“Rompiendo el día, el alba.
Escucha a la esperanza de este mercenario sin nombre
Quiero un hombre con valiente actitud, un hombre de fuerte voluntad
Si existe ese hombre, él será mi maestro.
¿Quién me dirá dónde está?...”

Capítulo-1 

“El Hombre de la Caballería”

Era un frío día de invierno, Un hombre maduro aguardaba frente a la puerta principal de una rica mansión.

-¡Ah, aquí es!- exclamó el hombre- Aquí es donde vive la familia que pedía a un profesor privado.-

Parecía ir fuertemente armado pues llevaba una cota de malla desde los hombros hasta los zapatos, aún así intentaba ser profesor privado en aquel lugar, la casa de la familia Mailstar. El mencionado hombre de la cota de malla empujó la verja para abrir la puerta y entrar.

 

-¡Jo~jo-jooo! ¡Bienvenido a nuestro hogar! ¡Usted es el mejor profesor que hemos ansiado! ¡Jo~jo-jooo!-

La Señora de la familia Mailstar dio una chillona risotada haciendo que el hombre de la cota de malla se hundiera en el sofá. La dama era tan indagante como el hombre, y llevaba un estrecho vestido junto a un montón de joyas en cada dedo. “Lujosa” era la palabra para definir a la dama, y “simple” la que definía al hombre.

La dama dijo:

-He estado buscando un profesor privado que le enseñara a mi Jeffrey-chan qué es la caballería, y hemos tenido empleados a varios maestros, uno a uno. Pero todos ellos eran demasiado duros para mi Jeffrey-chan diciéndole que hiciera esto o aquello. –frunció el ceño- ¡Pero usted dijo que discutiría sobre Caballería con mi Jeffrey-chan! ¡Eso es lo que deberíamos haber hecho! ¡Mi Jeffrey-chan ha sido caballero desde el día que nació! ¡Él no necesita que le enseñen el arte de la Caballería porque ya lo conoce muy bien! Lo único que tiene que hacer es improbé su nobleza caballeresca discutiendo con alguien más ¡Por favor, Sr. Ródimas, sea el maestro de mi hijo Jeffrey-chan!-

-Ah…si -contestó Ródimas con medio sentido, sintiéndose enfermo por el penetrante olor del perfume de la dama y sus risotadas.

-Bienvenido, Sr. Ródimas.- dijo un joven desde una silla- Yo soy Jeffrey Mailstar. Ahora no me encuentro bien por culpa de este frío, así que por favor, permítame que me quede en la silla.-

-¿Tú eres… Sir Jeffrey Mailstar!?-Ródimas estaba estupefacto.

Había pensado que su estudiante sería un chico de menos de diez años, pero resultó que Jeffrey Mailstar tenía unos 18 ó 19 años de edad. Aún más: era muy débil, justo al contrario que su madre, y sus brazos y piernas eran muy flacos. Ródimas no podía ver la constitución del chico porque iba pesadamente vestido, pero aquel hombre maduro imaginaba que su cuerpo también sería igualmente flaco. Tampoco podía imaginarse a su estudiante moviéndose con rapidez cuando llevase puesta una cota de malla, pues se convertiría en un ataúd para él.

-¿Puedo hacerle una pregunta? –dijo Ródimas sentándose en un asilla- ¿Has sido alguna vez paje o escudero de algún caballero? Quiero decir… ¿Has entrenado para caballero?-

-Me he entrenado por mi cuenta para convertirme en caballero con profesores privados. –contestó Jeffrey- Nunca he sido paje de un escudero o un caballero.-

Normalmente, cuando el hijo de una familia de caballeros contaba con 10 años, se convertía en paje en la casa de algún familiar o en la mansión de algún Lord. Lejos de casa, el chico entrenaba el cuerpo y la mente conviviendo con otros pajes, y se instruía en modales, etiqueta y reglas de la Sociedad de la Caballería trabajando como paje. Cuando el chico se hacía distinguir por su trabajo, su señor le convertía en escudero llevando al chico al campo de batalla o a torneos; allí el chico podría entrenarse para caballero más y más, y finalmente el escudero podía ser conferido caballero cuando tuviese unos 20 años de edad. Jeffrey estaba totalmente fuera de esa regla: ¿Podía ser caballero?

-Todavía no has sido conferido caballero, ¿Estoy en lo cierto?- preguntó Ródimas y Jeffrey asintió -¿Conoces a alguien que te confiera caballero?-preguntó el hombre maduro una vez más.

