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ACERCA DEL AUTOR

 

(Aquí debería ir
una fotografía mía)

       No es fácil describirse a uno mismo, sobre todo sabiendo que la descripción va a estar en la Web, disponible para todo el mundo. Uno puede presentarse al estilo telegráfico de los concursos de televisión: "Hola me llamo tal, estudio tal y tengo tantos años". Lo intentaré:

       Me llamo Juan Menéndez Blanco, estudio Ingeniería Industrial, vivo en Gijón (Asturias) y en el momento de escribir estas líneas tengo 22 años.

       Vulgar. Frío. En realidad no dice nada sobre mí o, al menos, nada interesante. Quien haya echado un vistazo al contenido de TriloBytes y ahora esté aquí querrá saber otras cosas de mí: ¿De donde vienen estas aficiones?. ¿Qué otras cosas me gustan?.

 

ALGO SOBRE LAS AFICIONES

       No entiendo que pueda haber gente que no tenga aficiones. No entiendo que haya personas que puedan pasar su tiempo sin hacer absolutamente nada, pero las hay. Son el tipo de personas que acaba aburriéndose de las vacaciones y del tiempo libre. Está claro que yo no soy de esos. Más bien al contrario: me gustan demasiadas cosas y generalmente no tengo tiempo libre para todas. Desde la astronomía hasta la electrónica, pasando por pintar al óleo o tocar la guitarra. También están la programación informática, la robótica, el diseño en 3D y algunas más normales como leer (desde novela hasta ensayo científico) o ver películas.
        Supongo que hay cosas que siempre me han interesado. No recuerdo bien cuándo empecé a dibujar robots, pero creo que la afición por el dibujo y la admiración hacia los robots nacieron en la misma época preescolar. Recuerdo que una vez hice un pequeño libro con un robot dibujado en cada página: eran los robots que iba a construir cuando fuese mayor. Algunos podían volar, otros tenían un televisor por cabeza, y casi todos tenían forma humana. Mi práctica en dibujo fue perfeccionándose con el tiempo, pero los robots se quedaron donde estaban. Había que saber mucho para dedicarse a esas cosas.
       Recuerdo, sin embargo, cuándo nació mi afición por la electrónica. Fue en el momento en el que vi cómo se iluminaba la bombilla del primer circuito que monté con un juego educativo llamado Electro L. Se hacían montajes eléctricos con bombillas, interruptores y un timbre. Pronto quise algo más avanzado y me regalaron otro juego con el que construí osciladores y emisoras de radio. Cuando aprendí algo de electrónica digital pude volver a pensar en mi antiguo objetivo: la robótica. Hoy tengo todo un cuarto-taller lleno de herramientas y aparatos diversos donde construyo mis engendros.
       Hubo un tiempo, mucho antes de saber algo serio sobre electrónica, en el que estaba convencido de que no debía ser tan difícil diseñar y hacer un ordenador simple. Me pasaba el tiempo dibujando esquemas y pensando cómo podrían funcionar las distintas partes en base al puñado de  componentes que conocía gracias a mis juegos. Evidentemente el asunto era mucho más complejo de lo que yo pretendía, pero, aún así, en algunas de mis ideas no iba tan descaminado. Se me ocurrieron cosas como una memoria RAM dinámica de condensadores o un codificador de matriz de diodos, circuitos muy parecidos a los que realmente se utilizan en electrónica digital.
       La astronomía es otra afición que viene de tiempo atrás. Durante un campamento de verano, tendría yo unos diez años, uno de los monitores nos mostró algunas constelaciones importantes: la Osa Mayor, Casiopea... Quedé tan maravillado que, cuando volví a casa, lo único en que pensaba era que tenía que comprar un telescopio. Durante algún tiempo tuve que contentarme con uno de juguete. Más adelante (durante séptimo de EGB) me hice socio de Omega, la Sociedad Astronómica Asturiana, donde conocí a mucha gente con los mismos intereses que yo. Fui aprendiendo cosas, pero seguía sin poder permitirme comprar un telescopio (no me valía cualquiera, quería uno bueno), así que decidí que lo construiría yo mismo. En un verano, a los 14 años, fabriqué el   telescopio con ayuda de mi padre. Era un reflector Newton de 20 centímetros de diámetro, un gran aparato. Dos años más tarde empecé a construir el observatorio de cúpula que describo en esta página. En el momento de escribir esto estoy comenzando a diseñar un sistema de control computerizado para el telescopio del observatorio del monte Deva, perteneciente a Omega.

