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Los habitantes
del desierto
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| Cuando la expedición Española de Francisco Vázquez de Coronado se internó en 1540 en las regiones del sudeste de lo que es ahora Nuevo Méjico y Arizona, se encontró con civilizaciones que existían desde mucho antes que se creara el Imperio español. Cruzaron las cumbres nevadas de las montañas Sandia bajo las cuales habína acampado cazadores del período glaciar doce mil años antes. Los ancestros de las tribus de la región habían plantado trigo en Bat Cave tres mil años antes de nuestra era. Tanto Acoma (llamada Ciudad del Cielo por su magnífica localización en lo alto de una elevada meseta) como la aldea hopi de Oraibi habrían podido declarar legítimamente que eran los lugares más antiguos de todo el continente norteamericano ocupados continuamente. Los españoles no se impresionaron con lo que encontraron. Habían viajado hacia el norte desde Méjico en busca de Cibola, las míticas Siete Ciudades de Oro, y en vez de éstas se habían encontrado con aldeas construidas con arcilla seca y adobe. |
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