“Rompiendo el día, el alba.
Escucha a la esperanza de este mercenario sin nombre
Quiero un hombre con valiente actitud, un hombre de fuerte voluntad
Si existe ese hombre, él será mi maestro.
¿Quién me dirá dónde está?...”

Capítulo-2

"La Fortaleza del Alba"

 

         Un hombre de mediana edad iba camino arriba por un arroyo donde el agradable sonido del deshielo resonaba en sus oídos. Su capa y capuchas estaban sucias, mostrando así cuánto tiempo llevaba ya viajando. La capa cubría una cota de malla y una simple chaqueta junto a una larga espada colgada de su cinto, y también portaba una albarda sobre su hombro, así que podría tratarse de un mercenario. Se dirigía hacia el enorme castillo que se alzaba la mitad de la rocosa colina por la que ascendía.

 -¡Alto!-

De repente aparecieron por el valle varios hombres armados que rodearon al hombre de mediana edad, cuyo único delito tan solo era haber entrado en el valle que formaba la colina rocosa. Desde luego que no parecían un ejército ya que algunos llevaban corazas de cuero, y otros tan solo petos y placas de metal, es más sus armas eran diferentes unas de otras. Tenían que ser un grupo de mercenarios que se encontraba liderado por otro que también llevaba una cota de malla.

El líder del grupo examinó al visitante. 

-¿Quién eres? No puedes ser un soldado explorador del ejército de la ciudad, pero tampoco parece que seas un mensajero de la ciudad de Marice.- su tono y forma de hablar demostraban que ese hombre era de familia noble.

-Creo que por aquí se encuentra la Fortaleza del Alba –replicó el visitante- vine hasta aquí para unirme a esa comunidad.-

-¿Quieres unirte a nosotros? –de nuevo preguntó el líder -¿Qué has sido y de dónde vienes?-

-Nunca me he establecido. He trabajado como mercenario aquí y allá, siendo soldado de la guardia de la ciudad del ejército de mi señor, pero no he vuelto a hacer ese trabajo desde hace un año.-

-Ya veo- contestó el hombre de la cota de malla- En estos días corren tiempos difíciles para los mercenarios; he oído decir que muchos de ellos van de un lado a otro y tú eres uno de ellos. Dame tu nombre.-

-Mi nombre es Ródimas- contestó el hombre de mediana edad.

-De acuerdo, Ródimas- exclamó el hombre dándose la vuelta- Ven conmigo,  te guiaré hasta nuestro líder.-

 

         La “Fortaleza del Alba” era el nombre de una comunidad que se situaba alrededor de un castillo alzado a media colina. Se había construido haría unos 50 años, pero 40 años después la familia propietaria desapareció. El castillo solo tenía un camino de ida y vuelta a través del estrecho valle al pié de la colina rocosa, así que varios fuera de la ley habían empezado a usar el castillo vacío como su guarida. La ciudad más cercana se llamaba Marice, y el Señor de la misma había enviado un ejército para subyugarla una y otra vez. Pero el estrecho valle siempre había protegido el castillo con firmeza y este pasó a ser un paraíso de de proscritos e inadaptados.

El rumor de una fortaleza invencible comenzó a extenderse y gradualmente los mercenarios sin trabajo y los siervos formales que habían oído de sus terratenientes y señores fueron hacia la colina rocosa, y como resultado la comunidad tenía ahora varios centenares de proscritos allí. 

Ródimas había oído hablar sobre que en la Fortaleza del Alba se respetaba a la caballería, así que decidió ir hasta la colina Rocosa. 

-Tú eres el tipo que quería unirse a nosotros, ¿no?- dijo el líder de la Comunidad.

 

Era un hombre grande y basto con aires de arrogancia. Ródimas estaba avergonzado por su basta forma de hablar, demasiado malsonante para alguien que gobierna una comunidad de varios centenares de personas; de hecho Ródimas pensaba que el hombre que había encontrado en el valle de la colina hablaba de una forma más sofisticada. 

-¡Eh, tío! ¿Qué has traído como tributo?-preguntó el líder dejando alucinado a Ródimas: el jefe le exigía que diera dinero o un tesoro, pero él no tenía nada de eso. Viendo que Ródimas era incapaz de responder, el líder añadió- Vale, vale… He oído que no has tenido ningún trabajo durante un año. Sé que no tienes nada de dinero, así que hagámoslo de esta manera: tu espada, albarda y cota de malla serán de la comunidad, la “Fortaleza del Alba”, pero no tienes porqué dejarlos aquí. Puedes quedártelos porque la comunidad te dejará usarlos, pero cuando mueras o cuando yo lo ordene, se los darás a la comunidad. ¿Estamos?-

 Ródimas pensó en lo que podía pasarle si se negaba. Si lo hacía, no le permitiría unirse a la comunidad y le tratarían como a un extraño, probablemente incluso le matarían.

