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Capítulo-1
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Era una tarde de principios de verano cuando un hombre salió del edifico-sede de la Asociación de Hechiceros de la ciudad de Gaira dando puntapiés a cada paso quedaba en las escaleras. Todos los transeúntes le miraban, y no porque estuviese llamando la atención, sino porque era muy guapo incluso aún teniendo el ceño fruncido por la furia. Ese hombre era un hechicero que quería que la Asociación de Hechiceros de Gaira apreciase sus conocimientos mágicos; deseaba conseguir una túnica de un único color lo que el acreditaría como hechicero oficial. Pero la Asociación d hechiceros no se la concedió. “ Hechicero Zorf: sus estudios no valen lo suficiente para que se le conceda la túnica de un solo color". –le dijo el oficial de la Asociación -¿La razón? Porque está estudiando magia, pero todo el mundo puede hacer lo mismo que usted sin magia. Usted ES un hechicero y debe estudiar algo que usted no pueda conseguir sin magia.” Zorf recordó la voz y el rostro del oficial “¿Todo el mundo puede hacer eso mismo sin magia ¿¡Já!” gritó para si. Su objetivo era usar la magia para encontrar personas desaparecidas y objetos perdidos, y en ese momento trabajaba como detective privado en una pequeña ciudad, Mohve. Le pagaban por las personas o cosas que encontraba, y estaba seguro de su habilidad, pero la Asociación de Hechiceros había apreciado más a otro viejo estudiante que a Zorf. Ese viejo hechicero también había estudiado magia para hallar cosas que no había encontrado nadie pero ellos le preferían, e incluso distribuyeron copias de sus estudios entre las distintas ramas de la Asociación . La diferencia entre los dos hechiceros era la “pista” para encontrar a una persona o cosa Zorf siempre necesitaba un “pista”, pero el viejo hechicero había aprendido magia para hacerlo sin necesidad de ello, así que su magia era más útil cuando el usuario quería encontrar una mina de algún extraño mineral o un legendario objeto mágico... y eso era algo que Zorf no podía hacer sin pistas. Pero él se sentía orgulloso de su habilidad desde que tanta gente le había agradecido cuando habían ido a buscarle para pedirle que encontrase sus hijos perdidos, caballos o almuerzos. Cuando un hombre soñaba con hacer una fortuna de un solo golpe, él habría necesitado de la magia para encontrar objetos sin pistas, a pesar de su informalmente en funcionamiento. La gente común estaba muy ocupada con sus vidas diarias y no podía hacer nada salvo confiar en la magia que solo descubrir sus pequeñas fortunas. “¿Qué ha hecho ese viejo por la gente?, ¿por qué soy inferior a él?” siguió preguntándose Zorf sentado en la parada de la diligencia Finalmente llegó la diligencia y el cochero le llamó pero este no se levantó, y la carroza e marchó dejando a Zorf hundido en sus pensamientos. Cuando llegó la noche, Zorf se puso en pie y se dio un paseo por la ciudad. |
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-¡Oh, NO! –un agudo grito despedazó la mañana en la zona residencial de Gaira y la gente salió corriendo de las casas buscando a la persona que gritaba de esa forma. Estaba sujetando a su perro que temblaba entre sus brazos al estar totalmente esquilado. - ¡Oh, es terrible!.. ¿Sr. Harris?