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| Fuente: El País 08.03.01 |
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Raimón Obiols acaba de publicar un interesante artículo en "EL PAÍS" del 8 de marzo en el que propone algunas sugerencias para ayudar a las partes en conflicto a sacar adelante la llamada "tercera vía" para solucionar el problema del Sáhara Occidental. Como es ya sabido, Marruecos propuso el año pasado en la reunión celebrada en Berlín con el Frente Polisario esta posibilidad de un "arreglo político" en el marco del reconocimiento de la soberanía marroquí. Sin embargo, la solicitud de Naciones Unidas a Marruecos para que concretara esa propuesta sólo ha recibido silencio. De ahí que ahora el Secretario General de la Organización haya dado un plazo de dos meses a Marruecos para que concreta su oferta de transferencia de poder a los saharauis. La propuesta de "tercera vía" se quiere presentar como una posición "posibilista" o "realista" frente a alternativas supuestamente "imposibles" o "irrealizables". Sin embargo, ¿hasta qué punto estamos ante una propuesta "realista"? Son varios los problemas que tiene que hacer frente esta "tercera vía", unos de orden internacional y otros de orden interno. En el plano internacional existen dos problemas. El primero, que deja entrever Obiols, es que esta "tercera vía" de ningún modo puede dejar de lado la necesidad de celebración de un referéndum. ¿Por qué? Pues porque el Tribunal Internacional de Justicia ha declarado de forma expresa y tajante en su Dictamen de 16 de octubre de 1975 que el problema del Sáhara no es un problema de integridad territorial de Marruecos, sino de descolonización y, en consecuencia, sólo puede solucionarse mediante el ejercicio del derecho de autodeterminación por las poblaciones del territorio. Es decir, jurídicamente no puede dejar de haber referéndum. Y esto nos lleva a la siguiente cuestión: ¿y quien debe votar en ese referéndum sancionador del "arreglo político" en el que consista la "tercera vía"? Esta pregunta nos devuelve al punto de partida actual. Si ahora resulta que no se puede celebrar el referéndum de autodeterminación porque no hay acuerdo en el censo ¿con qué censo se piensa someter a referéndum de la población el eventual acuerdo político llamado "tercera vía"? El segundo problema, en el que nadie parece reparar sería: ¿y qué sucede si esa "tercera vía" resulta rechazada en referéndum? Desde el punto de vista interno los problemas no son menores. Supongamos que han quedado superados todos los obstáculos de orden internacional referidos, que se ha llegado a un acuerdo político entre las partes, se ha convenido un censo, se ha celebrado un referéndum y se ha aprobado por la población la "autonomía". El problema en el que nadie parece haber reparado sería el siguiente: ¿quien garantiza esa autonomía? Las últimas informaciones sobre el asunto revelan que Marruecos trabaja en un modelo de autonomía "a la española". Pero ¿es esto realmente posible? Mi modesta opinión es que no. En primer lugar, porque en España tenemos una Constitución "normativa" y en Marruecos sólo hay una Constitución "nominal". En efecto, Marruecos no es un sistema constitucional sino, por decirlo sin eufemismos, una Monarquía despótica. Un sistema con un Parlamento elegido por unas elecciones totalmente trucadas por el ex-ministro Driss Basri, unos tribunales que carecen de independencia y que no son homologables a los tribunales europeos y una situación extremadamente preocupante de los derechos fundamentales y las libertades públicas. Así las cosas, si se aprobase un "Estatuto de autonomía" para el Sáhara, atribuyendo competencias ejecutivas y legislativas al territorio, ¿cómo se garantizaría que el Estado marroquí a través de su legislación no invadiría las competencias de la autonomía saharaui? En Marruecos no hay, ni puede haber, un Tribunal Constitucional comm'il faut, porque no hay ni puede haber Constitución auténtica en la medida en que no se acepte que el Monarca es un órgano subordinado a la Constitución y no por encima de ella. Siendo esto así, ¿qué garantías tendría el Sáhara de que la autonomía concedida sobre el papel no iba a ser vaciada inmediatamente en la práctica? Este orden de problemas revela de qué modo tan íntimo están ligadas la cuestión del Sáhara y la democratización del país. Todo intento de arreglar la cuestión del Sáhara sin democratizar Marruecos está condenado al fracaso. Habida cuenta de que nadie está realizando la mínima presión para democratizar Marruecos, no creo que haya que tener dotes para la profecía si me atrevo a decir que, en estas condiciones, la propuesta de autonomía para el Sáhara no va a prosperar.
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