LA ORGANIZACIÓN MUNDIAL DEL COMERCIO (OMC): UNA ORGANIZACIÓN ILEGAL QUE ATENTA CONTRA LA DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS.

Por Michel Chossudovsky*

 

UNA MORATORIA EN LAS NEGOCIACIONES SOBRE LIBERALIZACIÓN

Más de 1.200 grupos y organizaciones provenientes de más de 85 países han pedido una moratoria sobre la liberalización prevista y auspiciada por la OMC incluyendo la realización de una auditoria sobre los impactos de la globalización. Su declaración de consenso ("Declaración de los miembros de la Sociedad Civil Internacional en oposición a la Ronda del Milenio") dice:

"Nos oponemos a cualquier futura negociación sobre liberalización, especialmente aquellas que sitúen nuevas áreas bajo el régimen de la OMC, como la inversión, la política competitiva y la reducción de las normas gubernamentales de control. Nos comprometemos a llevar a cabo una campaña que rechace tales propuestas. También nos oponemos a los aspectos comerciales del Acuerdo sobre Derechos de Propiedad Intelectual (TRIPS). Pedimos una moratoria sobre cualesquiera nuevas cuestiones o negociaciones ulteriores que extiendan el poder y alcance de la OMC. Durante esta moratoria ha de llevarse a cabo una revisión y evaluación globales y en profundidad de los acuerdos existentes. Han de tomarse medidas efectivas para cambiar estos acuerdos. Esta revisión ha de comprender el impacto de la OMC sobre las comunidades marginalizadas, el desarrollo, la democracia, el medio ambiente, la salud, los derechos humanos, los derechos de los trabajadores y los derechos de mujeres y niños. Tal revisión ha de contar con la plena participación de la sociedad civil".

Esta declaración supone un importante desafío para la Agenda Oficial. Esta basada sobre un consenso cuidadosamente medido entre una gran número de organizaciones.

ILEGALIDAD DE LA OMC

Sin embargo esta importante declaración en solicitud de una moratoria sobre las negociaciones ulteriores sobre liberalización, no llega a cuestionar la legitimidad de la OMC en cuanto institución. Y de hecho esta cuestión debería haber sido implícitamente incluida en la declaración.

El Acuerdo de Marrakech de 1994 constituye una violación flagrante de derechos fundamentales sociales, económicos y culturales. La apuesta de Seattle es fundamental y no puede ser abordada sin una declaración de compromiso que acepte tácitamente la legitimidad de la OMC en cuanto institución***. La OMC fue instituida a tenor de la firma de un acuerdo técnico negociado entre burócratas a puerta cerrada. Incluso los jefes de importantes delegaciones diplomáticas estatales que acudieron a Marrakech en 1994 no fueron informados de los estatutos de la OMC que fueron elaborados por tecnócratas en sesiones cerradas.

"El Acta Final conteniendo los resultados de la Ronda Multilateral de Negociaciones de Comercio de Uruguay", fue firmada por los ministros reunidos en Marrakech el 15 de abril de 1994. El Acta Final es un "acuerdo técnico" que instituye a la OMC como organismo mundial. "El marco de trabajo de la OMC asegura "un único sentido de interpretación" de los resultados de la Ronda Uruguay, de tal manera que los miembros de la OMC están obligados a aceptar todos los resultados de dicha Ronda sin excepción alguna."

