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CONSTRUCCIÓN
DE UN
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Con un telescopio pequeño
y manejable (o un, no tan pequeño pero de todos modos manejable,
Schmidth-Cassegrain) uno puede permitirse el lujo de llevarlo de un lado
para otro. Si en lo alto de un monte cercano hay buena visibilidad no
hay ningún problema en coger el coche y plantarse allí con el aparato.
Con un telescopio mediano o grande el asunto del transporte puede llegar
a convertirse en un grave problema. Para eso y para mucho más están los
observatorios.
LA PLATAFORMA Habrá quien prefiera empezar haciendo la cúpula pero yo, que no tenía aún muy claro de dónde iba a sacar los materiales para ésta, comencé por la obra. La plataforma base es de hormigón armado con una parrilla de hierro y apoyado sobre una base de arena. Es importante meter entre el hormigón todas las piedras que encontremos si no queremos gastar demasiado cemento. No debemos preocuparnos demasiado por la resistencia, ya que no necesita soportar grandes esfuerzos. Sin embargo hay que cuidar la colocación de los hierros en la zona del voladizo lateral. Éste no es necesario a ningún propósito práctico, sino puramente estético.
La mayor dificultad
está en fabricar unos buenos moldes, bien situados y bien sujetos, ya
que pueden ceder bajo la presión del hormigón líquido. Utilicé una hormigonera
para hacer la mezcla, porque es necesario echar todo el hormigón (que
es mucho, aunque no lo parezca) de una sola vez. En las fotografías se
aprecia un agujero central: ahí irá la columna, separada del resto para
evitar en lo posible la transmisión de vibraciones del suelo al telescopio.
El lado de la plataforma es de unos 3'5 metros.
LA PARED Como mi experiencia en albañilería era nula decidí fabricar el muro utilizando
ladrillo visto, ya que éste no necesita más recubrimiento exterior que
una capa de barniz. Es una forma de evitar la dificultad que debe tener
el cubrir con cemento los ladrillos.
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El anillo grande tiene una
sección en forma de T, con la parte plana hacia afuera. También tienen
sección de T las dos semicircunferencias verticales, éstas con la parte
plana hacia dentro. Estas "tes" son las únicas piezas de la
cúpula que tuve que encargar a un taller. Hubo bastantes problemas a la
hora de hacer agujeros con el taladro en ellas. Quizá debido a las
tensiones residuales del proceso de doblado o a algún tratamiento térmico
al que fueron sometidas, su dureza era bastante superior a lo normal,
lo que las hacía difícilmente mecanizables. Tanto es así que no hubo forma
de taladrarlas con una broca normal, de acero rápido, y tuve que
comprar varias brocas de cobalto, mucho más duras y caras. Y digo varias
porque son muy frágiles y parten con bastante facilidad.
Todas las costillas y travesaños
están hechas de tubo rectangular (10x40 mm, 2 mm de espesor), comprado
al peso en una chatarrería. Se trata hacer las cosas baratas y sencillas.
Estos tubos son muy fáciles de trabajar; de hecho, doblé todas las piezas
que forman las costillas a golpe de maza. No es muy complicado, pero hay
que ir comprobando continuamente la curvatura mediante con un dibujo realizado
en un papel grande. La forma de sujetarlos a los anillos principales es,
como se muestra en la siguiente imagen, haciéndoles un corte con la sierra
y encajándolos en uno de los nervios de la T. Para fijar cada unión utilicé
tornillos de cabeza redonda y aplanada, que sobresalen muy poco hacia
el exterior.

De entre los posibles modelos de compuerta existentes elegí el deslizante. Al contrario de lo que ocurre con otros modelos, con éste podemos regular la abertura según las necesidades de observación. La compuerta principal va apoyada sobre cuatro pequeñas ruedas de goma que le permiten deslizarse sobre los semicírculos verticales. La compuerta secundaria está articulada por cuatro pletinas móviles de la forma que se aprecia en la figura.

