“Si quieres encontrar a alguien o algo
Yo soy el hombre que necesitas
Porque yo encontraré a ese alguien o algo
Arrastrándose a través de la noche.”

 Capítulo-2

EL Hombre del "Drag Slave"

La diligencia llegó a Mohve cuando el sol ya se ponía; Zorf caminó hacia su casa situada a las afueras de la pequeña ciudad, cuando de repente notó que un hombre le seguía. Zorf vio que su perseguidor era uno de los que fue a la ciudad de Gaira con él en la diligencia y quiso aparentar no saber que le estaban siguiendo y se encaminó hacia su casa.

Encendió la luz y el hombre contempló la casa por un momento, pero lo dejó antes de que la luz desapareciese justo antes de medianoche. Zorf apagó la luz y salió de la casa; se dirigió hacia una calle desértica de la ciudad y empujó la puerta de un bar. Allí había varios borrachos ocupados en sus discusiones; Zorf encontró al pelirrojo que buscaba y se dirigió hacia él.

- Me alegro de verte, Plido.-dijo

-¡Zorf!, ¡qué sorpresa encontrarte aquí! Creía que no bebías. ¿Cuál es la buena nueva que te ha traído hasta aquí?-

El tal Plido era un informador profesional de los bajos fondos; Zorf tenía muchos visitantes que buscando objetos o personas sospechosos y estos eran de algunas organizaciones secretas y siempre era educados con él, e incluso algunas veces había ganado mucho dinero con esos clientes. Pero Zorf sabía que era demasiado peligroso pactar con ellos: si conseguía todos esos trabajos con semejante clientela, habría vendido la misma información a varias personas y en alguna ocasión eso habría ido en contra de las reglas del submundo de la ciudad. Zorf había consultado todos esos asuntos con el líder de la más poderosa organización de su distrito, y ese hombre, Plido, era quien había presentado a Zorf al líder, Hughes, al mismo tiempo. Hughes había dispuesto una regla que los miembros de todas la organizaciones secretas, o todo aquel que quisiera que Zorf encontrase a alguien o algo, se lo debía decir primero a Hughes. Este conocía a los clientes, así que podía decir quién podía pedirle u trabajo a Zorf y quién no.

Esa noche Zorf sospechaba que el hombre que le había seguido era miembro de los bandidos arrestados y sabía que eso era asunto suyo y no del líder de los bajos fondos, pero Zorf deseaba tener algún consejo de Hughes.

- Bueno, ayer un hombre de Gaira me pidió que encontrara a una persona que había entrado en su propiedad y que le había robado la noche anterior. –dijo Zorf- Encontré a la persona, quien resultó ser un miembro de los bandidos y la guardia de la ciudad arrestó a todos los miembros de esos bandidos. Quiero hablar con Hughes sobre ese problema.-

- ¿Sabes qué banda robó la casa?-preguntó Plido.

- No, no lo sé.- respondió Zorf –Pero hacen su trabajo con mucho cuidado. Una chica miembro de la banda había engatusado al hijo de la familia y había visitado la casa en varias ocasiones tomando nota de las habitaciones y tesoros de la casa. La chica le había dicho al hijo que había estado en la ciudad de Holst, pero no estoy seguro de si su centro de operaciones estará en esa ciudad o no. ¡Ah!: ...se llama Maggie Alcott.-

- Uh... huh. Había oído que había bandas que hacían esos trabajos. ¿Es que esperas que ellos quieran vengarse de ti?- preguntó Plido

- Probablemente. –respondió Zorf- Puedo contraatacar por mi mismo pero no quiero hacer que las cosas se compliquen, así que necesito algún consejo. ¿Puedes ayudarme?-

-Eres demasiado descuidado, Zorf –dijo Plido- Incluso pensando que ellos podrían estar  despegados de la turba de Hughes, tendrías que tener más cuidado. Bueno, se lo diré a Hughes; ellos podrían herirte y si no saben que estas respaldado por Hughes, eso sería un problema entre su organización y nosotros. Debemos corresponder a este asunto con mucho cuidado.-

Tas un pequeño silencio, Zorf dijo:

- Yo no hice esto por mi confianza en la de justicia. Tenía una buena razón para hacerlo.-

- ¿¡Qué!?, ¿cómo es eso? –preguntó Plido de nuevo, pero Zorf solo respondió:

-Ahora no te lo puedo decir.-

Plido miró fijamente a Zorf sujetando su jarra de cerveza en el aire.

