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En el voto de Fernán González y en el de San Millán aparece Autol con el nombre de "Abtole". Más adelante, en el privilegio otorgado por García el de Nájera a la iglesia de Calahorra en 1046, aparece con la denominación de "Autonium". En el año 1040 la reina Estefanía recibió en dote Arnedo y su valle, que los poseía en señorío Fortún Ochoa, por la denominada Carta de Arras, otorgada por su esposo, García IV el de Nájera. Ello permite suponer que Autol, como pueblo comprendido en el valle de Arnedo, pasó a manos de la reina, pero por poco tiempo, ya que en 1063 aparece documentado como señor de Arnedo un tal Sancho García, hecho que parece corroborarlo la ausencia de Arnedo y su valle en el testamento de la reina viuda Estefanía hacia el año 1066.
Fernández de Bobadilla afirma que "el año 1125 el señor de Autol, don Justac, suscribe una donación de la villa y castillo de Corella a favor del conde de Alperehe otorgada por Alfonso I el Batallador".
Durante el siglo XII la historia de Autol aparece ligada a la de Arnedo en medio de las luchas mantenidas por los reyes cristianos en La Rioja tras la trágica muerte de Sancho el de Peñalén en 1076, Alfonso VI de Castilla logró la incorporación de este territorio que no tardaría en caer bajo la órbita aragonesa.
El año 1127, Alfonso I de Aragón, ante la grave situación creada por la guerra que mantenía con Castilla, prometió devolver La Rioja a su hijastro, Alfonso VII el Emperador, a instancia del obispo de Pamplona La promesa no fue llevada a cabo por el aragonés ya que a su muerte acaecida en 1135, el rey de Castilla y León se apoderó de las tierras prometidas. A mediados del siglo XII se convino que la zona riojana situada en la margen derecha del Ebro fuera entregada al feudatario del rey de Castilla, García Ramírez de Navarra.
Durante la minoría de edad de Alfonso VIII de Castilla, el rey de Navarra se lanzó a recuperar los territorios de La Rioja y entre 1162-63 ocupó diversas villas entre las que se encontraba Autol, que fue reclamado por Castilla ante la curia inglesa de Enrique II una vez que Sancho de Navarra y Alfonso VIII de Castilla acordaron resolver sus diferencias territoriales mediante el arbitraje del rey inglés. El fallo del contencioso ordenó restituir a Castilla las conquistas hechas en tiempos de Alfonso VIII, entre ellas Autol.
Ha pertenecido al arciprestazgo de Arnedo hasta el siglo XIX en que fue incorporado al de Calahorra, al que pertenece.
Estuvo adscrito a Soria hasta la creación de la provincia de Logroño el 30 de noviembre de 1833. Sus últimos señores fueron los condes de Azpa.
Durante la Guerra de la Independencia numerosos autoleños formaron en las filas del regimiento de Calahorra para luchar contra los franceses. Posteriormente, con motivo de la primera guerra carlista, las gentes de Autol se alistan en el mismo regimiento para combatir a las tropas del pretendiente, Carlos. Esto les valió para su ciudad el título de "muy leal".

Dentro del casco urbano se encuentran numerosos edificios de los siglos XVII y XVIII con escudos heráldicos, balcones y herrajes de la época.
La
iglesia parroquial de San Adrián comenzó a construirse
en la primera mitad del siglo XVI y fue terminada por Domingo y
Juan de Ayaraza a finales del mismo siglo. El edificio está
levantado con ladrillo y mampostería y consta de una nave de
cuatro tramos, con cabecera ochavada y capillas entre los
contrafuertes.
En el interior destacan una Virgen románica del siglo XIII, que perteneció al monasterio cisterciense del monte Yerga; una imagen de Santa Ana con la Virgen y el Niño, romanista, del XVI y los retablos barrocos de las capillas del Rosario y del Santo Cristo.
La torre actual se realiza a partir de 1634 pero Juan de Urruela, según traza propia, continuándola Domingo de Usabiaga y Francisco y Miguel de Murua.
El coro alto tiene una sillería de trece asientos bajos y veintiuno altos, con una caja de órgano del siglo XVIII; se conservan, además, ocho cantorales en pergamino con iniciales decoradas.
La
ermita de la Virgen de Nieva fue construida en 1774. Es
un edificio de mampostería encadenada con ladrillo, que consta
de una nave de tres tramos de crucero y cabecera rectangular.
Tiene capillas entre los contrafuertes con pinturas y esculturas
del siglo XVIII.
En la cumbre del monte Yerga, a doce kilómetros del centro urbano, se encuentran las ruinas de la ermita de Santa María de Yerga, elevada sobre lo que fue un monasterio cisterciense, fundado inicialmente durante el año 1139. El conjunto estaba construido en mampostería y sillería, Lo que se conserva de la iglesia parece de la segunda mitad del siglo XII. La ermita del Ángel es un edificio junto al cementerio construido en ladrillo y mampostería.