- le dijo el hombre de la puerta de al lado del dueño del perro, pero este solo repetía - No.. no.. - Rápidamente su mujer salió corriendo y se puso a llorar. El hijo era más firme y metió a sus padres con el perro en la casa. Pero eso solo era el principio... Una noche la valla fue derribada; otra noche alguien garabateó en el muro blanco de la casa, y otra noche más la basura amaneció desparramada por la puerta de la casa. Todos esos molestos sucesos se sucedían una noche a la semana o cada diez días y la esposa acabó enferma en la cama mientras que el marido acabó sufriendo insomnio a causa del stress; el hijo, la ser un adolescente, podía soportar su nerviosismo quejándose francamente de esos sucesos. Pero sus padres estaban preocupados por su apariencia y no hablaban en voz alta en el vecindario, además, refunfuñaban sobre sus problemas a su hijo hasta que este acabó preocupado por escuchar a sus padres. El padre de la familia dudaba que su hijo estuviese relacionado con el motivo de esos atentados. - Hey, Stiphen –le dijo su padre- Sé que has estado quedando con una chica, Margaret, estos últimos meses ¿No has ignorado a otras chicas por estar ocupado por Margaret?- -¡De ninguna manera! –negó el chico –Debe haber alguien vigilándome, peor no estoy seguro, no me ha seguido nadie. De todas formas, ¿y tú, padre?- - ¿Por qué me incurrí en los sentimientos de los demás? ¿No soy uno de los principales oficiales de la asociación de Hechiceros de Gaira?- - Entonces, ¿qué pasa con madre? Oí decir a un vecino que los problemas son demasiado son serios, pero no puedo imaginar que algún vecino haga algo así.- - ¡Pero debemos hacer algo!-gritó su padre - ¿De verdad? Eres tú el que decide mantener la vigilancia por la noche porque tienes miedo a la oscuridad Yo solo digo que perdemos el tiempo todas las noches porque no sabemos cuando vendrá ese hombre. - - Por supuesto que no lo sabemos, ¡pero pasarse la noche vigilando le impedirá molestarnos!- -¡Idiota!- El padre golpeó tan fuerte la mesa que el hijo dio un bote en la silla. - ¡Eso no le impide hacernos nada!- - ¿Estas seguro?- el hijo abrió los ojos ampliamente y miró a su furiosos padre- ¿No le...?- - ¡No! , ¡ “no le...”!- - ¿Por qué?, ¿por qué no? –el hijo casi lloraba.- Si seguimos sufriendo todos estos atentados, madre tendrá que quedarse en cama para siempre, y tú padre, tendrás más errores en la oficina y serás despedido de la Asociación! Solo tengo 18 años y si tengo una madre enferma y aún joven y un padre retirado, Margaret no querrá volver a verme. ¡Oh, qué desgraciado soy!- - ¿Y qué piensas de tus padres? –le preguntó su padre pero el chico seguía llorando –sí, dije que no le impediría que siguiese haciendo esos atentados, pero no me refería a capturarle.- - ¿Qué?- - Quería decir que le dejásemos cometer otra tropelía y le capturásemos entonces, ¿¡entiendes!?- - Ah, padre, ¡eres muy inteligente!- - ¡Sí , SOY inteligente! ¡Soy uno de los oficiales jefe de la asociación de Hechiceros!- - ¿Y cuándo le arrestaremos? - - La noche que venga a cometer otro atentado.- - ¿Y eso cuándo va a ser?- - No lo sé...- - Entonces.. ¿cuándo le arrestaremos?- El silencio inundó el cuarto hasta que el padre gritó de repente: - ¡Sí, lo sé! ¡Conozco al hechicero que puede encontrar lo que se quiera! Hace poco repartimos copias de sus estudios entre otras ramas de la Asociación. Él será el último hombre en decirnos la fecha del último atentado!- Al día siguiente el oficial Harris se llevó a su hijo con él y fueron a visitar al Sr. Bruce, que era le hechicero que estudiaba magia para encontrar a alguien sin usar pistas. Era aun caluroso día de principios de verano y Harris sentía que era duro caminar bajo el sol desde que trabajaba en su oficina, pero no tenía otra forma de hacerlo. El hechicero agachó la cabeza ligeramente cuando se le pidió que encontrara al hombre que había estado cometiendo esos atentados - Mis estudios no son para utilizarlos en semejante pequeñez. –dijo el hechicero Harris. - ¡No es ninguna pequeñez! Sufro insomnio, mi mujer está enferma en la cama y a mi hijo casi le deja la novia ¡Es un gran problema para todos nosotros!