 

Dos días más tarde Hughes cobró a Zorf que al garito designado y allí se encontró a los jefes de muchas organizaciones. Aquello parecía una reunión de líderes de todos los bajos fondos de la nación y Zorf se dio cuenta de que estaba en un gran problema.

-Zorf, he oído que usaste tu magia para saber el nombre de una chica que robó una casa de Gaira hace tres días. Ellos dicen que le dijiste el nombre a los guardias de la ciudad, ¿es eso verdad? –le exigió Hughes a Zorf una explicación sobre ese asunto.

- Como resultado lo hice. –contestó Zorf.

- ¿Por qué lo hiciste? –exigió Hughes de nuevo- Sé que te dedicas a encontrar personas desaparecidas a y no criminales.-

- Bueno, la familia a la que robaron la casa había estado sufriendo atentados desde hacía un mes. –dijo Zorf –Cuatro días antes, por la tarde antes de la noche del robo, el hombre de la familia y su hijo vinieron a verme y me pidieron que encontrara ala persona que había estado cometiendo esos atentados. Y trazaron un plan: cuando hubiese otro atentado dejarían todas las cosas como estaban y me llamarían. Yo buscaría una pista y encontraría a esa persona con mi magia. El cabeza de familia pensó que esos bandidos eran quienes les habían estado atentando, así que me  llamó a la casa y yo tuve razones para rehusar.-

-Ah, claro que no –dijo Hughes con voz severa- Así que fuiste a la casa, ¿no? Peor deberías haber dicho : “No puedo encontrar ninguna pista” y entonces no tendrías que haber ayudado a la guardia y ahora no tendrías este problema.-

Zorf cruzó los brazos ante su pecho y entonces habló.

-Desafortunadamente, tenía que hacerlo.-

- ¿Por qué?-

- Porque yo fui quien atentó contra la casa.-confesó Zorf –Si ellos no hubiesen encontrado a esos bandidos, entonces yo habría sido el sospechoso del robo. No quería que eso pasara, así que les ayudé a arrestarlos.-

La respuesta de Zorf dejó asombrados a todos esos rudos hombres de allí. Finalmente Hughes se recobró de la sorpresa y dijo:

- ¿Por qué atentaste contra esa familia?-

-Ese hombre, Harris, desestimó mi magia para encontrar personas y objetos. –dijo Zorf- Dijo que cualquiera podía hacerlo mismo que yo sin magia y yo quería conseguir incluso a su costa.-

-Así que tú esquilaste todo el pelo del perro de la familia, echaste abajo la cerca de la parcela y pintarrajeaste el muro blanco de la casa, ¿no? ¿Todos esas travesuras infantiles solo para hacérselo pagar? ¡Increíble!-dijo el hombretón sentado junto a Hughes y que parecía tener alrededor de treinta años.

Todos los allí presentes, excepto el hombre que había intervenido y Zorf, volvían a estar asombrados.

-Bueno, bueno... El pelo del perro volvería a crecer, se podía volver a alzar una valla y el muro se podía encalar de nuevo cuando se lavase. Todos esas travesuras infantiles se podían arreglar, peor es no un robo. –dijo Zorf –Un perro muerto no resucitará y un tesoro robado no volverá al dueño al no ser que los ladrones sean arrestados y algunas veces ni eso. No puedo ser culpado por semejantes hechos irrevocable.-

-¡Eh!: ¡la esposa de la familia está enferma en la cama por tus atentados! ¿y tú insiste en que no han sufrido ningún daño?- dijo el hombretón.

- Ah.. Tú conoces bien todo lo que le ha pasado a la familia de Harris. –comprendió Zorf- Eres uno de los compañeros de Margaret, ¿verdad? De todas formas es cierto que la esposa se puso enferma, pero ese es su problema: su debilidad. Mírame a mí: yo no me he puesto enfermo incluso aunque la Asociación de Hechiceros me desestimase para ser un hechicero y llevar un solo color. –todo el mundo se quedó en silencio ante ka egoísta teoría de Zorf y este siguió hablando- Harris estaba en lo cierto al decir que cualquiera puede encontrar a una persona sin magia. También se arrestó a todos esos bandidos incluso aunque yo no hubiese ayudado la Guardia de Gaira. Dejaron muchas pistas tras ellos.-

- ¿Qué? –el compañero de Margaret estaba conmocionado por Zorf, pero Hughes puso la mano en el hombro del individuo diciéndole con los ojos que dejase seguir hablando a Zorf.