En lo alto del cerro sobre el que se asienta la villa existen las ruinas de un viejo castillo medieval, con torre del homenaje de la que todavía se mantienen dos muros. Posiblemente el hecho más característico ocurrido en el castillo y entorno al que se han elaborado numerosas leyendas se centra en el crimen cometido en agosto de 1445 cuando unos facinerosos apuñalaron a los señores de Autol y se apoderaron del castillo, pero la población y la nobleza cercaron el recinto y lo conquistaron a los treinta días.
Autol está situado en plena cuenca del Cidacos, cerca de la sierra de Yerga y de Peña Isasa, que domina todo el valle desde sus 1.500 metros de altura. A pocos kilómetros de la villa, en un enclave cercano a Arnedillo puede verse una de las pocas colonias de buitres que todavía existen en España.
La vegetación de la sierra cercana a Autol está compuesta de monte bajo, con abundantes hierbas aromáticas que atraen a las abejas, por lo que cualquier itinerario está salpicado de colmenas artificiales. La repoblación forestal ha sido beneficiosa para el entorno y los incendios forestales no se han cebado excesivamente en la zona, por lo tanto se puede disfrutar de un arbolado que, aunque no es frondoso, constituye una masa de vegetación agradable para pasear. Además, a seis kilómetros aproximadamente de la villa, en las cercanías del monasterio de Vico, en Arnedo, puede verse la única masa de pinos piñoneros que se encuentra en La Rioja.
Este hábitat es el adecuado para un número considerable de especies entre las que destacan currucas, escribanos, reyezuelos y carboneros comunes, con un poco de paciencia puede verse el cernícalo, un pequeño rapaz, suspendido en el aire intentando avistar alguna presa.
En la cuenca alta del Cidacos se encuentra Enciso, con la vaguada de Valdecerillo salpicada de huellas de dinosaurios. Numerosos pequeños pueblos salpican la ruta río abajo hasta Arnedillo, famoso por su balneario, y cerca de él Peroblasco, un pueblo abandonado que están rehabilitando grupos de jóvenes a través de campos de trabajo durante el verano y Munulla, en la que todavía puede verse, a través de sus edificios, la riqueza textil y ganadera que mantuvo a principios de siglo.
Por otro lado, Autol tiene una situación privilegiada cerca de Arnedo, Calahorra y Alfaro, los tres focos de población más importantes de la Rioja Baja, lo que permite acercarse hasta ella con absoluta facilidad.
Como toda la zona de la ribera la gastronomía autoleña gira en torno a los productos hortofrutícolas, la rica variedad de verduras y legumbres hacen que éste sea el paraíso de menestras y ensaladas y ha hecho posible la aparición del chilindrón, una salsa de tomate y pimientos a la que algunas veces se añade ajo y cebolla.
La huerta proporciona una rica variedad de tomates, cebollas, ajos, habas y guisantes, pero sin lugar a dudas, el pimiento es la especie más significativa; se toman rellenos de carne, de pescado, cocidos, asados, en ensalada con lechuga y tomate..,
En cuanto a los postres tradicionales cabe citar como más significativos los mantecados y rosquillas, en uno y otro caso se utiliza como ingredientes básicos harina, manteca y azúcar.
La importancia que tiene el vino dentro de la producción agraria autoleña se manifiesta también en el aspecto gastronómico y ocasiona la introducción del mosto como elemento principal de varios platos.
Cociendo el mosto durante varias horas se obtiene arrope, un líquido denso y muy dulce, que se toma una vez extendido sobre rebanadas de pan.
Los "tajos" se hacen con arrope cocido con harina, nueces, almendra, cáscaras de naranja y limón, canela y azúcar. Queda una pasta de una cierta consistencia que se toma cortada en trozos pequeños y espolvoreada con harina.
Durante las fiestas patronales se elaboran canutillos rellenos de crema o chocolate, almendras garrapiñadas y el sabroso "Barzón".
Todo el término municipal posee 47000 hectáreas dedicadas a cultivos. Pero ha sido la llegada del regadío, como en otras zonas, lo que ha convertido al pueblo en el asentamiento urbano más importante después de las cabeceras de comarca. La superficie de regadío está ocupada fundamentalmente por los productos hortofrutícolas que suministran la materia prima para la industria conservera. En realidad, la agricultura de Autol se ha transformado profundamente a lo largo de los últimos cuarenta años, ya que la aparición de nuevos cultivos, a partir de la canalización del río Cidacos, y la total mecanización de las tareas agrícolas han proporcionado a la villa una riqueza de la que carecía en años anteriores.