- - “Padre, a mi Margarte no me ha dejado.."- -“¡Cállate!, ¡Déjame hablar!”- Afortunadamente el viejo hechicero no pudo oír la conversación en voz baja entre padre e hijo. - Oh, ese parece ser un gran problema para tu familia –dijo el viejo –Pero sigue siendo una pequeñez para la sociedad. Y mis estudios solo son útiles para grandes problemas sociales.- Harris no alcanzó a decir una sola palabra y el hijo preguntó al hechicero - Entonces, ¿qué es lo que piensa encontrar para el bien de nuestra sociedad?- - La Biblia Cleir, por ejemplo.- - ¿Y ya ha encontrado alguna? –preguntó Stephen - Todavía no.- El joven se incorporó de su silla inmediatamente - Volvamos a casa , padre. Aquí no podemos hacer nada.- - ¿Lo entiendes? Buen chico –dijo el hechicero Bruce – No usar demasiado la magia. Yo encontraré cualquier cosa que sea buena para toda la sociedad; entonces podréis preguntarme libremente.- El oficial Harris y su hijo se propusieron visitar de nuevo al viejo. -Ah, ¡aquí está1,¡aquí! –dijo el oficial Harris. -Padre, ¿no has aprendido? –le dijo su hijo –También se negará porque queremos encontrar a una persona desconocida y no que esté perdida.-
Y así ambos acabaron frente a la puerta de la oficina del detective Zorf para personas y objetos desaparecidos. - No digas una palabra, solo sígueme –le dijo Harris a su hijo y llamó ala puerta; entonces Zorf abrió y se sorprendió al verlos. -Ah, ¿por qué un oficial de la Asociación de Hechiceros ha venido a la puerta de mi oficina? –dijo en tono cortante. - Quiero que encuentres a alguien. –dijo Harris seriamente. Zorf abrió los ojos y miró Harris y su hijo; entonces esbozó una mable sonrisa. Stephen pensó que Zorf era muy atractivo e imaginó cuántas damas y esposas de la ciudad debía gustarles él. - Bien, entonces seréis mis clientes –dijo Zorf alegremente.- Por favor, entrad, y lo siento: esto es muy pequeño.- Su oficina tenía una áspera mesa cuadrada, cuatro sillas y un escritorio con objetos mágicos; había una única ventana en el muro norte que impedía que el sol brillase en la habitación. El aire estaba frío y Harris y Stephen sintieron algo de fresco; entonces el chico, al sentarse en la silla junto as u padre, vio una lista de precios en la pared que decía: “Encontrar un objeto perdido= 10% del precio del mismo. Encontrar una persona desaparecida, 5 monedas de plata. Si se paga en especias, por favor, que sea comida pero nada de licor.” Stephen y su padre estaba sorprendidos por el bajo precio por encontrar a una persona perdida. - Bueno, me ha dicho que quiere que encuentre a alguien. ¿Tiene algo que fuese suyo o llevase puesto?- le preguntó Zorf y el oficial le contó todo al respecto. Zorf le escuchó con atención mientras que Stephen le miraba con buena impresión. - ...Así que no hay ninguna pista sobre esa persona. ¿Puede suponer quién es o la fecha del próximo atentado?- - No puedo hacer nada para saber cuándo lo hará –respondió Zorf- Pero ¿hay algo que se dejase tras el último atentado?- Harris y su hijo se miraron el uno al otro y Stephen sacó una tabla de la cerca; Zorf lo estudió y frunció el ceño. - Probablemente.. el hombre podría no haber tocado esta tabla. Esto no es una pista.- Stephen estaba asombrado: “¿Por qué este hombre sabe algo así? Es porque...” -¡Ya sé!: ¡Tú eres ese hombre! –gritó saltando sobre sus pies y señalando a Zorf. Harris le dio un capón a su hijo -¡Idiota!, ¡no digas esas estupideces!- -¡Pero padre, él sabe que ese hombre no tocó la cerca! ¿Por qué puede saber la verdad si no es ese hombre?