Pima y Papago

 

La historia de los pima y los papago en el sudoeste es por lo menos tan antigua como la de los pueblo, pero estaban más abiertos a las ideas de otros grupos. Incluso sus predecesores hohokan compartían a menudo los lugares en que se encontraban sus aldeas con los ancestros anasazi de los pueblo de Río Grande y los ancestros mogohon de los zuni. Los hohokam adquirieron el uso de la kiva de los anasazi, lo que indica que se apropiaron también de sus ideas rituales, y utilizaban lugares para la danza similares a los de Méjico. Hay otras influencias visibles en la estructura de sus ciudades, como la aldea central que servía de foco administrativo y religioso para una serie de comunidades suburbanas que se encontraban alrededor.
Al igual que los indios pueblo, los pima y los papago eran tribus esencialmente pacíficas, tranquilas e industriosas, con una fuerte inclinación por la agricultura que suplementaban con algo de caza. Sus hogares, en vez de asentarse en los bordes de los cañones y en las mesas, estaban situados junto a los ríos que corrían a través de los cañones. Estos ríos disponían de zonas extensas de cañaverales y tule (una especie de espadaña que crece sólo en esta región) con los que se hacían las casas, las esteras y los cestos. También se encontraban en ellos diferentes hierbas, sauces, yucas, uñas del diablo y zumaque que se empleaban para crear dibujos exquisitos en los que contrastaban las luces y las sombras en el trabajo de cestería en el que sobresalían estas tribus. Mientras la cultura material de los indios pueblo alcanzaba su expresión última en la cerámica producida con la arena arcillosa del sudoeste, la de los pima y papago se expresa casi enteramente por medio de los productos surgidos junto a los ríos. Su dependencia de los ríos se refleja en el nombre que se daban a sí mismos:"Ahkeemultootam", que signfflca «Gente del Río».


MEZCLA DE CULTURAS

En la profundidad de los cañones, protegida de los extremos más duros del sudoeste, se produce una sensación de aislamiento debido a las altísimas paredes de dichos cañones que presentan una barrera frente a la vida más allá de sus confines. Para los pima y los papago esto se aliaba con un sentimiento de seguridad y una necesidad de viajar para mantener el contacto con otros grupos. Estos factores crean una sociedad fluida, una sociedad en la que los aspectos rituales y sociales se refieren a otros pueblos tanto como a los propios. Un extraño es un portador de noticias e ideas del exterior bien recibido más que un intruso cuyos puntos de vista diferentes pueden conmocionar un orden establecido.
Debido a esta apertura, la sociedad pima y papago era polifacético. Se realizaban danzas con máscaras similares a las de los indios pueblo, pero después de la llegada de los europeos las reorganizaron para que tuvieran lugar en los días de fiesta españoles y en honor de los santos. Era una mezcla curiosa en la que las tradiciones antiguas de los hohokam se mezclaban con creencias originadas en Méjico, en otras tribus del sudoeste y en Europa. Cuando las tribus apache llegaron emigradas del norte provocando conflictos y guerras intermitentes, los pima y los papago aceptaron a algunos de los apaches y recogieron algunas ideas nuevas de ellos.