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LEYENDAS ARGENTINAS
LEYENDA DEL CARDON

EL CARDÓN
Las leyendas son historias que se transmiten de boca en boca y de una generación a la siguiente y nadie sabe quién las contó por primera vez, porque han vagado entre los hombres durante tanto tiempo que ya no se puede establecer con exactitud si origen.
Los pueblos oborígenes tienen muchas leyendas, y con cada una de ellas suelen explicar los misterios de la naturaleza o las enseñanzas que los ancianos quieren transmitirles a los más jóvenes.
No escriben, como lo hacen las culturas occidentales, lo cuentan, y sólo llegan a los libros cuando algún escritor, temeroso de que se pierdan, las lleva al papel. Así ocurrió con esta leyenda que que nos cuenta:
"En la seca tierra de la puna crece una planta muy extraña: El Cardón, una especie de cactus verde que alcanza cinco metros de altura, con grandes brazos espinados que protegen a sus flores blancas y rosadas. Los pobladores puneños agradecen encontrarse con uno de ellos, durante sus largas caminatas bajo el sol, porque en su pulpa interior guarda agua fresca para los sedientos".
Los ancianos dicen que en los cardones descansan las almas de los indios muertos por los conquistadores, y que la Pachamama los convirtió en plantas para que protejan a su gente y a la de los los cerros de los extraños. Pero cuenta una leyenda kolla que el primer cardón de la región nació por amor.
Los antiguos aseguran que hace mucho, mucho tiempo, habitaban estas tierras dos tribus. El jefe de una de estas tribus hizo casar a su hija con el anciano jefe de la tribu vecina. Su objetivo era estrechar lazos de amistad entre ambos pueblos.
Además, como su yerno era ya un hombre muy anciano, también había planeado que a su muerte él quedaría al mando de las dos tribus.
La joven no pudo más que aceptar las palabras de su padre y se celebró la boda.
Sin embargo, unos pocos días más tarde conoció a un joven cazador que era sirviente de su marido. Ambos se enamoraron perdidamente y decidieron escapar para empezar una vida nueva juntos.
Partieron un día bien temprano, antes de que el sol se asomara por el cerro. Pero cuando el viejo cacique despertó y se dió cuenta del engaño mandó a llamar a su suegro para salir a buscar a la pareja y castigarlos.
La persecución duró varias horas y cuando los enamorados ya sentían los pasos de sus mayores, acechándolos, le pidieron a la Pachamama que los ayudara a esconderse. Y Pachamama los escuchó y abrió una grieta para que los jóvenes se escondieran en sus entrañas.
Al día siguiente, los cacique y sus guerreros vieron asombrados cómo en el lugar donde la pareja se escondió había crecido una planta extraña que tenía cuatro brazos. Eran los amantes que se habían convertido en un solo ser para siempre, el Cardón.
