|
![]() |
Capítulo-3
"La Operación de Limpieza."
|
La primavera ya había llegado y la pequeña villa del bosque se encontraba decorada con un fresco color verde y pequeñas flores. La verdad es que esa villa había estado abandonada por algunos años, y ahora Zelgadiss había de hecho de ella su morada temporal. De esa forma, los miembros de la banda se encontraban ocupados empaquetando sus cosas ya que Rezo había ordenado que se mudaran a nuevo lugar. Después de hacerlo, Zelgadiss haría arder la villa por completo. Todos los demás acabaron de guardar sus cosas y comenzaron a dirigirse hacia su nueva guarida, todos excepto Zorlf que se estaba encargando del equipaje de Zelgadiss. El líder se había ido para cumplir un nuevo trabajo, conseguir otro objeto mágico mas.
Mientras Zorlf trabajaba en la habitación de Zelgadiss, Rezo entró en el pueblo. El hechicero no se sorprendió porque sabía que Zelgadiss volvería ese mismo día y se supone que Rezo vendría a recoger lo que Zelgadiss había conseguido; así que Zorlf se apartó de la ventana y caminó hacia el Monje Rojo.
-Zelgadiss aún no ha vuelto, Señor- -Oh, puedo oírte, Zorlf- replicó Rezo- ¿Ya se han ido los demás?- -Sí, ellos ya se marcharon con sus pertenencias y ahora yo estoy empaquetando las de Zelgadiss.- Rezo se detuvo ante la puerta de la habitación de Zelgadiss, y de repente, su expresión se volvió sospechosa. -¿De qué es ese olor a flores?-preguntó -Son las flores de Zelgadiss- contestó Zorlf- Él las cría en una tetera.- -¿¡Zelgadiss cría flores!?- -Sí, ¿no lo sabía?- -No, no lo sabía ¿Desde cuándo las tiene?- -Oh, no lo sé. Cuando me uní a este grupo él ya las tenía en la tetera.- -Entonces las ha tenido durante años… Pero nunca antes había olido esa fragancia.- -No podía hacerlo porque esas flores solo salen tres días al año. Es por eso que se llaman “Violetas de Tres Días”. Probablemente usted no haya visitado a Zelgadiss cuando las flores salen.- explicó Zorlf. -¿Violetas de Tres días? He oído que esas flores crecen en el sur.- la voz de Rezo se volvió un murmullo. -Sí, señor. Creo que Zelgadiss las recogió cuando viajó al sur, y….- la voz de Zorlf se desvaneció al ver que el rostro de Rezo enrojecía y revolvía con furia.
El Monje Rojo entró en la habitación y fue directamente hacia la tetera de las flores, la cogió, salió del edificio y la arrojó a la calle; las pálidas flores violetas acabaron esparcidas por el suelo. -¿Qué….?- Una voz sonó a un lado, y Zorlf vio que Zelgadiss estaba allí de pie. -¡¡Zelgadiss!!-rugió Rezo.
El Monje Rojo caminó hacia la quimera, se detuvo ante él y extendió la mano izquierda en su dirección. El espadachín-quimera contempló la mano de Rezo y la destrozada tetera por turnos; entonces extrajo una pequeña bolsa que le tendió a Rezo. Tan pronto como Rezo la cogió, alzó su bastón y el suelo bajo los pies de Zelgadiss explotó haciéndole caer sobre entumecido sobre el suelo.