Dando continuidad a la reunión de Marrakech, el acuerdo de 550 páginas (más sus numerosos anexos) o bien fue rubricado a toda prisas o bien nunca fue formalmente ratificado por los parlamentos nacionales. Los artículos del acuerdo de la OMC que resultaron de este acuerdo técnico fueron incorporados como obligación sobrepasando el derecho internacional. En otras palabras, el Acuerdo de Marrakech de 1994 por el que se establece la OMC como organismo multilateral, obvia los procesos democráticos en cada uno de los países miembros. Supone una flagrante derogación de las leyes y constituciones nacionales al tiempo que otorga amplios poderes a los bancos globales y a las corporaciones multinacionales. Estos poderes se han insertado ilegítimamente y de facto en el articulado del acuerdo de la OMC. En otras palabra, el proceso real de creación de la OMC conforme al Acta Final de la Ronda Uruguay es flagrantemente ilegal. El organismo llamado OMC e instalado en Ginebra, al que el derecho internacional otorga el mandato de "vigilar" las políticas económicas y sociales nacionales, derogando los derechos soberanos de los gobiernos nacionales, tiene también un carácter totalitario. De manera similar, la OMC casi neutraliza de un plumazo la autoridad y las actividades de varias agencias de las Naciones Unidas incluyendo la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Además, el articulado de la OMC no sólo está en contradicción con las leyes existentes a nivel nacional e internacional, sino que supone una violación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. El hecho de solicitar una "moratoria indefinida" equivale a legitimar la OMC y rechazar la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

A su vez, aparte de la flagrante violación del derecho internacional, la normas de la OMC otorgan legitimidad a prácticas comerciales que bordean la criminalidad, incluyendo la piratería intelectual por parte de las Corporaciones Multinacionales, la derogación del derecho a la libre reproducción de semillas, por no mencionar la manipulación genética por parte de los gigantes de la biotecnología, las patentes de formas de vida incluyendo plantas, animales, microorganismos, materiales genéticos y formas de vida humana bajo el acuerdo TRIPS.

En la esfera de los servicios financieros, las disposiciones de los GATS otorgan legitimidad a la ingeniería financiera y las manipulaciones especulativas a gran escala dirigidas contra países en vías de desarrollo y que conducen normalmente a la eliminación de las políticas monetarias nacionales.

Y los procedimientos para los arreglos de controversias en el marco legal de la OMC se aferran a la legitimidad de estos procedimientos viciados de nulidad.

LA CUENTA DE RESULTADOS DE LA DESTRUCCIÓN ECONÓMICA Y SOCIAL.

Como se ha documentado ampliamente, la humanidad está atravesando en esta etapa de postguerra fría, una crisis económica y social de escala sin precedentes y que conduce al rápido empobrecimiento de grandes sectores de la población mundial. Las economías nacionales están colapsando, el desempleo es rampante, los bancos de Wall Street están "invadiendo los países" uno tras otro; han emergido guerras regionales a lo largo del recorrido de los oleoductos estratégicos y a menudo tras las numerosas insurgencias se esconden poderosos intereses corporativos que, coincidentemente, presionan también para una reforma del comercio internacional... En la mayoría de los países el nivel de vida ha colapsado.

La crisis mundial de finales del siglo XX es más devastadora que la gran depresión de los años treinta. Tiene implicaciones geopolíticas de mayor alcance; la dislocación económica se ha visto acompañada por el desencadenamiento de conflictos regionales, la fractura de las sociedades nacionales y, en algunos casos, la destrucción de países enteros. Esta crisis no se limita a los países en vías de desarrollo, ni mucho menos. En Europa y América del Norte se está desmantelando el estado del bienestar, se están cerrando escuelas y hospitales, creandose las condiciones para la completa privatización de los servicios sociales. Es de lejos la crisis económica más profunda de la historia moderna.

En un gran número de países en desarrollo, la economía de los servicios y la banca están ya en manos de capital extranjero, y las economías campesinas han sido devastadas como resultado de la invasión de los excedentes de granos de la Unión Europea y de los Estados Unidos. Se han impuesto semillas modificadas genéticamente, entre otros por Cargill y Montsanto (junto con granjas cuidadosamente preparadas con técnicas de ingeniería para la producción por estos mismos conglomerados agroindustriales) a agricultores de todo el mundo, lo que con frecuencia ha llevado a la fractura y desmantelamiento de las economías rurales con la consecuente pobreza de masas, por no mencionar la contaminación de la cadena alimenticia, que deroga de hecho, los derechos de los consumidores en todo el mundo.

