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El destronamiento inical del Zar ocurrió debido a la acción directa de las
masas, y la revolución se llevó a cabo en esta vena hasta que el nuevo estado
"socialista" llegó a ser lo suficientemente fuerte para detenerla. Para las
izquierdas, el fin del zarismo fue la culminación de años de esfuerzos de
socialistas y anarquistas de todo el mundo, representando el ala progresista del
pensamiento humano venciendo la tradicional opresión, y como tal fue celebrado
por izquierdistas del mundo entero.
En las calles, en los puestos de trabajo y en el campo, más y más gente se
convenció de que la abolición del feudalismo no era suficiente políticamente. El
destrono del Zar tenía muy poco efecto real si la explotación feudal aún existía
en la economía, así pues los trabajadores comenzaron a tomar los puestos de
trabajo y los campesinos la tierra. A través de Rusia, el pueblo común comenzó a
construir sus propias organizaciones, uniones, cooperativas, comités de fábrica
y consejos (o "soviets" en ruso). Estas organizaciones originalmente se formaron
de manera anarquista, con delegados revocables y federadas unas con otras.
Los anarquistas participaron en este movimiento, alentando todas las
tendecias de auto-gestión. Según notó Jacques Sadoul (oficial francés) al
principio de 1918, "El partido anarquista es el más activo, el más militante de
todos los grupos de oposición y probablemente el más popular ... Los
bolcheviques están preocupados" [ citado por Daniel Guerin, Anarquismo,
pp.95-96]. Los anarquistas fueron particularmente activos en el movimiento de
producción autogestionario de los trabajadores (ver M. Brinton, The Bolsheviks
and Worker's Control).
Pero ya al comienzo del 1918, los socialistas autoritarios del partido
bolchevique, una vez que tomaron el poder, iniciaron la eliminación física de
sus rivales anarquistas. Inicialmente, los anarquistas habían apoyado a los
bolcheviques, puesto que los líderes bolcheviques habían ocultado su ideología
de estado bajo su apoyo de los soviets.
No obstante, este apoyo "se disolvió" rápidamente a medida que los
bolcheviques se mostraron como eran en realidad, no buscando el verdadero
socialismo, sino más bien asegurando el poder para ellos solos y agitando, no ya
por la propiedad colectiva de la tierra y los medios de producción sino por la
propiedad del gobierno. Por ejemplo, los bolcheviques destruyeron
sistemáticamente el movimiento de control obrero, aunque habían triunfado en el
aumento de la producción enfrentados a muy difíciles circunstancias.
Lenin suprimió el control por los trabajadores basándose en la dudosa premisa
de que ello reduciría la productividad, argumento que después se ha demostrado
falso en aquellos casos donde el control por los
trabajadores se ha impuesto. (ver Sección C.2.3). Es interesante notar que
los apologistas del capitalismo de hoy, que a menudo claman que el control por
parte de los trabajadores reduciría la productividad, están usando un argumento
leninista ya descreditado.
Mientras eliminaban el movimiento de auto-gestión de los obreros, los
bolcheviques sistemáticamente minaron, apresaron, y asesinaron a sus mas vocales
oponentes, los anarquistas, así como limitaron la libertad de las masas que
decían proteger. Las uniones independientes, los partidos políticos, el derecho
a la huelga, la auto-gestión en el trabajo y en el campo -- todo se destruyó en
nombre del "socialismo". Para los de adentro, la revolución había muerto pocos
meses después de que los bolcheviques tomaron el poder. Para el mundo externo,
los bolcheviques y la URSS llegaron a representar el "socialismo" mientras que
sistemáticamente destruían las bases del verdadero socialismo. Los bolcheviques
rebajaron los elementos socialistas libertarios dentro de su país, el
aplastamiento de los levantamientos de Kronstadt y de Ukrania fue los clavos en
el ataud del socialismo y la dominación de los soviets.
El alzamiento de Kronstadt de febrero 1921 fue para los anarquistas, de
inmensa importancia. Esto fue el primer gran levantamiento del pueblo por el
verdadero socialismo. "Kronstadt fue el primer intento totalmente independiente
del pueblo de liberarse de todo control y llevar a cabo la revolución social:
este intento se hizo directamente .. por la clase obrera, sin pastores
políticos, sin líderes, sin tutores" [Voline, The Unknown Revolution, citado por
Guerin, Ibid., p.105].
En la Ukrania, las ideas anarquistas se aplicaron con éxito. En las áreas
bajo la protección del movimiento Makhnovista, la gente de la clase obrera
organizó sus vidas directamente, basándose en sus propias ideas y necesidades,
la verdadera auto-determinación social. Bajo el liderazgo de Nestor Makhno, un
campesino autodidáctico, el movimiento no solo luchó contra las dictaduras
blanca y roja sino también resistió a los nacionalistas ukranianos.
Oponiéndose a la convocatoria para la "auto-determinación nacional", o sea,
un nuevo estado ukraniano, Makhno hizo una llamada a la auto-determinación de la
clase obrera en Ukrania y a través del mundo entero. Llegó a ser conocido como
el "Robin Hood" de Ukrania. El experimento de auto-gestión anarquista en Ukrania
tuvo un final sangriento cuando los bolcheviques se volvieron contra los
makhnovistas (sus antiguos aliados contra los "blancos" pro-zaristas) cuando ya
no los necesitaban.
El último desfile anarquista en Moscú hasta el 1987 tuvo lugar con el funeral
de Kropotkin en 1921, cuando unos 10,000 desfilaron detrás de su ataúd. Muchos
de estos habían sido puestos en libertad por ese día nada más, y serían
asesinados por los leninistas en años venideros. A partir de 1921, los
anarquistas comenzaron a describir a la URSS como una nación
"estadista-capitalista" para indicar que aunque los mandamases individuales
podían haber sido eliminados, la burocracia estatal soviética jugaba el mismo
papel que los jefes juegan en Occidente.
Para más información sobre la revolución rusa y el papel que los anarquistas
jugaron, se recomiendan los siguientes libros: The Unknown Revolution de Voline,
The Guillotine at Work de G.P. Maximov, The Bolshevik Myth y The Russian Tragedy
ambos de Alexander Berkman, The Bolsheviks and Worker's Controls de M. Brinton,
The Kronstadt Uprising de Ida Mett, History of the Makhnovist Movement de Peter
Ashinov. Muchos de estos libros fueron escritos por anarquistas activos durante
la revolución, muchos fueron encarcelados por los bolcheviques y deportados a
occidente debido a la presión internacional ejercida por delegados
anarcosindicalistas en Moscú a quienes los bolcheviques trataban de convertir al
leninismo. La mayoría de estos delegados permanecieron fieles a sus ideales
libertarios y convencieron a sus respectivos sindicatos a rechazar el
bolchevismo y romper con Moscú. Hacia el principio de los años 20 todas las
confederaciones de uniones anarcosindicalistas se habían unido a los anarquistas
en su rechazo al "socialismo" de Rusia como capitalismo de estado y dictadura
del partido.