En ambas compuertas, los arcos laterales tienen una sección en forma de U, con el hueco hacia el centro de la cúpula. Este hueco cubre el nervio vertical de los arcos centrales de la cúpula de forma que la lluvia no pueda penetrar por las rendijas.
Esta fue la parte del diseño
que más dolores de cabeza me dio. En aquel momento no tenía la Web para
consultar este tipo de cosas, así que tuve que arreglármelas con un mecanismo
propio.
Existen ocho elementos sobre
los que gira la cúpula, cada uno de ellos está constituido por una rueda
vertical y otra, más pequeña, horizontal; ambas de goma. Estos elementos
están construidos sobre un trozo de tubo cuadrado vertical que se mueve
dentro de otro tubo cuadrado incrustado en el hormigón de la obra. En
el hueco entre ambos existe un fuerte muelle que trabaja a compresión.
De este modo se consigue la absorción de todas las inevitables imperfecciones
que tanto la cúpula como la obra deben tener. Creo que todo queda más
claro en la imagen que acompaña.

Para el recubrimiento, tanto
de la esfera como de la compuerta, utilicé chapa galvanizada de 0'4 mm
de espesor. Es bastante cómoda de cortar con pequeñas tijeras para metal,
pero hay que enfundar unos buenos guantes porque corta como un cuchillo.
Para colocarla tuve que comprar una remachadora barata y un montón de
remaches de 2'5 mm.
El proceso es sencillo pero
laborioso: cortar la chapa con la forma aproximada, marcar la forma exacta
colocándola en el lugar correspondiente, darle la nueva forma, hacer los
agujeros y remacharla.
Cubriendo el hueco entre cúpula
y fábrica coloqué un faldón cilíndrico de chapa de 25 cm. Entre faldón
y hormigón quedó una separación de 1 cm, aproximadamente.
Todas las uniones entre chapas
fueron herméticamente selladas con una cinta existente para tal fin en
las casas de materiales de construcción. Ésta tiene una fina capa de aluminio
en su parte externa y otra de brea con la que se adhiere perfectamente,
y por mucho tiempo, a cualquier material. Parece que la hayan inventado
especialmente para cúpulas de chapa.
Nos queda, por último, la pintura.
Si no queremos que nuestro observatorio se convierta en un auténtico invernadero
la del exterior debe ser blanca y, a ser posible, con un alto contenido
en dióxido de titanio, como el esmalte de poliuretano alifático
841 de Titán (que no fue la que yo elegí, pero es más recomendable).
Sin embargo estas pinturas no proporcionan por sí solas la protección
que el hierro exige. Fue necesario dar previamente una mano de minio
de plomo (el de color naranja de toda la vida) a cada una de las piezas
de hierro descubierto y una imprimación especial para metales galvanizados,
de dos componentes, a las chapas. El interior puede ser pintado del color
que cada uno prefiera (dentro de los límites estéticamente aceptables,
claro está). Yo elegí el negro mate para evitar reflejos molestos en las
noches de observación.
A pesar de que el observatorio
estuvo "oficialmente" terminado en el verano de 1995, con el
tiempo fuí añadiendo cosas, como una nueva montura para el telescopio,
la instalación eléctrica, un motor para la rotación de la cúpula o el
sistema de seguimiento por computadora que describo en otro artículo.
Podría explicar también cómo construí el telescopio y la montura, pero
me parece que ya hay suficientes páginas web sobre el tema. En la sección
de links hay una pequeña muestra de ellas. También, por supuesto, incluyo
algunas páginas que he encontrado en las que se detalla la construcción
de algún observatorio astronómico por parte de aficionados. De referencia
obligada para todo aquel que tenga en mente un proyecto de estas características
es la web http://www.seds.org/billa/obs/obslist.html,
que contiene una enorme lista de enlaces con páginas de observatorios
"amateur" de todo el mundo.
Cúpula
terminada. |
Instalación
del sistema electrónico de la nueva montura. |
El telescopio con su montura. |
Haz click en las fotos para verlas a tamaño completo.
JMB
6-10-2000
juanmb@bigfoot.com