 -Sí, señor- contestó Ródimas, y de esta forma, se le permitió quedarse.

 El líder le asignó como labor el trabajo de hacer guardia, pero la mente de Ródimas se debatía ante la cruel realidad.

 

En la vieja orden de la caballería, el Señor brindaba su protección al caballero y este a cambio le daba su fidelidad. La protección del Señor consistía en tierras, dinero y animales domésticos, o sea, en propiedades. Pero el caballero nunca cedería sus propiedades a su Señor, sino que le serviría. En caso de hacerlo, ese hombre no era un caballero, sino un esclavo.

Ródimas estaba desilusionado por el hecho de que el líder de la comunidad estimase a la gente por sus tributos. 

-¿Qué te ocurre, Ródimas? Pareces descontento- le dijo el hombre de la cota de malla.

Se llamaba Zetro y era le jefe de la guardia del castillo, además de quien le había guiado a Ródimas hasta su líder.

-Gracias por tu interés- contestó Ródimas- Debería estar demasiado aliviado porque se me dejara quedarme.-.

-Si tienes alguna duda, puedes preguntarme cuando lo desees- dijo Zetro- COMO mercenario experimentado, debes saber bien que un pequeño malentendido invitaría a un enorme peligro, especialmente un herido grupo de mercenarios como nosotros. Y ahora tenemos que aceptar que la ciudad de Marice nos ataque.-

Oyéndole hablar, Ródimas volvió a sentir admiración por Zetro. Aquel hombre debía tener treinta y algunos, y era algo y enérgico, teniendo así una apariencia respetable. Tenía que ser bueno con la espada ya que se le había encargado que fuera el jefe de la guardia.

¿Cómo podía trabajar un hombre como ese para ese arrogante líder? Se preguntaba Ródimas.

 

-¿Puedo preguntarte algo que no tiene nada que ver con las reglas de la “Fortaleza del Alba”?- le pidió Ródimas a Zetro.

-Claro, ¿el qué es?-

-¿Puedes decirme algo sobre nuestro líder? Quiero saber cómo se convirtió en el jefe de esta comunidad.-

Zetro miró a los ojos de Ródimas durante unos segundos, entonces se dio la vuelta y le dijo:

-Ven conmigo, Ródimas. Te enseñaré los lugares que tienes que defender-

Entonces Zetro salió del castillo y Ródimas fue tras él.

 

A extramuros del castillo había campos donde crecían cereales para comida y provisiones; habían clareado el lado sur y ahora los campos aparecían cubiertos de avena.

Camino abajo del sendero, Zetro le dijo a Ródimas.

-Mira a esos granjeros. Eran siervos, pero perdieron a su arrendatario en la guerra, y huyeron de sus terratenientes porque no podían pagar sus impuestos. En una batalla contra una de las ciudades vecinas, ellos serían la infantería, pero normalmente ellos solo trabajan en el campo; lo que cultiven será propiedad de la comunidad y por último, ellos mismos se alimentan de sus cosechas. Y como el líder siempre dice, “Aquí todo el mundo come de lo que cría”, pero para ellos la vida es la misma que la que llevaban antes de unirse a la “Fortaleza del Alba”-

Ródimas estaba sorprendido al oír el tono en que Zetro hablaba, parecía criticar al líder de la comunidad. Entonces Zetro le sonrió.

- No puedo decir cosas como esta donde estábamos hace unos minutos. Hay informadores del líder, así que debemos ser cuidadosos con el lugar donde hablemos y sobre lo que hacemos.-

-¿Informadores?- preguntó Ródimas

- Sí. Y si digo algo malo sobre el líder en algún sitio del castillo, me matarían de una vez. Nuestro líder odia a los que son superiores a él, y usando a los informadores él logra mantener su posición. Es muy considerado con los que le adulan, pero por otro lado, mata a aquellos que podrían alzarse en su contra. En la mayoría de los casos él no les mata por su propia mano, sino que otros lo harán por él.-

- ¿Cómo puedes permanecer indiferente ante semejantes hechos?- preguntó Ródimas claramente; no podía creer que este hombre, todavía joven y enérgico, reprimiese su espíritu de caballero. Ródimas estaba ya a mitad de su vida y era lo bastante sabio como para contentarse con lo que tenía, pero cuando era tan joven y enérgico como Zetro lo era ahora, el hombre de la caballería se habría revelado contra su líder y sus hordas.

