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Habían pasado ya unos meses desde que Zelgadiss se convirtiera en el espadachín-quimera. Una fría noche de invierno Rezo fue a una guarida de bandidos llevándose consigo a Zelgadiss; el Monje Rojo hizo un trato con el líder de los bandidos y ese era el día de discutirlo. Rezo llevaba una fina capa roja contra el frío viento y Zelgadiss que no estaba a salvo contra el frío, se echó la capucha blanca caminando tras Rezo sin decir una palabra. La guarida era una construcción de piedra; todos los bandidos estaban reunidos en la entrada y llevaban pesadas prendas contra el frío incluso allí dentro: parecían bolas de lana y ropa... Pero había uno que no, que no necesitaba llevar lana parque ya la tenía de nacimiento: un hombre-lobo. Rezo sacó una bolsa de dinero y la puso sobre la mesa; el líder de los bandidos llamó a su hombre y este sacó varias piezas de papel reseco al líder. Los penetrantes ojos de Zelgadiss no pasaron por alto el brillo de los ojos del hombre-lobo que miraba los papeles en manos del líder. - Es la lista que tú querías. –dijo el líder enseñando los resecos papeles. Zelgadiss se puso entonces en lugar de Rezo y leyó en voz alta desde el principio. -“Lista de información de artículos mágicos relacionados con la piedra de Sarvia... 43 artículos”- deslizó los ojos sobre el resto de los papeles y supo que allí había información detallada; se los pasó a Rezo que tomó los papeles con él de pie, entonces el Monje Rojo los dejó en su bolsillo interior de la pechera y le dijo a Zelgadiss. - Haz lo que te dije.- Con estas palabras, Rezo fue a abandonar la guarida dejando allí a Zelgadiss; todos los bandidos se pusieron en guardia contra Zelgadiss, algunos sacaron sus espadas, pero Zelgadiss esperó a que Rezo abandonase el edificio. - ¡Vice Flare!- Era un poderosos hechizo de magia de fuego. Mientras el edificio se veía envuelto en llamas causando el pánico entre los pesadamente vestidos bandidos, Zelgadiss se movió con rapidez y mató a todos los hombres uno por uno; él no podía ser dañado por el fuego “Mátalos a todos, pongan o no resistencia.”era la orden de Rezo. Rezo prometió una gran cantidad de dinero, así que todos los bandidos estaban concentrados en la entrada excepto unos pocos guardias. Zelgadiss mató a todos los hombres de la entrada y corrió hacia la habitación posterior, salió un subordinado frente al pecho y clavó su espada en el pecho del hombre cuando oyó un cortante ruido en alguna parte “¿El ruido de cristales al romperse? Era el ruido de golpear una ventana; alguien la ha roto! ¡Un superviviente!” Zelgadiss corrió a través del fuego y salió fuera del ardiente edificio al frío aire exterior; sus agudos ojos de demonio-brownie pudieron ver una sombra trepando por el muro de la guarida incluso en la oscuridad. - ¡Bomb Split!- Zelgadiss arrojó varias bolas de fuego poco poderosas a la sombra tratando de inmovilizarla. -¡Yap! - Un agudo grito le recordó al hombre-lobo que miraba los papeles en manos de Rezo. “¡AH!; ¡pensé que estaría muerto tras mi primer ataque!¿Se hizo el muerto?” Zelgadiss corrió hacia el muro desenvainando la espada; con un solo salto se situó en lo alto del muro, pero se quedó helado al ver que no había nadie en el suelo por debajo de él; volvió a mirar a la oscuridad y vio al hombre-lobo avanzando por el camino a través de los arbustos ¡Pudo ver que el hombre-lobo yendo a por Rezo! Saltó al suelo y corrió entre los arbustos: había un nuevo trecho tras el hombre lobo y él podía correr mucho más rápido que su víctima. Enfocó sus ojos en Rezo: era su única esperanza de sobrevivir, al final el hombre-lobo alcanzó el camino tras Rezo. El hombre de rojo se volvió hacia la criatura que corría hacia él gritando: -¡Un momento!¡quiero hablar contigo sobre la lista!