- Zorf rió y dijo - Veo que tu cerca tiene colocados varios tableros y dos trancas sujetas a cada tabla, ¿verdad? Así lo creo porque no puedo ver los agujeros de los clavos de la parte superior e inferior de tablero; y también puedo ver el arañazo justo sobre los agujeros superiores del clavo. Supuse que ese hombre ató una cuerda justo sobre esta tabla superior y derribó toda la cerca con gran fuerza, ¿o estoy equivocado?- Estaba totalmente en lo cierto y Stephen agachó la cabeza. - Bueno.. .¿qué clase de pista necesita?- preguntó Harris - Por ejemplo.. un pelo.- - ¿Un... pelo?- - Exactamente. Cuando ese hombre se cuela en la parcela se dejaría un pelo. Si usted me trae un solo pelo, yo podré encontrar a ese hombre inmediatamente. –dijo Zorf - Pero.. eso fue hace ya varios días y ha venido mucha gente a mi casa desde el último atentado. Ahora no podría encontrar ningún pelo. –suspiró Harris. - Y si ese hombre es calvo, no encontraremos ninguno –dijo Stephen consiguiendo un nuevo capón de su padre. - Si le llamamos justo después del próximo atentado dejando todo intacto, ¿será capaz de encontrar a ese hombre?- preguntó Harris. - Si puedo tener una pista, puedo encontrar a cualquiera. Si no la tengo, no puedo. –explicó Zorf poniendo sarcasmo en sus últimas palabras pero Harris no se percató de eso. |
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Harris le pidió a Zorf que fuera a su casa justo después del último atentado para investigar las pistas y encontrar al hombre que lo hizo. Pero esa noche unos bandidos atacaron la casa del oficial Harris y de inmediato, a la mañana siguiente, un vecino encontró algo sobre la casa de Harris: era su perro muerto en medio de la parcela, y además tenía varias huellas justo bajo la ventana frente a la parcela. Este informó ala guardia de la ciudad inmediatamente, los hombres de la guardia fueron a la casa y encontraron a los tres residentes sin ningún daño pero amordazados de pies y manos, y tumbados en sus propias camas. Harris envió un mensajero a la Asociación de Hechiceros y les permitió que llamaran a Zorf quien llegó a Gaira justo sobre mediodía y se dirigió al edificio de la Asociación, pues sabía la dirección de la casa de Harris pero no dónde estaba, y allí Harris ya le estaba esperando y condujo a Zorf a su casa. -¡Ah!, menudo infierno . –murmuró Zorf al ver el perro muerto en medio del jardín. Harris le había ordenado a su hijo que no tocara nada, así que el perro aún seguía sobre el césped, pero muchos guardias habían estado ya allí y Zorf no pudo encontrar ningún rastro de algún cabello. Entonces se dirigió hacia el perro muerto; estaba apuñalado mortalmente por una espada y totalmente esquilado, pero algo menos feo de lo que parecía, Zorf tocó el pelo rasurado con la mano derecha y el guante puesto; de repente vio la boca por donde asomaba la lengua, y allí encontró un pequeño hilo entre los dientes. Lo cogió, lo puso en su pañuelo y lo estudió cuidadosamente. Harris observó como Zorf observaba el desgastado hilo y entonces Zorf le preguntó - ¿Este perro mordió a alguien entre la cena y cuando se fueron a acostar?- - No; no lo hizo. –respondió Harris –Rara vez mordía o ladraba a alguien.- -Encontré este hilo entre sus dientes y es diferente a la manta que tiene. Creo que puedo encontrar a la persona a la que pertenece este hilo.- - Entonces podrá encontrar a los bandidos y al hombre que nos hizo los atentados, ¿verdad?- - Al menos puedo encontrar a quien entró aquí esta noche. Eso es todo lo que puedo decir. Sr. Harris... ¿puedo usar una habitación que no esté muy iluminada?