Siéntate delante un rato a pensar y observar.
Piensa primero en cuándo, cómo y por qué encendiste el primer cigarrillo. Posiblemente te sorprendas de que los motivos que te abocaron a ello ya no existen. Sigue pensando.
Luego puedes pensar en tu situación actual, los años que tienes ahora, en tu familia, en los hijos (presentes o futuros), etc. Posiblemente te venga a la mente que si no quieres que tus hijos fumen, tú tampoco deberías hacerlo.
Todo esto mirando los artilugios y esta página web.
A continuación puedes pensar en los años que esperas que te quedan de vida, si ésta la quieres que vaya más o menos aceleradamente cayendo en la decrepitud, las toses, los repugnantes esputos, el amargo sabor de boca mañanero, el cansancio, en el ahogo al correr, en fin, todas esas cosas.
Cuando ya hayas repasado tu vida tabaquil piensa, por ejemplo, en una consulta oncológica y prométete acercarte por allí alguna vez en tu vida, por lo menos, si todavía no lo has hecho.
Puedes pensar también en la gente que conoces que padezca o haya padecido cáncer, enfisema, cardiopatías, etc. aunque no lo hayan cogido por culpa del tabaco. Gentes con traqueotomías, con cáncer de lengua, de garganta, etc.
Piensa incluso en todos a los que hayas podido iniciar en el vicio, u ofrecido tabaco alguna vez o enseñado trucos y maneras de obtenerlo, poses, etc.
Pide mentalmente perdón a todos y prométete pedírselo realmente en cuanto los veas.
Piensa asimismo en el campo, en que el tabaco, a pesar de que es una mala hierba que agota la tierra, sin embargo se cultiva (¡¿no es de locos?!). Piensa en cuánta hambre mataría si ese campo se dedicara a cultivar alimentos.
Piensa asimismo en los bosques. Al menos un 5 % de sus árboles se queman en el proceso de secado del tabaco. Son muchos árboles. Árboles que al ser cortados ya no emitirán oxígeno y al quemarlos contaminarán aún más. Al ritmo actual la tierra se quedará totalmente calva de árboles en unos 50 años. Vaya herencia para nuestros nietos.
Finalmente piensa en los Reynolds con sus piscinas de oro, sus mansiones, sus coches de superlujo, sus yates, sus aviones particulares, todo a costa de esas pesetas que ves encima de la mesa y del deterioro de tu salud.
Sigue pensando en todo lo que se te ocurra.
Y, si después de todo esto, no consigues pensar que eres una víctima ingenua de un descomunal complot para acabar contigo (y con infinidad de ingenuos como tú) así como con parte de la naturaleza, lenta pero seguramente, es que todavía no has pensado bastante y deberás seguir haciéndolo.
A continuación y concentrándote bien en ello, ya que la que tomes a continuación puede ser una de las decisiones más importantes de tu vida y en ello te puede ir incluso la ídem,
mira fijamente a la cajetilla de tabaco y de reojo a "tus pulmones" y piensa en lo que quizá son y en lo que se pueden convertir y dite a ti mism@:
Seguidamente, y ya en voz alta, dirás las palabras mágicas siguientes:
A continuación coges el paquete y destrozadito lo echas a la papelera o en el barreño de agua para que sea irrecuperable de ninguna de las maneras (no te remuerda la conciencia de lo que hayas pagado por él si está todavía lleno, ya que va a ser la mejor inversión de tu vida), luego coge el martillo y aséstale unos golpes secos al
encendedor hasta que deje de funcionar (no te remuerda la conciencia tampoco si es incluso de oro, lo reciclas en anillo o medalla conmemorativa, te lo cuelgas y ya está, y tampoco se te ocurra dárselo a nadie). El dinero te lo guardas aparte, lo multiplicas por 10'73 con la calculadora y lo que resulte lo entregas a cualquier asociación de lucha contra el cáncer.
Sólo te queda, en lo sucesivo, cambiar de itinerarios para no pasar por sitios donde se venda tabaco, hacer saber a todo el mundo con quien te relaciones que ya has dejado de fumar y que se abstengan de ofrecerte tabaco, evitar en lo posible el decaimiento emocional, las depresiones, las frustraciones, etc. ya que si volvieras a pensar que agarrándote al humo, como algunos hacen, te ibas a calmar, estarías muy equivocad@, así no se calma nadie y eso no soluciona nada, sino todo lo contrario, agrava aún más las cosas, en fin, todo eso que dicen los expertos que hay que evitar para no recaer.
Éste es un método que siempre funciona, es gratuito, es impactante y emocionante, es valiente, es realista, es rápido y es sobre todo infalibe. No me hagas quedar mal. No vayas a ser tú la única excepción. No te arrepentirás.
Te espero en esta web para que me cuentes tus experiencias. Vuelve pronto.
La estupidez de fumar es verdaderamente inenarrable