cómo construir nuestro jardín ecológico Esta actividad requiere un compromiso de parte de todos los que en ella participan ya que después de realizada, las plantas necesitarán ser cuidadas. Además, supone habilitar espacios para su realización (aunque esto no es un obstáculo para su desarrollo).

Buscar y seleccionar las semillas

Necesitamos información sobre las plantas con las que vamos a trabajar.

Es muy importante asegurar la calidad de las semillas. Si escogemos realizar un huerto, seleccionemos semillas de hortalizas de cultivo fácil como zanahorias, lechugas, pepinos, tomates, porotos, arvejas, zapallitos italianos, perejil y cilantro. Si, por el contrario, preferimos plantar árboles por ejemplo, en el patio de nuestra escuela, podemos salir al campo y elegir un árbol de buena presencia para recoger sus semillas cuando estén maduras y sanas. En este caso, colocaremos las semillas en recipientes de plástico que las hagan transpirar. Una vez que las semillas esten completamente secas las guardaremos en un lugar fresco, oscuro y seco. Pueden utilizar para ello el mismo recipiente de plástico. Si las semillas recogidas tienen pulpa debe quitarse, limpiarlas con agua y, luego, dejarlas secar.

Preparar un semillero para las semillas de árboles

Cuando las semillas esten listas para la siembra, es útil disponer de un semillero. Con él, aumentaremos el rendimiento de nuestras semillas y la siembra se realizará exitosamente.

Trasplantar las plantitas

Preparemos recipientes amplios y perforados en la base; utilicemos envases desechables de bebidas, yogurts, etc. En el fondo del recipiente, colocaremos grava y sobre ella tierra con abono. Trasplantaremos las matitas del semillero cubriendo bien de tierra las raíces. Las regamos y las cuidamos hasta que se fortalezcan. Cuando esten lo suficientemente grandes, estas plantas deben trasplantarse a otros terrenos: el patio de la escuela, jardines o campo abierto.

Prepare el suelo. Pique profundamente y muela bien el terreno. Las plantas necesitan tierra bien suelta para desarrollar en buena forma sus raíces.

 

 

Cómo construirlo un semillero

Podemos utilizar aglomerado de 1 cm. de grosor. Las dimensiones del semillero serán de 40 cm. de largo por 30 cm. de ancho y 7 cm. de alto. Verifiquemos que tenga los agujeros necesarios para que drene bien el agua.

Puede emplearse tierra del campo mezclada con abono.

Colocaremos las semillas en hileras y las cubriremos con tierra. Su espesor debe ser de 4 veces su diámetro.

Reguémoslas frecuentemente.

Huerta orgánica

Ahora bien, para realizar nuestra huerta, debemos preparar el suelo. Picar profundamente y moler bien el terreno. Las plantas necesitan tierra bien suelta para desarrollar en buena forma sus raíces.

Alimente bien el suelo. Es la clave de la jardinería orgánica. Agregemosle los productos naturales que las plantas necesitan para su crecimiento: tierra de hojas, guano, harina de hueso o de sangre, algas secas, etc. La harina de huesos se recomienda para el cultivo de bulbos tales como ajo, cebollas, juncos, narcisos, y otros.

Preparemos el abono compuesto o "compost". Es fundamental para la mantención de nuestro jardín en el futuro.

Para generar un crecimiento vigoroso de nuestras plantas, éstas necesitan nutrientes adecuados, microorganismos útiles del suelo y una estructura del terreno que les permita conservar la humedad y la cantidad de aire necesaria para la buena mantención de todo el sistema. Los fertilizantes sintéticos, si bien ayudan al crecimiento rápido y a una alta productividad de sus plantas, en el largo plazo son muy negativos para el suelo, ya que echan a perder su textura, haciéndolo duro y pesado. Los fosfatos y nitratos que habitualmente se aplican, no pueden ser absorbidos por las plantas en su totalidad, por lo que se disuelven y filtran en el suelo, intoxicando a organismos útiles y el agua. Además, el proceso de elaboración de los fertilizantes sintéticos utiliza gran cantidad de energía.

Recubramos el suelo con hojas secas o astillas para mejorar su fertilidad, conservando su textura y humedad.

Mantengamos nuestro jardín libre de elementos que atraigan a las plagas. Arranquemos las malezas antes que semillen. Recojamos frutas o hortalizas que esten caídas o sobremaduras. Podemos drasticamente las partes enfermas de las plantas. Evitar restos de basura.

Diseñe su huerta o jardín de tal manera que existan áreas con especies perennes, que no requieran preparar el suelo cada año. Cuanto menos se remueva la tierra, se hará mas rica, conservará mejor la humedad y tendrá menos pestes, porque en el suelo habitan microorganismos, insectos y otros animales que controlan naturalmente las plagas del jardín, y sufren con el trabajo del terreno.

Plante especies que den flores. Ellas atraen muchos insectos beneficiosos. Nueve de cada diez insectos no son pestes.

Haga almácigos en cajas desechables de leche o jugos larga vida. Verá que son estupendos para este fin y con su reutilización aminorará el problema de la basura.

También se recomienda usar como maceteros la base plástica del envases de las bebidas de 2 litros. Traen incluso los hoyitos hechos para que escurrra el agua.

Plante árboles de hoja caduca (aquella que se cae durante el invierno) al lado poniente de su casa. Durante el verano tendrá sombra que lo protejerá del calor y durante los meses del frío entrará el sol que entibiará su hogar.

Fuente: De cómo Margarita Flores puede cuidar su salud y ayudar a salver el planeta de Adriana Hoffmann y Marcelo Mendoza.