-Dejaron huellas –continuó Zorf –Habían caminado por la parcela en el camino más corto, evitando que se quitase todo el barro de las botas. Había huellas vagas, pero cuando las seguí pudimos saber por dónde habían pasado. Pude ver que se habían dividido en dos grupos: uno entró en la habitación de Harris y su esposa y otro fue a la habitación de su hijo; entonces se reunieron de nuevo, abandonaron el salón y la librería y robaron todos los tesoros. También pude ver que no perdieron el tiempo; de hecho veo que esos ladrones conocían muy bien la casa y los tesoros que guardaba. –el compañero de Maggie se mordió el labio pero no dijo nada -¿Quién iba a conocer tan bien la casa y la familia? Mientras la guardia cerraba las puertas de la ciudad inspeccionando a todos los tipos sospechosos, ellos sabían que pronto Maggie, la amada del hijo, estaría en el hotel sin avisar a su amor, y ellos la habrían interrogado duramente. Así que si yo no hubiese ayudado a la guardia, habrían arrestado a Maggie y su banda igualmente.-concluyó Zorf y todos se sumieron en un silencio que fue roto por la voz helada de Hughes

- Ya veo. Aunque tú no hubieses ayudado a la guardia, todos los hombres de Alcott habrían sido arrestado igualmente. Pero Zorf, no deberías haber ayudado a la guardia cuando ya sabías tan bien todo eso.-

Zorf se dio cuenta de que esos puntos de ventaja estaban en contra suya. Sentado sin una palabra sabía que Hughes no admitiría ninguna refutación.

-Sé bien que hiciste buenos trabajos para nosotros –dijo un líder e los bajos fondos- Y lo harías también. Pensando en la gran ayuda que eres no quiero dejar que mueras, pero Alcott no aceptará esa idea.-

Ahora estaba claro que el hombretón era tanto compañero de Maggie como pariente suyo.

Zorf, te ordeno que abandones esta ciudad. –sentenció Hughes- No puedes entrar en Mohve ni en ciudades cercanas a esta ciudad en los próximos diez años desde ahora. Si obedeces mi orden, nadie de mi organización te hará daño.

Zorf tenía que pagar por venderse a los hombres de los bajos fondos porque había estado envuelto en la sociedad criminal. Sabía que Hughes podía haberle matado ya pero el líder había preferido expulsarle de su turba. La orden evitaba que los hombres de Hughes dañaran a Zorf pero Alcott no era su hombre y atacaría a Zorf en cuanto tuviese la oportunidad al salir Zorf del territorio de Hughes.

Zorf se fue sentenciado a ser expulsado pero eso era lo mismo que ser sentenciado de muerte.

-¿Puedo empaquetar mis cosas?-preguntó Zorf.

Nadie respondió hasta que finalmente Hughes asintió lentamente. Zorf se levantó de su asiento y fue echado del garito.

 

-Te estaba esperando.- dijo Alcott A Zorf empuñando una desenvainó una espada.

El sol de la mañana iluminaba cada vez más y alrededor suyo se podía ver un gran campo de hierba sin ningún lugar donde esconderse y de repente Zorf arrancó a correr al campo sin una palabra.

-¡Eh!, ¿no tienes nada que decir!?- Alcott estaba completamente aturdido y le persiguió habiendo esperado que Zorf le diría algo, pero no que corriese tan rápido por el campo.

La distancia entre Zorf y Alcott se fue haciendo cada vez más y más larga poco a poco y cuando el perseguido llegó a una gran roca en medio del campo que parecía una isla en medio de un mar verde, comprobó que no había nadie más cerca y saltó en medio de la roca para ver dónde estaba su víctima. Alcott vio que Zorf estaba justo frente a la luz del sol naciente con las manos en alto sobre la cabeza; entonces vio que algunos haces de luz roja se concentraban en las manos del hechicero y saltó hacia otro lado para esconderse tras una roca del mago: el hechicero estaba usando un hechizo ofensivo. Alcott no sabía qué hechizo era ese peor pensó que esa roca le podría proteger contra cualquier hechizo ofensivo. El bandido oyó algunos latidos de su corazón y entonces todo alrededor suyo  fue inundado de un resplandor rojo.