Por su parte, la agroindustria internacional está empeñada en llevar a la agricultura familiar a la bancarrota. Este proceso no se limita sólo a países en desarrollo: hasta el 30 por cien de los agricultores cerealeros del Oeste de Canadá están al borde la bancarrota como consecuencia de la aplicación de las disposiciones de la OMC relativas a la política de subvenciones a la agricultura del Gobierno canadiense. Si esto está ocurriendo en Canadá, que es uno de los países del mundo con mayores recursos y con mejor canasta alimenticia, ¿cuál será el destino de otras regiones del mundo?

ANÁLISIS Y EVALUACIÓN DEL NUEVO ORDEN MUNDIAL.

Frente a la economía global y la devastación social, ¿es realmente necesaria una "Auditoria" (oficial) tal cual se defiende en la "Declaración de los miembros de la sociedad civil internacional" para averiguar lo que está pasando? Algunas de las críticas de las ONGs involucradas en el dialogo con la OMC, incluídos los sindicatos, argumentan que la liberalización del comercio tiene impactos tanto positivos como negativos. Esta postura es ambigua: los impactos devastadores de la globalización son de todos conocidos y están bien documentados, la comunidad de ONGs ya ha producido una gran cantidad de análisis crítico y de investigación sobre el tema. Además, la propuesta de auditoría afecta a la legitimidad de la OMC, y presupone que hay errores y que "hablemos y detengamos este sistema" durante unos años "mientras lo reevaluamos".

¿Necesitamos una auditoria para averiguar si el mundo está o no en crisis? ¿Por quién será llevada a cabo está auditoría y para quién?. Las ONGs clave asociadas ya se han posicionado para emprender los pertinentes estudios sobre la cuestión. Muchas de las organizaciones que han firmado y suscrito la Declaración desconocían que la Auditoría era parte del diálogo entre la OMC y los gobiernos occidentales. Y estos contratos de auditoría, implementados sector por sector y de manera políticamente correcta, según las directrices preestablecidas por las agencias donantes, tardarán varios años en finalizarse.

La realización de una Auditoria ya ha sido aceptada por la Unión Europea en sus consultas con las ONGs. El ex Comisionado Europeo Sir León Brittan, propuso, en 1998, en nombre de la Unión Europea "el encargo de un estudio sobre el impacto de la nueva Ronda sobre el desarrollo sostenible". En otras palabras, la Auditoria formaba también parte del orden del día oficial de la fracasada Ronda de Seattle. Entre tanto, mientras la Auditoría se esté llevando a cabo las destrucción económica, social y medioambiental no se detendrá.

LA RONDA DEL MILENIO YA FUNCIONA "DE FACTO".

Lo que le está sucediendo al sistema mundial no depende exclusivamente de los resultados de la Ronda del Milenio. Tenemos que entender que en muchos países en desarrollo muchas de las cláusulas de la Ronda del Milenio son ya un hecho consumado. Forman parte de los "condicionamientos contenidos en los acuerdo de préstamos ad hoc con el FMI y el Banco Mundial". Bajo programas de ajuste estructural así como en el contexto de los llamados "Acuerdos bailout"*** promocionados por el FMI (v.g. Indonesia, Tailandia, Corea del Sur, Brasil), los países en desarrollo ya se han comprometido a muchas de las propuestas contenidas en la Ronda del Milenio.

Muchos países en desarrollo han aceptado, en el contexto de los acuerdos suscritos con las instituciones de Bretton Woods, medidas para liberalizar el comercio, desregular los movimientos de capitales, privatizar el sector público, desmantelar los programas sociales y otorgar "tratamiento nacional" a los inversores extranjeros en gran número de sectores de la actividad económica, incluídos los servicios, la banca, etc. Estas disposiciones vienen normalmente acompañadas de un "programa de bancarrota" bajo la supervisión del Banco Mundial, con vistas a activar la liquidación de las empresas nacionales competitivas. Se implanta un "ambiente favorecedor del libre comercio" (sin recurrir a las clausulas de la OMC que afectan al acceso efectivo a los mercados), se provoca el desplazamiento y la destrucción de los productores nacionales, y los países son consecuentemente recolonizados...

