Rezo y tomó su bastón ¡Clang! Los anillos de la estaca provocaron un ruido seco y Zelgadiss fue incapaz de moverse; era consciente pero no podía moverse. Ya había sido hechizado por el “Lafas Sheed” en otra ocasión siendo incapaz de moverse, peor no de hablar... Rezo debía haber usado otro hechizo. El Monje Rojo tomó el incienso que ardía en un paño sobre su mano, caminó hacia Zelgadiss y dijo - Teóricamente este filtro no es solo efectivo con humanos, también con otras criaturas como demonios-brownie. Quiero saber cómo te afectará a ti, una quimera de humano, demonio-brownie y golem de piedra.- Rezo bajó el embozo que le cubría el rostro y pasó el incienso ante su nariz; Zelgadiss se sintió sofocado ante la fragancia del humo pero no podía alejarse de él, entonces el Monje Rojo cogió la copa llena de vino tinto. - Bebe. -ordenó La mano de Zelgadiss se movió contra su voluntad; cogió la copa y la lazó hacia sus labios, su voluntad y su cuerpo disputaban tan violentamente que su mano temblaba con violencia. - Bebe. –ordenó Rezo de nuevo y el cuerpo de Zelgadiss acabó por obedecer. Vació la copa de un solo trago y segundos más tarde... sintió un ardiente impulso a través de todo su cuerpo y abrazó a la chica que estaba junto a él. El bestial y ardiente impulso se desvaneció como cuando baja la marea; al menos Zelgadiss pudo reconocer la cara de la chica a la que miraba: estaba inconsciente sobre la cama. Tan pronto como se dio cuenta de lo que había hecho, gritó y se alejó de ella con un salto; ahora recordaba todo o que había pasado en la habitación y miró alrededor para encontrar al hombre de la túnica roja: estaba en una silla del rincón. Zelgadiss estaba ardiendo de furia y vergüenza. - ¡¡Bastardo!! ¡¡Has estado mirándonos todo el tiempo, ¿verdad?!! - - Bueno... yo no puedo “ver”, pero puedo entender lo que ha pasado. Y estoy complacido con el efecto de mi filtro.- - ¡¡Maldito Bastardo!!- Zelgadiss saltó de la cama y agarró su ancha espada, entonces Rezo dijo con voz calma. - No me agrada observarte hacer el amor con una chica. Solo quería saber cómo hace filtro que un hombre y una mujer pierdan la razón y quieran relajar su deseo.- Rezo era honesto en que no estaba excitado por verlos hacer el amor , sino que sentía excitación por la furia y la vergüenza de Zelgadiss que desenvainó su espada y trató de atacar al Monje Rojo, pero antes de que pudiera, Rezo hechizó de nuevo a Zelgadiss que calló al suelo gimiendo. Entonces otro gemido surgió de la cama, parecía el de un animal herido; Rezo estaba tan sorprendido por ello que no pudo mantener el hechizo que ataba a Zelgadiss, quien saltó de nuevo sobre sus pies y volvió a lazar la espada entre sus manos, pero Rezo se limitó a volver el rostro hacia la cama. Zelgadiss miró a la cama y se quedó atónito; la chica estaba revolviéndose sobre la cama y arañándose el pecho, formed a su boca y su cuerpo desnudo tenía palidez cadavérica. De repente se convulsionó violentamente y entonces cesó de moverse. - ¿No tiene... esperanzas?- - Échate a un lado –dijo Rezo y usó el “Resurrección” con ella. Pronto la chica empezó a respirar débilmente otra vez. - Zelgadiss, necesito agua... ¿Zelgadiss? –llamó Rezo al joven chico, pero algo le había sucedido a él también. Zelgadiss estaba revolviéndose en el suelo, mientras sentía como un afilado dolor en el pecho como si el corazón se le estuviera deteniendo rápidamente. Echó espuma y corrió a la boca a diagnosticando que ambos tenían los mismos síntomas, y solo podía haber una causa ¡el filtro! Rezo usó “Decleary” con ambos una vez, este era un hechizo que erradicaba los efectos del veneno y las drogas. Zelgadiss era resistente y se recuperó pronto, pero con la chica había sido más serio, así que cuando ella ya pudo dormir con tranquilidad, el cielo del este ya estaba oscureciendo. |