- -¡ Llama de Gaarv! –invocó el mortal hechizo justo antes de oír sus palabras- ¡Oh, no! –Rezo había oído algo acerca de la lista, pero ya era demasiado tarde. -¡Descarga de Dinastía! –era Zelgadiss quien estando ante el demoniaco fuego contraatacó con hielo demoniaco. El fuego del Dragón del Caos y el hielo de Dinastía Grauscherra se enfrentaron durante un momento, pero el poder de la magia depende del poder mágico del hechicero: el de Rezo era mucho más grande que el de Zelgadiss y el fuego ganó la partida. ¡Bang! El fuego pasó a través del hielo y engulló al espadachín-quimera. Si era golpeado directamente por el fuego, habría muerto, pero el fuego perdió poder a causa del enfrentamiento con el hielo demoniaco. Zelgadiss sobrevivió al fuego maligno aunque acabó seriamente herido. La tierra estaba quemada bajo sus pies pero el hombre-lobo estaba bien al encontrarse tras Zelgadiss - ¡...Ow! –se arrodilló sobre el humeante suelo. Rezo fue rápidamente hacia él y apoyó la mano sobre el quemado hombro del chico de piedra. - Buen trabajo, Zelgadiss. Te curaré ahora mismo.-Rezo invocó el hechizo y pronto Zelgadiss se recuperó del daño sufrido. El Monje Rojo se incorporó y se volvió hacia el hombre-lobo que seguí a estando allí. - Dijiste que querías hablar conmigo; ¿qué quieres?- El hombre-lobo tembló; los bandidos y él mismo sabían que Rezo era uno de los cinco grandes sabios de esos días, y seguramente lo era porque había derribado a su demonio espadachín con un solo hechizo ofensivo. Y más aún, igualmente Rezo usaba a Zelgadiss como su herramienta para matar a todos los bandido y destruir la guarida: ese no era el Monje Rojo, el caritativo hechicero del que todo el mundo hablaba. El hombre-lobo tragó con dureza y dijo. - Quiero... ver la lista que mi jefe te ha dado... ¡Solo una vez!¡ No necesito mirarla dos veces!- -¡Ah!, ¿ y por qué? –dijo Rezo Zelgadiss se situó tras él mirando al hombre-lobo. - Yo soy quien hizo la lista; el jefe me ordenó que lo hiciera. Yo la completé y le di la lista entera. Estoy inquieto de que le jefe te dio solo una parte de ella.- - ¿Solo una parte?- - Yo hice una lista de alrededor de 100 artículos, pero... el hombre tras tuyo dijo que eran 43. Me pregunto si es la mía o no.- Rezo estaba sorprendido porque había muy pocos humanos que supiesen leer o escribir; era la primera vez que encontraba a un hombre-lobo podía leer o escribir algo. Con dudas, Rezo le pasó los arrugados papeles a Zelgadiss que se arrodilló ante el hombre-lobo para mostrárselos. Sus agudos ojos podían ver la letras sin luces mágicas, y dijo... - Esto lo escribió Amo, la mano derecha del jefe. Quizás pretendía ganar dinero de ti con cada parte de la lista.- - ¿Dónde está la lista original que tú hiciste? –preguntó Rezo El hombre-lobo alzó la vista hacia él y contestó. - Yo se la di toda al jefe. Supongo que habrá ardido y convertido en cenizas junto a él.- - ¿Hay alguna copia? –preguntó Rezo de nuevo. El hombre-lobo sacudió la cabeza negándolo y Zelgadiss le dijo a Rezo. - Eso significa “No” –al verlo. El hombre-lobo recordó la ceguera de Rezo y dijo. - Re...recuerdo algunos de ellos. ¿Puedo ayudarle? - - ¿Ayudarme?, ¿quieres decir trabajar para nosotros? –susurró Rezo El hombre-lobo asintió, y recordando los ojos de Rezo otra vez, dijo precipitadamente. - Sí, eso es. Si me salvas la vida, haré otra lista y cualquier cosa para ti.- Zelgadiss se incorporó y le pasó la lista a Rezo que manoseó los papeles unos instantes pensando, hasta que finalmente contestó. - De acuerdo, Zaidos. Ven con nosotros: quiero que hagas otra lista de artículos relacionados con a Piedra de Sarvia.- Cuando el Monje Rojo habló, se produjo un ruido de algo desplomándose, era la ardiente construcción de la guarida. Rezo se volvió y comenzó a caminar con Zelgadiss y Zaidos tras él.