- Zorf puso la bola de cristal más pequeña sobre la mesa para saber en qué dirección estaba el norte hacia donde dirigió el borde del pentagrama; entonces cortó el gastado hilo en cinco pequeñas partes poniendo una de ellas en el centro del pentagrama donde derramó la poción mágica vertiéndola sobre él, y colocó los otros cuatro pedazos sobre cada uno de los símbolos de los cuatro elementos. Finalmente puso la bola de cristal de mayor tamaño, tanto como la cabeza de un bebé, sobre el símbolo del ojo, y entonces empezó a buscar. El oficial Harris, su mujer y su hijo, y también el capitán de la guardia permanecieron tras él mirando, pero Zorf no perdió la concentración. Todos podían ver muchos colorines parpadeando en ambas bolas de cristal cuando Zorf pronunció el hechizo y esas parpadeantes luces recorrieron el círculo mágico. Zorf pudo ver claramente imágenes sobre la bola de cristal, estudiando y comprendiendo el significado de estas y de las luces de ambas bolas. Finalmente logró encontrar la respuesta correcta. - Sr. Harris, ¿tiene un tablero de Ouija?-preguntó Zorf Harris trajo el tablero de Ouija de un estante de la librería, Zorf lo puso sobre su regazo, cerró los ojos y pronunció otro corto hechizo sujetando un pequeño palo con la mano izquierda. Muchos colorines resplandecieron de nuevo en la bola de cristal y el palo de su mano se movió suavemente deteniéndose en ocasiones sobre alguna letra del tablero mientras Harris las iba apuntando en una libreta. Finalmente Zorf cesó el hechizo, exhaló un fuerte suspiró y dejó caer las manos. - ¿Ha acabado?-preguntó Harris con excitación pero Zorf estaba demasiado exhausto para responder por palabras, así que solo asintió. -¡Ah!, ¿tenemos ya el nombre de ese hombre? –Stephen estaba aún más excitado que su padre. -¡Exactamente! –dijo
Harris y comenzó a leer en voz alta de la libreta- Hummm... Ma...
ggie... A...al...cott… ¡Maggie Alcott!- - ¿¡Maggie Alcott!? –gritó Stephen: era el nombre de su novia -¡De ninguna manera! ¡Embustero!: ¡ella no puede ser esa persona!- El joven presionó a Zorf como si le fuera a estrangular, pero el capitán le apartó. Zorf dijo con voz cansada. - Yo solo averigüé el nombre de la persona a la que el perro mordió y luego le mató en la parcela,. No quiero decir que ella fuese uno de esos bandidos, solo que Maggie Alcott entró aquí anoche y el perro la mordió.- - ¿Sabes dónde está? –le preguntó el capitán a Stephen directamente. - No está en Gaira. Maggie vive en la ciudad de Holst.. –contestó pero Zorf le interrumpió. - La persona a la que mordió el perro ahora está en la habitación 305 del Hotel Gaira- El capitán abandonó la casa con sus hombres para ir al Hotel Gaira. Al mirarlos marchar, a Stephen le embargó una oscura sospecha; él había conocido a Maggie en una fiesta a principios de primavera, y ella le contó que había ido allí con su familia pero solo le presentó a un hombre, su hermano mayor. Stephen no conocía su dirección exacta y le mandaba cartas a un restaurante donde ella trabajaba de camarera; entonces recordó que cuando la escribió por última vez fue justo tras el segundo atentado y le hablaba de ello preocupado por el asunto y sus padres, influyendo la noticia de que su padre no pasaba una noche sin vigilar hasta que ese hombre no fuese arrestado. Por lo tanto ella debía ser la única persona que sabía que todas las noches la casa del oficial Harris estaba vigilada menos la familia.. Y las sospechas se convirtieron en hechos. Cuando la guardia de la ciudad llegó a su habitación, Margaret se resistió pero los hombres echaron la puerta abajo y la arrestaron: había gran cantidad de joyas y antigüedades de casa de los Harris en ese cuarto y ella dijo que había planeado timar al hijo de una familia rica y visitar a su casa