BARA-OGUM- IANSA-XANGO-ODE-OBA-SANHA- XAPANA-OXUM-IEMANJA-OXALA----Compatibilidad afectiva en la pareja, Tendencias y probabilidades futuras (destrabes y uniones) Abre caminos, Asesoramiento espirituala., Limpieza de casas y negocios CORTE CON LA MALA ONDA, ENCUENTRA LA SOLUCION A TU VIDA Y A TUS PROBLEMAS…

PAI JULIO MONTEVIDEO URUGUAY. Por consultas telefónicas: desde el exterior: (5982) 513-12-89 / Celular: 099-709036

Volver a Umbanda

TRABAJOS A DISTANCIA. umbanda@adinet.com.uy

 
VOLVER A UMBANDA.
 

EL PARAÍSO YORUBA - LOS YORUBAS EN AMÉRICA

No podía creérmelo; de hecho, todavía no me lo explico». Francisco Brioso fotografiaba el momento en que un Babalawo (sacerdote santero) realizaba una ofrenda a la diosa del amor y la sexualidad, Ochún, en el río Almendrales, La Habana. En un descuido, resbaló y cayó al agua rodeado de peligrosas rocas. El resultado, certificado en el Hospital Cira García (para turistas) fue la rotura del dedo pulgar de la mano derecha, al que aplicaron escayola. Al día siguiente, Francisco tuvo la oportunidad (el acceso a profanos o extranjeros no es común) de asistir a una ceremonia típicamente santera en la casa de Lázaro Ros, el más importante representante de la música ritual afro-cubana.

El extraño suceso que allí vivió quedó grabado a fuego en su memoria. El acto se celebró en honor al ahijado de Lázaro bajo los auspicios de Ochún. Francisco tubo el doble privilegio de acudir acompañado por Natalia Bolívar, antropóloga y la experta viva con mayores conocimientos en santería.

Desde el principio, los asistentes a la ceremonia se mostraron muy interesados en el vendaje que presentaba el fotógrafo. Le dieron a lamer miel dos veces, cuando lo normal en el ritual es hacerlo sólo una, y acto seguido el asistente que encarnaba al espíritu del orixá expelió el humo de un puro encendido en la mano vendada de Francisco. Acabada la ceremonia, Natalia informó al improvisado protagonista de la misma (que no sabía por qué todo el mundo le miraba sonriente) de la curación de su dedo. El fotógrafo (agnóstico), en un principio se negó a creerlo. Una hora después visitaba a un médico cirujano para efectuar una mera comprobación que le sacara de dudas. La radiografía no dejó lugar a dudas: «Chico. ¿Qué rotura? El dedo está en perfectas condiciones», le dijo el doctor. Una fractura curada en 24 horas. A Francisco se le quedó una cara digna de haber sido retratada.

La verdad es que sucesos similares a éste se dan en le día a día de La Habana y ya forman parte de la realidad cotidiana del pueblo cubano...

ORIGEN Y SINCRETISMO

Todo comenzó siglos atrás, cuando las tres carabelas capitaneadas por Cristóbal Colón arribaban al nuevo Mundo. A miles de kilómetros de allí, en el corazón de África, empezaba la cuenta atrás para el éxodo forzoso de un pueblo (el yoruba) que nada tenía que ver con el Descubrimiento. La Historia es, algunas veces, así de caprichosa.

La explotación comercial de la América exigió desde el principio mano de obra barata. ¿Y qué hay más barato que un esclavo? Desde 1503 hasta finales del siglo XIX se estima que entre unas 435.000 y 900.000 personas provenientes del continente africano fueron embarcadas a la fuerza y vendidas como esclavas en Cuba. Su destino: trabajar en las plantaciones.

Aquellos africanos llegados a la isla caribeña procedían de Togo y, principalmente, del sudoeste de Nigeria. En este último país se encuentra una vieja ciudad: Ilé Ifé, hoy más conocida como Ilé Lodun, fundada a principios del siglo XI, tal como ha quedado registrado en los libros de historia, y cuya religión es la yoruba, de origen tan antiguo como el mismo hombre. Pues bien, de las numerosas etnias que arribaron a Cuba, la más importante en número fue la yoruba, que dio lugar a la Regla de Ochá, más conocida popularmente como santería. En un ámbito más reducido también tuvieron cierta influencia la Regla de Arará o las Sociedades Secretas Abakúa, que merecen un estudio aparte. Pero de todas ellas, la más destacada y extendida fue (y hoy en día lo sigue siendo) la santería.

Fruto del choque entre la religión católica y la yoruba surgió un sincretismo religioso que constituye uno de los aspectos más interesantes de la relación amo / esclavo y que permitió la supervivencia de la religión yoruba. Sincretismo que Natalia Bolívar atribuye a la permisividad de los colonizadores españoles, pues si bien los esclavos fueron forzados a recibir una educación católica, encontraron ciertos parecidos entre los santos cristianos y sus propias deidades, lo que les ayudó a aceptar las nuevas creencias. Y así, mientras los españoles rezaban a la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba, los esclavos veían en la misma imagen a Ochún. De ahí que hoy podamos encontrar en Cuba una verdadera cultura africana por la que no parece haber pasado el tiempo. Es, incluso, más pura que la de origen, ya que se resistió a ser contaminada.