-Mi madre encontrará a unidad de caballeros que me viniese bien- contestó el muchacho.

-Pero no puedes unirte a una unidad de caballería cuando todavía no eres uno.-

-No importa. Derrotaré a los malvados del mundo y la gente pronto conocerá mi nombre. Entonces algunas unidades de caballería querrán que me una a ellas.-

Ródimas se quedó en silencio. Él había sido escudero en sus días de juventud, pero no pudo se conferido caballero a causa de la muerte de su Señor y algunos problemas financieros. Nadie podía ser caballero solo por decir que era un caballero. Ródimas había perseguido convertirse en caballero, así que no podía decir que lo era hasta el día que le confiriese para serlo. Además, este chico también buscaba convertirse en caballero, pero él consideraba que todos los hechos estaban a su favor. Tal vez la mente del chico fuese tan débil como su cuerpo y él siempre esperaría que su madre hiciese algo por él. Ródimas lamentó ser profesor privado de Jeffrey, pero aquel hombre de mentalidad simple era demasiado serio como para quitarse de encima su trabajo. Se había hecho a la idea de ser profesor privado pensando que no necesitaría entrenar el cuerpo del chico, sino solo hablar de Caballería.

Ródimas comenzó a decir:

-Sir Jeffrey, usted ha estudiado con muchos maestros, y creo que hay muy poco que yo ya pueda enseñarle. Prefiero discutir con usted sobre lo que significa ser Caballero, y entonces los dos podremos aprender más sobre la Caballería ¿Qué le parece?-

-Suena bien, me encanta hablar sobre Caballería.-

-De acuerdo entonces- dijo el hombre maduro- Empecemos con las virtudes de un Caballero. ¿Qué piensa sobre ellas?-

-Virtudes… Lealtad, justicia, valentía, artes militares, amor, magnanimidad, educación y servicio, ¿Cierto?-

-Sí, así es. Entre todas ellas… ¿Qué piensas sobre la valentía? Sobre ese comportamiento, ¿Cómo puede un caballero probar que es un hombre valiente?-

-Muy simple, solo hay que matar un dragón- contestó el joven- Cuando muestre mi valentía, mataré en combate singular a un dragón que haga sufrir a la gente, y entones la gente sabrá que soy un hombre valiente.-

-Desde luego- replicó Ródimas- Si hay un hombre que pueda matar a un dragón en combate singular, la gente alabará su coraje ¿Pero hay algún dragón malvado que haga sufrir a la gente?-

-¿Por qué no?- exclamó Jeffrey sorprendido- En muchas leyendas de caballeros siempre hay  dragones malvados.-

-Sí, sí… -dijo Ródimas- Sé que hay muchas historias sobre dragones malvados. Pero hasta donde he podido ver en mis largos viajes, las tribus de dragones desean estar lejos de nosotros, los humanos, y nunca he sabido de ningún dragón que haga sufrir a una aldea.-

-¡Sí, sí que hay uno!- gritó el chico- ¡Yo le descubriré y le mataré!

­-Siempre es una posibilidad…- Ródimas no quería saber nada más de los sueños de Jeffrey-…Pero encontrar a un dragón es algo difícil de hacer. Pienso que es mejor ganar varios torneos para probar tu valentía. Tendrás muchos testigos ¿Quién irá con usted para atestiguar la batalla entre usted y el dragón? Si habla la gente de una batalla sin testigos, le pueden llamar mentiroso.-

-Pues tendré un testigo- Jeffrey estaba excitado.- Los dragones malvados demandan un sacrifico humano a una villa cercana, y se selecciona a una joven hermosa para que vaya al encuentro del dragón. Yo lucharé con el dragón ante ella, y así ella será la testigo de mi grandiosa batalla.-

Ródimas descubrió que todo lo que Jeffrey sabía acerca de la Caballería se basaba en los cuentos y leyendas sobre caballeros. Si el chico hubiese entrenado como caballero en la vida real, él no tendría esa clase de sueños. El maduro hombre pensó que Jeffrey podía saber que él era demasiado débil para ser un caballero, pero no podía reconocerlo, así que escapaba de la cruda realidad con sus dulces sueños. Ródimas suspiró, pero Jeffrey estaba totalmente excitado hablando de los detalles de su heroica gesta; su historia continuó hasta que se hizo de noche, aún así su cuerpo no puedo aguantar tan largo trabajo, y después de hora y media, se desplomó sobre su silla al sufrir un ataque de anemia.