Sin embargo, el propio Zetro no estaba a disgusto con las críticas de Ródimas y le dijo:

-Como esperaba, respetas la integridad. Cuando te vi por primera vez pensé que no aceptarías como funciona esta comunidad- continuó con calma- Aparte de mis propias opiniones, el jefe es un genio haciendo propaganda: anunció que en la “Fortaleza del Alba” incluso los siervos pueden tener una propiedad, poseyendo los sembrados y cultivos. Y también anunció que incluso los mercenarios serían respetados como caballeros en esta comunidad…. Ahora la “Fortaleza del Alba” tiene cientos de miembros. De todas formas el jefe es el rey y sus hordas son sus oficiales. Todos los demás son siervos y mercenarios. La realidad es que al final todo esto es igual que lo que hay ahí fuera, pero muy poca gente se queja de su vida aquí. ¿Puedes comprender por qué?-

-No.- Contestó Ródimas.

-Aquí la gente está satisfecha con sus vidas.- explicó Zetro- Nuestra “Fortaleza del Alba” es un afluente de gente, y algunas veces incluso los siervos y mercenarios pueden tener un poco de comida y bienes compartidos. Podemos comer platos deliciosos, podemos tener nuestro propio dinero y nuestros propios animales domésticos. En los casos más afortunados, podemos tener chicas y joyas. En ese sentido la comunidad es un verdadero paraíso y nadie está descontento, así que so yo me rebelase contra el líder, nadie me apoyaría… Ahora ya sabes qué caminos puedes escoger: tu sociedad ideal, o perseguirte a ti mismo por ser usado de esa forma en la “Fortaleza del Alba”-

-No puedo estar de acuerdo contigo en que te hayas auto persuadido de esa forma para que te usen así en la “Fortaleza del Alba”- contestó Ródimas- Para mí, parece que estuvieses haciendo el tonto, ¿no?-

Zetro esbozó una sonrisa amarga.

- Podrías estar en lo cierto. De todas formas dijiste que querías saber cómo se había convertido nuestro líder en lo que es, el jefe de la “Fortaleza del Alba” Creo que en realidad pretendías saber cómo mantenía su posición y yo te he dado la respuesta. ¿Todavía quieres saber la historia de cómo alcanzó ese puesto? Yo solo lo sé por rumores.-

-Sí, aún quiero saber su historia.- respondió Ródimas.

Zetro comenzó a hablar:

-Ese hombre estudió una vez en un templo, así que podía leer y hacer cálculos de divisas. Y aún más: conoce técnicas de batalla. De esa forma se convirtió en la mano derecha del entonces líder de la “Fortaleza del Alba”, justo podo después de haberse unido a la comunidad. Un día vino un ejército de la ciudad vecina para subyugar la fortaleza, pero ese hombre trabajó para resolverla como buen estratega, y al final la “Fortaleza del Alba” ganó la batalla con un número de soldados muy inferior. Aún así, el viejo líder fue herido muy gravemente y murió por ello. Las negociaciones ya estaban  en curso y el líder actual logró su puesto. Eso es todo.-

 

Ródimas tenía sospechas sobre los pormenores de la muerte del anterior líder. El actual había resuelto la misión, y en la batalla, el viejo líder fue herido. El líder actual podría haber tenido algo que ver, pero no era cuestión de preguntarlo aquí y ahora.

En cambio Ródimas consideró la explicación de Zetro. Le podría haber contado la historia de otra forma, algo como: “Ese hombre era la mano derecha del antiguo líder, y negoció convertirse en el siguiente” Pero en cambio él había hablado sobre la batalla y de cómo fue herido el viejo jefe. Ródimas tuvo la sensación de que Zetro también sospechaba sobre la muerte de su antiguo líder.

Sintiendo simpatía por Zetro, Ródimas comenzó a interesarse en él.

-¿Puedo preguntarte la razón de por qué te uniste a la comunidad?-

-¿Mi razón?- Zetro parecía lago sorprendido, pero le dio una respuesta- Bueno, he sido luchador, y en cierta ocasión hice algo ilegal, así que me vine aquí. ¿Y tú?-

-…No me he establecido en muchos años, como ya te dije antes.- contestó Ródimas- Vine aquí esperando quedarme una larga temporada.-

-Atraído por los dulces rumores… Siento haberte defraudado.- dijo Zetro con sinceridad.

A Ródimas le caía bien ese joven de la guardia.