Como consecuencia de la creciente de manda de los productos hortícolas se ha asentado en la villa una importante industria conservera, que en la actualidad agrupa aproximadamente veinte empresas. La principal actividad se centra sin duda alguna en torno al espárrago y el champiñón, pero también se elaboran frutas en almíbar, mermeladas, precocinados, y productos deshidratados.
La mayoría de las fábricas corresponden a pequeñas y medianas empresas, -solamente cuatro de ellas poseen plantillas superiores a cuarenta y cinco empleados-, aunque, al estar absolutamente mecanizadas y modernizadas, alcanzan unos niveles de calidad y competitividad que les hace tener un peso específico importante dentro del sector.
A pesar de que la principal actividad de los habitantes de Autol se centra indudablemente en la industria conservera, hay otra serie de empleos que representan un factor importante en la economía de la villa.
La construcción aglutina un buen número de empresas que se dedican tanto a la extracción de gravas y arenas como a la realización o a almacenamiento de materiales. También se han instalado en los últimos años algunas industrias de calzado al amparo de la creciente importancia económica que este sector tiene en la comarca de Arnedo.
Autol se encuentra enclavado en un paisaje natural que merece la pena visitar. Cercano al monte Yerga y casi rodeado por el río Cidacos, guarda en el casco antiguo todo el sabor de siglos pasados. Por otra parte, su cercanía de Calahorra, Arnedo y Alfaro hacen posible numerosas excursiones.
En las cercanías del pueblo puede visitarse también las excavaciones de Sorbán, un poblado del Hierro I rico en restos arqueológicos con los que el Ayuntamiento autoleño quisiera montar un museo.
Por otro lado, la sierra de Yerga y el valle alto del Cidacos ofrecen magníficos paisajes serranos, donde abunda la caza menor; en el coto de Cornago, cercano de Autol, se celebran los campeonatos regionales.
La villa se encuentra enclavada también cerca de la zona de los balnearios riojanos -Arnedillo, Cornago y La Pazana-, que durante los últimos años están adquiriendo un auge considerable debido al impulso que el turismo de calidad está creando entre estos centros vacacionales por excelencia.
La Virgen de Nieva es la patrona de la villa. Se le hacen novenas en mayo y agosto; al terminar la de agosto, la víspera de la fiesta, se traslada la imagen en procesión desde la ermita a la parroquia para volver a trasladarla de nuevo a su ermita el día siguiente. De esta forma, el cuatro y cinco de septiembre, Nuestra Señora de Nieva es paseada por el pueblo en hombros de sus dos cofradías una de hombres y otra de mujeres.
El tres de febrero, San Blas, es una fiesta especial en Autol; la víspera se celebran encierros, de los que la tradición dice que son los más antiguos de España; el día del Santo se sale a cazar temprano y después de la misa se bendicen las piezas cobradas para preparar con ellas una merienda. Al final de la fiesta los autoleños han recuperado una antigua tradición: los "repiquetes", toques antiguos de campana que han desaparecido ya en la mayoría de los lugares en que solían realizarse.
Las fiestas patronales se festejan el ocho de septiembre en honor de San Adrián y Santa Natalia. Lo más característico de ellas son los encierros, que se realizan en cuatro calles comunicadas entre si lo que permite que los toros puedan aparecer por varias direcciones a la vez. Esto los convierte en especialmente peligrosos.
El núcleo urbano de Autol está situado en un desfiladero recorrido por el río Cidacos y excavado sobre los conglomerados de la Hoya de Arnedo, lo que da un caracter muy significativo al paisaje autoleño cuyas piedras erosionadas tienen su máximo exponente en "el Picuezo y la Picueza".
El municipio tiene una extensión de 853 kilómetros cuadrados y está asentado en una comarca cuyo centro neurálgico es la ciudad de Arnedo, de la que dista tres kilómetros.
Autol, se halla a 458 metros sobre el nivel del mar. Su clima es continental, caracterizado por los inviernos fríos y veranos secos y calurosos.
Es una ciudad eminentemente agrícola, potenciada por el desarrollo de los regadíos, lo que ha favorecido la implantación de una importante industria conservera como consecuencia, la población ha tenido un continuo aumento hasta llegar a los 3.461 habitantes que mantiene en la actualidad.
En las cercanías de la villa se asienta la sierra de Yerga, con el carrascal más meridional de la Rioja, que cobija las ruinas de una ermita edificada por los templarios.
El río Cidacos transforma las feraces tierras autoleñas en huertas ricas en hortalizas y frutales, que proporcionan los productos base de la floreciente industria conservera asentada en el municipio. La distancia que le separa de Logroño es de 58 kilómetros.
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Fecha de la última actualización: 11 enero, 2001.