 

-¿Sr. Ródimas? En su opinión, ¿cómo es mi hijo Jeffrey-chan como caballero?- le preguntó la Dama a Ródimas cuando ella vió que trataba de alcanzar su habitación. El salón de la dama estaba lleno del embriagador perfume de la mujer, y eso le ponía enfermo.

-Bueno… Sabe qué es importante para un caballero- se apañó en contestar-… Pero creo que le falta experiencia en la vida real-

-No se puede hacer más. Su padre podría ser un modelo de caballero ¡pero está desaparecido! ¡Aún así  mi Jeffrey-chan es experto en modales y etiqueta gracias a algunos maestros privados! ¡Jo~jo-jooo!-

-Perdóneme… pero, ¿hay laguna razón para que Sir Jeffrey no sea capaz de entrenarse por si mismo como paje en otra familia? –preguntó Ródimas nerviosamente.

-¡Como paje!, ¡de ninguna manera! ¡Mi Jeffrey-chan es un caballero por nacimiento! ¡Yo solo le permito ponerse las espuelas de oro!-

Las Espuelas de Oro eran el símbolo de la caballería. Un escudero podía llevar Espuelas de Plata, y cuando su Señor le confería ser caballero, podía llevar las Espuelas de Oro. Ródimas llevaba las Espuelas de Plata porque nunca le habían conferido ser caballero. Desde el día que había dejado la casa de su último maestro, Ródimas había estado anhelando el que pudiera servir como caballero, y soñaba con ser conferido caballero por su maestro ideal. Sí, Ródimas también soñaba con ser un caballero tanto como lo hacía Jeffrey; la diferencia entre él y el joven chico era su comprensión sobre la realidad: Ródimas no podía soportar a Jeffrey y su madre, y tampoco a si mismo por ser el maestro de un desesperado estudiante. El nuevo profesor comenzó a buscar una forma de de abandonar a la familia sin problemas.

 

En la mansión de la familia Mailstar había otros profesores privados además de Ródimas: un maestro de esgrima, y otro de equitación. Ródimas descubrió que los otros maestros eran reemplazados frecuentemente; durante la primera semana de Ródimas como maestro, oyó decir que dos profesores de esgrima habían sido empleados y despedidos. Ródimas esperaba que a él le ocurriera lo mismo porque se había cansado de los sueños imposibles de Jeffrey a lo largo de de la última semana. Al séptimo día de su vida como profesor, el curtido hombre se encontró a su alumno sentado en una silla lejos de la lumbre; el joven parecía sentirse bien, y Ródimas pensó que sería mejor para su estudiante no excitarse demasiado en la discusión, de forma que luego pudiese tomar su lección de esgrima.

-Sir Jeffrey, hoy me gustaría cambiar de tema. –anunció Ródimas- ¿Qué le parece discutir sobre los héroes de la historia?-

-Sí, estoy listo, Sr. Ródimas.-contestó Jeffrey.

-Tal vez conozca la historia de Raldom, ¿qué piensa sobre él?-

Raldom había sido un gran caballero, pero se había enamorado de la reina Matilde, la esposa de su maestro y rey, Chaser. De esa forma, Raldom había separado la unidad de los caballeros del Rey Chaser, no permitiéndole unirse a la búsqueda del símbolo de los Caballeros de Dios. Había una controversia sobre el comportamiento de Raldom: algunos decían que él era el más grande de todos los caballeros, y otros decían que era el peor de los traidores desde el momento que amó a la esposa de su maestro.

-Yo creo que Raldom era un héroe- dijo el joven. En las leyendas Dios hizo de Chaser un rey, pero nadie le admitió. Entonces Raldom vino y suplicó su lealtad al rey, y él le permitió sentarse en su mesa del comedor junto a él y la reina ¡Yo quiero ser como Raldom, quiero ser el 1º Caballero de un reino en el futuro!-

-Ya veo… -asintió Ródimas sin entender nada.

Ya se había cansado del cuento de Jeffrey, pero el chico continuó hablando:

-Aún más: Raldom era un hombre valiente. Ya conoce la espada de Raldom, Doonul. Esa espada estaba hundida en un bloque de mármol que flotaba en el río corriente abajo, y tenía una nota que decía “¡Quien no pueda sacare esta espada de esta piedra, será muerto por ella”: era una advertencia de que el hombre que no consiguiese sacarla, le mataría el dueño de la espada. Raldom no tenía miedo de ese aviso, y lo intentó. Al final consiguió la Espada… Algún día yo conseguiré mi propia espada... una que también sea mágica.-

-Entonces, ¿qué piensas sobre la historia de amor de Raldom con la Reina del Rey? –interrumpió Ródimas pensando que su alumno se estaba excitando demasiado.