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-¿Qué es esa medicina tuya? –preguntó Zelgadiss a Rezo mientras yacía sobre la cama de su habitación de la guarida. Le dolía mucho la cabeza, así que se puso un paño húmedo en la frente: de todas formas aún quería hablar de muchas cosas y se quejó al Monje Rojo. - Dijiste que anularías el efecto de la droga pero me duele mucho la cabeza ¿Por qué no puedes quitármelo?- - Anulé el efecto de la droga, pero tus nervios ya estaban dañados, así que por eso te duele la cabeza. Siento que esos calmantes fuesen inútiles contigo –dijo Rezo con voz apagada, se sentó en una silla junto a la cabeza de Zelgadiss y continuó hablando –Usé dos medicinas y no pude averiguar qué estaba mal; quizás al mezclarlas se produjo ese efecto secundario.-Zelgadiss abrió los ojos ligeramente y vio que el rostro de Rezo estaba preocupado; era algo tan raro en él que se sorprendió.- Esas medicinas no eran un filtro, así que no puedo hallar una forma de aclararlo. Un mal negocio. – Entonces Zelgadiss dijo con cautela. - No es tan malo. Si tú quieres dejarlo, lo puedes hacer.- - ¿Cómo que yo puedo?- -Véndelo como un nuevo veneno. Es un filtro realmente bueno, así que las víctimas lo usará sin ninguna duda. La verdad es que puede matar y las víctimas siempre bajan la guardia con eso. Muy eficaz, ¿verdad?- - No bromees. Estoy satisfecho con el efecto de mi nuevo filtro; es casi tan perfecto como tú ya sabes, solo que no esperaba esos efectos secundarios. Es algo raro, en la mayor parte de los casos podría saber los efectos secundarios antes de inventar algo.- Esta vez era Rezo el que estaba totalmente en desacuerdo; deseaba las emociones oscuras de Zelgadiss, pero solo pudo probar un poco: se había enfurecido pero rápidamente cayó con los efectos secundarios del filtro y después de volver en sí, vistió con la armadura sus emociones de nuevo. El fallo del filtro era peor para él que además esperaba ganar mucho dinero con él, pero ahora era una medida inútil y al contar el dinero que había perdido se deprimió aún más. Entonces Zelgadiss dijo. - Hmmm. No creo que tuvieras un error - He tenido más errores y éxitos, pero nadie lo sabe.- dijo Rezo tristemente, algo inconveniente para el siempre seguro de si mismo Monje Rojo. Zelgadiss sintió algo de placer por su culpa. “Es la primera vez que le veo tan tímido. Esta vez su experimento me ha insultado, pero gracias a eso he podido verle su culpa...Uh-hu: ambos estamos heridos y el juego terminó en tablas para ambos. Eso es todo” Si no le hubiese dolido la cabeza debería quejarse más para liberar su rabia, pero ahora él se retractaba gracias al dolor de cabeza; no se dio cuenta de lo seria que era su vergüenza. Vergonzosos sentimientos que se hundían en el hoyo congelado de su corazón, pero estos tenían afiladas espinas que le causarían más dolo en su corazón y alma desde ese momento. |
*Notas sobre la Autora:
Hay que señalar unas cuantas cosas sobre los términos usados en este capítulo.
En primer lugar, la “Encargada” o “matrona” se denomina “Yarite”, que era el nombre de las mujeres que se encargaban de llevar los almacenes de Yoshiwara. Cuando escribí este capítulo, ella se encarga de manejar el negocio y de consolarlas.
Luego está el nombre del artista, “Houkan” o “Taikomochi”, que hacía una representación en las casas de placer del Japón del periodo Edo. Él presentaba y alababa la mercancía para los invitados, o amenizaba las fiestas con excelentes discursos, algunas veces bailando y cantando ante los invitados y las “tayoos” (prostitutas de alto rango) Cuando no tenía trabajo, hacía representaciones en locales de música.
También hay que señalar aspectos sobre las reglas de la casa. Las introduje en base a las normas y el estilo de conducta que había en el Yoshiwara del periodo Edo. Por entonces prohibieron cualquier espada dentro del distrito, lo que le convirtió en un lugar libre de armas en la época. Los hombres tenían que tener una mente abierta en cuanto a sus amantes, así que no podía quedársela.
Finalmente, sobre los efectos del afrodisíaco, da un gran placer pero quita parte de tu vida--- lo que recuerda a la píldora azul? Pero cuando escribí esto por primera vez, no tenía ni idea sobre eso, pero usé una leyenda de Europa central que dice que el mejor afrodisíaco está hecho con una planta legendaria, pero que al usarse, te mata.