para investigarla junto a los tesoros de la familia, y luego atacarla en el momento conveniente. La noche pasada ella dejó sus colegas en la parcela de la casa de Harris, pero el perro, que normalmente había sido amable y tranquilo, se había puesto nervioso al estar totalmente esquilado, así que le mordió el bajo de los pantalones, y otro tipo le mató con una espada sin que emitiera un solo gemido, así que pudieron meterse en la casa sin que la familia lo notara. Pero fueron despertados con un acontecimiento inesperado: olvidaron quitar el perro muerto de allí dándose cuenta de su error cuando llegaron a su escondite. Sabían que por la mañana alguien encontraría al perro muerto y que pronto la guardia cerraría las puertas de la ciudad; normalmente los hombres se habrían escapado con los tesoros robados, pero ahora eso habría sido demasiado peligroso a causa de la fuerte guardia porque estaba buscando a fueras de la ley, así que decidieron esconder los tesoros en la habitación de Maggie y a que ella si parecía una mujer normal y tendría que visitar a Stephen para tranquilizarle, y luego todos dejarían la ciudad cuando la guardia abandonase; pero Zorf había descubierto su entrada en la parcela y que el perro la mordió. Él también la dijo estaría en el Hotel Gaira y la dejaría bajo arresto; así que pronto la guardia de la ciudad descubrió a sus compañeros en una posada barata y fueron arrestados. Tras la noticia del arresto de Margaret en el hotel, Zorf, que había estado descansando en la casa de Harris, dijo que volvería a su casa en la siguiente diligencia. - Bueno, quiero que se me pague por mi trabajo.- le dijo a Harris - ¡Claro!, mereces que se te pague ¿Cuánto quieres?- - Ya lo sabes: cinco monedas de plata. Si me pagas el precio de la diligencia lo apreciaré.- - ¿De verdad?, ¿no es muy barato? –exclamó Harris- Tú has encontrado a ese bandido, así que mereces que se te pague esa recompensa. - No, no quiero .-respondió Zorf- Es la guardia la que merece que se le pague, yo solo averigüé el nombre de la persona, Es más, tengo mi propia teoría para los honorarios.- - ¿Tu teoría?- -Sí. No cambiaré mis honorarios y cobraré el mismo precio a cada cliente sea rico o pobre. Si le pido diez monedas de oro a una persona rica, entonces un campesino me pagará con muchas cestas de hortalizas y panes para saldar la deuda... y entonces tendría que abrir una tienda para poder vender todo eso. No puedo hacerlo, así que siempre cobro cinco monedas de plata por encontrara una persona.- Comprendiendo su teoría, Harris pagó la tarifa y el coste de la diligencia a Zorf mientras que Stephen veía como el hechicero se marchaba de su casa con amargura. |
*Notas de la Autora:
El título de “Avance Nocturno” viene de una canción de una banda británica de “heavy”, que se llama “Judas Priest”. Cuando pensé en escribir “Crónica de una Quimera”, pensé en hacerlo como si Zelgadiss rememorara sus vivencias tras varios meses después de la muerte de Ojo de Rubí, y empecé con su encuentro con Zorlf. Al final abandoné esta idea porque quería escribir episodios de la vida de Zel antes que eso, y es difícil hacerlo sin un orden, así que ahora escribo fics según pasan las cosas.
En este y el siguiente capítulo me centré en la vida de Zorlf, y quería añadir más cosas sobre él que lo que solo aparece en las novelas y el anime, pero si lo hacía así, podía ser muy pesado, así que pensé en hacerlo mejor describiendo quién era.
Como ya se ve, en mi historia él es muy bueno con la magia de búsqueda, pero no bebe, pero eso es solo mi interpretación.
En cuanto al tablero de Ouija, eso no aparece en las novelas, pero me pareció interesante que él la usara.