Los banqueros de Wall Street y los magnates de los mayores conglomerados de negocios a nivel mundial están indefectiblemente detrás de este proceso. Actúan regularmente como intermediarios con el FMI, el Banco Mundial y los funcionarios de la OMC en reuniones cerradas así como en numerosas conferencias internacionales. Además, también participan en estas reuniones y consultas los representantes de poderosos grupos de presión económicos a nivel global, incluyendo la Cámara Internacional de Comercio (ICC), el Dialogo Empresarial Transatlántico (TABD) (que reúne en sus congresos anuales a los líderes de los mayores conglomerados económicos occidentales con políticos y funcionarios de la OMC), el Consejo Norteamericano para las Grandes Empresas (USCIB), el Foro de Davos de la Economía Mundial, el Instituto de Financiero Internacional, en representación de los bancos e instituciones financieras más grandes del mundo, etc. Otras organizaciones "semi secretas" que desempeñan un importante papel en el diseño de las instituciones del nuevo orden mundial, incluyen la Comisión Trilateral, el Bildebergers*** y el Consejo de Relaciones Exteriores.

LA DESREGULACIÓN FINANCIERA.

Y para colmo de males, la "sincronización perfecta": la desregulación del sistema de banca norteamericano había sido aprobada por el senado norteamericano apenas seis semanas antes de la Ronda del Milenio en Seattle. La nueva legislación favorece una concentración sin precedentes del poder financiero global. Como resultado de largas negociaciones que concluyeron en la madrugada del día 22 de octubre de 1999, todas las limitaciones regulatorias sobre los poderosos conglomerados de la Banca de Wall Street, fueron revocadas "de un plumazo". Bajo las nuevas normas ratificadas por el Senado norteamericano y aprobadas por el presidente Clinton, los bancos comerciales, las firmas de corredores de bolsa, los fondos de compensación, los inversores institucionales, los fondos de pensiones y las compañías de seguros pueden asociarse para invertir libremente en los operaciones financieras comunes, así como integrar su operativa financiera. Esta legislación supone el rechazo de la ley Glass-Steagall Act de 1933, uno de los pilares del "New Deal" del presidente Roosevelt y que fue implementado para hacer frente al clima de corrupción, a la manipulación financiera y a las prácticas de "insider trading" que condujeron a más de 5.000 quiebras de bancos en los años posteriores a la gran crisis de 1929.

En otras palabra, un puñado de conglomerados financieros se harán con el control efectivo de toda la industria de servicios financieros de los Estados Unidos. No es casualidad que estos mismos gigantes financieros de Wall Street sean también los principales beneficiarios de la desregulación de los servicios financieros bajo el Acuerdo General sobre Comercio de Servicios (GATS), que otorga "tratamiento nacional" a los gigantes de Wall Street en los sectores de la banca, los seguros, los servicios de corredores de bolsa, los servicios actuariales, etc. El GATS está prácticamente hecho a medida para aplicar esta nueva legislación norteamericana sobre servicios financieros. Los gigantes financieros supervisan la economía real en todo el mundo, son acreedores y accionistas de las industrias de alta tecnología, de defensa, de las grandes petroleras y consorcios mineros, etc. Además, como suscriptores de deuda pública, tienen bajo su control a los políticos y a los gobiernos nacionales. En último termino, serían los grandes beneficiarios de las reformas que se quisieron proponer en en Seattle.