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Zaidos siguió los pasos de Zelgadiss y comenzó a hacer otra lista de artículos relacionados con la Piedra de Sarvia. Pronto Zelgadiss y Rezo se dieron cuenta de que esa lista era muy detallada en información, pero no había nada sobre la Piedra de Sarvia en sí; los rumores estaban relacionados con artículos que eran dichos para ser hechos por la ayuda de la Piedra de Sarvia (¿) Rezo quería tener todos los objetos de la lista como si quisiese tener el rastro del objeto legendario. Zelgadiss comenzó su fervorosa búsqueda; en primer lugar se había ordenado confirmar la información de la lista: algunas veces usaba a un elfo oscuro o a un hombre-mono para hacerlo, y otras lo hacía el mismo. Aunque él obedecía las órdenes, no era esclavizado por Rezo; él siempre le odió, pero no conocía ninguna forma de evitar esa presión; no podía desafiar el Monje Rojo, no podría funcionar al saber que no podía igualar al hechicero. Se enfurecía de si mismo por obedecer al hombre que odiaba desde lo más profundo de su corazón, quería ser fiel a algo esperando olvidar así su furia y su odio. Al trabajar tan duro pudo saber que muchos de los artículos de la lista se perdieron en la batalla del robo a los bandidos; algunas veces veía que realmente esos objetos existían, pero que estaban guardados en un gran templo o muy bien vigilados en la mansión de un rico, o estaban protegidos por algún poder mágico o aparatos. Zelgadiss se dio cuenta de que necesitaba una mente aguda e inventar tácticas; algunas veces necesitaba ser violento para atrapar o amenazar a una persona. Y llegó el día que tuvo que hacerlo... Era a principios de primavera cuando Zelgadiss fue a un templo; iba a conseguir el orbe de adoración del mismo. Serpenteó por el templo y trepó a la viga maestra del techo mirando al altar; en esta época del año había tres rezos por la noche: uno antes de acostarse, a medianoche y al alba; y las patrullas circulaban entre cada turno de oración, así que el templo solo estaba vacío una hora entre cada patrulla y rezo. El orbe estaba sobre una mesa junto al altar con un círculo mágico sobre el suelo de piedra bajo la mesa: era una barrera protectora alrededor de la mesa y del orbe sobre ella, así que si alguien de fuera del templo lo tocaba, saltaba la alarma. Zelgadiss no quería usar la espada en su primer robo, así que pensó en cómo podía eludir la alarma. Después de que pasase la primera patrulla, bajó de la viga y se situó fuera del círculo mágico viendo que estaba esculpido sobre el suelo de piedra; pensó en que lo podía coger fácilmente porque no estaba ligado a la mesa si es que podía romper la barrera. ¿Qué podría hacer para romperlo sin que saltara la alarma? Zelgadiss lo pensó unos instantes, ascendió de nuevo a donde se encontraba y allí se tumbó a esperar. La fría noche primaveral siguió transcurriendo, los sacerdotes se reunieron para las oraciones de medianoche y allí estuvieron durante una hora cumpliendo con su deber, luego abandonaron el templo y se fueron a la cama y Zelgadiss esperó a que todos se durmieran. Entonces descendió mediante “Levitación” y comenzó su tarea cuidadosamente: primero hizo un Escudo de Viento tan amplio como para cubrirse él mismo y al círculo mágico del suelo, entonces invocó... - ¡Drag Wave! - El suelo de piedra voló como el polvo le círculo mágico fue destruido. Cogió el orbe apagado de la mesa, anuló el “Escudo de Viento” de una vez, y salió hacia arriba por la viga mediante “Levitación” Corrió por la viga y alcanzó el tejado teniendo cuidado con los sonidos del templo, pero no vino ningún guardia... Quizás no hubo alarma. Zelgadiss se sintió aliviado y se apartó con un suspiro; agarró el orbe con cuidado y abandonó el tejado con “Levitación” |
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Se desplazó por el aire hasta llegar al bosque donde descendió escondiéndose entre las ramas de los árboles y caminó entre ellos con prisa, pero poco a poco fue disminuyendo el ritmo hasta que se detuvo en una antigua laguna. Sobre la superficie del agua se reflejaba la brumosa luna; Zelgadiss miró distante al agua perdiéndose en sus pensamientos y entonces miró al orbe de su temblorosa mano “¿Por qué me siento aliviado?... ¿Por que nadie me vio?, ¿por qué no dañé a nadie?, ¿ o porque pude hacerlo bien?... ¿Cuál es el problema?, ¿robar? ¿Realmente hice todo eso? Y... y si estoy aliviado de mi éxito que avergonzarme por eso!... Es mi deber hacerlo, ¡Rezo me dio este deber! ¡Vivo mi vida para vengarme de Rezo! Y... ¿y robé por Rezo?... No me preocupó matar por él, ¿por qué me preocupo ahora?... ¡No puedo stand a ser su perro!... Pero no le puedo retar ahora, es muy poderoso. Por ahora no puedo hacer otra cosa mas que obedecerle... ¿Por ahora?; entonces ¿cuándo podré retarle?