TOMAR EL SANTO

La santería se va transmitiendo de generación en generación. Está fuertemente vinculada al concepto de familia. Según la religión yoruba, existe un ancestro común que controla las fuerzas de la Naturaleza. De estos ancestros, aquellos que disponen de más poder se convierten en orixás (dioses). Pero de los doscientos que había en un principio, hoy apenas se venera a una veintena. El ancestro común engloba a toda la rama de una familia, tanto vivos como muertos. Por eso los creyentes rezan y dirigen sus ritos a un caldero que contiene huesos, calaveras o restos provenientes de sus antepasados.

La ceremonia más importante y vistosa es la toma del santo. Dura siete días y, durante ese tiempo, se rinde homenaje a un orixá en concreto. Se necesita un gran número de objetos, alimentos e incluso el sacrificio de animales. En la Cuba actual, donde son escasos los productos de primera necesidad, llevar a cabo esta ceremonia exige un tremendo esfuerzo.

Antes de la inmolación del animal (generalmente un gallo o gallina) se le ofrecen hojas de un árbol consagrado. Si las come, es señal de que el orixá lo recibirá con agrado. La víctima, atada por las patas, es degollada por el Babalawo (sacerdote). Cortada la cabeza del animal, ésta es aproximada a la boca del novicio recién iniciado (ibayó), que lame la sangre fresca y luego la escupe. Inmediatamente después se produce un frenético baile de Babalawo con la cabeza del animal, que es ofrecida al orixá, acto que se repite con cada una de las partes descuartizadas del mismo.

El conocido como Día de En medio resulta de los más vistosos. Es el momento en el que los profanos y extranjeros (que tienen muy difícil el acceso a estas ceremonias) pueden visitar a la iyabó, rendida por la fatiga y el cansancio de los días anteriores. Esta jornada es considerada como el nacimiento de un nuevo ser al que debe cuidarse como si de un recién nacido se tratara. El día finaliza con un gran banquete.

LA DIFÍCIL VIDA DE UNA IYABO

Tras el Día de Asiento, la iyabó se convierte en «esposa» del santo. Volverá a su hogar, pero no podrá hacer vida normal en una año. Estas son las reglas que habrá de observar:

- Si está casada, dormirá en una cama aparte; si es soltera, esquivará la compañía de los hombres.

- No dará la mano a nadie puesto que es intocable.

- Vestirá siempre de blanco, no se podrá maquillar ni mirarse a un espejo y protegerá siempre su cabeza con un pañuelo blanco.

- Durante los tres primeros meses, tiene prohibido sentarse a la mesa a comer con otras personas. Sólo tendrá una cuchara para comer y cortará la carne con las manos.

- No puede salir de noche y tratará de evitar el calor y el frío.

- La peor de las faltas que puede cometer es faltar a su castidad.

BRUJERÍA

Como sucede con toda religión, la santería también tiene su lado oscuro, negativo. En Cuba se le conoce con el nombre de brujería; en Haití se la llama vudú. Ambas tienen características similares, como es la utilización de macabros muñecos. Pero ni la brujería ni el vudú deben ser confundidas nunca con la santería. Sería una barbaridad tal como identificar la religión católica con el satanismo, por ejemplo.

La manifestación más temida de la brujería es el cambio de vida: el paso de una enfermedad mortal de un cuerpo a otro. O lo que es lo mismo, la salvación de un cuerpo enfermo arrebatando la salud y vitalidad a otra persona. Este fenómeno preocupa seriamente al estamento médico cubano, que se ha reunido en numerosas ocasiones, aunque siempre de forma clandestina porque se trata de un fenómeno que oficialmente no existe.

Sirva el siguiente ejemplo como ilustración: dos enfermos descansan en el mismo hospital, uno con una simple gripe y otro en estado terminal. Inexplicablemente, en un par de días el afectado por la gripe fallece sin motivo alguno, mientras que el que estaba a las puertas de la muerte recobra la vitalidad milagrosamente. ¿Respuestas médicas? Sencillamente, no las hay.

El cambio de vida requiere alguna prenda de la víctima. Un trozo de uña, un pelo o un simple calcetín son válidos para el macabro propósito.

La familia de un enfermo en cualquier hospital cubano no dejará solo al paciente ni un instante en cuanto tenga la más mínima sospecha de que el compañero de habitación es practicante. De momento no hay denuncias, puesto que (ya lo hemos dicho) esta práctica no es oficial y, por tanto, teóricamente no existe. Pero la realidad es otra bien distinta y el ritual del cambio de vida está tan extendido que incluso se lleva a cabo en los cementerios, con aquellos que ya han abandonado este mundo. Cualquier lector que tenga la oportunidad de visitar un camposanto en Cuba podrá contemplar a simple vista signos inequívocos de «cambios de vida» personificados en siniestros muñecos situados sobre las lápidas.

 

PRINCIPAL