Por otra parte, las clausulas del fracasado AMI, llamadas a otorgar "tratamiento nacional" a los bancos extranjeros y corporaciones multinacionales (conduciendo a la dislocación de municipios y gobiernos locales) están también en proceso de convertirse en un hecho consumado. Los conglomerados financieros están hoy plenamente integrados con las compañías de seguros. A su vez éstas supervisan y controlan a las multinacionales proveedoras de los sistemas de salud, que estuvieron ejerciendo una activa presión antes de Seattle en pro de la desregulación de los servicios públicos de salud bajo el GATS, lo que constituye un ataque directo a las instituciones del Estado de Bienestar. Estas conquistas resultado de la luchas de todo el período posterior a la II Guerra Mundial pueden desaparecer.

El enfrentamiento a nivel mundial, para apropiarse de la riqueza a través de la "manipulación financiera" es la fuerza real que se esconde tras esta reestructuración de la arquitectura financiera global de la que esta nueva legislación norteamericana sobre la banca y la Ronda de Seattle son partes necesarias. De acuerdo con la OMC, la legislación norteamericana favorece la eliminación de las barreras que existen frente a la libre circulación del capital financiero. En la práctica sirve para fortalecer a los principales jugadores de Wall Street incluyendo a Merril Lynch, Citigroup, J.P. Morgan, Deutsche Bank, Banker Trust, etc. aumentando su capacidad de desarrollar una posición hegemónica en la banca internacional, eclipsando y en último término desestabilizando los sistemas financieros en Asia, América Latina y el Este de Europa.... y este proceso está en marcha al margen de los resultados de la Ronda del Milenio

LA EMBESTIDA ESPECULATIVA

A su vez, la desregulación financiera en los Estados Unidos crea un ambiente permisivo para el comercio especulativo en todo el mundo. Por su parte, la Ronda del Milenio al promover la desregulación de los movimientos de capital otorgará mayor legitimidad al comercio especulativo y por lo tanto favorecerá que Wall Street extienda su dominio financiero global.

El control institucional sobre los canales del comercio especulativo otorga a los gigantes financieros de los Estados Unidos y la Unión Europea las herramientas necesarias para manipular la moneda y los mercados de valores y socavar la función de los Bancos Centrales. El objetivo último es tomar el control de las políticas monetarias y supervisar los mercados financieros a nivel global. Sólo en cuestión de meses, en la crisis asiática de 1997, fueron confiscados de las reservas de los bancos centrales asiáticos más 100 mil millones; similares especulativas se llevaron a cabo en Rusia en 1998 y en Brasil en 1999. La consecuencia del mercado de derivados y opciones incluyendo el "short shelling" de las monedas nacionales ha sido la embestida especulativa que condujo a la crisis masiva de la deuda externa y al colapso financiero. Está bien documentado que el FMI jugo un papel clave al facilitar la embestida especulativa en beneficio de las instituciones financieras occidentales y japoneses.

En una cruel ironía, el uso de estos atroces instrumentos especulativos se vio formalmente legitimado en el Quinto Protocolo sobre el Acuerdo General sobre de Servicios (GATS) inmediatamente después de la crisis asiática. Obviando por completo los riesgos inminentes, las negociaciones del protocolo del GATS, coincidieron cronológicamente (Octubre 1997) con la caída de los mercados de valores en todo el mundo.

GUERRA Y GLOBALIZACIÓN.

Y la guerra es también parte de la Ronda del Milenio. ¿Qué les ocurre a los países que se niegan a desregularizar el comercio y la inversión extranjera y a otorgar "tratamiento nacional" a los bancos y corporaciones multinacionales occidentales? Los aparatos occidentales de inteligencia militar y sus burocracias asociadas mantienen relaciones directas con las élites financieras. El FMI, el Banco Mundial y la OMC se encargan de controlar las reformas económicas a nivel nacional, también colaboran con la OTAN y sus varias empresas de "mantenimiento de la paz", por no mencionar la financiación de la reconstrucción que sigue al término de los conflictos bajo los auspicios de las instituciones de Bretton Woods...