-Cada caballero necesita de una noble dama a quien ofrecer su lealtad- contestó el estudiante con facilidad- Si esa dama es la reina de un rey, entonces también ofrece su lealtad al rey. ¡Cuándo yo sea caballero, quiero conocer a una noble dama como ella y ofrecerle mi lealtad!-

-Raldom no ofreció su lealtad, sino su amor a la reina Matilde.-replicó el maestro.

-La lealtad de un caballero a una dama es igual que su amor hacia ella. Yo quiero servir y amar a una dama.-

Ródimas admiraba la egoísta visión de Jeffrey sobre las cosas. Jeffrey tenía un orgullo muy alto, y un auto-respeto muy grande, pero carecía de la habilidad para evaluarse a si mismo.

Algunas veces el orgullo y el respeto son importantes para alguien para así, poder controlarse a si mismos, pero cuando se carece de la habilidad de la auto-evaluación, el orgullo y el auto respeto solo sirven para minar su identidad. Y sí, el de Jeffrey había sido bastante minado, tenía un sueño imposible sobre su vida. Cuando se enterara de la cruel realidad, ¿podría su débil mente aguantar el choque? Ródimas podía imaginarse que Jeffrey se volvería loco y sintió pena por él, pero no por su madre ya que ella había estropeado a su hijo mimándole demasiado. Aún más, instintivamente la odió, solo pensar en ella le daba dolor de cabeza.

¡Snap! Un leño estalló en la lumbre haciendo que Ródimas se sorprendiera y volviese de sus pensamientos. Sacudió la cabeza y dijo:

-Sir Jeffrey, hoy hace un buen día.  Está bien para tomar una lección de esgrima fuera de la casa. Sería mejor que estuviese listo para la siguiente clase.-

-Oh, sí Señor. Muchas gracias por su clase. –contestó Jeffrey poniéndose en pie de la silla, pero aún parecía que tuviese muchas más historias que contar, y que Ródimas no tenía ninguna gana de escuchar.

 

Durante un rato, Ródimas se quedó sentado en su habitación, pero de repente pensó en ir a ver las lecciones de Jeffrey, así que se levantó y caminó hacia el campo donde Jeffrey tomaba sus lecciones de esgrima. Cuando ya estaba acabando, vio venir a tres hombres a toda prisa; dos de ellos eran sirvientes de la familia, y sujetaban a un tercero entre los dos, este llevaba un engranaje de protección para espadas de batalla, y Ródimas pensó que sería el maestro de esgrima que entrenaba a Jeffrey. Aquel hombre estaba medio inconsciente y no podía caminar por su propio pie.

-¿Jeffrey ha derrotado a este hombre?- Ródimas no se lo podía creer- ¿Le habré subestimado? ¡Ah, debería asegurarme!-

Ródimas corrió hacia el campo de entrenamiento, pero no pudo encontrar a Jeffrey, el scout hombre buscó alrededor y finalmente le encontró sentado ante la lumbre del salón de su madre. Ella misma esta sentada a su lado sonriendo.

- Sir Jeffrey- dijo Ródimas- ¿Ha terminado bien su lección de esgrima?-

-Oh, Sr. Ródimas- contestó el joven- Sí, ya está. Lo por el maestro, no sabía que el combate terminaría tan pronto.-

Mirara Jeffrey sonreír tan satisfactoriamente hizo que Ródimas desease comprobar la habilidad del chico con la espada.

-Sir Jeffrey, ¿puedo batirme con usted? Probablemente no pudo tomar suficientes lecciones. No sé si estaré a su altura, pero quiero batirme con usted.-

Jeffrey se volvió hacia su madre como si le pidiera una respuesta: ni siquiera podía tomar sus propias decisiones. Ella dijo con una sonrisa:

-¡Muy bien, muy bien! Cada héroe tiene muchos aspirantes uno por uno ¡Y mi Jeffrey-chan es un héroe! ¿Por qué no puede derrotar a los que le desafían? Sr. Ródimas, ¿Está usted preparado?-

Ella miró a Ródimas por el rabillo del ojo y él se las apañó para controlarse y no salir corriendo.