-¡Oooogh!- gimió Zelgadiss, pero un nuevo hechizo de fuego le volvió a infligir dolor. Rezo arrojó hechizo tras hechizo a Zelgadiss hasta que la quimera se quedó inmóvil. -¿Por qu----ough--- por qué?- Ante los murmullos de Zelgadiss, Rezo solo contestó con un duro golpe de regatón de su bastón. La fría sobrecubierta de metal del regatón mordió en la muñeca derecha de Zelgadiss haciéndole dar un grito ahogado. -Fuiste a ver a Ferrissian, ¿verdad?- dijo Rezo con voz fría y Zelgadiss tan solo sacudió los hombros. -¡TE dije que le olvidaras, pero has seguido pensando en él durante todos estos años! ¡Te recuerdo que tú eres mi hombre! ¡Solo debes pensar en obedecer mis órdenes y en nada más que no sea tu deber! ¡No te permitiré que hagas lo que quieras!- Rezo disparó otra descarga de luz, Zelgadiss gritó y casi se desmayó. La impiadosa virola golpeó la muñeca de Zelgadiss haciéndole volver en sí. El Monje Rojo se arrodilló, agarró a la quimera por sus cabellos semejantes a hilos de metal y le alzó la cabeza. Contemplándoles, Zorlf se sorprendió ante la gran fuerza de Rezo capaz de alzar el pesado cuerpo de Zelgadiss. -¡Y ahora mira!- ordenó Rezo a Zelgadiss- ¡Esa tetera rota es Ferrissian!¡ Contempla lo que le hago!- La furiosa llama del hechizo de Rezo hizo arder las flores completamente sin que quedara ninguna ceniza de ellas. Zelgadiss tan solo pudo mirar al abrasado suelo, gimiendo. Zorlf sintió pena por Zelgadiss, pero el astuto hechicero contemplo cómo la voluntad de Rezo se calmaba. Se preguntó la razón de por qué el Monje Rojo estaba tan furioso con Zelgadiss; por la experiencia que tenía de su pasado, Zorlf sabía que solo había dos razones que pudieran hacer enfurecer tanto a un hombre, esas eran el amor y el odio. ¿Cuál de las dos había hecho que Rezo se enfureciera tanto?
Después de que las flores hubiesen ardido, Rezo se calmó un poco y permaneció en pie dejando que Zelgadiss yaciera sobre su estómago en el suelo. -No olvides mis palabras, Zelgadiss- dijo – No pienses en Ferrissian nunca más. Ahora vuelve a tu trabajo; eres el único que todavía no ha terminado de empaquetar sus cosas.-
Rezo se fue y Zorlf corrió hacia Zelgadiss. -¿Estás bien? Por favor, descansa un poco; yo me encargaré de tus cosas.- -Gracias…. Pero antes de eso, dame un poco de agua. –murmuró Zelgadiss. Cuando Zorlf volvió con el agua, Zelgadiss se había dado la vuelta sobre su espalda. Zorlf apoyó la cabeza de Zelgadiss sobre su regazo y le dejó que bebiera; podía sentir lo pesada que era la cabeza de la quimera si dio cuenta de lo fuerte que debía ser Rezo, capaz de alzarle la cabeza la mitad de su cuerpo con solo una mano. Zorlf terminó de empaquetar de una vez, cargó el equipaje en un carro y volvió hacia donde Zelgadiss estaba, ya sentado sobre el suelo con una mirada vacía hacia la carbonizada tierra. Zorlf permaneció en pie a su lado, pero esperó hasta que el joven dijera algo. Zelgadiss lazó la vista y dijo: -¿Ya está todo?- -Sí, ya está todo. Solo tenemos que disponer de este lugar. ¿Puedes levantarte?- -Sí, sí puedo, ya estoy bien. Apártate y ponte a salvo.- Zelgadiss se agachó sobre una sola rodilla y apoyó la mano derecha en el suelo. -¡Veegagaia!- Las casas de piedra se derrumbaron y la calle de la pequeña villa se hundió entre las rocas. Zelgadiss se apartó y se situó junto a Zorlf, entonces invocó una Bola de Fuego para eliminar cualquier rastro de su existencia. -Lo siento por tus flores- dijo Zorlf. Zelgadiss dejó caer la cabeza y dijo. -Ya no se puede hacer nada… Sabía que no era bueno.-