       ¿Por qué surgen las aficiones?. En mi caso supongo que comienzan por algún hecho que me impresiona. Me había impresionado aquella pequeña bombilla que se iluminaba y también aquellas constelaciones de nombres extraños. Algo relacionado con la botánica me debió impresionar cuando me dio por llenar mi habitación de semilleros con habas y lentejas, observar cómo nacían, cómo crecían, y cómo reaccionaban ante la luz. Algunas estanterías de madera no sobrevivieron a la humedad del experimento. Algo relacionado con la química debió impulsarme a convertir una de las mesas de casa en un laboratorio lleno de tubos de ensayo, mecheros de alcohol y sustancias tóxicas. Sin embargo mi afición por la química no llegó muy lejos. Los tubos de ensayo eran demasiado frágiles y el hidrógeno demasiado inflamable para mi gusto. Claro que también hubo pequeños logros en aquella mesa-laboratorio, como el experimento de electrólisis o el rudimentario espectroscopio (construido con un prisma de unos binoculares) con el que pude observar los espectros de emisión del sodio y el estroncio. En cierta ocasión alguien me enseñó la imagen de un fractal (el conjunto Mandelbrot) en una pantalla de ordenador. Cuando me dijo que esa figura infinitamente compleja provenía de una sencilla ecuación matemática me quedé tan fascinado que durante un tiempo no hice otra cosa que leer libros sobre teoría del Caos y estrujarme el cerebro con atractores extraños, dimensiones fractales y aplicaciones de herradura. Alguien dijo que la capacidad para sorprenderse de las cosas es fundamental para el desarrollo científico, hace que uno siempre se pregunte por la causa de los sucesos.

ALGO SOBRE ESTA PÁGINA

       Desde que recuerdo, siempre he querido tener un ordenador. Aprendí a programar en Basic (tendría unos 12 años) en los ordenadores de El Corte Inglés, cuando dejaban que la gente los manosease. En 1996 compré un Amstrad CPC de segunda mano con el que aprendí unas cuantas cosas. Por fin, en Diciembre de 1997 conseguí mi actual aparato: un Pentium a 233 MHz. Desde entonces he aprendido mucho. Mis conocimientos sobre programación, en el antiguo lenguaje Basic, ya no fueron suficientes y los he ido ampliando con Visual Basic, C, C++, Pascal y ensamblador. Programación, infografía, inteligencia artificial... con el ordenador llegaron nuevas aficiones e inquietudes, añadiéndose a las antiguas y complementándolas.
       Y con Internet llegó la revolución. Información sobre construcción de robots, sobre técnicas de guitarra, sobre motorización de telescopios,  sobre modelado en 3D de figuras orgánicas... ¡en Internet hay de todo!. Ya no hace falta consultar libros raros en inglés para aprender algo sobre temas poco comunes. Siempre habrá alguien que explique en su página lo que estás buscando.
       He decidido que yo también tengo cosas que enseñar al mundo. Quizá no haya demasiada gente interesada en todos los temas que toco en esta página, pero siempre habrá alguien a quien un determinado artículo le venga muy bien. He tratado de hacer la página que a mí me gustaría haber consultado en su momento. Si hubiese tenido Internet cuando diseñaba la cúpula del observatorio...
       El hecho de clasificar los artículos en tres temas (arte, ciencia y tecnología) es más bien un intento de justificar el prefijo del título de la página. Lo cierto es que todos ellos podrían pertenecer únicamente a "tecnología", pero también a "ciencia" y , por supuesto, a "arte". Todos los adornos, botones y barras han sido creados con Lightwave 3D y Photoshop. Para algunos gráficos he utilizado Autocad 14 y 3D Studio MAX, excepto los de circuitos electrónicos, para los que he usado Orcad Capture, Orcad Layout y Protel PCB. Los programas en C y C++ han sido escritos, depurados y compilados bajo Turbo C++. Por último, el montaje y edición de las primeras versiones de página han sido realizados inicialmente con FrontPage, excepto la sección de links, que ha sido creada con Netscape Composer a partir de un archivo de bookmarks. Posteriormente me he pasado a Dreamweaver, y desde entonces se me hace imposible concebir la creación de páginas web con otra herramienta. Mi intención es que esta página nunca se pueda dar por terminada. Iré añadiendo artículos con el tiempo, según lo ocioso que me encuentre.

       Bueno, creo que me he extendido un poco más de lo necesario. Después de todo este rollo autobiográfico, quien esté leyendo esto debe ser familiar o conocido mío, probablemente.

       Eso es todo. Disfrutad de la página y haced cosas. El tiempo está para utilizarlo, no para gastarlo.

 

 

JMB 26-6-2001
juanmb@bigfoot.com

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