A partir de 1520, la pintura italiana que tan grandes
artistas -verdaderamente excepcionales- había dado
en el período llamado renacentista, inicia un
período de decadencia, falto de genios superiores. A
mediados del siglo XVI pintores mediocres procuran
con escasa fortuna imitar las obras de los maestros
desaparecidos. Descuella en esta generación " manierista
" Andrea del Sarto (1486- 1530 ), pintor
florentino, que en obras de carácter decorativo, no
le faltó mérito. Quizá en el retrato, fue donde más
brilló. Entre sus obras destaca:
Retrato
de Lucrecia, mujer del pintor (Museo
del Prado, Madrid), Autorretrato
(Galería de la Uffizi, Florencia), La
Anunciación, La Piedad, San Juan Bautista y
Virgen con cuatro Santos
(Galería Palatina, Palacio Pitti, Florencia) y Lamentación
de Cristo ( Museo Histórico, Viena).
Retrato
de Lucrecia, mujer del pintor
Autorretrato
La
Anunciación
La
Piedad
San Juan Bautista
Virgen con cuatro Santos
Lamentación
de Cristo
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