“¿Qué no era bueno? ¿Qué quiere decir con eso? Si a lo que se refiere es que no debía cultivar esas flores, ¿por qué lo hizo entonces? ¿Y qué significaban esas flores para él?” se preguntó Zorlf. Él no sabía nada acerca del viejo amigo de Zelgadiss, pero el hechicero notó que Zelgadiss tenía el corazón herido. El propio Zelgadiss no podía estar furioso con Rezo porque este hubiese roto la tetera. El joven espadachín sabía que no era bueno para él mantener el recuerdo de Ferrissian ya que él ni siquiera sabía que Zelgadiss sí seguía vivo. Agarrarse al recuerdo de su vieja amistas era agarrase a un pasado perdido, y la intensa admiración por ese pasado le prevenía de pensar en su futuro. Sabía que eso era malo para él, pero aún así Zelgadiss no podría haber roto la tetera por si solo. Cuando Rezo la rompió, Zelgadiss se sintió aliviado y resignado. “Así que este es el fin de mis malos recuerdos… Debería haberme olvidado de Ferrissian; si siguiese pensando en él, siempre me sentiré solo… Ahora tengo a Zorlf y él dice que siempre estará conmigo… Zorlf en Zorlf, no el sustituto de Ferrissian. Tendré así nuevos días con un nuevo amigo.” Zelgadiss volvió la vista hacia Zorlf y dijo: -Vayámonos ya.- Ambos abandonaron en lugar donde habían estado viviendo durante años. |
|
Su nueva guarida era tanto un templo abandonado como una residencia de sacerdotes en medio del bosque. Zelgadiss y Zorlf llegaron allí tras la puesta de sol y vieron que Rezo les estaba esperando. El espadachín quimera se puso nervioso, pero Rezo le habló como si no recordase los sucesos de aquella mañana. -Siento molestaros hoy, en día de mudanza, pero es una emergencia. ¿Habéis oído hablar de la “Fortaleza del Alba”?- Zelgadiss frunció el ceño, él sí había oído rumores sobre esa fortaleza. Había sido un castillo de una familia noble, pero esa misma familia había desaparecido hacía unos diez años. Más tarde, lo peor de la sociedad se había reunido en aquel castillo y creado allí una comunidad. -Sí, he oído hablar de ella. ¿Qué ocurre?- -La “Fortaleza del Alba” significa peligro para las ciudades y pueblos cercanos…- comenzó a decir Rezo- Especialmente la gente de la ciudad de Marice, que piensa que es una gran amenaza para ellos. Por otro lado, fui a la ciudad de Marice para pedirle a su Señor que me permitiera leer los viejos libros del antiguo templo de la ciudad. El Señor me pidió que reformara a los tipos de la fortaleza y les dejase salir de su comunidad.- Los labios de Zelgadiss se torcieron en una sonrisa irónica, sabiendo que Rezo no le podía ver “Incluso si Rezo es famoso por ser uno de los cinco miembros de las grandes Sagas de la actualidad, no es un hombre virtuoso.” Pensó para sí “Tan solo es un hechicero, pero la gente espera de él que sea un todopoderoso santo… Hmmmm, demasiado para él, ¿no?” Rezo continuó hablando. -Quiero que tú hagas que esos tipos de la “Fortaleza del Alba” abandonen el castillo voluntariamente. ¿Puedes hacerlo?- -¿Así que ese señor quiere una rendición pacífica el castillo?-preguntó Zelgadiss- ¿Cuál será la recompensa de ese Señor para ellos?- -El Señor de Marice no perdonará a los tipos de esa comunidad. No habrá absoluciones ni perdones. Cuando esos hombres salgan del castillo, el ejército de Marice acabará con ellos.- -¿De verdad? ¿Cómo puedo persuadirlos de que salgan con semejantes condiciones?- Pero Rezo siguió insistiendo. -Quiero que les hagas abandonar el castillo.