A las puertas del tercer milenio la guerra y el libre mercado van cogidos de la mano. La guerra no requiere de un tratado de inversión multilateral (v.g. AMI) que requiera una legitimación vía derecho internacional: "la guerra es el AMI de último recurso". La guerra destruye físicamente lo que no ha sido desmantelado a través de la desregulación, la privatización y la imposición de reformas de libre mercado. La completa colonización mediante la guerra y el establecimiento de protectorados equivale a otorgar "tratamiento nacional" a los bancos occidentales y las corporaciones multinacionales en todos los sectores de la actividad. La "diplomacia de los misiles" es una réplica y una emulación de la "diplomacia de las cañoneras" usada para salvaguardar el "libre comercio" en el siglo XIX. La misión norteamericana Cushing a China en 1844 (a raíz de las guerras del Opio) sirvió de advertencia al gobierno de la China imperial "que el rechazar las demandas norteamericanas puede ser interpretado como una incitación a la guerra".

la "Ronda de Seattle" se propone la recolonización " pacífica" de países mediante la manipulación de las fuerzas del mercado, v.g. mediante la "mano invisible". Con todo, constituye una forma de guerra.

En general, los peligros de la guerra han de ser entendidos. Guerra y Globalización no son cuestiones separadas. La campaña de la ciudadanía en contra de la OMC ha de integrarse con el movimiento pacifista en contra del bombardeo de países soberanos por parte de los Estados Unidos y los aliados europeos.

La OMC, surgida de un "acuerdo técnico" (el Acta Final de la Ronda Uruguay) otorga y salvaguarda los derechos 'legales' de bancos y corporaciones internacionales. Por su parte, el Acuerdo de Marrakech de 1994 establece procedimientos, incluyendo acuerdos extrajudiciales, que se encuentran ahora convenientemente amparados por el derecho internacional pero que violan los derechos de los ciudadanos de todo el mundo.

Bajo las normas de la OMC, los bancos y las corporaciones multinacionales pueden manipular legítimamente en ventaja propia las fuerzas del mercado conduciendo a la completa recolonización de las economías nacionales. En otras palabras, las disposiciones de la OMC otorgan instituciones financieras globales y corporaciones multinacionales en su propósito de desestabilizar instituciones, conducir a los productores nacionales a la bancarrota y en último término, hacerse con el control de países enteros.

Además, el Acuerdo instituye formalmente una "división triangular de la autoridad" entre la OMC y sus organizaciones hermanas, el FMI y el Banco Mundial en un sistema de "vigilancia global" de las políticas económicas y sociales de los países en desarrollo. Esto quiere decir que el reforzamiento de las recetas políticas del FMI y del Banco Mundial dejará de ser bisagra de los acuerdo ad hoc para niveles de préstamos a países determinados (que no son documentos "jurídicamente vinculantes"). Todas las cláusulas principales de la mortífera "medicina económica" recetadas por el FMI encontrarán una salvaguardia permanente bajo la Ronda de Seattle. Los países no solamente vendrán "obligados" por su deuda externa, sino que se convertirán en "esclavos" permanentes de un órgano internacional controlado por los sindicatos empresariales más grandes del mundo. Estas disposiciones de la OMC sentarán la base para el control de la política de los países (y la implementación de los "condicionamientos") según el derecho internacional.

En otras palabras, debemos actuar en relación con la "iniquidad" e "ilegalidad" originales del Acta Final de la Ronda Uruguay por la que se crea la OMC como organización "totalitaria". No queda otra alternativa más que rechazar la OMC en cuanto institución internacional, etiquetarla como "Organización Ilegal". Dicho de otro modo todo el proceso ha de ser enteramente rechazado.

Y esto quiere decir que los movimiento de ciudadanos de todo el mundo deben presionar sobre sus gobiernos para que sin más demora retiren y cancelen su pertenencia a la OMC.

Deben iniciarse también procedimiento jurídicos en tribunales nacionales contra los gobiernos de los estados parte, poniendo de relieve la flagrante violación de las legislaciones internas y constituciones nacionales.