-Dijiste que me estabas esperando. Ahora dime lo que querías decirme.-

Zorf bajó la vista hacia Alcott que estaba casi paralizado bajo el sol de la mañana.

-¿Qu.. qué? –Alcott no podía decir una palabra como si la mandíbula se le hubiese inmovilizado. Zorf sonrió con ironía.

- ¿Quieres decir “Qué es eso”. Verdad? –Alcott asintió, asintió y volvió a asentir- Es el “Drag Slave”, el hechizo ofensivo más poderoso entre la Magia Negra. –explicó Zorf- Este conjuro obtiene el poder de Ojo de Rubí-Shabranygudú y si alcanza a un castillo, lo puede destruir completamente en un momento. Si hubiese apuntado contra la roca detrás de la que te escondes, ahora estarías muerto, ¿lo entiendes?-

Alcott asintió una y otra vez. Aunque Zorf había desapuntado a la roca intencionadamente, la parte superior de esta había sido destruida y ahora había un montón de escombros alrededor de él y en el campo.-

-Ahora quiero preguntarte –dijo Zorf a Alcott- ¿Vas a seguir persiguiéndome? –Alcott sacudió la cabeza con rapidez- Entonces vuelve a casa y espera hasta que tus amigos sean liberados de prisión, ¿vale? –asintió, asintió y volvió a asentir. Zorf sonrió satisfecho con eso y dijo- Ahora ya no tengo más que decirte. Adiós-

-¡Un... un momento, por favor!- gritó Alcott a su espalda de Zorf que caminaba hacia la calle- ¿Me dirías por qué no le hasces pagar a ese hombre con tu magia a pesar de poder usar un hechizo de semejante poder? –los hombros de Zorf temblaron ligeramente pero Alcott no se dio cuenta y siguió hablando- cuando un hechicero es despreciado por su magia sería normal que se vengara usándola contra la persona que le ha despreciado. Dijiste que no querías mas que hacer travesuras infantiles, pero debe haber algún hechizo que pueda hacer lo mismo e igual de infantil...-

De repente Alcott se mordió la lengua al mirar el rostro de Zorf que se había dado la vuelta hacia él.

-¿Qué quieres decir? –el rostro del hechicero se sacudía con la furia.

-¿Qué...? Yo solo...-dijo Alcott con voz temblorosa.

-¿Quieres decir que no pueda usar hechizos menores?-

-¡De ninguna manera! Yo... yo...yo no quería.-

- No hay nada más de qué hablar.-el furioso Zorf alzó una piedra del tamaño de una almohada y se la arrojó a Alcott.

Desafortunadamente para Zorf, este solo podía usar algunos hechizos mágicos incluso aún teniendo la gran capacidad mágica como para invocar el “Dragon Slave”, solo podía usar “Luz”, “Cerrar”, “Abrir” y algunos hechizos de búsqueda. Tenía un enorme complejo de inferioridad sobre sus habilidades mágicas.

 

Cuando Alcott volvió a abrir los ojos, se dio cuenta de que tenía un gran chichón en la cabeza y no pudo ver a dónde había ido Zorf.

*Notas de la Autora: 

Quería que quedasen claras las debilidades de Zorlf, especialmente por lo que se preocupa y por su complejo de inferioridad sobre su uso de la magia. Quería que se viese que tiende a tomarla con los débiles cuando está estresado, como se ve en estos ejemplos.

*Novelas: Zorlf puede usar el “Dragon Slave”, pero no puede usar magia curativa, e incluso sus compañeros le llaman hechicero de 3ª categoría.

*Anime: Zolf puede usar conjuros para buscar horialcon.

*Míos originales: Zolf es hábil en la magia de búsqueda, trabajó como detective privado para encontrar objetos y personas aunque le gustan los trabajos peligrosos, no bebe y es muy rápido corriendo.


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