- Zelgadiss cruzó los brazos y Zorlf contempló a su jefe pensativamente. El espadachín quimera sufría complejas emociones. Estaba furioso porque Rezo había roto la tetera, pero al mismo tiempo, también estaba furioso consigo mismo por su admiración ante la perdida de un amigo. No quería que esos sentimientos le molestaran nunca más y deseaba estar muy ocupado con su trabajo. -De acuerdo.- contestó por fin. –Lo haré, pero por favor, deja todo en mis manos.- -¿Qué quieres decir?-preguntó Rezo. -No cooperaré con el ejército de la ciudad de Marice.- Rezo se sorprendió -¿Puedes matar a varios centenares de personas tú solo?- -No, y no necesito tener por qué matarlos. –dijo Zelgadiss con voz calma –Ese centenar de hombres es muy peligroso cuando están todos juntos en un grupo, pero cada uno de ellos es bastante débil y corriente como para una felonía. Cuando vean que su castillo ha sido destruido, abandonarán la comunidad y ya no habrá peligro para las ciudades.- No solo Rezo, sino también Zorlf, quedaron sorprendidos por el plan de Zelgadiss. Rezo tuvo que preguntar: -¿Destruirás el castillo?- -Míralo de esta forma. Los miembros de la comunidad entiendan mal que son bastante fuertes como para luchar contra una ciudad, pero la verdad es que no lo son. Lo que es invencible es el castillo en si, así que cuando vean que este ha sido destruido, se darán cuenta de que son demasiado débiles para poder resistir un ataque del ejército de la ciudad. Pronto, ellos huyan y volverán a ser bandidos comunes con su final. La ciudad de Marice no tendrá que enviar a su ejército.- El plan de Zelgadiss se asemejaba a una estrategia de batalla, lo que era un problema para Rezo. El Monje Rojo era bastante inteligente para usar un artificio, pero él raramente pensaba sobre la estrategia, mientras que el espadachín-quimera siempre había adorado las crónicas de guerra en los libros de estrategia que leía, así que estaba un poco por encima de Rezo en esos temas. El Monje Rojo aceptó el plan. -De acuerdo. El Señor de la Ciudad no me pidió que no dañara el castillo, así que puedes hacer lo que quieras. Estará bien que destruyas el castillo ya que eso es lo que simboliza el paraíso de los proscritos, pero ¿cómo piensas hacerlo?- -Dejaré que Zorlf lo haga.- El aludido casi da un salto de sorpresa. -Ah, tú usarás el “Dragon Slave”- murmuró Rezo. -…Y yo haré lo mismo con mi magia espiritual.- añadió Zelgadiss- Probablemente entre los dos seremos capaces de hacer un gran daño al castillo.- -Muy bien. –dijo Rezo- ¿Cuándo iréis a la Fortaleza del Alba?- -Bueno, lleva unos tres días de viaje a pie desde aquí. Quiero estar listo dentro de nada e irme esta noche. Zorlf, ¿está bien eso para ti?- -Sí, señor.- contestó este. El espadachín quimera y el hechicero tan solo se fueron alrededor de esa medianoche. |
|
Ya habían pasado 10 días desde que Ródimas llegó a la Fortaleza del Alba, y ya era uno de los guardias del valle que custodiaban la entrada al área de la comunidad. Era una cálida noche de primavera, pero los soldados estaban nerviosos. Ellos no lo sabían, pero en ese momento Zelgadiss y Zorlf estaban sobrevolando el valle usando el hechizo de “Levitación.” Zelgadiss esperaba que cuando Zorlf y él mismo sobrepasasen la entrada sin que les viesen, pudiendo dejarse caer sobre el castillo fácilmente, ya que era de esperar que ese grupo de individuos fuera de la ley situase a su guardia a vigilar contra enemigos potenciales como el ejército de la ciudad de Marice. Mientras que los guardias luchaban contra el ejército, la comunidad habría tenido tiempo de prepararse contra la batalla; pero en esta ocasión los guardias no habían visto ni a Zelgadiss ni a Zorlf, así que nadie podría advertir a la comunidad sobre su presencia.