- Aprecio tu preocupación- le agradeció- Tendré cuidado con lo que haga.-

-Buena suerte. Espero que te acostumbres a esta comunidad tan pronto como puedas.- avisó Zetro.

Ródimas asintió, pero empezó a planear cómo escapar de la “Fortaleza del Alba”

 

        Aquella noche, Ródimas y sus compañeros fueron a la tienda donde tomaban la cena. Ródimas descubrió que uno de los comandantes y sus subordinados les encantaba el vino, y que sobre sus platos había montones de carne y pan, pero que los demás soldados solo tenían un chusco de pan duro, un tazón de sopa de habas y una rebanada de jerky.

Esos mercenarios no comerían ni beberían tanto en un campo de batalla, ni siquiera un vaso de vino si esperaba que les fueran a atacar por la noche. Para Ródimas, el bebedor del comandante y sus hombres parecían declarar que ellos no estarían en la primera línea de ataque, y probablemente fueran los favoritos del jefe. 

Ródimas se sentó en el suelo. Su suspiro atrajo la atención de Zetro que no se habían sentado muy lejos de él.

-Pareces cansado- dijo acercándose a él- El primer día de trabajo te ha dejado exhausto. Será mejor que vayas a dormir un rato.-

Todos los mercenarios dormían en el suelo y los mejores lugares estaban ocupados por el primero que llegase.

-No; estoy demasiado tenso para estar cansado. Solo suspiré por culpa de un mal recuerdo.-

-¿Mal recuerdo?-

Ródimas empezó a hablar de lo que se refería.

-…En una ocasión fui profesor privado de una familia noble.-

-¿Tú fuiste profesor privado?, ¡Increíble!-

- Déjame hablar… Enseñé al hijo primogénito el espíritu de la Caballería. Puede que te sorprenda, pero fui escudero de un caballero en mi juventud.-

Los ojos de Zetro se ampliaron, pero parecía comprender algo.

-¿Y? ¿Hubo algo que te disgustó allí?-

-Sí, lo hubo. El hijo era demasiado débil paras ser caballero. La cota de malla era demasiado pesada para él, y llevaba un estoque porque no podía sujetar una espada larga. Y aún más: se desmayaba cuando se alteraba demasiado. Ya tenía diecinueve años, así que no había ninguna esperanza en que hiciera más fuerte por entrenamiento… Pero aún así, el chico y su madre creían profundamente que el chico sería capaz de llegar a ser un caballero de alto rango.- Zetro comenzó a reírse a carcajadas y Ródimas continuó- …En esa familia había sido caballeros durante generaciones; la madre se había casado y tenido un hijo. Todas esas circunstancias hacían que la madre y el chico tuvieran la ilusión de que el hijo fuera caballero por nacimiento. Habiendo nacido en una familia así, ninguno de ellos llegaba a comprender que el hijo tenía que tener talento; y la verdad es que estaba muy bien situado, pero el chico no hacía ningún esfuerzo por ser caballero. Y para hacerlo aún peor: su extremada auto-confianza y elevado orgullo le impedía darse cuenta de sus errores. O tal vez ellos supieran la verdad en lo profundo de sus corazones, pero no pudieran aceptarlo.-

Mientras hablaba, Ródimas miraba directamente a los ojos de Zetro, quien al principio sonreía, pero al irle escuchando su cara se fue quedando tan seria como la de Ródimas. Él sabía que Ródimas le estaba queriendo sugerir algo y dejó que continuara hablando.

-Algunas veces la incomprensión supera la confianza, y algún día el sueño del chico se hará realidad. De todas formas, es raro… muy raro. En la mayor parte de los casos, la incomprensión prevalece, y algún día el chico sabrá la cruda realidad. No me preocupo por él, pero sí me importan los que le rodean. Está bien empleado para el chico y su madre que se arruinen la vida con sus sueños, pero los sirvientes y algunos familiares podrían tener problemas por culpa del comportamiento de el chico y su madre, y eso sí sería una tragedia.-

 

Lo que Ródimas sugería es que era eso lo que ocurría en la “Fortaleza del Alba”. Esa fortaleza era invencible por su localización y construcción, pero el jefe de la comunidad no llegaba a comprender que él no la hacía invencible. Algún día el líder de la comunidad ordenaría a la gente que vivía en ella que se dirigiera a una batalla desesperada por sentir demasiada auto-confianza.

Zetro no dijo nada por un rato, entonces se decidió a hablar dejando caer la vista.