En otras palabras, la plataforma de los ciudadanos en Seattle y en el mundo entero debe orientarse hacia el desarme de este sistema económico y el desmantelamiento de sus instituciones. No podemos posponer nuestra lucha y "esperar" varios años a que se concluya una "Auditoría" mientras el mundo es consumido y destruído. Debemos actuar ahora. Debemos poner en cuestión la legitimidad de una sistema que, en útimo término, destruye las vidas de la gente.

Debemos desafiar a los políticos y funcionarios internacionales, debemos desenmascarar sus insidiosos vínculos con los poderos intereses financieros y eventuallmente transformar las instituciones estatales quitándoselas de las garras a las élites financieras. A su vez, debemos "democratizar" el sistema económico y su estructura de gestión, desafiar la gran concentración de la propiedad y riqueza privada, desarmar los mercados financieros, congelar el comercio especulativo, detener el lavado de dinero sucio, desmantelar el sistema de paraisos financieros, redistribuir el ingreso y la riqueza, restaurar los derechos de los productores directos y reconstruir el estado del bienestar.

Al mismo tiempo, debemos también crear las condiciones para una paz mundial duradera. El aparato militar - industrial y de seguridad que sostiene estos intereses financieros deber ser desmantelado, lo que también quiere decir que debemos abolir la OTAN y eliminar progresivamente la industria de armamentos.

Debemos combatir las "mentiras de los medios de comunicación" y las "falsedades globales" que sostienen la OMC y los poderosos intereses que esta favorece. Debemos combatir el "falso consenso" de Washington y Wall Street por el que se ordena el "sistema de libre mercado", como la única elección posible en el camino hacia la futura "prosperidad global". Este consenso es ahora compartido por todos los partidos políticos incluidos los socialdemócratas.

Para alcanzar estos objetivos debemos restaurar la libertad real de la prensa. Los gigantes de los medios de comunicación a nivel global fabrican las noticias distorsionando abiertamente el curso de los acontecimientos mundiales. A su vez, debemos romper la "falsa conciencia" que invade nuestras sociedades, impide el debate crítico y enmascara la verdad. En último término, impide la comprensión colectiva del funcionamiento de un sistema económico que destruye las vidas de la gente. La única promesa del "libre mercado" es la de un mundo de latifundistas, fábricas cerradas, trabajadores sin trabajo y programas sociales vacíos con una "amarga medicina económica" bajo la OMC y el FMI como única receta. Debemos restaurar la verdad, debemos devolver la soberanía a nuestros países y al pueblo.

La lucha ha de tener una base amplia y democrática y debe permeabilizar todos los sectores de la sociedad a todos los niveles, en todos los países, uniendo a trabajadores, agricultores, productores independientes, pequeños empresarios, profesionales, artistas, funcionarios públicos, miembros del clero, estudiantes e intelectuales para presionar unitariamente. Los ciudadanos deben unirse horizontalmente más allá de los intereses sectoriales, para crear una conciencia colectiva y común acerca de cómo el sistema económico destruye y empobrece. La globalización de esta lucha es fundamental y requiere de un grado de solidaridad e internacionalismo sin precedente en la historia mundial. El sistema económico global se nutre de la división social entre y dentro de los países. Más alla de Seattle, la unidad de propósitos y la coordinación a nivel mundial entre diversos grupos y movimientos sociales es crucial. Se necesita un mayo empuje que agrupe a los movimientos sociales en las grandes regiones del mundo bajo un propósito y compromiso común encaminado a la eliminación de la pobreza y a una paz mundial duradera.

 

* Michel Chossudovsky. Department of Economics, University of Ottawa, Ottawa, K1N6N5 Buzón de voz: 1-613-562-5800, ext. 1415, Fax: 1-514-425-6224 Mailto: chossudovsky@videotron.ca

[Título original: "Seattle And Beyond: Disarming The New World Order". Traducción realizada por el Equipo Nizkor. Adaptación: Yo. El autor, *Michel Chossudovsky es Profesor de Econo*************************************************************************************************************************************************************************************************************