Zelgadiss observó durante un rato a los ejércitos y a los soldados del castillo desde el cielo, y entonces tanto él como Zorlf aterrizaron en medio de unos árboles algo más altos que el castillo edificado sobre la colina rocosa. Desde allí vieron que no había soldados situados en los puestos de vigía… tal vez la gente del castillo no esperase que les atacaran desde lo alto. -Creo que no hay edificios que puedan ser útiles para defender otra cosa que no sea el castillo. –dijo Zelgadiss- Será más fácil de lo que esperaba.- -¿Y qué hacemos?- preguntó Zorlf –Supongo que el “Dragon Slave” no puede usarse lo primero.- Ambos se cubrieron la cara con un embozo, y se bajaron las capuchas hasta la altura de las cejas. -Hay varios almacenes fuera del castillo, las armas deben de estar allí. Les prenderemos fuego y haremos a las ballestas algo que las inutilice. El fuego también puede librarse de los hombres del edificio. Ven conmigo y ten cuidado con no apartarte de mi.- -Claro, Señor, no quiero morir. –anunció Zorf sonriendo ampliamente bajo la máscara. *** -¡Hey, ¿qué es ese fuego?!- gritó un soldado. Ródimas volvió la vista hacia la colina y vio un fuego campamento arriba. -¿Fuego?, ¿alguien ha descuidado el fuego?- exclamó Zetro, pero Ródimas intuía que algo iba mal. De repente vieron una explosión cerca del castillo que provocó un nuevo incendio. -¡Zetro! ¡Están atacando el castillo!-gritó Ródimas y los soldados dudaron. -¿Eso es un ataque?- -¿Pero cómo…?- -No vemos ningún ejército, ¿cómo va a ver un ejército atacando el castillo sin luchar primero con nosotros? ¡No digas tonterías!- -¡Callaos!- gritó Zetro silenciando a los soldados.- Ródimas, quiero saber por qué dices que están atacando el castillo.- -He visto otras veces explosiones como esa. Tiene que ser un hechizo de ataque.-contestó el aludido- Creo que unos hechiceros se han infiltrado en el castillo.- -¿Hechiceros?, pero ¿existe magia que pueda esconder un ejército de nosotros?-le preguntó soldado. -¿Por qué supones que es un ejército?- inquirió Ródimas – Oí decir que un hechicero destruyo un castillo de un solo conjuro.- Zetro no podía creer lo que Ródimas había dicho: incluso si hubiese un hechicero que pudiera destruir un castillo por si solo, ¿cómo iba a atacarlo habiendo centenares de hombre dentro? Semejante comportamiento era propia de hombres malvados. Una posibilidad sería que se tratara de un espía de la ciudad de Marice que se había introducido dentro del castillo y le había prendido fuego con intención de hacer que los soldados situados en el valle temieran por el castillo y así dejar que el ejército derrotara fácilmente a la guardia. Pero Zetro sabía que no había ningún ejército cerca del castillo. “Si el castillo está realmente siendo atacado”, pensó “Deberíamos volver allí de una vez, pero existe la posibilidad de que el ejército llegue pronto.” Y cuando lo hagamos dejaremos el valle desprotegido y e ejército podría atacarnos directamente… ¿Qué hacer?” Mientras que Zetro pensaba, llegó un mensajero del castillo. -¿Qué estáis haciendo aquí mirando el fuego? El enemigo está en el castillo. ¡Id a luchar!- -¿Quién es el enemigo?, ¿el ejército de la ciudad vecina?- Zetro sospechaba que el emisario era un espía que intentaba engañar a los guardias para que abandonaran sus puestos en el valle. Pero aquel hombre contestó muy seriamente, -¡No lo sé! Pero los almacenes de armas están destruidos y solo algunos tenemos armas en el castillo, ¡Venga, id a luchar al castillo!- -¡Zetro, debemos ir ya!- gritó Ródimas, y por fin el jefe de la guardia se hizo a la idea. -¡De acuerdo, volveremos todos al castillo! Ródimas, dale tu espada a ese hombre; y tú, mensajero, vendrás conmigo, ¿de acuerdo?- -¡De acuerdo!- El hombre tomó la envainada espada de Ródimas en sus manos y corrió junto a los guardias.