-Déjame que te hable de un chico y su padre a los que conocí un poco. En su familia también habían sido caballeros durante generaciones, y era una buena familia. El padre era estricto con su candoroso hijo, pensando que él carecía de algo importante como descendiente de una familia de caballeros. Así que el padre le reprochaba todo a su hijo, y este se miraba a si mismo como un ser sin esperanza desde niño. El hijo podría tener alguna auto-estima, pero no la mostraba a los demás.- entonces Zetro alzó la cabeza y se volvió hacia Ródimas- …Cuando un hombre carece de ambas cosas, auto-estima y orgullo, es alguien miserable. No podía valorarse a si mismo y solo los juicios de los demás le resultaban válidos. No podía confiaba en si mismo, así que esperaba que sus amigos le dijeran lo excelente que era. El chico daba dinero, dagas, cuchillos, inclinaciones de cabeza, medallas… cualquier cosa que pudiera dar a aquellos que le dieran algún cumplido. Y al mismo tiempo él no comprendía que a aquellos a los que él daba regalos no fuesen sus amigos. Sabes que un regalo no siempre lleva el corazón de un hombre, pero el chico eso no lo podía ver.-

 

Ródimas sabía que Zetro estaba dando su opinión sobre lo que hablaban, Quería hacerle ver que el líder no estaba realmente seguro de si mismo, así que trataba bien a los que le adulaban… los favoritos del líder de la fortaleza. Ródimas comprendió que la razón por la que el líder le había demandado que donase sus armas y la cota de malla a la comunidad. Sin un regalo, el líder no podría valorar cuanta sinceridad había en él ya que, secretamente, se sentía inferior a los demás y pretendía ser arrogante. Anunciaba que la fortaleza era un paraíso con la intención de hacer creer a la gente que creyese que era un líder poderoso. Semejante individuo no se atrevería a comenzar una guerra contra la ciudad vecina, no tendría confianza para vencer.

 

Finalmente Ródimas se encontraba tristemente desilusionado ante la realidad de lo que ocurría en la “Fortaleza del Alba” y su líder, así que comenzó a planear cómo sería capaz de abandonar la comunidad sin problemas.

“Si el ejército de la ciudad viniese a subyugar a la comunidad, podría huir aprovechando la confusión” pensó.

 

Él no lo sabía, pero al mismo tiempo en la ciudad de Marice estaban trazando un plan para doblegar a la “Fortaleza del Alba”

*Notas de la Autora: 

Escribí la escena de la “Fortaleza del Alba” con las impresiones de la fortaleza de la saga china “Margen de las Aguas”

Sobre el Espadachín Ródimas, cree su historia refiriéndose a la vida de un caballero en la Europa Medieval; Ródimas parece ser rudo y fuerte, pero la verdad es que es bastante inteligente.

*Notas de la Traductora: 

La novela “Margen de las Aguas” es una historia China bastante popular en Japón desde el periodo Edo, donde existen videojuegos, series de TV, mangas y un largo etcétera basados en ella.

Básicamente la novela cuenta las revueltas habidas en el periodo Sung (960 d.c- 1127 d.c) en una fortaleza que se encontraba sobre una montaña en medio del desaparecido lago Lianshan, un lugar prácticamente inexpugnable donde se hallaban los 36 héroes de la historia.

Esta fortaleza estaba regida por un hombre egoísta que no permitía que nadie más fuerte que él se uniera a ella, pero cuando el héroe de la novela se presentaron allí para unirse a ella, le ordenó que mataran a una persona y le trajeran su cabeza en un plazo de 3 días, cosa que no parecía correcta al héroe. Pero a los 3 días se presentó un guerrero solitario. El héroe le reto, y en la lucha ninguno de los dos parecía ser el ganador, así que el líder de la fortaleza permitió a ambos unirse a su comunidad. Sin embargo el guerrero no quiso y se fue, para aparecer años después cuando el héroe ya había matado al líder con la intención de establecer uno que realmente valiera. A este nuevo líder fue a quien el guerrero acabó jurando fidelidad.

Con el tiempo, el número de héroes acabó ascendiendo a 108, y cada uno de ellos tenía su propia armada, así que en total sumaban varios miles. De esa forma su influencia se extendió por toda la zona y el emperador Sung declaró que formasen parte de su ejército. Así fue como se les ordenó salir de la fortaleza, y luchar contra extranjeros del norte ganando las batallas, aunque murieron muchos de esos héroes y los supervivientes se convirtieron en gobernantes locales. Años más tarde, algunos de ellos fueron envenenados y otros se volvieron en contra de la ley. En la novela se explica que sin su fortaleza no podían luchar contra el gobierno, y ese es el punto que QP/Diana utiliza para esta historia.


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