¡Conseguí ser fuerte tanto en esgrima como en magia solo para darme cuenta del vacío entre Rezo y yo! Cuando yo era tan débil no podía conocer su fuerza: ¡Contra más fuerte soy yo, más sé lo fuerte que es él! ...No puedo pretender ser completamente obediente hasta que él se preocupe de mí... ¡Él no quiere preocuparse de nada!” Zelgadiss alzó la mano reflejando el orbe, trató de arrojarlo a la laguna pero no pudo. “Rezo dijo que Ferrisian estaba bien... Él quería decir que debía obedecerle por la vida de Ferrisian. Si no llevo este orbe a Rezo, él le... ¿qué puedo hacer?,¿¡Qué puedo hacer!?... Debo llevarle este orbe a Rezo y entonces Ferrisian no estará en peligro.” Dejó caer la mano del orbe, miró al agua y sus ojos ardieron con la furia y el odio; entonces los cerró, dejó el orbe en el bolsillo y comenzó a caminar “...Quiero ver a Ferrisian” anhelo a Ferrisian y Rezo no le permitía ver a su amigo; el Monje Rojo solo le dejaba pensar en sus deberes y Zelgadiss así lo hacía... y ahora sufría disputas en su interior. Robó el orbe para Rezo y se sintió aliviado por su éxito primero, sin sentirse avergonzado de su acto. No podía entenderse y echaba de menos a su amigo. “...Necesito sus manos... necesito que vuelva a abrazarme otra vez. Sin él seré lo que no quiero ser.” Para su pesar, Rezo dijo sobre Ferrisian que iba a volver a casa, en donde él y Zelgadiss se encontraban como el lugar prometido. “Ferrisian ha conseguido estar bien ahora. No puede caminar sin alguien que le guíe y otras veces lo hace por el muro. Creo que él ya no necesita más mi treatment, así que le dejaré ir a casa.” - ¿Ferrisian... se va a casa?, ¿cuándo? –preguntó. - Su hermano pequeño vino y se lo llevó ayer a casa. Deberías olvidarle.- Zelgadiss se mordió el labio ante esa noticia: eso significaba que por ahora él estaba libre de Rezo, y él debería alegrarse. Pero se había quedado totalmente solo. Zelgadiss sabía que no había nada que hacer, pero no ayudaba perder la última oportunidad de ver a su amigo. Sospecahaba que Rezo conocía esa esperanza e intentaría quebrantarla; para él, la marcha de Ferrisian a su hogar llegó en el peor momento. Él estaba bien, Rezo disfrutaba de su soledad y pena, pero, ¿quién iba a saberlo? Zelgadiss echaba mucho de menos a Ferrisian y no sabía que su amigo era tan importante: Rezo le apartó de él y no podía hacer nada salvo obedecerle. Se maldijo mentalmente: “¡Qué tipo tan horrible soy!... No seas tonto; eso no hará que ahora retar a Rezo. Lo sé bien... ¡Rezo se adueñó de mi vida normal y de mi querido amigo apartándolos de mí!¿Y le voy a dejar sin pagar por eso?... Ahora Ferrisian está bien, ¿no?... No seas tan tonto. Odio obedecer a Rezo sin mostrar resistencia... No puedo vengar a Ferrisian de Rezo cuando él me ejecute para castigarme.. Pero ¿Cómo voy a quedarme así? Haciendo un hoyo en mi corazón, arrojando mi furia, mi odio y mi humillación en un agujero allí dentro. Si no siento nada, no me sentiré mal... ¿No sentir nada? ¿Puedo hacer eso?... DEBO HACERLO. Le dejo hacer y funcionará.” Zelgadiss encerró sus sentimientos en el agujero de su corazón y quedó libre de dolor, pero eso le hizo despreocuparse del dolor de los demás y eso él no lo sabía. Cada vez que robaba objetos, arrojaba sus sucios sentimientos al fondo de su corazón y estos fermentaron en el profundo agujero. Pronto su corazón se llenó con el hedor de esos sentimientos reprimidos y tan solo un simple toque produciría una explosión. Zelgadiss no se dio cuenta del cantidad de energía de su emociones reprimidas: era demasiado grande para poder ser controladas y eso le podía hacer volverse loco. Y esa explosión pronto ocurriría....
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*Notas de la Autora:
El titulo de esta parte viene por una canción de una banda de “heavy” americana llamada “Slayer” La estrofa del principio que empieza “Cuidaos del espadachín demoníaco” no está relacionada con esa canción
Cuando puse este fic por primera vez en el servidor Nifty (un servidor web japonés), la estrofa comenzaba por “muerto por mis pecados”, pero vi que eso daba pie a confusiones y lo cambié.
En cuanto a la historia, Zadios es original mío y la razón por la que Zelgadiss le salva es porque él sabe lo importante que es para Rezo, y también para su venganza personal, encontrar la Piedra de Salvia que estaba relacionado con la lista de Zadios.
Sobre la vuelta a casa de Ferrissian es por lo que ocurre al final de “Solo en la Oscuridad”, cuando un año más tarde Zel le visita en casa. Hay que fijarse que al principio Ferrissian estaba en el laboratorio de Rezo, así que la historia da un salto en el tiempo.