Cuando Ródimas y el resto de los soldados cruzaron el puente levadizo del castillo, vieron que varios almacenes estaban ardiendo, pero que el castillo como tal, seguía intacto, aunque los edificios fuera del muro estaban severamente dañados por el fuego. Vieron también que el líder de la comunidad y sus hombres estaban enfrentándose a dos hombres en medio de la explanada ante el castillo. “Esos deben ser los atacantes, ¿pero solo ellos dos?” se preguntó Ródimas. Ambos llevaban capas con capucha; uno de ellos, el que estaba vestido de blanco, sujetaba una espada en la mano; pero el otro, que iba de negro, parecía permanecer tras él. -De acuerdo, vosotros dos habéis hecho lo que habéis querido. Pero ahora las tornas se han…- Antes de que el líder completara su discurso, el hombre de blanco alzó la mano izquierda. -¡Bomb di Win!- El furioso vendaval arrojó a los guardias hacia atrás y dejó caer a varios soldados en el foso. -¡Bola de Fuego!- El hombre de blanco arrojó una bola incandescente hacia la entrada del castillo, y las piedras llovieron sobre los soldados que se encontraban sobre el puente levadizo. Casi todos ellos acabaron siendo incapaces de luchar, algunos por las heridas, y otros por perder sus armas. Zetro se incorporó sangrando por la cabeza, mientras que Ródimas hacia lo mismo junto a él y sin ningún daño. El hombre de blanco se volvió de nuevo hacia el líder de la comunidad, que tan solo gemía. -Tú… el espadachín que usa magia… y cubre su rostro con una máscara… ¿Eres tú Zelgadiss, el demonio-espadachín!?- -Sí, lo soy. Y te mostraré aún más magia. ¡Dimil Arwn!- La gran presión de aire taladró un enorme hueco en el muro del castillo. -¡Zorlf!- le dijo el hombre de blanco al de negro, quien alzó las manos sobre su cabeza, y empezó a convocar un encantamiento. -“Mas negro que la oscuridad, Más rojo que la sangre que fluye…”- -Él te mostrará el hechizo más destructivo que existe en la Magia Negra.- anunció Zelgadiss. -“Enterrado en las Corrientes del Tiempo, Entre tu poder y el mío…”- -Si no queréis ser destruidos, huid fuera del castillo.- Al oír a Zelgadiss, los hombres se apresuraron a salir corriendo por el puente levadizo, y al mismo tiempo, halos de luz roja se concentraron entre las manos de Zorlf. - Que todos los estúpidos que se interpongan en mi camino, Sean destruidos.” ¡Dragon Slave!-
El hechicero sacudió las manos ante él, y un relámpago de luz roja salió disparado hacia el castillo, apresurándose hacia el negro porche recién formado… y de repente, explotó. Aún sobre el puente, Ródimas contempló estupefacto como el castillo se derrumbaba sobre si mismo. |
*Notas de la Autora:
Como las historias de Slayers están ambientadas en la Europa Medieval, imaginé que el castillo de la “Fortaleza del Alba” era similar a los de la Europa de ese periodo de tiempo, así que tiene un foso y un patio; en el patio hay varios edificios, almacenes y una capilla. También tiene un puente levadizo en la puerta, de forma que si se eleva, nadie puede entrar. En esa época, antes de que se utilizar la pólvora, el arma más efectiva era la catapulta, pero pensando que en el mundo de “Slayers” se pueden usar hechizos ofensivos, hice el castillo de forma diferente; por ejemplo, hacerlo en forma de hexagonal para que esos mismos conjuros se anularan o debilitaran, pero como hay pocos capaces de conjurar esos hechizos, el castillo sigue conservando la forma tradicional.