 ***

Era un día cálido de invierno, y Ródimas y Jeffrey se quietaron sus abrigos; Ródimas lazó su larga espada ante él y Jeffrey sujetó su estoque en la mano. Su cuerpo era demasiado débil y flaco, Ródimas no podía creer que ese joven dejara inconsciente a su maestro. Como experto espadachín, Ródimas no se movió desde el principio, sino que vigiló al chico cuya guardia estaba lejos de ser perfecta, así que Ródimas pensó que estaba tratando de demostrar una guardia imperfecta para despistarle, y miró al joven que aún seguía sujetando su estoque inestablemente. El sol de invierno brillaba sobre los dos espadachines, y varias gotas de sudor recorrieron su barbilla. De repente el cuerpo del chico se dobló hacia delante.

-¿Qué?- Ródimas no podía creer en sus ojos: el escuálido chico acababa de sufrir un ataque de anemia antes de empezar siquiera el duelo. Aún así, Ródimas no alcanzó a ver a Jeffrey caer al suelo, antes de eso alguien le golpeó y le dejó inconsciente.

 ***

-Siento decírselo, Sr. Ródimas, pero está usted despedido- dijo la dama de la familia Mailstar.

-¿Perdón?- esta vez Ródimas no podía creer lo que oía

-Se le ha pagado por una semana ¿Tiene alguna otra idea?-

-¡De ninguna manera! ¡Muchísimas gracias!-

Ródimas deseaba dar un salto de alegría, pero pudo controlarse y estarse quieto. Obtuvo su paga, empaquetó sus pertenencias, y se marchó de la mansión de la familia Mailstar.

 

Aún quedaba un misterio: ¿Quién había golpeado a Ródimas cuando Jeffrey había tenido el ataque de anemia? Ródimas era tan hábil que podía sentir a alguien que viniera por detrás incluso aunque estuviera sorprendido por el repentino desmayo de Jeffrey; si había alguien que pudiera sorprenderle, debía ser un asesino, pero si era así, ¿Por qué no le había matado? Así que no era un asesino, sino alguien que tenía sus habilidades.

Ródimas imaginó que el padre desaparecido de de Jeffrey debía estar escondido en la mansión y que solo salía cuando su hijo estaba en peligro ¡Pero el padre de Jeffrey había sido un caballero, y un caballero no podía tener semejante comportamiento tan mezquino como para golpear al enemigo de su hijo por la espalda en un duelo! La madre de Jeffrey también lo podía haber hecho, aún así una mujer era demasiado débil como para dejar inconsciente a un mercenario de un solo golpe, pensó Ródimas. Entonces, ¿quién lo había hecho? Ródimas no encontraba la respuesta, y se obligó a no pensar y más en ello, trató de olvidar todo lo referente a esa semana en la casa de esa extraña mujer y su hijo.

“¿Dónde estará mi futuro maestro?” suspiró para si.

El curtido espadachín siguió con su viaje sin objetivo.

*Nota de QP Diana:

Antes de escribir este capítulo, espié la caballería en la Europa Medieval, especialmente la de Francia. Pero como yo crecí en el país de los samuráis, tengo poca confianza en mis conocimientos, así que leí libros y escritos en japonés, y puede tener algunos errores en los términos. Si encontráis alguno, decídmelo, por favor, me ayudará mucho.

Gracias-

Notas sobre este capítulo:

Este capítulo combina el drama de la historia de Ródimas y la comedia de Jefrrey y su madre. Como ya creé una historia para Zorlf en la parte anterior, “Avance Nocturno”, en esta ocasión lo he hecho para Ródimas, y creo que es mucho mejor leer su historia que las explicaciones para entender el personaje en el fic.

 En cuanto a: 

La madre y el hijo de la Familia Mailster: Tanto Jefrrey como su madre aparecen en las novelas de “Slayers Special”. El nombre de la madre es Joseffine, y es la heredera de la familia Mailster, así que se casó con un caballero de otra familia, Goldias, y ambos tuvieron un hijo, Jeffrey, a quién la madre dio toda su dote. El padre, al ver que su familia se estaba convirtiendo en una locura, la abandonó y se convirtió en el líder de los Caballeros Negros.

Leyenda de Randolm: Es solo una parodia de Lanzarote. Randolm es Lanzarote, el rey Chase es Arturo, y la Reina Matilde es Ginebra.


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